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Los Miedos Actuales Lic. Fernando Bianchi
Vivimos
en una época en la cual cada vez son más habituales la afecciones
psicológicas caracterizadas por la sensación de miedo. Cuáles cómo
son es lo se desarrolla en adelante.
Mientras Laura cuenta con gracia las estrategias que utiliza para
no encontrarse de frente con un perro, en otro lugar del salón, la
esposa de Julián le insiste para que se quede y que se acerque al grupo
que está en el centro del mismo. Vilma trata de abrir la puerta que da
al patio para salir a tomar aire porque se siente encerrada y, en el baño,
Victoria le describe, en secreto y con mucha vergüenza, a su mejor
amiga los síntomas físicos y la angustia que le aparecen cada tanto
sin causa aparente que la lleva a abandonar lo que está haciendo en ese
momento. Le confiesa que no sabe si es algo grave pero siente que se está
volviendo loca, aunque en esos instantes su verdadero miedo es a morir.
Esta escena que quizás parece más cercana a una película que a
la vida real, puede presentarse si se encuentran varias personas que
padecen ciertas afecciones psicológicas denominadas Trastornos
por Ansiedad,
que en realidad son los trastornos que puede producir en la vida de una
persona un sentimiento de miedo exagerado.
Cuando este sentimiento de miedo exagerado se expresa hacia un
objeto, animal o situación es lo
que denominamos una fobia,
o sea un temor a algo del mundo externo que le resulta amenazante. Si
bien quien lo padece se da cuenta que es un miedo irracional -salvo
cuando quien lo padece es un niño-, éste miedo es real, con todas las
sensaciones y pensamientos habituales del miedo que puede sentir
cualquier persona frente a una amenaza. Los estímulos fobígenos pueden
ser variados, por lo cual nos podemos encontrar con personas que tienen
miedo a ciertos animales -arañas, perros, gatos, etc.- a hablar o
mostrarse en público o en situaciones sociales -fobia social-; hay
quienes temen ciertas situaciones -como volar, los lugares cerrados
(claustrofobia), los lugares abiertos (agorafobia), ver sangre, ser
inyectados, etc.-
El problema no es el miedo, sino lo exagerado e irracional que lo
torna disfuncional. El miedo en sí, nos es beneficioso ya que es un
aviso que tenemos cuando un objeto o situación amenazante supera los
recursos que tenemos -o creemos que tenemos- para enfrentarlo en forma
exitosa. Lo disfuncional se observa en conductas en las cuales trata de
evitar la situación temida. Así, Laura evita las veredas con perros,
Julián quiere irse lo antes posible de la reunión y Vilma trata de
buscar el patio para evitar el ahogo que le produce el lugar cerrado.
La situación de Victoria, si bien parecida, es distinta. Ella
padece de una afección bastante común en nuestros días, y
popularizada por algunos personajes públicos -como León Gieco- llamada
Ataque
de Pánico
o Crisis
de Angustia.
En esta, los sentimientos y las sensaciones corporales del miedo se
presentan con todo su dramatismo sin un estímulo concreto ni
identificable. Quien entra en una crisis siente taquicardia, opresión
del pecho, sensación de ahogo, sudoración , mareos y temblor -todos o
varios de estos sintomas- sin un motivo aparente y con un inicio brusco
e inesperado. Al no encontrar una causa la persona suele creer que se
está muriendo -por ejemplo de una afección cardíaca- o que está
enloqueciendo (ambas ideas catastróficas), lo que genera mucha vergüenza
ante los demás.
Quien está en una crisis de angustia de este tipo, trata de
controlar los síntomas de alguna manera, hecho que genera más ansiedad
y esto agrava el cuadro ya que la lucha contra los síntomas corporales
de miedo es a través de más miedo -es el característico miedo al
miedo que se percibe en el ataque de pánico-. El resultado es que la
solución imaginada se vuelve en trampa porque genera un circuito donde
los síntomas corporales alimentan la ansiedad por controlarlos
(ansiedad secundaria), y ésta realimenta los síntomas originales, y así...
El resultado puede llegar a ser una totalmente invalidante ya que hay
personas que pierden su trabajo y hasta su familia por no abandonar el
lugar que eligen como reaseguro contra estos ataques -por ejemplo su
casa-.
Como vemos, ya sea en las fobias como en el ataque de pánico, lo
que se presenta es el miedo frente a algo, ya sea externo (fobias) o
interno (pánico); y lo que determina que ese miedo se produzca es la
significación que le otorga quien lo padece al objeto o situación
amenazante. Esta significación está anclada, por lo general en
situaciones pasadas, y en la gama de recursos que la persona sabe
o desconoce
que tiene para enfrentar lo temido. Y la pregunta que se hace habitualmente quien lo padece es si hay salida a este estado que produce tanto dolor. La respuesta es sí. Son muy efectivos los tratamientos psicológicos basados en trabajar sobre la significación atemorizante o catastrófica. Estas apuntan a darle el verdadero contenido o riesgo que la situación en sí tiene, a la vez que posibilitan la toma de conciencia el desarrollo de los recursos personales que pueden facilitar el atravesar las situaciones de miedo con éxito, y a temer lo que realmente es peligroso
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