UNIVERSIDAD YACAMBU

Materia:   Orientación y Autodesarrollo

Facilitadora:   Cecilia Trejo

Elaborado por:   Betsy Argüelles

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN ASERTIVA ANTE EL CULTIVO DE LA AUTOESTIMA Y LAS RELACIONES INTERPERSONALES

 

Existen numerosas definiciones de Asertividad, es una palabra de moda que suena a novedad y que, en efecto, designa un enfoque muy moderno y dinámico.

La palabra proviene del latín asserere, asser tum (Aserción) que significa afirmar.

 

Así pues, Asertividad significa afirmación de la propia personalidad, confianza en sí mismo, autoestima, aplomo, fe gozosa en el triunfo de la justicia y la verdad, vitalidad pujante, comunicación segura y eficiente.

 

DEFINICION

La autoestima es el valor que nos asignamos a nosotros mismos y tiene que ver con qué tanto nos aceptamos, cómo somos y qué tan satisfechos estamos con lo que hacemos, pensamos o sentimos. Esto a su vez está relacionado con el grado en que creemos que tenemos derecho a ser felices y cuanto respetamos y defendemos nuestros intereses.

Proviene de saberse querido y respetado por los demás, así como de sentirse competente, es decir, tener confianza y seguridad, lo cual ayuda a hacer la vida más agradable y facilita la consecución de las metas propuestas.

UNA AUTOESTIMA POSITIVA O NEGATIVA

De la misma manera que lo hacemos con los demás, podemos valorarnos mucho o poco y de acuerdo con esta apreciación, tratarnos con amabilidad y respeto y tenernos consideración; en caso contrario, exigirnos más de lo que podemos, no gustar de lo que somos y hacemos o criticar inclementemente nuestros actos.

Un nivel alto en la autoestima implica quererse, admirarse y respetarse, es la clave par lograr relaciones gratificantes y positivas con los demás, enfrentar con éxito las adversidades, arriesgarse a luchar por lo que queremos y desarrollar nuestras propias capacidades.

Un niño con autoestima positiva es capaz de valorar sus logros y los de los demás, expresar adecuadamente sus emociones, estar abierto a recibir el afecto de quienes le rodean y confiar en sus capacidades.

Una autoestima negativa nos hace sentir incapaces e inadecuados, actuar de manera insegura y dependiente de la opinión y aprobación de los demás. Nos lleva a percibirnos como personas desagradables y a quien nada le resulta bien.

Un autoconcepto bajo obliga a postergar deseos y necesidades pues se tiene la convicción de no merecer que sean satisfechas, lo cual favorece la aparición de actitudes pesimistas, ansiosas o depresivas.

COMO SE CONSTRUYE LA AUTOESTIMA

El amor por sí mismo comienza a formarse en los primeros años a través de las relaciones con la familia, amigos o en el colegio; en la adolescencia se reafirma o se revalora y en la edad adulta los éxitos y fracasos continúan repercutiendo en la manera de evaluarnos a nosotros mismos.

El niño se ve a sí mismo como los mayores le dicen que es, por esto los comentarios de los padres le afectan tanto. La actitud que éstos adopten frente a sus hijos es primordial, ya que determina en gran parte el grado de autoestima que tendrá el niño.

Cuando se tiene un concepto bueno del niño, se acepta como es, se le ayuda a mejorar sus debilidades y se resaltan sus cualidades su autoestima se ve fortalecida. Todo lo que los padres dice o hacen influye en el concepto que los niños se forman de ellos mismos. Si durante mucho tiempo se califica al niño como torpe e incapaz, o por el contrario, audaz e inteligente muy probablemente crecerá asumiendo esto como cierto y generando actitudes según estos conceptos.

 

Relaciones Interpersonales:

La comunicación interpersonal es no solamente una de las dimensiones de la vida humana, sino la dimensión a través de la cual nos realizamos como seres humanos (...) Si una persona no mantiene relaciones interpersonales amenazará su calidad de vida".

 

De acuerdo a Scolt y Powers (1985, citado por Marroquín y Villa 1995:15), los principios de la comunicación interpersonal son los siguientes:

 

Las personas se comunican porque esa comunicación es totalmente necesaria para su bienestar psicológico.

La comunicación no es sólo una necesidad humana sino el medio de satisfacer otras muchas.

La capacidad de comunicación interpersonal, no debe medirse exclusivamente por el grado en que la conducta comunitaria ayuda a satisfacer las propias necesidades, sino también por el grado en que facilite a los otros la satisfacción de las suyas.

 

Definición de Asertividad

La asertividad se puede definir como una habilidad personal (se aprende una forma básica de comunicación) que permite a la persona expresar sus sentimientos, pensamientos, opiniones y deseos de una forma adecuada, defendiéndolos, pero sin negar ni violar los de los demás, es decir, sin necesidad de ser agresivo ni tampoco pasivo.

El hecho de ser asertivo hace que te controles a ti mismo, que te expreses franca y honestamente, sin sentimientos de ansiedad y culpabilidad y te facilita la integración y comunicación con el medio.

 

TIPOS Y FORMAS

Para una mejor comprensión de comunicación asertiva la comparamos con la pasividad y la agresividad.

A) Forma de comunicación asertiva:

Cuando la persona es capaz de expresar sus sentimientos, pensamientos y deseos y defender sus derechos sin violar los de los demás. Cuando se está abierto a la negociación, al diálogo y al compromiso.

B) Forma de comunicación pasiva:

Cuando la persona no expresa directamente sus sentimientos, pensamientos y deseos. Cuando se intentan comunicar éstos indirectamente o se ocultan por completo. Se confía en que los demás adivinen lo que queremos o lo que sentimos. No se violan los derechos y/o sentimientos de los demás, pero se permite que los propios estén desatendidos.

C) Forma de comunicación agresiva:

Cuando la persona expresa lo que siente, lo que quiere y lo que piensa a costa de los derechos y los sentimientos de los demás y tiende a humillar y a atacar cuando no puede salirse con la suya, fomentando la culpa y el resentimiento en los otros, no fomentando la negociación ni el diálogo.

 

¿Qué puede impedir que una persona se comporte asertivamente?

Déficit en el aprendizaje de la habilidad: cuando ésta no se posee en el repertorio personal no se puede poner en marcha. Este déficit puede ser debido a diferentes causas, pero generalmente suele ocurrir, como consecuencia de la ausencia de modelos adecuados, en periodos críticos de la vida.

Se posee la habilidad pero no se pone en práctica: bien por consecuencias negativas ante alguna actuación en la que la habilidad se llevo a cabo, lo que genera que en las siguientes situaciones no se ponga en práctica, o bien por pensamientos distorsionados, anticipando la evaluación que los demás pueden hacer de nosotros. Así se percibe a los otros como hostiles y la propia actuación siempre se evalúa como negativa y susceptible de ser reprobada y/o rechazada.

Para facilitar su explicación y ver las diferencias las situamos en comparación con la pasividad y la agresividad.


A) CARACTERÍSTICAS DE LA FORMA DE COMUNICACIÓN ASERTIVA:

Conducta no verbal:

contacto ocular directo (pero no intimidatorio). habla fluida. postura erguida. respuestas directas a la situación. voz relajada, bien regulada y firme.

Conducta verbal:

mensajes en primera persona del tipo, yo ., a mi ., etc. verbalizaciones positivas utilización de palabras como pienso que ...., quiero ..., me gustaría...., etc.

El tono de una respuesta asertiva es:

sincero. positivo. no punitivo. justo. considerado. directo. no defensivo. sensible. constructivo.

 

B) CARACTERÍSTICAS DE LA FORMA DE COMUNICACIÓN PASIVA:

Conducta no verbal:

ojos que miran hacia abajo. voz baja y vacilante. gestos desvalidos. postura hundida.

 

Conducta verbal:

no decir nunca no, poner excusas y/o mentir. utilización de palabras del tipo: quizás, supongo, realmente no es importante, etc.

 

C) CARACTERÍSTICAS DE LA FORMA DE COMUNICACIÓN AGRESIVA:

Conducta no verbal:

tono de voz agresivo, mandón y exigente. mirada fija. habla fluida y rápida. postura intimidatoria. gestos de amenaza.

Conducta verbal:

mensajes interpersonales. se utilizan palabras y frases como: ten cuidado, si no lo haces..., harías mejor en..., etc.

Es muy importante unir la conducta no verbal con la verbal, ofreciendo una coherencia comunicativa. Por ejemplo, no se debe decir: "yo quiero ..." utilizando un tono de voz alto, agresivo e intimidatorio. O todo lo contrario, decir: "yo quiero..." utilizando un tono de voz que parezca que estás pidiendo disculpas por ello.

 

El comportamiento asertivo ofrece muchas ventajas, destacaremos las siguientes:

 
Disminución de la ansiedad. Aumento de relaciones más íntimas y significativas. Una mejor adaptación social. Un aumento de la autoestima. Maximización de consecuencias favorables y minimización de consecuencias desfavorables. Aumento de la confianza y seguridad en ti mismo. Mejorar la aceptación y el respeto propio y el de los demás. Expresión de sentimientos, derechos y deseos tanto positivos como negativos de una forma eficaz, sin menospreciar o negar los derechos de los demás y sin crear o sentir vergüenza y/o sentimientos de culpabilidad. Aumento de la empatía (capacidad de ponerse en el lugar del otro).

Es importante tener en cuenta que el objetivo no es conseguir siempre lo que quieres, sino aumentar la probabilidad de lograr tus objetivos sin pasar por encima de los derechos de los demás.

Lo que sí conseguirás siempre es sentirte mejor contigo mismo por haber sido capaz de expresar tu opinión y tus sentimientos.


Como hemos dicho la asertividad es una habilidad y como tal susceptible tanto de aprendizaje como de mejora

En definitiva, es una habilidad personal para facilitar el desarrollo y fomento de las relaciones interpersonales positivas, con una actitud de respeto y tolerancia hacia otras personas, aceptando las diferencias entre unos y otros y aprendiendo a comportarse de forma constructiva y solidaria, aportando cosas propias y valorando las aportaciones de los demás.

Aprender a comportarse de forma asertiva no es sólo aprender a expresar las emociones, afectos, sentimientos y opiniones propias, sino también aprender a recibir de forma adecuada las de los demás.

 

Para ello se proponen técnicas como:

Exposición en vivo: practicar y llevar a cabo las conductas en situaciones reales.

Juego de roles: practicar y llevar a cabo las conductas en situaciones simuladas, cambiando de rol.

Dinámicas de grupo.

 

Principales áreas para la práctica:

Iniciación de interacciones con otras personas. Hablar en público. Enfrentarse a superiores. Defensa de derechos. Expresión de molestia, desagrado y enfado. Expresión de sentimientos positivos. Rechazo de peticiones. Aceptación de cumplidos. Hacer cumplidos. Expresión de sentimientos negativos. Tomar iniciativas en las relaciones con el sexo opuesto.

El entrenamiento resulta sencillo y agradable y los beneficios personales se perciben muy pronto.

Si a menudo te encuentras cuestionando la frase inicial, no dudes en consultar con un profesional

 

Comunicación y familia

Familia era aquella en la cual dos adultos se unían por el resto de sus vidas y de la cual provenían los hijos; el padre trabajaba fuera del hogar en procura del sustento y la madre trabajaba en el hogar donde realizaba las labores de cuidado, comunicación, educación, recreación y socialización de los niños. La familia ha sufrido cambios en su composición, funciones y estructura: aumentaron las familias monoparentales; los abuelos participan más en el cuidado de los niños; se generalizó el uso de jardines infantiles o preescolares como sustitutos y aumentó el número de madres con responsabilidades laborales fuera del hogar, sometiendo a los niños a diferentes formas de cuidado y comunicación dentro y fuera de él.

Sin embargo, esto ha llevado tal vez a que la comunicación interpersonal disminuya, a que los hijos no puedan participar en toma de decisiones con los padres, a no saber qué decirle a un niño en un momento determinado y, en ocasiones, a esconderles información importante para ellos.

¿Qué es necesario para comunicarse con el niño?

En muchos hogares la comunicación es unidireccional: de los padres a los hijos; en estas familias son frecuentes expresiones de los niños como nadie me escucha o nadie me entiende. Para escuchar efectivamente es necesario prestar atención a lo que el niño dice, comprender y hacerle saber que se comprende lo que dice y lo que quiere decir y aceptar lo que dice como válido desde su sentir, desde su ser.

 

Comunicación Asertiva

 


1. Respetarse a sí mismo: significa tomarse en serio, tener buen concepto de sí mismo; implica elevar la autoestima para quererse a sí mismo.

2. Respeto por los demás: reconoce el valor de las personas y sus acciones.

3. Ser Directo: los mensajes transmitidos deben ser claros, sencillos y precisos.

4. Ser honesto: cuando el actuar es acorde con los sentimientos. Es mejor guardar la calma; y educada, pero firmemente, exponer la opinión propia, sin ignorar la posición de los demás.

5. Ser apropiado: tener en cuenta el momento y el contexto de la comunicación.

6. Control Emocional: canalizar las emociones con el fin de evitar que lleguen a niveles de intensidad que provoquen reacciones ineficientes. Presentar excusas cuando es necesario, engrandece; cuando no es así, las excusas pierden validez.

7. Saber escuchar: Es un proceso activo que requiere de atención para comprender lo que los demás quieren transmitirnos. El ignorar o hacer caso omiso de los comentarios o intervenciones de los demás produce ira y resentimiento.

8. Ser Positivo: Quiere decir, reconocer e informar a los demás que nos damos cuenta de que ellos, al igual que nosotros, intentamos beneficiar y ayudar.

9. Planificar los mensajes: Conseguir que todos los hechos y puntos estén aclarados con antelación, confeccionando notas de referencia si la situación lo permite. Esto ahorra tiempo, produce confianza y puede disminuir la intimidación por parte de los demás.

 

LA  ASERTIVIDAD

Modelo de Comunicación en las Organizaciones (*)

 

La humanidad ha dedicado innumerables esfuerzos para comunicarse a través de los tiempos. El hombre siempre ha mantenido una comunicación ya sea con gestos, mímicas, sonidos, gráficas, etc. Hoy en día, en un mundo globalizado y con los avances de la ciencia y la tecnología la comunicación se hace más rápida (radio, TV, teléfono, fax, internet, satélites, celulares, etc.), y esto acarrea nuevos problemas como la calidad, la eficacia, la efectividad y la asertividad en este proceso.

La comunicación es inevitable porque aun en su ausencia, comunicamos algo. Podemos dejar de realizar una serie de actividades en nuestras vidas, pero jamás lograremos dejar de comunicarnos; aun sin palabras, nuestros silencios y actividades están "comunicando" algo.

 

LA ASERTIVIDAD, ELEMENTO DINÁMICO DE LA EMPRESA

 

Existen dos áreas básicas en la vida de un individuo: la familia y el trabajo. La forma de enfrentarse a ellas también revela su grado de asertividad.

Para ser asertivo en cualquiera de las dos áreas hay que poseer una orientación activa y fijarse metas que consoliden el autoestima.

En la relación íntima con la familia y en el amor el propósito debe ser la franqueza, la comunicación y el compartir todo el ser emocional de uno. Los sentimientos vienen primero.

En el trabajo, el énfasis asertivo es exactamente a la inversa. La actuación viene primero, los sentimientos después. El propósito consiste en la productividad y el logro. Debido a esto, las relaciones con los demás en el trabajo tienden a ser más superficiales que íntimas. En los sentimientos que expresa el individuo se dan mayor énfasis a la adaptación que a la franqueza.

El trabajo se convierte en extensión de uno mismo y en expresión de sí. A esto se añade el estilo, el ritmo, la velocidad, el modo peculiar de enfrentarse a los problemas.

Cuando más asertivo sea alguien en relación con el trabajo y más dispuesto se halle a afirmar con su actuación «este soy yo», mayores satisfacciones obtendrá.

 

CONCLUSIONES

1. La asertividad  se refiere a defender los derechos propios expresando lo que se cree, piensa y siente de manera directa, clara en un momento oportuno y respetando los derechos de los demás.

2. La comunicación asertiva, considerada elemento dinámico de la empresa, debe ser tomada muy en cuenta por los gerentes ya que va a ayudar mucho en el manejo de sus empleados y en todas sus negociaciones.

3. El nuevo Líder-Mentor de las Organizaciones Aprendientes, mediante una comunicación asertiva, puede lograr que su personal siempre se mantenga motivado y realice el trabajo en equipo. La interrelación entre el empleado y el empleador va a depender de la habilidad asertiva para lograr un clima de paz y armonía, compromiso e identificación con la empresa.

4. La Organizaciones Apren-dientes buscan que los trabajadores sean innova-dores, tengan iniciativa y confianza en sí mismos; que participen y que tengan poder de decisión (Empowerment) y sobre todo sean asertivos en todo momento.

5. Es importante entender la naturaleza de la comunicación asertiva, ya que esta cualidad es la parte nuclear de toda organización empresarial. Por otro lado, hay que tener en cuneta su importancia para manejar con éxito las relaciones humanas y poder sobrevivir en un mundo totalmente globalizado.

 

IMPORTANCIA DEL CONOCIMIENTO Y PRÁCTICA DE LOS VALORES UNIVERSALES Y DE LOS DERECHOS HUMANOS EN LA FORMACIÓN INTEGRAL DE LOS PROFESIONALES DEL SIGLO  XXI

 

La vida social se ha transformado, en los últimos tiempos a un ritmo demasiado acelerado. Se ha transfigurado a la misma rapidez con que se transmutan los conceptos morales y la educación ha de adaptarse permanentemente a ese cambio.

¿Cómo hacer para que ese ritmo frenético de acontecimientos no afecte negativamente a la salud moral de niños, adolescentes y jóvenes, que han de convivir en un mosaico de diversidad y cuyo desarrollo depende en gran medida del sistema educativo público actual?

La solución que se ofrece desde las diferentes perspectivas actuales insiste en la llamada “educación en valores”. Hasta ahí no hay conflicto, unos y otros coincidirán en el objetivo. Pero el problema comienza a surgir, incluso con acritud, cuando se discute el tipo de valores y de dónde se han de deducir.

En primer lugar, y para comenzar a deshacer la madeja, tendremos que preguntarnos: ¿qué es exactamente lo que entendemos por “valores”?

Desde luego no podemos hablar de valores en vacío.

El valor es algo que, necesariamente, se desprende por deducción de una filosofía moral, porque es a este ámbito al que fundamentalmente pertenece.

Hay valores que se desglosan de un ideario político. Los hay que se derivan de los dogmas religiosos, que forman parte esencial y valiosísima de la vida moral colectiva. A nadie se le oculta que una Teoría Educativa puede inspirarse en algún ideario político particular, en alguna fe religiosa, o en ambas cosas simultáneamente. También en el pensamiento laico.

Desde luego podemos apostar por una Teoría Moral Educativa, que sin negar los valores que se desprenden de la política o de la religión, pueda intentar establecerse al margen de tales realidades. Incluso compartiendo con ellas los  aspectos más destacados que suelen ser comunes a una moral natural. Esta sería una solución posible para un modo de entender la escuela pública.

En el derecho de la Escuela Privada o concertada se encuentra la capacidad de construir el ideario que se juzgue más conveniente. Y por supuesto, en una sociedad abierta y democrática, los padres han de tener el mismo tipo de facilidades para acceder al tipo de oferta educativa que desean para sus hijos.

 

Pero volvemos a recordar que desde el punto de vista educativo no puede haber valores, sueltos, deshilvanados, faltos de conexión, sin una teoría moral actual que a mí, particularmente, me da la impresión de que, concretamente para la escuela pública, se encuentra por elaborar.

Hay por supuesto muchos valores en las creencias, y las creencias, así como los idearios políticos, tienen también el derecho inalienable de inspirar teorías educativas.

Pero independientemente de su origen ideológico o religioso, o independiente, agnóstico o laico, los valores han de desprenderse, siempre, objetiva y racionalmente de una teoría.

Y ha habido muchas e importantes teorías que han aspirado a convertirse en sistemas educativos. La cuestión es la de si podemos hoy ofrecer alguna teoría semejante en su elaboración, aunque necesariamente distinta por razones históricas.

Desde Herbart, Fröbel, Pestalozzi, Pablo Montesino o María Montessori, hasta proyectos tan dispares como las “Escuelas del Ave María” o la “Escuela de Summerhill”, los ideales educativos han inspirado siempre a la realidad escolar.

En cada momento histórico las creencias y los ideales filosóficos han inspirado escuelas que, hacían de la necesidad del conocimiento científico y empírico el motor de progreso de la humanidad, como “La Escuela Nueva” o “Las Escuelas del Trabajo”, entre las que podemos situar con pleno derecho a las ya citadas “Escuelas del Ave María”, nacidas en el Sacromonte granadino de la mano del Padre Manjón. Escuelas que trataban de paliar los desastres sociales convirtiéndose en lugares que hacían del aprendizaje de las destrezas laborales la esperanza inmediata de la supervivencia de sus escolares adolescentes.

 

Las posturas ideológicas pueden ser divergentes, incluso radicalmente opuestas pero, transformando los valores en acciones educativas, pueden perseguir objetivos similares. ¿Qué semejanza puede haber entre el católico Padre Manjón y el comunista Anton Semiónovich Makarenco?

 

Makarenko era un pedagogo consagrado a la educación y a la readaptación de adolescentes en la colonia Máximo Gorki, entre 1920 y 1931 y cuyos ideales se transmitieron a través de un denso tratado novelado: que se dio a conocer como “Poema Pedagógico”. Ambos eran humanistas, uno partidario del humanismo cristiano, el otro partidario del humanismo marxista. Ambos perseguían, en la distancia geográfica e ideológica, un ideal común: sacar de la miseria y de la delincuencia a niños y a jóvenes socialmente desafortunados. ¿Quién era mejor?

El mensaje de estos educadores, que sabían que teoría y práctica son elementos indispensables de un mismo objetivo, se encuentra hoy más vivo y necesario que nunca. La convivencia en solidaridad y el trabajo colectivo fueron medios necesarios para estos luchadores de la educación.  Su objetivo común fue la readaptación de los muchachos que habían sido marginados por la pobreza, la falta de valores morales y los desajustes sociales.

 

Los valores filosóficos han inspirado siempre las corrientes educativas.

 

Ha habido de todo. Las corrientes libertarias de principios del siglo XX, ofrecían alternativas materialistas y revolucionarias pero con un gran sentido de progreso científico y social, como “La escuela Moderna” de “Ferrer i Guàrdia”, hija de los aciertos y de los  errores de su difícil circunstancia histórica.

Ha habido escuelas que, tras la revolución cultural de los años 60 y 70, propugnaban la muerte misma de la escuela y confiaban ingenuamente en la espontánea naturaleza sensible y generosa del buen discípulo ante los valores comunes, que amaría las flores, el arte y la naturaleza del mismo modo que el duro esfuerzo que se necesita para avanzar en el conocimiento. Aún estamos padeciendo las consecuencias de tamaña candidez.

Han surgido así, movimientos escolares de renovación, reforma y cambio. Impregnados de creencias e ideologías diversas y contrapuestas, que han tenido siempre su correlato social y que, sobre todo, han sido un claro referente de las características más representativas de su momento histórico.

Cuando Fröbel soñó con la unidad de una Alemania atrasada y dividida, de inmediato se puso manos a la obra para construir un modelo de escuela que diera sentido a un nuevo ideal de nación que floreciera desde la infancia más temprana. Así surgieron los “kindergarten” o “jardines de niños”, con la exagerada idealización, pero necesaria revalorización profesional,  de la maestra alemana.

Una idea semejante trasladó el gran pedagogo castellano, Pablo Montesino, a la España liberal e ilustrada, tras conocer - en el exilio al que le obligó Fernando VII – los principios sociales y educativos del socialismo utópico de Owen.

 

Las creencias y los ideales han sido el motor de las teorías educativas, pero al convertirse éstos en sistemas, de inmediato elaboraron unos principios de naturaleza racional y objetiva desde los que derivaban sus valores concretos y específicos.

Una educación moral ha de tener, como sostenemos, un referente filosófico: un ideal de vida a conseguir. La orientación de la conducta ha de seguir una convicción moral, primero razonada y luego asumida.  

 

La conquista de la moral se ha ofrecer como tarea escolar definida, con postulados teóricos y con nuevos modelos de aprendizaje. Además, se precisan nuevos programas pedagógicos específicos de máxima aceptación, general y compartida.

 

La formación racional de la inteligencia - que es su formación más segura - supone garantía para que los juicios morales se conviertan, sistemáticamente, en hábitos conscientemente asumidos, en valores comprendidos y aceptados y en prácticas éticas y honestas de ciudadanía.

 

Fueron, precisamente, los trabajos de J. Piaget (1932 - 1935) y L. Kohlberg (1955 - 1973) los que destacaron el interés por ese despertar de la sensibilidad ético-moral en torno a los ocho o nueve años, sosteniendo, y es ésta una opinión que compartimos plenamente, que el desarrollo de los valores morales forma parte de ese proceso racional que coincide con el desarrollo de las funciones cognitivas superiores en la madurez Edad Escolar.

  
Evidentemente sin alcanzar cierto nivel de formación cognitiva, y sin haberse desprendido de su pensamiento egocéntrico infantil, no es posible realizar ciertos juicios que afectan a, lo que Kant llamara “la razón práctica”, esto es, a la moralidad.

 
A mi juicio no estaría mal alcanzar un consenso colectivo que pudiera ofrecer una ética para los estudiantes, realizada con mentalidad educativa y no política.

La educación en la escuela pública, ha de ser preferentemente laica, no multiconfesional, aunque naturalmente en ella se enseñe el respeto, el conocimiento y el aprecio por la diversidad política y religiosa, sin olvidar cuál es el sentido religioso primordial, nos guste o no, de nuestra propia cultura que se deriva de la moral cristiana.

Claro que todo lo concerniente al papel de la filosofía  moral en relación con la actual conducta educativa no puede ser puramente neutral, pero, referidos a la escuela pública, sólo un laicismo, que no renuncie a sus propias raíces culturales, puede superar las posturas ideológicas divergentes y alcanzar el consenso sobre un “corpus” de valores universales de convivencia cívica, que han de materializarse operativamente en la práctica escolar.

Una bien intencionada asignatura de “educación para la ciudadanía” sin un sólido referente filosófico educativo, sin la elaboración de una doctrina moral que pueda ser compartida por una gran mayoría, seguirá siendo un fracaso y proporcionando muchísima menos doctrina moral en  comparación con las clases de religión.

Pensemos que si no hay religión en la Escuela Pública, –no decimos que sea obligatoria, pero los padres tienen todo el derecho a elegirla libremente-   puede darse un gran vacío moral.

Un vacío que, dada la necesidad de trascendencia del ser humano - que se traduce en la necesidad de creer en algo - puede llenarse con doctrinas mucho más ajenas, quizá más dogmáticas o peligrosamente sectarias, o con creencias delirantes interesadas que siempre tendrán quien - con medios y recursos poderosos - las infunda y defienda.

La ausencia de una moral racional pública puede dar lugar a doctrinas radicales que por su capacidad de seducción irracional, pueden llegar a poner en grave riesgo la salud mental y social; incluso la paz.

 

La alternativa, que no el rechazo, a la religión (que - garantizando sus espacios doctrinales - es uno de los grandes bienes espirituales más preciados de la humanidad)  consistirá pues en definir un modelo de moral ni confesional, ni regionalista, ni partidista para un modo de entender la educación en la escuela pública: he ahí una de las más importantes cuestiones a trabajar y debatir,  por una comunidad escolar en la que todos debemos de caber. También aquellos que partimos de posturas agnósticas.

Tenemos que ofrecer a la educación española el fundamento de unos principios vocacionales y morales que, en sus aspectos esenciales, pueden servirnos para que nos ayude a avanzar hacia el futuro de un sólido humanismo educativo.

 

Un humanismo en donde encontrar inspiración para resolver los graves problemas a los que se enfrenta hoy la educación, precisa:

 

 

Un humanismo en el que cabemos todos: la educación pública laica, la concertada y la privada, confesional o no.

 

Un humanismo en el que unos no son mejores que otros y en el que todos, en conciencia, trabajamos por desarrollar valores que sean el sustento de un mundo mejor.

 

 

Los conocimientos, habilidades y valores de los universitarios en el campo laboral

 

Conocimientos y habilidades. Por lo general, los empresarios o contratistas emplean a los egresados basándose en una evaluación informal de sus conocimientos, habilidades y valores. Suelen visitar las universidades para entrevistar a los alumnos que están por graduarse, asumiendo que éstos poseen un alto nivel de comprensión en su campo de conocimiento, que son competentes en las habilidades que se relacionan con éste y que son confiables. Sin embargo, las instituciones educativas suelen omitir o desconocer que las habilidades necesarias en el campo del trabajo van mucho más allá de las capacidades específicas que se asocian al conocimiento de la disciplina. Esto conduce a que gran cantidad de egresados universitarios fracasen en su trabajo profesional y ocasiona cuantiosas pérdidas a las organizaciones laborales, problemas que las empresas desean evitarse en el futuro.

 

Valores. Las investigaciones han revelado que la honestidad está directamente correlacionada con otros valores conectados con la ética en el trabajo; sin embargo, con frecuencia, las instituciones a nivel superior no toman en cuenta que los alumnos deben formarse en valores, y menos aún que ciertas actitudes no sólo deben ser consideradas, sino también evaluadas formalmente con objeto de que los egresados funcionen de manera óptima. En últimas fechas las corporaciones están aplicando ya unos tests que miden algunas actitudes de los presuntos empleados.

Breves conclusiones

 Los conocimientos, habilidades y los valores relacionados con una disciplina son aspectos importantes que el graduado universitario lleva consigo al trabajo. Sin embargo, por lo general, el nuevo profesional no está preparado o, por lo menos, no está consciente de los valores y habilidades genéricas que ha desarrollado y tampoco sabe cómo aplicarlos en el desempeño cotidiano de su trabajo. Es por ello muy importante que las instituciones a nivel superior basen su educación en competencias, ya que de esta manera al alumno se le prepara para ser capaz, en forma eficaz y eficiente, de aplicar los conocimientos adquiridos en la universidad de manera práctica en la construcción.

 

Es fundamental que las instituciones decididas a trabajar con competencias, elaboren evaluaciones que permitan al egresado tomar conciencia de sus logros en los aspectos mencionados y además se documenten en el mundo laboral sobre las competencias que el alumno debe construir y que éstas se acrediten en el trabajo, con objeto de que el egresado pueda incorporarse sin tropiezos y en el nivel que le corresponde en el mundo laboral, que apenas se le abre.

 

Es necesario que los alumnos se formen en habilidades genéricas ya que éstas proveen una plataforma para aprender a aprender, pensar y crear, asimismo es importante que las instituciones a nivel superior elijan las habilidades que correspondan tanto a la educación como al mundo laboral.

 

La trascendencia de esta nueva propuesta, en mucho se basa en que los conocimientos que los estudiantes aprenden ahora serán obsoletos mañana. Las habilidades genéricas, por otro lado, no envejecen, se desarrollan y aumentan, especialmente si se aprenden en un clima liberal de aprendizaje.

 

La práctica del saber moral

 

El hombre frente al mundo natural, siente el deseo de conocerlo, a fin de lograr mayor seguridad; también experimenta la motivación de actuar sobre él, tratando de adaptarlo a sus requerimientos, para hacer su vida más confortable y segura. Como consecuencia de estas actitudes, se plantea tanto la necesidad de conocer y comprender a la naturaleza y a los fenómenos relativos a ella, como la de controlarla y modificarla o, por lo menos, transformar el entorno que lo rodea. Es decir, para el hombre, este mundo es objeto de indagación y de acción, pero ¿qué le sucede ante los demás hombres?


Dice Martín Buber en su libro "Yo y Tú": "el encuentro del hombre consigo mismo no podrá verificarse sino como encuentro del individuo con sus compañeros, y tendrá que realizarse así. Unicamente cuando el individuo reconozca al otro en toda su integridad como se reconoce a sí mismo, como hombre, y marcha desde este reconocimiento a penetrar en el otro, habrá quebrantado su soledad en un encuentro riguroso y transformador".


Este texto invita a reflexionar acerca de ser persona en el mundo; de la inevitable y feliz oportunidad que la existencia brinda de compartir con otros el camino de la vida, de agradecer a Dios la posibilidad de aquilatar experiencias, conocimientos y superar tendencias erróneas que permitan la evolución consciente. Y surgen también cuestiones acerca de cuáles serán las sendas que se deben recorrer para arribar a la plenitud moral. Pero, ¿qué se entiende por moral?


Según G. Patzig en su libro "Ethik Ohne Metaphysik", se utiliza "el término moral para designar el contenido de las normas, juicios de valor e instituciones morales. Es el canon de reglas vinculadas con la idea de libertad; conjunto de normas y valores que merecen el reconocimiento general... El lenguaje de la moral o el lenguaje moral engloba la discusión cotidiana acerca de las acciones humanas en la medida en que estas son sometidas a un juicio crítico".


La moral juega un papel importante en la experiencia cotidiana, en todos los comportamientos y expresiones de las personas. Se manifiesta de manera más o menos pronunciada un determinado compromiso que, a su vez, se basa y se somete a valores determinados que constituyen el horizonte de sentido de toda realización humana. Sostener una moral fundamentada en valores universales como la paz, la vida, la solidaridad, la tolerancia, el amor, implica adoptar una actitud firme y constante en el cumplimiento del deber, el respeto a los demás y la concreción de acciones generosas y solidarias. A su vez, reflexionar acerca del "pensar por uno mismo" sugiere un pensar que es autónomo e independiente. Una persona que piensa por sí misma es libre, en un sentido y en una medida importante. Es capaz de repasar los hechos acontecidos en su propia vida y sobre su situación real.   Está preparada para volver a evaluar sus valores y compromisos más hondos, y en consecuencia, su propia identidad personal y espiritual.
El control de los pensamientos implica el control de los actos, ya que si los unos son buenos, los otros lo serán también y toda la conducta se hallará regulada y regida por un encadenamiento armónico. La calidad de los pensamientos y sentimientos definen el tipo de acción que se realiza. Mucho de lo que se piensa, se dice, se siente y se hace, permite descubrir qué tipo de valores se sustentan, y se han desarrollado en las sucesivas encarnaciones.


Las personas al conocerse a sí mismas, detectando cuáles son sus virtudes y debilidades, pueden apoyándose en lo positivo superar las limitaciones, provocando cambios en su personalidad, y un accionar responsable. Además de ser una fuente del saber, el conocimiento de sí mismo ayuda a la persona, tanto en su progreso como en su relación con los demás, aprendiendo a valorar las capacidades de su semejante y tratando de tolerar las actitudes de aquellos con los que disiente en la forma de pensar y actuar.
Por ello cada ser humano debe fijarse metas que planteen acciones coherentes con lo que conoce y siente que es bien para él y para los demás. De esta forma se conducirá en la vida con la libertad de conciencia y conocimiento, sumará sus esfuerzos a aquello que considera positivo para su evolución y la de la humanidad, vibrará con mayor emoción, será receptivo de las necesidades ajenas y estimulará su conciencia en el transcurrir de su vida considerando la trascendencia espiritual de su conducta.

La construcción racional y autónoma de valores

 

Partimos del modelo fundamentado en la construcción racional y autónoma de valores que ha desarrollado el Grupo de Investigación en Educación Moral de la Universidad de Barcelona (GREM).

Desde esta perspectiva, consideramos que una concepción de educación en valores en una sociedad democrática, abierta y multicultural en la que los seres humanos son considerados como autónomos, libres e iguales en dignidad y derechos ha de ser compatible necesariamente con una concepción de educación como proceso de optimización humana.

Tal concepción de educación en valores está orientada hacia la construcción racional de principios y normas de valores basados en la autonomía de la conciencia de los seres humanos, como producto de las relaciones de igualdad entre los individuos, en las que priman la voluntad como expresión máxima de la libertad, y las relaciones dialógicas, como una forma idónea de construir las normas colectivas y la cooperación entre las personas. Se trata de lograr una construcción ciudadana que favorezca la conquista y la permanencia de condiciones sociales a la altura de la dignidad humana, y cuando no sea así, entonces que tenga la capacidad de criticar y transformar las formas sociales injustas e insolidarias que impiden alcanzar unas condiciones acordes con la naturaleza humana.

 

Kant entiende por voluntad, una especie de causalidad de los seres vivos racionales, es decir, de los seres humanos, la cual tiene la libertad como la propiedad fundamental que incide en sus causas para la libre elección en las formas de pensar y de actuar.   Se trata de esa facultad propiamente humana que mueve a las personas a hacer o dejar de hacer un determinado acto y precisamente, esa propiedad de poder elegir en hacer o no, se fundamenta en su libertad de elección, por lo que esta libertad de la voluntad crea en los seres humanos la condición de autonomía en el sentido de su pensamiento y de la actuación. Sin embargo, es necesario que el comportamiento humano se rija por criterios coherentes entre el pensamiento y la conducta, lo que supone un esfuerzo de autorregulación de la voluntad, que también conllevaría a cimentar las bases de la responsabilidad ante las consecuencias de las acciones realizadas.

 

A las consideraciones anteriores se une el carácter cognitivo racional y emocional de los valores morales, lo cual tiende a favorecer un clima para una convivencia armónica y compartida. El carácter cognitivo ampliamente trabajado por Kohlberg y colaboradores, sostiene que los seres humanos son capaces de aprender valores en las diferentes etapas del desarrollo, sobre todo cuando se ven expuestos a situaciones que implican conflictos de valores y cuya solución depende de un abordaje dialógico en donde predominan los argumentos y las razones. De esta forma van evolucionando progresivamente en el perfeccionamiento de su forma de pensar y, por tanto, de su juicio moral. Si la capacidad cognitiva le permite al ser humano progresar en su construcción moral, el carácter racional, que al mismo tiempo constituye la base para los aprendizajes, se fundamenta en el uso del razonamiento como operador lógico para las formas humanas de actuar. Finalmente, el carácter emocional de los valores, se refiere a los sentimientos, por medio de los cuales se asumen ciertas actitudes y estados de ánimos que determinan ciertas intenciones adoptadas por los seres humanos ante determinadas situaciones que se padecen o se observan en otros.

Strawson se refiere a tres tipos de sentimientos morales generadores de ciertas actitudes reactivas, que debieran autorregularse en los seres humanos. Se refiere al resentimiento, indignación y el remordimiento. El resentimiento, de acuerdo al autor, es ocasionado por ciertas situaciones en las cuales una persona se siente ofendida o herida por la acción de otra u otras personas. es una reacción manifestada por la ofensa o la indiferencia. En cambio, un ser humano indignado es una persona que asume una actitud desaprobadora ante una acción causante de resentimiento en otra u otras personas. Finalmente, el remordimiento se refiere al sentimiento de culpa y a la asunción de responsabilidad por haber causado un resentimiento. En conclusión, el resentimiento lo experimenta la persona ofendida, la indignación se verifica en otra u otras personas que han observado la acción del resentimiento. Estas actitudes están relacionadas con las demandas que una persona afectada hace a las demás y las que otros hacen a terceros. El remordimiento se asocia con las demandas que los demás hacen a uno mismo y que nos hacen sentir obligación y responsabilidad ante los daños causados. Esta es una actitud autorreactiva. Las actitudes descritas expresan la demanda de respeto, tanto en términos personal, interpersonal como a colectivos. Estas son actitudes propiamente humanas y quedan expresadas en nuestra vida en sociedad.

 

La educación en valores debe contribuir a la inhibición o autorregulación de estos tipos de sentimientos morales, que lejos de acercar a los humanos y crear las bases de la convivencia pacífica alimentan los conflictos y el odio. El cultivo de la autorreflexión en la persona puede contribuir a reconocer sus grados de falta ante otra u otras y poder expresarlos a través de oportunas excusas, que lógicamente mermarán el resentimiento y la indignación. Es como reconocer con humildad nuestra culpa y responsabilidad cuando hemos cometido un agravio, cuando hemos ofendido, y esto sólo es posible mediante el cultivo de niveles progresivos de la capacidad empática, que nos permita, en términos teóricos, asumir los estados de situaciones de otros, para experimentar los tipos de emociones que tales estados causan en las personas.

 

El asumir una actitud de responsabilidad y de culpa ante un agravio causado, es una demanda que hace la comunidad moral para inhibir el resentimiento y la indignación moral. Por otro lado, con estas actitudes se asocia el valor de la tolerancia y de la aceptación del arrepentimiento, de la excusa o de la culpa manifestada por el responsable del resentimiento. Este grado de comprensión sólo será posible a través del buen uso del diálogo, mediante el cual se exprese una actitud sincera de arrepentimiento.

 

El cultivo en los seres humanos de un pensamiento autónomo racional y el control emocional contribuye a facilitar la solución de conflictos en las sociedades plurales, en las que el diálogo es el medio por excelencia para afrontar las adversidades que acontecen en el diario vivir, para lo cual el respeto mutuo, la comprensión, la tolerancia cultural, saber escuchar y la apertura hacia otros son requisitos previos para la vida en comunidad. En tal sentido, el modelo de educación moral basado en la construcción racional y autónoma de valores en los seres humanos contempla una serie de dimensiones o capacidades que facilitan el cultivo progresivo de una ciudadanía autónoma y de razón dialógica. Estas dimensiones hacen referencia a la personalidad, es decir, hacen referencia a “factores internos, más o menos estables, que hacen que la conducta de una persona sea consistente en diferentes ocasiones y distinta de la conducta que otras personas mostrarían en situaciones comparables”.  Estas dimensiones están constituidas por: autoconocimiento (A), autonomía y autorregulación (AA), capacidades de diálogo (CD), capacidad para transformar el entorno CTE), comprensión crítica (CC), empatía y perspectiva social (EPS), habilidades sociales (HS) y para la convivencia, finalmente, razonamiento moral (RM). Al considerarse estas dimensiones como horizontes en el trabajo de educación moral de los seres humanos, dan como resultado la construcción de los valores que el referido modelo promueve.

 

Las dimensiones presentadas han sido denominadas por el GREM como dimensiones de la personalidad moral las cuales, a la vez, forman parte de los contenidos relativos a procedimientos del currículum de educación moral, ya que como se ha dicho, las mismas constituyen en eje central de la educación en valores, en tanto que describen las acciones que deben formar parte de los seres humanos una vez se consideren personas moralmente maduras.

 

Fuente: www.navegalia.com/Channels/Salud/Psico/

 

http://www.encolombia.com/medicina/pediatria/pediatria39204-crianza.htm

 

 

Fuente: www.indisaonline.8m.com

 

Lic. OLINDA EGÚSQUIZA PEREDA(*)

 

www.poderciudadano.org.pe

 

[email protected]

 

www.uv.mx/iie/coleccion/N_32_33/pedagogia.html

 

Ver "Pedagogía, la legitimación del «ideal educativo»" de Miguel Ángel Pasillas en Bartomeu, et al. (1995) En nombre de la pedagogía, México, UPN, Col. Archivos.

 

 

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