UNIVERSIDAD YACAMBU Materia: Orientación
y Autodesarrollo Facilitadora:
Cecilia Trejo Elaborado por: Betsy Argüelles
IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN
ASERTIVA ANTE EL CULTIVO DE LA AUTOESTIMA Y LAS RELACIONES INTERPERSONALES
Existen
numerosas definiciones de Asertividad, es una palabra
de moda que suena a novedad y que, en efecto, designa un enfoque muy moderno y
dinámico.
La palabra proviene del latín asserere,
asser tum (Aserción)
que significa afirmar.
Así pues, Asertividad
significa afirmación de la propia personalidad, confianza en sí mismo,
autoestima, aplomo, fe gozosa en el triunfo de la justicia y la verdad,
vitalidad pujante, comunicación segura y eficiente.
DEFINICION
La
autoestima es el valor que nos asignamos a nosotros mismos y tiene que ver con
qué tanto nos aceptamos, cómo somos y qué tan satisfechos estamos con lo que
hacemos, pensamos o sentimos. Esto a su vez está relacionado con el grado en
que creemos que tenemos derecho a ser felices y cuanto respetamos y defendemos
nuestros intereses.
Proviene de
saberse querido y respetado por los demás, así como de sentirse competente, es
decir, tener confianza y seguridad, lo cual ayuda a hacer la vida más agradable
y facilita la consecución de las metas propuestas.
UNA AUTOESTIMA POSITIVA O NEGATIVA
De la misma
manera que lo hacemos con los demás, podemos valorarnos mucho o poco y de
acuerdo con esta apreciación, tratarnos con amabilidad y respeto y tenernos
consideración; en caso contrario, exigirnos más de lo que podemos, no gustar de
lo que somos y hacemos o criticar inclementemente nuestros actos.
Un nivel alto en la autoestima implica
quererse, admirarse y respetarse, es la clave par lograr relaciones
gratificantes y positivas con los demás, enfrentar con
éxito las adversidades, arriesgarse a luchar por lo que queremos y desarrollar
nuestras propias capacidades.
Un niño con
autoestima positiva es capaz de valorar sus logros y los de los demás, expresar
adecuadamente sus emociones, estar abierto a recibir el afecto de quienes le
rodean y confiar en sus capacidades.
Una autoestima negativa nos hace sentir incapaces e inadecuados, actuar de manera insegura
y dependiente de la opinión y aprobación de los demás. Nos lleva a percibirnos
como personas desagradables y a quien nada le resulta bien.
Un autoconcepto bajo obliga a postergar deseos y necesidades
pues se tiene la convicción de no merecer que sean satisfechas, lo cual
favorece la aparición de actitudes pesimistas, ansiosas o depresivas.
COMO SE
CONSTRUYE
El amor por
sí mismo comienza a formarse en los primeros años a través de las relaciones
con la familia, amigos o en el colegio; en la adolescencia se reafirma o se
revalora y en la edad adulta los éxitos y fracasos continúan repercutiendo en
la manera de evaluarnos a nosotros mismos.
El niño se
ve a sí mismo como los mayores le dicen que es, por esto los comentarios de los
padres le afectan tanto. La actitud que éstos adopten frente a sus hijos es
primordial, ya que determina en gran parte el grado de autoestima que tendrá el
niño.
Cuando se
tiene un concepto bueno del niño, se acepta como es, se le ayuda a mejorar sus
debilidades y se resaltan sus cualidades su autoestima se ve fortalecida. Todo
lo que los padres dice o hacen influye en el concepto que los niños se forman
de ellos mismos. Si durante mucho tiempo se califica al niño como torpe e
incapaz, o por el contrario, audaz e inteligente muy probablemente crecerá
asumiendo esto como cierto y generando actitudes según estos conceptos.
Relaciones
Interpersonales:
La
comunicación interpersonal es no solamente una de las dimensiones de la vida
humana, sino la dimensión a través de la cual nos realizamos como seres humanos
(...) Si una persona no mantiene relaciones interpersonales amenazará su
calidad de vida".
De acuerdo a Scolt y Powers (1985, citado por
Marroquín y Villa 1995:15), los principios de la comunicación interpersonal son
los siguientes:
Las
personas se comunican porque esa comunicación es totalmente necesaria para su
bienestar psicológico.
La
comunicación no es sólo una necesidad humana sino el medio de satisfacer otras
muchas.
La
capacidad de comunicación interpersonal, no debe medirse exclusivamente por el
grado en que la conducta comunitaria ayuda a satisfacer las propias
necesidades, sino también por el grado en que facilite a los otros la
satisfacción de las suyas.
Definición de
Asertividad
La
asertividad se puede definir como una habilidad
personal (se aprende una forma básica de comunicación) que permite a la persona
expresar sus sentimientos, pensamientos, opiniones y deseos de una forma
adecuada, defendiéndolos, pero sin negar ni violar los de los demás, es decir,
sin necesidad de ser agresivo ni tampoco pasivo.
El
hecho de ser asertivo hace que te controles a ti mismo, que te expreses franca
y honestamente, sin sentimientos de ansiedad y culpabilidad y te facilita la
integración y comunicación con el medio.
TIPOS Y FORMAS
Para
una mejor comprensión de comunicación asertiva la comparamos con la pasividad y
la agresividad.
A) Forma de comunicación asertiva:
Cuando
la persona es capaz de expresar sus sentimientos, pensamientos y deseos y
defender sus derechos sin violar los de los demás. Cuando se está abierto a la
negociación, al diálogo y al compromiso.
B) Forma de comunicación pasiva:
Cuando la persona no expresa directamente sus
sentimientos, pensamientos y deseos. Cuando se intentan comunicar éstos
indirectamente o se ocultan por completo. Se confía en que los demás adivinen
lo que queremos o lo que sentimos. No se violan los derechos y/o sentimientos
de los demás, pero se permite que los propios estén desatendidos.
C) Forma de comunicación agresiva:
Cuando la persona expresa lo que siente, lo que
quiere y lo que piensa a costa de los derechos y los sentimientos de los demás
y tiende a humillar y a atacar cuando no puede salirse con la suya, fomentando
la culpa y el resentimiento en los otros, no fomentando la negociación ni el
diálogo.
¿Qué puede impedir que una persona se
comporte asertivamente?
Déficit en el aprendizaje de la habilidad: cuando
ésta no se posee en el repertorio personal no se puede poner en marcha. Este
déficit puede ser debido a diferentes causas, pero generalmente suele ocurrir,
como consecuencia de la ausencia de modelos adecuados, en periodos críticos de
la vida.
Se posee la habilidad pero no se pone en práctica:
bien por consecuencias negativas ante alguna actuación en la que la habilidad
se llevo a cabo, lo que genera que en las siguientes situaciones no se ponga en
práctica, o bien por pensamientos distorsionados, anticipando la evaluación que
los demás pueden hacer de nosotros. Así se percibe a los otros como hostiles y la
propia actuación siempre se evalúa como negativa y susceptible de ser reprobada
y/o rechazada.
Para facilitar su explicación y ver las
diferencias las situamos en comparación con la pasividad y la agresividad.
A) CARACTERÍSTICAS DE
Conducta no verbal:
contacto ocular directo (pero no
intimidatorio). habla fluida. postura
erguida. respuestas directas a la situación. voz relajada, bien regulada y firme.
Conducta verbal:
mensajes en primera persona del
tipo, yo ., a mi ., etc. verbalizaciones positivas
utilización de palabras como pienso que ...., quiero ..., me gustaría...., etc.
El tono de una respuesta asertiva es:
sincero. positivo.
no punitivo. justo. considerado. directo. no defensivo. sensible. constructivo.
B) CARACTERÍSTICAS DE
Conducta no verbal:
ojos que miran hacia abajo. voz baja y vacilante. gestos desvalidos. postura hundida.
Conducta verbal:
no decir nunca no, poner
excusas y/o mentir. utilización de palabras del tipo:
quizás, supongo, realmente no es importante, etc.
C) CARACTERÍSTICAS DE
Conducta no verbal:
tono de voz agresivo, mandón y
exigente. mirada fija. habla
fluida y rápida. postura intimidatoria.
gestos de amenaza.
Conducta verbal:
mensajes interpersonales. se utilizan palabras y frases como: ten cuidado, si no lo
haces..., harías mejor en..., etc.
Es muy importante unir la conducta no
verbal con la verbal, ofreciendo una coherencia comunicativa. Por ejemplo, no
se debe decir: "yo quiero ..." utilizando un
tono de voz alto, agresivo e intimidatorio. O todo lo contrario, decir:
"yo quiero..." utilizando un tono de voz que parezca que estás
pidiendo disculpas por ello.
El comportamiento asertivo ofrece
muchas ventajas, destacaremos las siguientes:
Disminución de la ansiedad. Aumento de relaciones más íntimas y significativas.
Una mejor adaptación social. Un aumento de la autoestima. Maximización de
consecuencias favorables y minimización de consecuencias desfavorables. Aumento
de la confianza y seguridad en ti mismo. Mejorar la aceptación y el respeto
propio y el de los demás. Expresión de sentimientos, derechos y deseos tanto
positivos como negativos de una forma eficaz, sin menospreciar o negar los
derechos de los demás y sin crear o sentir vergüenza y/o sentimientos de
culpabilidad. Aumento de la empatía (capacidad de ponerse en el lugar del
otro).
Es importante tener en cuenta que el objetivo no
es conseguir siempre lo que quieres, sino aumentar la probabilidad de lograr
tus objetivos sin pasar por encima de los derechos de los demás.
Lo que sí conseguirás siempre es sentirte mejor
contigo mismo por haber sido capaz de expresar tu opinión y tus sentimientos.
Como hemos dicho la asertividad es una habilidad y
como tal susceptible tanto de aprendizaje como de mejora
En definitiva, es una habilidad personal para
facilitar el desarrollo y fomento de las relaciones interpersonales positivas,
con una actitud de respeto y tolerancia hacia otras personas, aceptando las
diferencias entre unos y otros y aprendiendo a comportarse de forma
constructiva y solidaria, aportando cosas propias y valorando las aportaciones
de los demás.
Aprender a comportarse de forma asertiva no es
sólo aprender a expresar las emociones, afectos, sentimientos y opiniones
propias, sino también aprender a recibir de forma adecuada las de los demás.
Para ello se proponen técnicas como:
Exposición en vivo: practicar y llevar a cabo las
conductas en situaciones reales.
Juego de roles: practicar y llevar a cabo las conductas
en situaciones simuladas, cambiando de rol.
Dinámicas de grupo.
Principales áreas para la práctica:
Iniciación de interacciones con otras personas.
Hablar en público. Enfrentarse a superiores. Defensa de derechos. Expresión de
molestia, desagrado y enfado. Expresión de sentimientos positivos. Rechazo de
peticiones. Aceptación de cumplidos. Hacer cumplidos. Expresión de sentimientos
negativos. Tomar iniciativas en las relaciones con el sexo opuesto.
El entrenamiento resulta sencillo y agradable y los
beneficios personales se perciben muy pronto.
Si a menudo te encuentras cuestionando la frase
inicial, no dudes en consultar con un profesional
Comunicación y familia
Familia era aquella en
la cual dos adultos se unían por el resto de sus vidas y de la cual provenían
los hijos; el padre trabajaba fuera del hogar en procura del sustento y la
madre trabajaba en el hogar donde realizaba las labores de cuidado,
comunicación, educación, recreación y socialización de los niños. La familia ha
sufrido cambios en su composición, funciones y estructura: aumentaron las
familias monoparentales; los abuelos participan más en el cuidado de los niños;
se generalizó el uso de jardines infantiles o preescolares como sustitutos y
aumentó el número de madres con responsabilidades laborales fuera del hogar,
sometiendo a los niños a diferentes formas de cuidado y comunicación dentro y
fuera de él.
Sin embargo, esto ha
llevado tal vez a que la comunicación interpersonal disminuya, a que los hijos
no puedan participar en toma de decisiones con los padres, a no saber qué
decirle a un niño en un momento determinado y, en ocasiones, a esconderles
información importante para ellos.
¿Qué es necesario para
comunicarse con el niño?
En muchos hogares la
comunicación es unidireccional: de los padres a los hijos; en estas familias
son frecuentes expresiones de los niños como nadie me escucha o nadie
me entiende. Para escuchar efectivamente es necesario prestar atención a lo
que el niño dice, comprender y hacerle saber que se comprende lo que dice y lo
que quiere decir y aceptar lo que dice como válido desde su sentir, desde su
ser.
Comunicación Asertiva
1. Respetarse a sí mismo: significa tomarse en serio, tener buen concepto de sí
mismo; implica elevar la autoestima para quererse a sí mismo.
2. Respeto
por los demás: reconoce el valor de las personas y sus acciones.
3. Ser
Directo: los mensajes transmitidos deben ser claros, sencillos y precisos.
4.
Ser honesto: cuando el actuar es acorde con los sentimientos. Es mejor guardar
la calma; y educada, pero firmemente, exponer la opinión propia, sin ignorar la
posición de los demás.
5. Ser
apropiado: tener en cuenta el momento y el contexto de la comunicación.
6.
Control Emocional: canalizar las emociones con el fin de evitar que lleguen a
niveles de intensidad que provoquen reacciones ineficientes. Presentar excusas
cuando es necesario, engrandece; cuando no es así, las excusas pierden validez.
7.
Saber escuchar: Es un proceso activo que requiere de atención para comprender
lo que los demás quieren transmitirnos. El ignorar o hacer caso omiso de los
comentarios o intervenciones de los demás produce ira y resentimiento.
8.
Ser Positivo: Quiere decir, reconocer e informar a los demás que nos damos
cuenta de que ellos, al igual que nosotros, intentamos beneficiar y ayudar.
9.
Planificar los mensajes: Conseguir que todos los hechos y puntos estén
aclarados con antelación, confeccionando notas de referencia si la situación lo
permite. Esto ahorra tiempo, produce confianza y puede disminuir la
intimidación por parte de los demás.
LA ASERTIVIDAD
Modelo de Comunicación en las
Organizaciones (*)
La humanidad ha dedicado innumerables esfuerzos
para comunicarse a través de los tiempos. El hombre siempre ha mantenido una
comunicación ya sea con gestos, mímicas, sonidos, gráficas, etc. Hoy en día, en
un mundo globalizado y con los avances de la ciencia y la tecnología la
comunicación se hace más rápida (radio, TV, teléfono, fax, internet,
satélites, celulares, etc.), y esto acarrea nuevos problemas como la calidad,
la eficacia, la efectividad y la asertividad en este
proceso.
La comunicación es inevitable porque aun en su
ausencia, comunicamos algo. Podemos dejar de realizar una serie de actividades
en nuestras vidas, pero jamás lograremos dejar de comunicarnos; aun sin
palabras, nuestros silencios y actividades están "comunicando" algo.
Existen dos áreas básicas en la vida de un individuo:
la familia y el trabajo. La forma de enfrentarse a ellas también revela su
grado de asertividad.
Para ser asertivo en cualquiera de las dos áreas
hay que poseer una orientación activa y fijarse metas que consoliden el autoestima.
En la relación íntima con la familia y en el amor
el propósito debe ser la franqueza, la comunicación y el compartir todo el ser
emocional de uno. Los sentimientos vienen primero.
En el trabajo, el énfasis asertivo es exactamente
a la inversa. La actuación viene primero, los sentimientos después. El
propósito consiste en la productividad y el logro. Debido a esto, las
relaciones con los demás en el trabajo tienden a ser más superficiales que
íntimas. En los sentimientos que expresa el individuo se dan mayor énfasis a la
adaptación que a la franqueza.
El trabajo se convierte en extensión de uno mismo
y en expresión de sí. A esto se añade el estilo, el ritmo, la velocidad, el
modo peculiar de enfrentarse a los problemas.
Cuando más asertivo sea alguien en relación con el
trabajo y más dispuesto se halle a afirmar con su actuación «este soy yo»,
mayores satisfacciones obtendrá.
CONCLUSIONES
1. La asertividad se refiere a defender los derechos propios
expresando lo que se cree, piensa y siente de manera directa, clara en un momento
oportuno y respetando los derechos de los demás.
2. La comunicación asertiva, considerada elemento
dinámico de la empresa, debe ser tomada muy en cuenta por los gerentes ya que
va a ayudar mucho en el manejo de sus empleados y en todas sus negociaciones.
3. El nuevo Líder-Mentor de las Organizaciones Aprendientes, mediante una comunicación asertiva, puede
lograr que su personal siempre se mantenga motivado y realice el trabajo en
equipo. La interrelación entre el empleado y el empleador va a depender de la
habilidad asertiva para lograr un clima de paz y armonía, compromiso e
identificación con la empresa.
4.
5. Es importante entender la naturaleza de la comunicación
asertiva, ya que esta cualidad es la parte nuclear de toda organización
empresarial. Por otro lado, hay que tener en cuneta su importancia para manejar
con éxito las relaciones humanas y poder sobrevivir en un mundo totalmente
globalizado.
IMPORTANCIA
DEL CONOCIMIENTO Y PRÁCTICA DE LOS VALORES UNIVERSALES Y DE LOS DERECHOS
HUMANOS EN LA FORMACIÓN INTEGRAL DE LOS PROFESIONALES DEL SIGLO XXI
La vida
social se ha transformado, en los últimos tiempos a un ritmo demasiado
acelerado. Se ha transfigurado a la misma rapidez con que se transmutan los
conceptos morales y la educación ha de adaptarse permanentemente a ese cambio.
¿Cómo hacer para que ese ritmo frenético de acontecimientos no afecte
negativamente a la salud moral de niños, adolescentes y jóvenes, que han de
convivir en un mosaico de diversidad y cuyo desarrollo depende en gran medida
del sistema educativo público actual?
La solución
que se ofrece desde las diferentes perspectivas actuales insiste en la llamada
“educación en valores”. Hasta ahí no hay conflicto, unos y otros coincidirán en
el objetivo. Pero el problema comienza a surgir, incluso con acritud, cuando se
discute el tipo de valores y de dónde se han de deducir.
En primer
lugar, y para comenzar a deshacer la madeja, tendremos que preguntarnos: ¿qué
es exactamente lo que entendemos por “valores”?
Desde luego
no podemos hablar de valores en vacío.
El valor es
algo que, necesariamente, se desprende por deducción de una filosofía moral,
porque es a este ámbito al que fundamentalmente pertenece.
Hay valores
que se desglosan de un ideario político. Los hay que se derivan de los dogmas
religiosos, que forman parte esencial y valiosísima de la vida moral colectiva.
A nadie se le oculta que una Teoría Educativa puede inspirarse en algún ideario
político particular, en alguna fe religiosa, o en ambas cosas simultáneamente.
También en el pensamiento laico.
Desde luego
podemos apostar por una Teoría Moral Educativa, que sin negar los valores que
se desprenden de la política o de la religión, pueda intentar establecerse al
margen de tales realidades. Incluso compartiendo con ellas los aspectos
más destacados que suelen ser comunes a una moral natural. Esta sería una
solución posible para un modo de entender la escuela pública.
En el
derecho de
Pero
volvemos a recordar que desde el punto de vista educativo no puede haber
valores, sueltos, deshilvanados, faltos de conexión, sin una teoría moral
actual que a mí, particularmente, me da la impresión de que, concretamente para
la escuela pública, se encuentra por elaborar.
Hay por
supuesto muchos valores en las creencias, y las creencias, así como los
idearios políticos, tienen también el derecho inalienable de inspirar teorías
educativas.
Pero
independientemente de su origen ideológico o religioso, o independiente,
agnóstico o laico, los valores han de desprenderse, siempre, objetiva y
racionalmente de una teoría.
Y ha habido
muchas e importantes teorías que han aspirado a convertirse en sistemas
educativos. La cuestión es la de si podemos hoy ofrecer alguna teoría semejante
en su elaboración, aunque necesariamente distinta por razones históricas.
Desde Herbart, Fröbel, Pestalozzi, Pablo Montesino o María Montessori,
hasta proyectos tan dispares como las “Escuelas del Ave María” o la “Escuela de
Summerhill”, los ideales educativos han inspirado
siempre a la realidad escolar.
En cada
momento histórico las creencias y los ideales filosóficos han inspirado
escuelas que, hacían de la necesidad del conocimiento científico y empírico el
motor de progreso de la humanidad, como “
Las posturas
ideológicas pueden ser divergentes, incluso radicalmente opuestas pero,
transformando los valores en acciones educativas, pueden perseguir objetivos
similares. ¿Qué semejanza puede haber entre el católico Padre Manjón y el
comunista Anton Semiónovich
Makarenco?
Makarenko era un pedagogo consagrado a la educación y a
la readaptación de adolescentes en la colonia Máximo Gorki,
entre 1920 y 1931 y cuyos ideales se transmitieron a través de un denso tratado
novelado: que se dio a conocer como “Poema Pedagógico”. Ambos eran humanistas,
uno partidario del humanismo cristiano, el otro partidario del humanismo
marxista. Ambos perseguían, en la distancia geográfica e ideológica, un ideal
común: sacar de la miseria y de la delincuencia a niños y a jóvenes socialmente
desafortunados. ¿Quién era mejor?
El mensaje
de estos educadores, que sabían que teoría y práctica son elementos
indispensables de un mismo objetivo, se encuentra hoy más vivo y necesario que
nunca. La convivencia en solidaridad y el trabajo colectivo fueron medios
necesarios para estos luchadores de la educación. Su objetivo común fue
la readaptación de los muchachos que habían sido marginados por la pobreza, la
falta de valores morales y los desajustes sociales.
Los valores
filosóficos han inspirado siempre las corrientes educativas.
Ha habido de
todo. Las corrientes libertarias de principios del siglo XX, ofrecían
alternativas materialistas y revolucionarias pero con un gran sentido de
progreso científico y social, como “La escuela Moderna” de “Ferrer i Guàrdia”, hija de los aciertos y de los errores de su
difícil circunstancia histórica.
Ha habido
escuelas que, tras la revolución cultural de los años 60 y 70, propugnaban la
muerte misma de la escuela y confiaban ingenuamente en la espontánea naturaleza
sensible y generosa del buen discípulo ante los valores comunes, que amaría las
flores, el arte y la naturaleza del mismo modo que el duro esfuerzo que se necesita
para avanzar en el conocimiento. Aún estamos padeciendo las consecuencias de
tamaña candidez.
Han surgido
así, movimientos escolares de renovación, reforma y cambio. Impregnados de
creencias e ideologías diversas y contrapuestas, que han tenido siempre su
correlato social y que, sobre todo, han sido un claro referente de las
características más representativas de su momento histórico.
Cuando Fröbel soñó con la unidad de una Alemania atrasada y
dividida, de inmediato se puso manos a la obra para construir un modelo de
escuela que diera sentido a un nuevo ideal de nación que floreciera desde la
infancia más temprana. Así surgieron los “kindergarten” o “jardines de niños”,
con la exagerada idealización, pero necesaria revalorización profesional,
de la maestra alemana.
Una idea
semejante trasladó el gran pedagogo castellano, Pablo Montesino, a
Las creencias
y los ideales han sido el motor de las teorías educativas, pero al
convertirse éstos en sistemas, de inmediato elaboraron unos principios de
naturaleza racional y objetiva desde los que derivaban sus valores concretos y
específicos.
Una
educación moral ha de tener, como sostenemos, un referente filosófico: un ideal
de vida a conseguir. La orientación de la conducta ha de seguir una convicción
moral, primero razonada y luego asumida.
La conquista
de la moral se ha ofrecer como tarea escolar definida, con
postulados teóricos y con nuevos modelos de aprendizaje. Además, se precisan
nuevos programas pedagógicos específicos de máxima aceptación, general y
compartida.
La formación
racional de la inteligencia - que es su formación más segura - supone garantía
para que los juicios morales se conviertan, sistemáticamente, en hábitos
conscientemente asumidos, en valores comprendidos y aceptados y en prácticas
éticas y honestas de ciudadanía.
Fueron,
precisamente, los trabajos de J. Piaget (1932 - 1935)
y L. Kohlberg (1955 - 1973) los que destacaron el
interés por ese despertar de la sensibilidad ético-moral en torno a los ocho o
nueve años, sosteniendo, y es ésta una opinión que compartimos plenamente, que
el desarrollo de los valores morales forma parte de ese proceso racional que
coincide con el desarrollo de las funciones cognitivas superiores en la madurez
Edad Escolar.
Evidentemente sin alcanzar cierto nivel de formación cognitiva, y sin haberse
desprendido de su pensamiento egocéntrico infantil, no es posible realizar
ciertos juicios que afectan a, lo que Kant llamara
“la razón práctica”, esto es, a la moralidad.
A mi juicio no estaría mal alcanzar un consenso colectivo que pudiera
ofrecer una ética para los estudiantes, realizada con mentalidad educativa y no
política.
La educación
en la escuela pública, ha de ser preferentemente laica, no multiconfesional,
aunque naturalmente en ella se enseñe el respeto, el conocimiento y el aprecio
por la diversidad política y religiosa, sin olvidar cuál es el sentido
religioso primordial, nos guste o no, de nuestra propia cultura que se deriva
de la moral cristiana.
Claro que
todo lo concerniente al papel de la filosofía moral en relación con la
actual conducta educativa no puede ser puramente neutral, pero, referidos a la
escuela pública, sólo un laicismo, que no renuncie a sus propias raíces
culturales, puede superar las posturas ideológicas divergentes y alcanzar el
consenso sobre un “corpus” de valores universales de convivencia cívica, que
han de materializarse operativamente en la práctica escolar.
Una bien
intencionada asignatura de “educación para la ciudadanía” sin un sólido
referente filosófico educativo, sin la elaboración de una doctrina moral que
pueda ser compartida por una gran mayoría, seguirá siendo un fracaso y
proporcionando muchísima menos doctrina moral en comparación con las
clases de religión.
Pensemos que
si no hay religión en
Un vacío
que, dada la necesidad de trascendencia del ser humano - que se traduce en la
necesidad de creer en algo - puede llenarse con doctrinas mucho más ajenas,
quizá más dogmáticas o peligrosamente sectarias, o con creencias delirantes
interesadas que siempre tendrán quien - con medios y recursos poderosos - las
infunda y defienda.
La ausencia
de una moral racional pública puede dar lugar a doctrinas radicales que por su
capacidad de seducción irracional, pueden llegar a poner en grave riesgo la
salud mental y social; incluso la paz.
La
alternativa, que no el rechazo, a la religión (que - garantizando sus espacios
doctrinales - es uno de los grandes bienes espirituales más preciados de la
humanidad) consistirá pues en definir un modelo de moral ni confesional,
ni regionalista, ni partidista para un modo de entender la educación en la
escuela pública: he ahí una de las más importantes cuestiones a trabajar y
debatir, por una comunidad escolar en la que todos debemos de caber.
También aquellos que partimos de posturas agnósticas.
Tenemos que
ofrecer a la educación española el fundamento de unos principios vocacionales y
morales que, en sus aspectos esenciales, pueden servirnos para que nos ayude a
avanzar hacia el futuro de un sólido humanismo educativo.
Un humanismo
en donde encontrar inspiración para resolver los graves problemas a los que se
enfrenta hoy la educación, precisa:
Un humanismo
en el que cabemos todos: la educación pública laica, la concertada y la
privada, confesional o no.
Un humanismo en el que unos no son mejores que otros y en el que todos, en conciencia, trabajamos por desarrollar valores que sean el sustento de un mundo mejor.
Los conocimientos, habilidades
y valores de los universitarios en el campo laboral
Conocimientos
y habilidades. Por
lo general, los empresarios o contratistas emplean a los egresados basándose en
una evaluación informal de sus conocimientos, habilidades y valores. Suelen
visitar las universidades para entrevistar a los alumnos que están por
graduarse, asumiendo que éstos poseen un alto nivel de comprensión en su campo
de conocimiento, que son competentes en las habilidades que se relacionan con
éste y que son confiables. Sin embargo, las instituciones educativas suelen
omitir o desconocer que las habilidades necesarias en el campo del trabajo van
mucho más allá de las capacidades específicas que se asocian al conocimiento de
la disciplina. Esto conduce a que gran cantidad de egresados universitarios
fracasen en su trabajo profesional y ocasiona cuantiosas pérdidas a las
organizaciones laborales, problemas que las empresas desean evitarse en el
futuro.
Valores. Las investigaciones han revelado que la honestidad está
directamente correlacionada con otros valores conectados con la ética en el
trabajo; sin embargo, con frecuencia, las instituciones a nivel superior no
toman en cuenta que los alumnos deben formarse en valores, y menos aún que
ciertas actitudes no sólo deben ser consideradas, sino también evaluadas formalmente
con objeto de que los egresados funcionen de manera óptima. En últimas fechas
las corporaciones están aplicando ya unos tests
que miden algunas actitudes de los presuntos empleados.
Breves conclusiones
Los
conocimientos, habilidades y los valores relacionados con una disciplina son
aspectos importantes que el graduado universitario lleva consigo al trabajo.
Sin embargo, por lo general, el nuevo profesional no está preparado o, por lo
menos, no está consciente de los valores y habilidades genéricas que ha
desarrollado y tampoco sabe cómo aplicarlos en el desempeño cotidiano de su
trabajo. Es por ello muy importante que las instituciones a nivel superior
basen su educación en competencias, ya que de esta manera al alumno se le
prepara para ser capaz, en forma eficaz y eficiente, de aplicar los
conocimientos adquiridos en la universidad de manera práctica en la
construcción.
Es fundamental que las instituciones decididas a trabajar con
competencias, elaboren evaluaciones que permitan al egresado tomar conciencia
de sus logros en los aspectos mencionados y además se documenten en el mundo
laboral sobre las competencias que el alumno debe construir y que éstas se
acrediten en el trabajo, con objeto de que el egresado pueda incorporarse sin
tropiezos y en el nivel que le corresponde en el mundo laboral, que apenas se
le abre.
Es necesario que los alumnos se formen en habilidades genéricas ya
que éstas proveen una plataforma para aprender a aprender, pensar y crear,
asimismo es importante que las instituciones a nivel superior elijan las
habilidades que correspondan tanto a la educación como al mundo laboral.
La
trascendencia de esta nueva propuesta, en mucho se basa en que los
conocimientos que los estudiantes aprenden ahora serán obsoletos mañana. Las
habilidades genéricas, por otro lado, no envejecen, se desarrollan y aumentan,
especialmente si se aprenden en un clima liberal de aprendizaje.
La práctica del saber moral
El hombre frente al mundo natural,
siente el deseo de conocerlo, a fin de lograr mayor seguridad; también
experimenta la motivación de actuar sobre él, tratando de adaptarlo a sus
requerimientos, para hacer su vida más confortable y segura. Como consecuencia
de estas actitudes, se plantea tanto la necesidad de conocer y comprender a la
naturaleza y a los fenómenos relativos a ella, como la de controlarla y
modificarla o, por lo menos, transformar el entorno que lo rodea. Es decir,
para el hombre, este mundo es objeto de indagación y de acción, pero ¿qué le
sucede ante los demás hombres?
Dice Martín Buber en su libro "Yo y Tú":
"el encuentro del hombre consigo mismo no podrá verificarse sino como
encuentro del individuo con sus compañeros, y tendrá que realizarse así. Unicamente cuando el individuo reconozca al otro en toda su
integridad como se reconoce a sí mismo, como hombre, y marcha desde este
reconocimiento a penetrar en el otro, habrá quebrantado su soledad en un
encuentro riguroso y transformador".
Este texto invita a reflexionar acerca de ser persona en el mundo; de la
inevitable y feliz oportunidad que la existencia brinda de compartir con otros
el camino de la vida, de agradecer a Dios la posibilidad de aquilatar
experiencias, conocimientos y superar tendencias erróneas que permitan la
evolución consciente. Y surgen también cuestiones acerca de cuáles serán las
sendas que se deben recorrer para arribar a la plenitud moral. Pero, ¿qué se
entiende por moral?
Según G. Patzig en su libro "Ethik
Ohne Metaphysik", se
utiliza "el término moral para designar el contenido de las normas,
juicios de valor e instituciones morales. Es el canon de reglas vinculadas con
la idea de libertad; conjunto de normas y valores que merecen el reconocimiento
general... El lenguaje de la moral o el lenguaje moral engloba la discusión
cotidiana acerca de las acciones humanas en la medida en que estas son
sometidas a un juicio crítico".
La moral juega un papel importante en la experiencia cotidiana, en todos los
comportamientos y expresiones de las personas. Se manifiesta de manera más o
menos pronunciada un determinado compromiso que, a su vez, se basa y se somete
a valores determinados que constituyen el horizonte de sentido de toda
realización humana. Sostener una moral fundamentada en valores universales como
la paz, la vida, la solidaridad, la tolerancia, el amor, implica adoptar una
actitud firme y constante en el cumplimiento del deber, el respeto a los demás
y la concreción de acciones generosas y solidarias. A su vez, reflexionar
acerca del "pensar por uno mismo" sugiere un pensar que es autónomo e
independiente. Una persona que piensa por sí misma es libre, en un sentido y en
una medida importante. Es capaz de repasar los hechos acontecidos en su propia
vida y sobre su situación real. Está
preparada para volver a evaluar sus valores y compromisos más hondos, y en
consecuencia, su propia identidad personal y espiritual.
El control de los pensamientos implica el control de los actos, ya que si los
unos son buenos, los otros lo serán también y toda la conducta se hallará
regulada y regida por un encadenamiento armónico. La calidad de los
pensamientos y sentimientos definen el tipo de acción que se realiza. Mucho de
lo que se piensa, se dice, se siente y se hace, permite descubrir qué tipo de
valores se sustentan, y se han desarrollado en las sucesivas encarnaciones.
Las personas al
conocerse a sí mismas, detectando cuáles son sus virtudes y debilidades, pueden
apoyándose en lo positivo superar las limitaciones, provocando cambios en su
personalidad, y un accionar responsable. Además de ser una fuente del saber, el
conocimiento de sí mismo ayuda a la persona, tanto en su progreso como en su
relación con los demás, aprendiendo a valorar las capacidades de su semejante y
tratando de tolerar las actitudes de aquellos con los que disiente en la forma
de pensar y actuar.
Por ello cada ser humano debe fijarse metas que planteen acciones coherentes
con lo que conoce y siente que es bien para él y para los demás. De esta forma
se conducirá en la vida con la libertad de conciencia y conocimiento, sumará
sus esfuerzos a aquello que considera positivo para su evolución y la de la
humanidad, vibrará con mayor emoción, será receptivo de las necesidades ajenas
y estimulará su conciencia en el transcurrir de su vida considerando la
trascendencia espiritual de su conducta.
La
construcción racional y autónoma de valores
Partimos del modelo fundamentado en la
construcción racional y autónoma de valores que ha desarrollado el Grupo de
Investigación en Educación Moral de
Desde esta perspectiva, consideramos que una
concepción de educación en valores en una sociedad democrática, abierta y
multicultural en la que los seres humanos son considerados como autónomos,
libres e iguales en dignidad y derechos ha de ser compatible necesariamente con
una concepción de educación como proceso de optimización humana.
Tal concepción de educación en valores está
orientada hacia la construcción racional de principios y normas de valores
basados en la autonomía de la conciencia de los seres humanos,
como producto de las relaciones de igualdad entre los individuos, en las que
priman la voluntad como expresión máxima de la libertad, y las relaciones dialógicas, como una forma idónea de construir las normas
colectivas y la cooperación entre las personas. Se trata de lograr una
construcción ciudadana que favorezca la conquista y la permanencia de
condiciones sociales a la altura de la dignidad humana, y cuando no sea así,
entonces que tenga la capacidad de criticar y transformar las formas sociales
injustas e insolidarias que impiden alcanzar unas
condiciones acordes con la naturaleza humana.
Kant entiende por voluntad,
una especie de causalidad de los seres vivos racionales, es decir, de los seres
humanos, la cual tiene la libertad como la propiedad fundamental que incide en
sus causas para la libre elección en las formas de pensar y de actuar. Se trata de esa facultad
propiamente humana que mueve a las personas a hacer o dejar de hacer un
determinado acto y precisamente, esa propiedad de poder elegir en hacer o no,
se fundamenta en su libertad de elección, por lo que esta libertad de la
voluntad crea en los seres humanos la condición de autonomía en el sentido de
su pensamiento y de la actuación. Sin embargo, es necesario que el
comportamiento humano se rija por criterios coherentes entre el pensamiento y
la conducta, lo que supone un esfuerzo de autorregulación de la voluntad, que también conllevaría a cimentar las bases de la
responsabilidad ante las consecuencias de las acciones realizadas.
A las consideraciones anteriores se une el
carácter cognitivo racional y emocional de los valores morales, lo cual tiende
a favorecer un clima para una convivencia armónica y compartida. El carácter
cognitivo ampliamente trabajado por Kohlberg y
colaboradores, sostiene que los seres humanos son capaces de aprender valores
en las diferentes etapas del desarrollo, sobre todo cuando se ven expuestos a
situaciones que implican conflictos de valores y cuya solución depende de un
abordaje dialógico en donde predominan los argumentos
y las razones. De esta forma van evolucionando progresivamente en el
perfeccionamiento de su forma de pensar y, por tanto, de su juicio moral. Si la capacidad cognitiva le permite al ser humano progresar en
su construcción moral, el carácter racional, que al mismo tiempo constituye la
base para los aprendizajes, se fundamenta en el uso del razonamiento como
operador lógico para las formas humanas de actuar. Finalmente, el carácter
emocional de los valores, se refiere a los sentimientos, por
medio de los cuales se asumen ciertas actitudes y estados de ánimos que
determinan ciertas intenciones adoptadas por los seres humanos ante
determinadas situaciones que se padecen o se observan en otros.
Strawson se
refiere a tres tipos de sentimientos morales generadores de ciertas actitudes
reactivas, que debieran autorregularse en los seres humanos. Se refiere al
resentimiento, indignación y el remordimiento. El resentimiento, de acuerdo al
autor, es ocasionado por ciertas situaciones en las cuales una persona se
siente ofendida o herida por la acción de otra u otras personas. es una reacción manifestada por la ofensa o la indiferencia.
En cambio, un ser humano indignado es una persona que asume una actitud
desaprobadora ante una acción causante de resentimiento en otra u otras
personas. Finalmente, el remordimiento se refiere al sentimiento de culpa y a
la asunción de responsabilidad por haber causado un resentimiento. En
conclusión, el resentimiento lo experimenta la persona ofendida, la indignación
se verifica en otra u otras personas que han observado la acción del
resentimiento. Estas actitudes están relacionadas con las demandas que una
persona afectada hace a las demás y las que otros hacen a terceros. El
remordimiento se asocia con las demandas que los demás hacen a uno mismo y que
nos hacen sentir obligación y responsabilidad ante los daños causados. Esta es
una actitud autorreactiva. Las actitudes descritas
expresan la demanda de respeto, tanto en términos personal, interpersonal como
a colectivos. Estas son actitudes propiamente humanas y quedan expresadas en
nuestra vida en sociedad.
La educación en valores debe contribuir a la
inhibición o autorregulación de estos tipos de sentimientos morales, que lejos
de acercar a los humanos y crear las bases de la convivencia pacífica alimentan
los conflictos y el odio. El cultivo de la autorreflexión en la persona puede
contribuir a reconocer sus grados de falta ante otra u otras y poder
expresarlos a través de oportunas excusas, que lógicamente mermarán el resentimiento
y la indignación. Es como reconocer con humildad nuestra culpa y
responsabilidad cuando hemos cometido un agravio, cuando hemos ofendido, y esto
sólo es posible mediante el cultivo de niveles progresivos de la capacidad empática, que nos permita, en términos teóricos, asumir los
estados de situaciones de otros, para experimentar los tipos de emociones que
tales estados causan en las personas.
El asumir una actitud de responsabilidad y de
culpa ante un agravio causado, es una demanda que hace la comunidad moral para
inhibir el resentimiento y la indignación moral. Por otro lado, con estas
actitudes se asocia el valor de la tolerancia y de la aceptación del
arrepentimiento, de la excusa o de la culpa manifestada por el responsable del
resentimiento. Este grado de comprensión sólo será posible a través del buen
uso del diálogo, mediante el cual se exprese una actitud sincera de
arrepentimiento.
El cultivo en los seres humanos de un pensamiento
autónomo racional y el control emocional contribuye a facilitar la solución de
conflictos en las sociedades plurales, en las que el diálogo es el medio por
excelencia para afrontar las adversidades que acontecen en el diario vivir,
para lo cual el respeto mutuo, la comprensión, la tolerancia cultural, saber
escuchar y la apertura hacia otros son requisitos previos para la vida en
comunidad. En tal sentido, el modelo de educación moral basado en la
construcción racional y autónoma de valores en los seres humanos contempla una
serie de dimensiones o capacidades que facilitan el cultivo progresivo de una
ciudadanía autónoma y de razón dialógica. Estas
dimensiones hacen referencia a la personalidad, es decir, hacen referencia a
“factores internos, más o menos estables, que hacen que la conducta de una
persona sea consistente en diferentes ocasiones y distinta de la conducta que
otras personas mostrarían en situaciones comparables”. Estas dimensiones están constituidas por: autoconocimiento (A), autonomía y autorregulación (AA),
capacidades de diálogo (CD), capacidad para transformar el entorno CTE),
comprensión crítica (CC), empatía y perspectiva social (EPS), habilidades
sociales (HS) y para la convivencia, finalmente, razonamiento moral (RM). Al
considerarse estas dimensiones como horizontes en el trabajo de educación moral
de los seres humanos, dan como resultado la construcción de los valores que el
referido modelo promueve.
Las dimensiones presentadas han sido denominadas
por el GREM como dimensiones de la personalidad moral las cuales, a la vez,
forman parte de los contenidos relativos a procedimientos del currículum de
educación moral, ya que como se ha dicho, las mismas constituyen en eje central
de la educación en valores, en tanto que describen las acciones que deben
formar parte de los seres humanos una vez se consideren personas moralmente
maduras.
Fuente: www.navegalia.com/Channels/Salud/Psico/
http://www.encolombia.com/medicina/pediatria/pediatria39204-crianza.htm
Fuente: www.indisaonline.8m.com
Lic. OLINDA EGÚSQUIZA PEREDA(*)
www.uv.mx/iie/coleccion/N_32_33/pedagogia.html
Ver "Pedagogía, la legitimación del «ideal
educativo»" de Miguel Ángel Pasillas en Bartomeu,
et al. (1995) En nombre de la pedagogía, México, UPN, Col.
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