Desde el principio de los tiempos el hombre
ha defendido lo que considera suyo y por lo general su manera de hacerlo ha
sido a través de la guerra, fue precisamente esto lo que sucedió entre Gran
Bretaña y Argentina en 1982, cuando estos dos países se enfrentaron por la
soberanía de las Islas Malvinas.
Antecedentes
de la Guerra de las Malvinas
Existen múltiples versiones sobre el
descubrimiento y posterior conquista de las islas. La versión Argentina sobre
el descubrimiento nos dice que fue vista por primera vez en 1522 por Esteban
Gómez el cual pertenecía a la expedición de Magallanes. Pero esta versión no ha
podido ser tomada muy en consideración ya que se basa exclusivamente en el
relato de Gómez. También se dice que el navegante y explorador John Davis
habría sido el primero en avistar las islas en 1592. Luego se dice que fue
Sebal Van Weert quien llegó a las islas en 1600 y las llamo islas Sebal, nombre
con el cual aun aparece en algunos mapas holandeses.
En 1690 el capitán ingles John Strong
quien iba en una expedición navegó por el estrecho que separa las dos islas
mayores al cual le puso el nombre de “ Falkland sound ", en honor al
segundo vizconde de Falkland, Lucius Cary. En 1764, colonos franceses de Saint
Malo (de donde proviene el nombre de Malvinas) al mando de Antoine de Bougainville
llegan a la isla y se establecen en la parte oriental en el nombre S.E. Luís XV
donde fundan un pequeño pueblo llamado Port Louis. Al año siguiente lo hicieron
los ingleses en el lado occidental guiados por el comodoro John Byron quien,
sin saber de los franceses establecieron un pueblo llamado Puerto Egmont donde
se flameo la bandera inglesa.
En 1767 los españoles le compraron la
parte este de la isla a los franceses y en 1770 una flotilla española le pidió
a los británicos que se fueran de la parte oeste. Cuando esto ocurrió el
capitán británico Hunt le contesto:
“Yo he recibido su carta por el
oficial, diciéndome que estas islas le pertenecen al rey de España, su señor.
Como respuesta yo le dije que estas islas le pertenecen al rey del imperio Británico,
mi señor. Mi señor, por derecho de descubrimiento y colonización, y no hay otro
súbdito de ningún otro poder que tenga derecho para establecerse en las dichas
islas sin permiso de su majestad Británica o tomar juramento de alianza o
someterse como súbdito de la gran corona británica”.
En 1774 los británicos se retiraron de
las islas por motivos económicos. España mantenía su colonización en la parte
este de la isla la cual era llamada isla soledad hasta que 1811 España comenzó
a perder el control en sus colonias Americanas.
Pero antes de esto, en 1790, los
británicos firman con los españoles el tratado de Nootka en el cual renuncian
formalmente a “cualquier ambición de colonización “en Sudamérica y sus islas.
España continúa ocupando las islas.
En 1820 el
gobierno de Buenos Aires reclamó soberanía sobre las islas. Es por eso que en
1828 el general Argentino Rosas manda un gobernador, llamado Vernet para que se
establezca en la isla. La importancia de esto es que son los primeros
argentinos en hacer soberanía en la isla. Ese mismo año el gobierno argentino
arresta un barco, el Harriet, que navegaba hacia Buenos Aires ilegalmente. El
cónsul ingles rechaza la autoridad Argentina sobre las islas y mando un barco
de guerra británico, Lexington. El capitán del barco destruyó el puerto
Soledad, las armas y arrestos algunos habitantes.
En 1833
asustados los británicos por la colonización Argentina recuerdan la expedición
del siglo XVIII y re-invade la isla, expulsa a Vernet y a los Argentinos sin
disparar ningún tiro.
En 1885 ya
existía en la isla una comunidad de unas 1800 personas inglesas viviendo por
sus propios medios.
A partir de
ese momento el conflicto entre Inglaterra y Argentina se hizo mas duro hasta
que en 1964 la posesión de las islas fue discutida por las Naciones Unidas. El
argumento español era que las bulas papales habían dividido el nuevo mundo
entre España y Portugal (primero en 1493 con las bulas intercaeteras y luego
fueron modificadas en 1494 con el tratado de Tordesilla). Inglaterra basó su
argumento en la “abierta, continua, efectiva posesión, ocupación, y
administración” de las islas desde 1833 y también en considerar las islas como
autosuficiente como había sido reconocida por las naciones unidas.
En 1965 la
asamblea general de las Naciones Unidas invitó a Inglaterra y a Argentina a
tener conversaciones para encontrar una solución pacifica al conflicto. Estas
negociaciones aun continuaban en febrero de 1982 poco antes de la invasión de
Argentina a las islas.
Pero, la razón
directa por la cual se invaden las islas Malvinas por los argentinos es la
siguiente:
Debemos
aclarar que el argumento que a continuación expondremos fue obtenido de una
fuente Argentina por lo que objetividad perfectamente puede ser cuestionada.
Antes de la invasión, un argentino
llamado Constantino Davidoff tenía un negocio que se basaba en lo relacionado
con la chatarra. En septiembre de 1979 él firmó en Londres, un contrato con
Chistian Salvensenen el cual compraba las instalaciones balleneras abandonadas
en las islas Georgia en un valor de US $ 200.000.
Esto se suponía que seria un excelente
negocio pues las ganancias se creían que serian de la suma de US $
10.000.000.Pero para desmantelar la ex-ballenera se necesitaba llevar gente y
equipo.
Davidoff, a través de la embajada
Inglesa en Buenos Aires, trato de que le facilitaran el buque Antártico HMS
Endurance, de la Armada Británica. Pero ellos se negaron e inmediatamente la
Armada Argentina se puso a disposición de él.
En Diciembre de 1981 Davidoff zarpo con
destino a las islas Georgia. El que con anticipación había avisado a la
Embajada británica que iba a pasar y detenerse en el archipiélago de las
Malvinas, no especifico que iría en un barco con características de
rompehielos, el “Almirante Irizar", y que se iría a las Georgias sin antes
tramitar su desembarco en las Malvinas. Este breve viaje sirvió para tomar
algunas fotos y ver las antiguas factorías.
El 19 de marzo de 1982 Davidoff viaja nuevamente
a las Georgias pero ahora en un buque de la Armada llamado “Bahía Buen Suceso”
el cual iba con 41 personas que en su mayoría eran operarios, que permanecerían
en las islas por 4 meses.
Pero lo que desencadeno el conflicto y
la posterior llegada de los británicos a la isla fue el izado de la bandera
Argentina.
Al desembarcar los Argentinos se
notifico a Rex Hunt, el gobernador, que había una bandera Argentina izada. Esto
provoco que se enviara el navío”Endurance” para obligar a los operarios a sacar
la bandera y evitar el supuesto desembarco del personal militar y las armas de
fuego.
El día 21 de
marzo zarpa de regreso el “Bahía Buen Suceso” pero dejo allá a Davidoff junto
con el grupo. El gobierno británico pidió el día 24 que volvieran a buscar a
los allí apostados. Pero el día 23 de marzo, la junta militar, sabiendo esto
envía el transporte “Bahía Paraíso". Llegan el 24 de Marzo a las 23:40
hrs. con la misión de evitar que los Ingleses desalojaran por la fuerza a los
argentinos. Ocurrieron una serie de reuniones de nivel diplomático que buscaban
suavizar lo que ocurría.
Durante las dos guerras mundiales, las
islas fueron un punto estratégico muy importante.
Razones de ambos países para reclamar la soberanía de las islas.
Razones Argentinas
La mayor parte de las razones de
Argentina para reclamar la soberanía de las Islas Malvinas descansan en el
derecho que dice tener sobre los territorios españoles en América. Estos
derechos se basan en las Bulas Alejandrinas de 1493 y el Tratado de Tordesillas
de 1494 en los que España obtuvo el dominio sobre toda América del Sur excepto
por los territorios ocupados por Portugal.
Las versiones argentinas aseguran que
muchos marineros españoles y portugueses, y particularmente Esteban Gómez
de la expedición de Hernando de Magallanes (en 1522), fueron los primeros en
ver las islas, pero estas aseveraciones no tienen mayor respaldo.
En 1764 el marinero francés Louis-Antoine
de Bougainville fundó el primer asentamiento permanente, en la Malvina del
Este, y en 1767 España compró este asentamiento a Francia.
Para esa época
los ingleses ya se habían instalado en la Malvina del Oeste. Tres años más
tarde, en 1770, una flotilla española llegó a las islas pidiéndole a los
ingleses que la abandonaran, a lo que el oficial británico a cargo, el Capitán
Hunt, replicó que no abandonarían las islas porque estas pertenecían a su
Majestad Británica, y que si se querían quedar podrían hacerlo sólo como
súbditos de la Corona de Gran Bretaña. Poco tiempo después de esto los españoles
volvieron, esta vez haciendo uso de una fuerza superior y “convencieron” a los
ingleses de abandonar la isla el 14 de julio de 1770.
Una de las
razones más fuertes de Argentina se basa en la Convención del Estrecho de Nootka,
que España y Gran Bretaña firmaron en 1790, en el que Gran Bretaña renuncia
formalmente “a toda ambición colonialista” en América del Sur y sus islas
cercanas. Desde ese año España continúa ocupando las islas por los siguientes
cuarenta años, hasta que sus colonias en América se independizaron.
En 1810
comienzan los movimientos independentistas en Argentina y en 1820 el gobierno
de Buenos Aires, que había declarado su independencia de España en 1816,
proclama por primera vez su soberanía sobre las Islas Malvinas (en 1811 España
se había retirado de las islas cuando comenzaron los movimientos
independentistas en América. En 1828 el General argentino Rosas manda a un
gobernador, el Sr. Vernet, junto con un grupo de hombres para que trabajen en
las islas. Es el primer asentamiento argentino en las islas. Sin embargo, en
1833 los ingleses invadieron las islas, depusieron a Vernet y mandaron a los
argentinos de vuelta al continente sin disparar un solo tiro. Desde ese año
Gran Bretaña ha administrado las islas, con sólo la interrupción de 1982,
cuando ocurrió la Guerra de las Malvinas.
Cuando España
abandonó las islas en 1811, las dejó para siempre y nunca más reclamó derechos
sobre éstas. Que esos derechos hayan pasado a Argentina es sólo una afirmación hecha
por los argentinos más que una directa sesión de derechos por parte de España o
por una transferencia legal de título.
Razones Inglesas:
Los argumentos
que tienen los ingleses para reclamar la soberanía de las Islas Malvinas, o
como ellos las llaman, las Falklans Islands, se basan en que ellos habrían sido
los primeros en hacer soberanía sobre estas islas.
De acuerdo a
la Enciclopedia Británica el navegante inglés John Davis en el Desire
(1592) puede haber sido la primera persona en ver las Islas Malvinas.
En 1690 el
capitán inglés John Strong a cargo de una expedición británica descendió
por primera vez a las islas. Los británicos tomaron posesión de las islas a
nombre de la corona y nombraron al estrecho entre las dos islas principales con
el nombre de un oficial naval británico, el Vizconde Falkland. Tiempo
después el nombre fue aplicado a todo el conjunto de islas.
En 1765 los
británicos se establecieron en la Malvina del Oeste, pero cinco años después
los ingleses dejaron las islas “convencidos” por los españoles (en 1770).
En 1771 los
británicos restablecieron su asentamiento en la Malvina del Oeste después de
una amenaza de guerra.
En 1774 los
ingleses abandonaron las islas debido a razones económicas, pero España mantuvo
su asentamiento en la Malvina del Este (el que luego pasó a manos argentinas.
Éste gozó de cierta tranquilidad hasta el año 1831, cuando el barco de guerra
estadounidense USS Lexington lo destruyó como represalia por el arresto
ilegal de tres barcos estadounidenses que se encontraban cazando ballenas en el
área.
En 1833 Gran
Bretaña recordó la expedición del siglo XVII, invadió las islas, expulsó a los
argentinos, y desde ese día ha administrado las islas.
En 1885 ya una
comunidad d unos 1800 británicos vivía en las islas y en 1892 se le dieron a
las islas el grado de Colonia.
En 1964 el problema de las Malvinas fue
debatido por el comité de descolonización de las Naciones Unidas. Gran Bretaña
basó sus argumentos en su “abierta, continua, efectiva posesión, ocupación, y administración”
de las islas desde 1833 y su determinación de asegurar a los habitantes de las
Malvinas el derecho a la autodeterminación, como fue reconocido en la Carta de
las Naciones Unidas.
Este concepto es específicamente
incluido por el gobierno británico con relación a las Islas Malvinas en la
Constitución de las Islas Malvinas, que asegura: “Todas las personas
tienen derecho a la autodeterminación y en virtud de esto tienen el derecho de
determinar libremente su estado político…” (Capítulo 1, Constitución de
las Islas Malvinas, 1985. Junto con esto, los principales partidos políticos de
Gran Bretaña han afirmado su compromiso hacia el derecho de los isleños a
determinar su propia soberanía, como dijo el Ministro de la Foreing Office Tony
Lloyd MP, al Sunday Telegraph el 15 de Diciembre de 1996: “La posición
del Partido Laborista es que la soberanía de las islas es una materia para la
gente que vive en las islas”.
Situación argentina
en la época de la guerra de las Malvinas:
Durante la década de los '70 y los
primeros años de la década de los '80, la mayoría de los países de América
Latina pasaban por un período de una gran inestabilidad política, la mayoría de
ellos estaban siendo gobernados por Juntas Militares y su situación económica
no era mucho mejor.
Argentina no fue la excepción. En 1970
las Fuerzas Armadas sustituyeron al entonces caudillo de argentino Juan Carlos
Onganía, por Levingston y luego a éste por el general Alejandro Lanusse (1971),
con el claro objetivo de restablecer el gobierno democrático.
En 1972 pudo regresar al país, tras
diecisiete años de exilio, el general Juan Domingo Perón, pero no pudo
participar en las elecciones de 1973, las que, de todos modos, ganó el
peronismo o justicialismo, cuyo candidato, Héctor Campora, una vez que tomó
posesión del poder se apresuró a dimitir para que se procediera a nuevas
elecciones, ésta vez con Perón como candidato y seguro triunfador (septiembre
de 1973). Ello significaba que el retorno a la democracia se hacía bajo el
signo del peronismo, frente a un muy debilitado radicalismo y a la
fragmentación de las restantes fuerzas políticas.
Sin embargo,
este nuevo período presidencial de Perón fue muy breve y concluyó
dramáticamente. En junio de 1974 fallecía el casi octogenario Perón, dejando el
gobierno en manos de su segunda esposa y vicepresidenta María Estela Martínez.
Ésta logró en un principio con un sólido respaldo de la mayoría de los partidos
políticos y de las Fuerzas Armadas, pero su desacertada gestión, mientras
crecía la violencia, condujo a su derrocamiento el 24 de marzo de 1976, que dio
paso a una Junta Militar presidida por el general Jorge Rafael Videla.
El gobierno de
Videla se prolongó desde 1976 hasta el 4 de octubre de 1980, cuando tras
herméticas votaciones de los tres integrantes de la Junta Militar, comandantes
en jefe de Marina, Aeronáutica y Ejército, el general Ricardo Viola fue elegido
como sucesor del presidente de la República (Videla). Mientras tanto, la
economía del país se deterioraba rápidamente. Uno de los pasos iniciales del
nuevo presidente fue la imposición de una rigidez cambiaria de modo de frenar
la creciente inflación, esto hizo que aumentara el consumismo. Se fomentó el
desarrollo de una industria eficiente, favoreciéndola sobre el sector,
tradicionalmente fuerte, el sector agropecuario. También, las reservas de
divisas habían disminuido y la deuda externa seguía aumentando (27.000 millones
en 1980). Los grupos de oposición armada interna (Ejército Revolucionario del
Pueblo, Fuerzas Armadas de Liberación, Montoneros), fueron desmantelados.
A fines de
1981 una nueva Junta Militar obligó a dimitir al general Ricardo Viola,
asumiendo el gobierno el general Leopoldo Fortunato Galtieri. Fue él quien en
1982 dispuso la ocupación por sorpresa de las islas Malvinas, en abril de 1982.
Situación
británica en la época de la guerra de las Malvinas.
Durante las
décadas de los años '60 y '70, los británicos se dieron cuenta que la economía
de su nación estaba en franca declinación. La pronta recuperación y el optimismo
de después de la II Guerra Mundial no pudieron ser mantenidos como en el resto
de los países europeos.
Además, por un
tiempo Charles de Gaulle, presidente francés, se las arregló para mantener a
Gran Bretaña fuera de la Comunidad Económica Europea (ahora la Unión Europea).
No fue hasta 1973 que Gran Bretaña se convirtió finalmente en un miembro de la
Comunidad.
Desde mediados
de la década de los '60 Gran Bretaña había sido protagonista de una gran baja
en su economía. Las masivas huelgas portuarias en los años 1966 y 1967
afectaron severamente las exportaciones británicas. En un esfuerzo para evitar
la salida de dinero del país, el gobierno devaluó la moneda.
Por otro lado,
las industrias en las que Gran Bretaña había dominado durante siglos estaban
decayendo rápidamente: construcción de barcos, industria textil, carbón, y
acero. Esto llevó a que aumentaran las huelgas, la inflación, las deudas, y que
se produjera un alza en los impuestos. El Primer Ministro de esa época era
Edward Heath.
El Partido
Conservador resolvió de cierta manera la situación cuando ganó las elecciones
en 1979 con su recién elegida líder, Margaret Tatcher. Tatcher era una
obstinada conservadora, y estaba determinada a no ceder ante los sindicatos o
cambiar el esquema que había planeado para revivir la economía británica.
Tatcher basó su política económica en la teoría del monetarismo, y de esta
manera reducir la inflación, bajando los impuestos para alentar las inversiones
y minimizando la intervención del gobierno en la industria para remover las
restricciones en la expansión de los negocios. Margaret Tatcher comenzó
privatizando la industria y relajando las regulaciones del gobierno. Estas
fueron medidas muy fuertes que en un comienzo llevaron a una declinación aún
más rápida.
Hacia 1981 las
tasas de interés y el desempleo alcanzaron índices como los de la posguerra y
un creciente grupo de firmas británicas estaban en la bancarrota. Existía una
presión para que el gobierno cambiara sus políticas, e incluso miembros del
mismo partido de Tatcher amenazaban con una revuelta. Sin embargo, Margaret
Tatcher se negaba a abandonar sus políticas.
Fue
precisamente en éste momento cuando se produjo la invasión argentina a las
Islas Malvinas. Esta guerra llegó en un muy buen momento, ya que hizo que los
ingleses olvidaran por el momento el desastre que tenían en el país y se
concentraran en recuperar las Islas Malvinas, donde también jugó un papel
preponderante su exacerbado Nacionalismo.
El enfrentamiento
entre Argentina y Gran Bretaña se inicia a partir de las actividades
empresarias de un argentino, Constantino Davidoff. Su actividad principal eran
los negocios relacionados con la chatarra.
En el mes de
Septiembre de 1979 firmó en Londres un contrato con la empresa Christian Salvensen de Edimburgo, adquiriendo las
instalaciones balleneras abandonadas en las islas Georgias, a un valor inferior a los u$s 200.000.
Esto
representaba un brillante negocio que dejaría excelentes ganancias, pues el precio de la chatarra, permitiría en ese momento obtener
cifras cercanas a los u$s 10.000.000. Para desmantelar las instalaciones era
necesario transportar a las islas personal y equipos.
Davidoff
gestionó en la Embajada Británica en Buenos Aires el servicio del buque
antártico HMS Endurance, de la armada británica. Pero su pedido fue denegado y,
seguidamente, la Armada Argentina se pone a su disposición para llevar a cabo
la tarea.
En Diciembre
de 1981, Davidoff zarpa con destino a Puerto Leith, llegando a la Bahía
Stromness unos días después. Si bien Davidoff envió una carta comunicando a la
Embajada Británica su viaje al archipiélago de Malvinas, no especificó que lo
haría en un barco de las características del rompehielos ARA Almirante Irizar,
ni que se dirigiría directamente a las Georgias sin antes tramitar su
desembarco en Grytviken. Este breve viaje sirvió para tomar fotografías (3500)
e inventariar el material existente en las ex-factorías.
El 19 de Marzo de 1982,
nuevamente Davidoff regresa a las Georgias, pero ahora en el buque de la armada
ARA Bahía Buen Suceso, que llevaba 41 personas, en su mayoría operarios, que
permanecerían unos 4 meses realizando las tareas de desmantelamiento. En este
desembarco se produce el hecho que se utilizó como desencadenante del
conflicto, y por el cual las autoridades británicas acusaron formalmente a los
argentinos: el izado de una bandera argentina.
Al desembarcar los argentinos,
las autoridades británicas en Grytviken notificaron al gobernador de Malvinas
Rex Hunt sobre una bandera argentina izada. El Foreign Office ordenó el envío del navío HMS Endurance con el objeto
de obligar a los operarios a arrear la bandera y evitar además el supuesto
desembarco de personal militar y armas de fuego.
El 21 de Marzo, zarpa de
regreso el ARA Bahía Buen Suceso, dejando al grupo de Davidoff en tierra para proseguir con sus tareas. El HMS
Endurance debía llegar a Leith el día 24 de Marzo, pero por órdenes del
canciller de Gran Bretaña Lord Carrington, el buque debió aguardar en
Grytviken. Simultáneamente se solicitó al gobierno argentino que dispusiera el
regreso del Bahía Buen Suceso a Leith para ser éste quien desalojara a los
operarios allí apostados.
El 23 de Marzo, la Junta
Militar, en respuesta a los sucesos de Leith, envía el transporte ARA Bahía Paraíso, que se encontraba en Orcadas con
el grupo Alfa a bordo (formado por comandos de marina, denominados "Lagartos", al mando
del Teniente de Navío Alfredo Astiz). Llegan a Georgias el día 24 de Marzo a
las 23:40 hs. Su misión era la de evitar que los marines ingleses del HMS
Endurance desalojaran por la fuerza a los trabajadores argentinos. Se suceden una serie de
reuniones y conversaciones de alto nivel mandatario, con las que se buscaba
suavizar el tono de la negociación diplomática.
El gobierno argentino quería
realizar una ocupación no violenta de las islas, estableciendo presencia firme
en ellas y provocar que las fuentes diplomáticas británicas tomaran iniciativas para
encontrar una solución de fondo sobre la Soberanía en Malvinas. La opinión
internacional favorecía el reclamo de nuestro país sobre la Soberanía en
Malvinas.
Gran Bretaña sólo podía
establecer un panorama geopolítico tal que indujera al gobierno argentino a
considerar la ocupación militar de las islas como única solución viable.
Se había llegado a un punto sin
retorno, las acciones militares eran inminentes.
La decisión de recuperar las Malvinas
El gobierno militar consideró,
a finales de 1981, que a pesar de las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas y de los esfuerzos diplomáticos y económicos
argentinos, el Reino Unido no accedería a negociar sobre la soberanía.
Por tanto, la Junta Militar
previó una alternativa militar para el caso de que fracasaran las tratativas
diplomáticas.
Aprobó la idea del Almirante
Jorge Isaac Anaya de recuperar las Malvinas mediante una acción sorpresiva e incruenta para las fuerzas inglesas, y
posteriormente negociar el traspaso de la soberanía.
Se creó una
Comisión de Trabajo Conjunta para realizar el planeamiento de la recuperación. La Comisión de Trabajo
estableció como fecha más temprana para realizar la operación el 15 de mayo.
Sin embargo, durante marzo de 1982 se producen acontecimientos que alteraron
esa fecha, e incluso, lo que era sólo una alternativa se transformó en el objetivo principal.
Por lo
expuesto la Junta Militar decidió recuperar las islas Malvinas el día 1º de
abril de 1982, basando la acción en las siguientes suposiciones:
*
Que el Reino
Unido no reaccionaría con violencia.
*
Que EE.UU. se
mantendría al margen.
*
Que se podría
controlar la crisis y, por lo tanto,
habrían negociaciones por la cesión de la soberanía.
Así, la
Argentina buscó recuperar un espacio territorial cuya legitimidad ha sido reconocida
por los organismos internacionales con injerencia en el caso: la ONU, al reconocer la naturaleza colonial de
diferendo en su Resolución 1514 y la validez de los reclamos argentinos sobre
las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur en su Resolución 2065,
invitando a ambos gobiernos a mantener negociaciones por el futuro de las
islas.
Desarrollo
de los Acontecimientos
Durante la dictadura militar argentina que había
comenzado en el año 1976, se decidió iniciar la guerra de las Malvinas, donde
se entremezclaron legítimos derechos de reivindicación, con aspiraciones
políticas de un gobierno, cuyo prestigio estaba notoriamente deteriorado, y
necesitaba de alguna manera, contar con el apoyo popular.
Las tensiones en las relaciones
argentino-británicas habían crecido debido a ciertos incidentes, como el de una
operación naval secreta llevada a cabo por la Argentina, en una isla de las
Sanwich del Sur, llamada Thule, con fines científicos, en 1976, que según los
ingleses encubría otro propósito.
El Presidente Leopoldo Fortunato Galtieri y los
marinos Jorge Isaac Anaya y Emilio Massera, comenzaron a plantear una
estrategia bélica, considerando que Estados Unidos permanecería neutral.
Previamente, Galtieri intentó negociar con
los ingleses pero estos desestimaron el pedido.
El 28 de marzo de 1982, partió la flota hacia
Malvinas, integrada por el buque Cabo San Antonio, el portaaviones 25 de Mayo,
los destructores Santísima Trinidad y Hércules, las corbetas Grandville y
Drumond, el submarino Santa fe y el rompehielos Irízar, recuperando las islas
el 2 de abril de 1982, tras la rendición sin ninguna resistencia, de su
gobernador Rex Hunt, creándose una gobernación militar argentina.
Puerto Stanley, su capital, fue denominada
Puerto Argentino. El canciller argentino Nicanor Costa Méndez inició las
negociaciones por vía diplomática.
El Consejo de Seguridad de las naciones
Unidas, dictó la resolución 502, el 3 de abril, donde de 15 votos se contaron
10 a favor de su aprobación (Estados Unidos, Francia, Guayana, Irlanda, Japón,
Jordania, Togo, Uganda, Zaire y Gran Bretaña) 4 abstenciones (Unión Soviética,
China, Polonia y España) votando sólo Panamá en contra de su aplicación, que
favorecía al gobierno inglés. Por dicha resolución se ordenaba el retiro de las
fuerzas argentinas, y buscar para el conflicto, una solución diplomática.
El enviado norteamericano Haig, intentó una
mediación, proponiendo una administración tripartita integrada por los dos
países en conflicto y Estados Unidos que actuaría como garante, iniciándose una
negociación directa, con consulta a los isleños. Esta propuesta fracasó, lo
mismo que la del presidente del Perú, Belaúnde Ferry, que mostró una posición
de apoyo a la causa argentina.
El día 10 de abril, la Plaza de Mayo, en
Buenos Aires, reunía a una multitud enfervorizada que clamaba por la recuperación
de las islas.
El día 15 de abril, se creó el Fondo
Patriótico Malvinas Argentinas, donde se alentó mediante campañas publicitarias
el aporte en dinero y especies para la causa patriótica, que reunió muchísimos
fondos, de los que no se supo su destino final.
El día 19 de abril, el Canciller Costa
Méndez, solicitó la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia
Recíproca por el cual habían comprometido su solidaridad los países americanos
ante la amenaza a un estado miembro, por parte de otro perteneciente a otro
continente.
Desde Gran Bretaña, bajo la férrea y
conservadora administración de la Ministro Margaret Thatcher, zarpó una flota
que logró la rendición inmediata de las tropas a cargo del teniente Alfredo
Astiz, recuperando las Georgias, luego de atacar Puerto Leith y Grytviken.
El 1 de mayo los británicos atacaron por
primera vez desde el aire, cuatro veces en Puerto Argentino, y con helicópteros
en Puerto Darwin. Las tropas argentinas impidieron el desembarco.
El hundimiento del buque General Belgrano,
el 2 de mayo, fuera de la zona de exclusión declarada por el Reino Unido, fue
el comienzo del desastre argentino. Trescientos veinte tres personas se
contaron entre muertos y desaparecidos.
Los argentinos no contaban con fuerzas organizadas.
Los soldados, mal alimentados y peor armados, con ropas inadecuadas para el
crudo frío del sur y con sólo 18 años de edad en su mayoría, ya que se había
reducido a esa edad el cumplimiento del servicio militar. Se acumularon tropas
en el archipiélago sin ninguna estrategia. Los británicos eran superiores en
armamentos, entrenamiento y recursos militares de todo tipo.
El 4 de mayo de 1982, nuevamente se
sufrieron ataques aéreos ingleses en los puertos Argentino y Darwin. El
destructor inglés Sheffield, fue hundido por la Aviación Naval argentina,
equipada con misiles Exocet.
El 9 de mayo fue hundido el pesquero
argentino Narwal y el 12 del mismo mes, desde Southampton partió el
trasatlántico Queen Elizabeth con 3.800 soldados.
Mientras las propuestas de paz fracasaban,
Argentina lograba algunos triunfos, como el hundimiento de la fragata Ardent y
la destrucción de tres aviones Harrier y dos helicópteros.
El 8 de junio un intento de desembarco en Fitz
Roy y Bahía Agradable fue impedido por la Fuerza Aérea argentina. La fragata
Plymouth y los transportes de tropas Sir Galahad y Sir Tristan fueron hundidos.
El 12 de junio, un día después de que el
Papa arribara a la Argentina bregando por la paz, luego de haber estado en
Londres, hubo en las islas intensos combates que permitieron a los ingleses, al
mando de Jeremy Moore, avanzar sobre Puerto Argentino.
A las nueve de la mañana, del 14 de junio
de 1982, los ingleses solicitaron la rendición argentina. El Presidente
Galtieri se negaba a aceptar la derrota pero el general Menéndez aceptó la
rendición.
La guerra dejó como saldo 649 soldados
argentinos muertos, 255 ingleses y 3 isleños. La argentina perdió la posesión
de las islas, y la Junta Militar, vio aniquilado el poco poder que le quedaba,
sellando el camino de la restauración democrática que se concretó en 1983.
El conflicto de Malvinas incluye la primera
verdadera confrontación naval desde la campaña del Pacífico en la Segunda
Guerra Mundial. El precio cobrado por la Fuerza Aérea Argentina y la Aviación
Naval durante la guerra en el mar, incluye los destructores británicos HMS
Sheffield y Coventry; las fragatas HMS Ardent y Antelope; el buque de
desembarco HMS Sir Galahad y el buque mercante Atlantic Conveyor. A estos hay
que agregar 2 destructores británicos, catorce fragatas y dos buques de
desembarco dañados durante el conflicto, todos ellos por ataques aéreos
argentinos con bombas, misiles cohetes y cañones, excepto el destroyer
Glamorgan que fue dañado por un misil Exocet lanzado desde tierra. 37 aviones
británicos fueron perdidos por causas diversas. Las catorce bombas sin explotar
en los cascos de buques británicos pudieron fácilmente hacer que las pérdidas
de buques fueran el doble si las espoletas hubieran sido correctamente
graduadas.
Los británicos emplearon virtualmente toda arma
submarina existente en la Fuerza de Tareas en falsos contactos submarinos. A la
Fuerza de Tareas británica le faltó defensa en profundidad. Ellos no tuvieron
la clase de apoyo que la cubierta de un portaaviones grande puede proveer con
sus aviones embarcados de reconocimiento táctico y de alerta temprana. Se
vieron forzados a confiar por otra parte en pequeños, y baratos buques de
combate cuyo inferior armamento los hacía más vulnerables que grandes, bien
acorazados buques cuya única contra es su elevado precio.
Tendemos a pensar sobre la campaña naval de
Malvinas sólo en términos de pérdidas de unidades y del impacto que esas
pérdidas produjeron en el resultado final. Para una nación que observe los
hechos atentamente, existe también una discusión adicional. La guerra naval en
Malvinas incluye también:
El primer empleo de misiles crucero modernos contra
buques de una marina de primera categoría. La primera oportunidad desde la
Segunda Guerra Mundial, en que sostenidos ataques aéreos fueron hechos contra
una fuerza naval. El primer uso en combate de submarinos de propulsión nuclear.
El primer uso de que se tenga noticias de aviones de decolaje y aterrizaje
vertical/corto en combate. Una pequeña fuerza de submarinos de propulsión
diesel-eléctrica argentina, produjo una enorme preocupación a las autoridades
navales británicas y determinó por lo menos en la misma medida que la amenaza
aérea, la conducción de las operaciones navales británicas, causando el gasto
de una gran cantidad de armas antisubmarinas.
Una igualmente pequeña fuerza de submarinos
nucleares de ataque británico determinó las decisiones de los jefes navales
argentinos y mantuvo las unidades de superficie argentinas en aguas protegidas
contra esta amenaza. Asimismo determinó algunas de las primeras decisiones
políticas hechas al comienzo de las hostilidades.
Consecuencias de la Guerra de las
Malvinas.
1.
Como
resultado de la guerra, las relaciones diplomáticas entre Argentina y los
EE.UU. se vieron deterioradas enormemente, pues EE.UU. había brindado todo tipo
de apoyo a Gran Bretaña para la conservación de las islas como su patrimonio,
lo cual Argentina tomó como una terrible ofensa hacia sí, ya que ese apoyo fue
decisivo para el resultado de la guerra.
2.
La
política interna de Argentina hizo crisis, lo cual provocó la caída del
gobierno del General Galtieri, quien renunció al poco tiempo, y marcó el fin de
los regímenes militares que gobernaron Argentina desde 1976.
3.
Margaret
Thatcher aseguró su reelección como Primer Ministro después de la guerra debido
a la alta popularidad alcanzada y a la imagen de solvencia, eficiencia y
superioridad que proyectaba Gran Bretaña con ella al mando.
4.
Durante
la guerra, que tuvo una duración de 72 días, hubo cerca de 1000 bajas (236
británicas y 655 argentinas), muchas de ellas conscriptos inocentes, sin
ninguna o con una mínima preparación bélica, debido al "apuro" en el
que se encontraron las FF.AA argentinas.
5. La guerra tuvo un costo de 2 billones
de dólares.
6.
Muchas
lecciones fueron aprendidas del conflicto, sobre todo por parte de las fuerzas
armadas. La guerra también hizo que el gobierno británico desistiera de vender
el HMS Invincible, el cual siguió en servicio y fue de gran ayuda en la guerra
de Bosnia. Se compraron nuevos armamentos y la industria armamentista inglesa
tuvo grandes avances.
7.
Otra
consecuencia fue que las islas siguieron en poder de los británicos, tal como
los isleños querían, pero aún existen resabios de la guerra, ya que hay
guardias militares y un patrullero de guerra (un barco) en servicio.
8.
Hay
otra consecuencia, que quizás a ojos de la gente común y corriente no entendida
en las lides militares, es la más importante y a la vez dolorosa, la de la
gente que perdió familiares y seres queridos en la guerra, cuyas vidas han sido
cambiadas abruptamente y para siempre y también para quienes vivieron
directamente la guerra y vieron lo que allí se vio, valga la redundancia.
9.
Toda
guerra además supone consecuencias físicas y psicológicas para sus
combatientes, sobre todo para quienes la pierden. En Argentina los trastornos
psicológicos aumentaron cerca de un 450%, las depresiones se hicieron comunes y
las tasas de suicidios subían continuamente de una forma alarmante. Sin embargo
estas tasas podrían haber sido peores de no ser por la dimisión de la Junta
Militar. Esta debacle psíquica hizo que la economía argentina se fuera a pique,
ya que, independiente de los costos de la guerra, no habían ganas de producir,
nadie iba a trabajar y toda Argentina miraba con nostalgia hacia el sur, hacia
las Malvinas, islas de su propiedad, pero no soberanía.
10. Como consecuencias físicas de la guerra
tenemos los múltiples congelamientos que sufrieron los soldados, los cuales en
su gran mayoría derivaron en amputaciones de las extremidades, esto era causado
por el clima y el vestuario de las FFAA argentinas, que parecían más adecuados
para una guerra en Mar del Plata que para un enfrentamiento en las Malvinas. El
llamado "Pie de trinchera" hizo su aparición. Este consiste en una
gangrena, que se extiende desde el pie hacia arriba y puede causar la muerte si
no se controla a tiempo. Generalmente provocaba la amputación del miembro. Era
provocada por heridas mal desinfectadas en las piernas, que se infectaban por
la insalubridad de las trincheras y del suelo, lleno de pólvora, gérmenes,
muertos, etc. en general productos en descomposición. Así en número de discapacitados
en Argentina aumentó al doble y en Gran Bretaña en un 25%.