República Bolivariana de Venezuela
Ministerio de Educación Superior
Universidad Yacambú
Barquisimeto Edo. Lara
Facilitador: Prof.
Mariana Córdova
Realizado
por:
Betsy Argüelles
Eudy Yanez
Joaquina Moreno
Neida Duque
Yelitze Martínez CI.
Mayo
2007
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INTRODUCCIÓN |
GEOGRAFÍA DE LAS ISLAS MALVINAS |
LA
GUERRA |
CRÍMENES
DE GUERRA |
|
CONSECUENCIAS
DE LA GUERRA |
LA
CUESTIÓN MALVINAS EN LAS NACIONALES UNIDAS |
LAS
MALVINAS EN LA ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS OEA |
CONCLUSIÓN |
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INFOGRAFIA |
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Hace ya 25 años, el 2 de
Abril de 1982, Argentina echaba a los ingleses de las Islas Malvinas.
Pocas semanas después, Londres envió una flota a recuperar el honor y las
tierras, y lo logró tras una guerra breve y vertiginosa que terminó el 14 de
Junio.
Las estadísticas
dicen que en el conflicto
combatieron más de 12000 argentinos que lo dieron todo y 700 no volvieron a
casa.
Me parece importante resaltar que la Guerra de Malvinas
fue la única guerra que libró la Argentina en el siglo XX.
El que ocupa el primer lugar en este tema, es
sin duda, el conflicto
de las Islas Malvinas.
El violento despojo ocurrido en las Islas Malvinas
en 1833 constituye otra de las cuestiones aún no resueltas en materia
de "soberanía
territorial" que afecta profundamente el sentimiento argentino.
La tesis
argentina se basa en su condición de heredera de los derechos
de la Corona de España
quien las ocupó hasta poco después de la Revolución de Mayo
y en su posterior posesión por el Gobierno
Patrio. Avalan esta posición, razones geográficas inobjetables, que se analizan
al describir el archipiélago.
Fuerzas enemigas muy numerosas, equipadas con
los últimos adelantos técnicos, volvieron a apoderarse injustamente de aquellas
tierras, pese a que en el plano diplomático contaba nuestra patria con el apoyo
de los hermanos latinoamericanos y la mayoría de los países.
Geografía de las Islas Malvinas
Ubicación:
El archipiélago de las islas Malvinas
se encuentra geográficamente situado frente a las costas de la República
Argentina, en la misma latitud que la provincia de Santa Cruz. La Patagonia
Argentina es el territorio continental más próximo al archipiélago. Se vincula
al continente por alzarse sobre la misma plataforma continental submarina,
conocida como mar epicontinental argentino. Se encuentra a unos 399 kilómetros
de la isla de los Estados. Las Malvinas
se encuentran dentro de la plataforma continental argentina y el cordón
submarino que une ambas orillas tiene una profundidad que no supera los 170
metros. Tanto por el Norte como por el Sur de este verdadero cordón umbilical,
que une a la hija con la madre, el talud se hunde inmediatamente a más de mil
metros. Este es un título indiscutible de valor
geográfico a favor de la Argentina
La turba es la materia
orgánica producida por descomposición de musgos y líquenes en los pantanos. Es
el combustible clásico de uso doméstico en las Malvinas, además de constituir
un buen abono para los cultivos. La cría del ganado ovino es la única actividad
ganadera. Su carne es la base de la alimentación
de los habitantes, la que se complementa con la cría de algunas aves de
corral en las huertas. Sin embargo, el ganado ovino tiene su mayor aspecto
productivo en la obtención de lana, cuya calidad
es merino australiana.
Historia de las Islas Malvinas
Descubrimiento
Todo estudio sobre la disputa de las Islas
Malvinas comienza indefectiblemente con el tema del descubrimiento. En vista de
la importancia que el tema ha cobrado en ocasiones como sustento para sus
reclamos, los países reclamantes presentan como evidencia absoluta el
descubrimiento del archipiélago por tal o cual navegante de su país.
Paradójicamente, los estudios y teorías
sobre los posibles descubridores concuerdan en que es casi imposible determinar
con exactitud quien fue su verdadero descubridor.
Lo que sí se sabe es que fueron avistadas por primera vez en el siglo XVI. No
obstante, el misterio es parte del descubrimiento de las islas, donde
navegantes de tres países han sido acreditados como los primeros que avistaron
las islas. Semejante controversia no sorprende en razón de los primitivos que
eran los instrumentos de navegación y la incompleta cartografía
empleada por los navegantes del siglo XVI.
A partir de la literatura
existente es posible elaborar una lista de las diversas expediciones que unos y
otros consideran como descubridoras:
1. Américo Vespucio (1501/1502); origen español.
2. La expedición de Magallanes de 1520; origen español
3. La nave Incógnita y Alonso de Camargo, 1540; origen
español
4. John Davis, 1592; origen ingles
5. Richard Hawkins, 1594; origen ingles
6. Sebald de Weert, 1600; origen holandés
1- Américo Vespucio: En su carácter
de primer navegante en visitar el Atlántico Sur, Américo Vespucio ha sido
señalado como el primer descubridor de las islas. En una carta,
el navegante relató que habiéndose alejado de la costa de lo que hoy es
Patagonia debido a un temporal, en medio de la tormenta, avistó "una tierra
nueva sin puerto ni habitantes.
2- La expedición de
Magallanes: Si bien es cierto que su expedición de 1519-1520, "permitió el
relevamiento cartográfico de toda la costa patagónica", este navegante,
"no estableció la geografía
ni de Tierra del Fuego, ni las Malvinas". A ello se agrega la ausencia
total de un testimonio del descubrimiento.
3- La nave Incógnita
y Alonso de Camargo: Tanto Goebel como Destefani señalan como el más probable
descubridor de las islas Malvinas a una nave que el primero bautizó con el
nombre de Incógnita, a falta de su verdadero nombre. La expedición
tenía por objeto la colonización de la zona del Estrecho de Magallanes Pero
allí sufrieron un temporal y la Incógnita se separó del grupo.
En los últimos días de enero, la nave llega a lo que se cree que son las
Malvinas. Posteriormente la cartografía del estrecho que figura en el texto Islario
de Alonso de Santa Cruz, publicado poco después del retorno de la Incógnita
(1541) incorpora dos pequeñas islas en línea paralela al Estrecho de
Magallanes. Esto apoyaría la adjudicación del descubrimiento a esta nave.
4- John Davis: Los
británicos señalan rotundamente como el verdadero descubridor de las islas a
John Davis. Por razones poco claras la Desire (nave en la que viajaba
Davis) se separó de la expedición y empujada por una tormenta, el 14 de
agosto de 1592 descubrió las islas Malvinas. Los críticos de este
descubrimiento sostienen que el relato se parece notablemente al Islario
antes mencionado, que no se acompaña ninguna descripción
de las tierras avistadas, que los detalles son muy imprecisos y, que el relato
apareció después del regreso a Holanda del navegante Sebald de Weert.
5- Richard Hawkins: Pocos
años después que Davis, en junio de 1593, zarpó el corsario inglés
Richard Hawkins en la nave Dainty. Su misión
era atacar poblaciones y establecimientos en el Pacífico. Según su relato
posterior, el 2 de febrero de 1594, cuando la nave alcanzó aproximadamente los
48° S. de latitud, avistaron una tierra que no figuraba en ninguna carta. En
general se le aplican las mismas críticas que a su predecesor, además del hecho
que las Malvinas se hallan más al sur de la latitud señalada por él.
6- Sebald de Weert:
Finalmente, le cupo a un navegante holandés el primer avistaje comprobado y no
objetado. Sebald de Weert al mando de la nave Geloof descubrió tres
islas que bautizó como Sebaldinas.
Durante todo el período hasta 1764, las islas
fueron visitadas por marinos holandeses, franceses e ingleses. Pero nadie ocupó
o utilizó las islas de ningún modo hasta que los franceses lo hicieron en 1764,
172 años después del alegado descubrimiento británico por John Davis.
En octubre de 1689, la nave Welfare,
bajo el mando de John Strong partió de Inglaterra
con destino al Pacífico. En enero de 1690, empujado por los vientos alcanzó las
Malvinas. Al día siguiente, desembarcó para aprovisionarse de focas y
pingüinos. Esta operación produjo el primer desembarco de ingleses en las
islas. Para Goebel este desembarco no tuvo ninguna consecuencia legal dado que
no hubo toma de posesión formal de las islas u ocupación.
Desde 1943 a través de la bula papal Inter
Cietera y del Tratado de Tordesillas, celebrado entre España
y Portugal en 1494, el archipiélago estaba dentro de la jurisdicción de la
Corona española.
La Guerra
de los Siete Años (1756-1763) había concluido catastróficamente para Francia
que perdió casi todo su imperio colonial a manos de los ingleses. A España
tampoco le había ido bien, especialmente en Norteamérica. Allí, también a manos
de los ingleses, perdió Florida y todas las posesiones al este del Mississippi.
De inmediato, Francia intentó comenzar a reconstruir su imperio colonial
a expensas de España y el gobierno
de aquel país consideró entre otras propuestas, colonizar a las Malvinas. Para
emprender la tarea, se ofreció Antoine Louis de Bougainville, a quien las islas
le eran familiares por las historias de los navegantes y por haber leído el libro
de los viajes
de Anson. Con el consentimiento de su gobierno, Bougainville preparó una
expedición que zarpó de Saint. Maló el 15 de septiembre de 1763. El 31 de enero
del año siguiente arribaba a las islas. En la isla Soledad fundó la primera
colonia en las Malvinas, Puerto Louis, el 17 de marzo de 1764. Con fecha 5 de
abril de 1764 toma posesión formal de las islas en nombre del rey Luis XV.
Hacia principios
del año siguiente, la colonia alcanzaba los 150 colonos.
La noticia del asentamiento de una colonia
francesa en las islas disgustó y preocupó a la corte española que visualizó el
peligro potencial que significaba. Si España autorizaba la colonia en el
Atlántico Sur, seguramente los británicos seguirían el ejemplo y se abriría la
región al enemigo
Cabe recordar que ya en el año 1706 marinos
franceses le habían dado a las Islas el nombre de Malouines pero que los
españoles alteraron la denominación por Malvinas. Ante tales atropellos España
reaccionó con energía. Reclamó a Francia por la presencia de Bougainville.
En septiembre de 1764, España comenzó las
negociaciones con Francia. El gobierno francés accedió rápidamente a las
peticiones españolas y sugirió a dicho gobierno que negociase directamente con
Bougainville. Así lo hicieron en agosto de 1765. En abril de 1766, el marino
francés aceptó como indemnización de España el pago de una suma de 618.000
libras tornesas para su compañía.
A partir de entonces los franceses nunca más
reclamaron derecho alguno sobre las islas. El 1 de abril de 1767 España se hizo
cargo formalmente de Puerto Luis e, inmediatamente cambiaron su nombre por el
de Puerto Soledad. La nueva colonia pasó a depender de la gobernación de Buenos Aires,
en ese momento ocupada por Francisco P. Bucareli. Fue designado gobernador de
la nueva colonia Felipe Ruiz Puente. De esta forma, los españoles agregaron a
sus derechos,
además del reconocimiento francés, los reconocidos por Francia basados en ser
los primeros ocupantes. Ello mejoró, desde el punto de vista del derecho, el
reclamo español sobre las islas.
Mientras, los ingleses tampoco habían perdido su interés
por las islas. El 21 de junio de 1764, es decir, tres meses después de la
fundación de Puerto Luis, partió de Inglaterra una expedición bajo el mando del
comodoro John Byron a bordo de la nave Dolphin. Esta vez, la
expedición fue preparada en el mayor secreto para evitar los reclamos
españoles. En enero de 1765, Byron arribó a las islas y estableció una base en
un lugar que bautizó como Puerto Egmont, en la parte noreste de la isla Gran
Malvina. Según Goebel, Byron escribió: "Tomo posesión de este puerto y de
las islas adyacentes en nombre de su Majestad el Rey Jorge III de Gran Bretaña,
y las nombró Islas Falkland". El comodoro se limitó a explorar las costas
vecinas y no tuvo noticias obre la existencia del asentamiento francés. En
junio de 1765 llegaron a Inglaterra las noticias del éxito
de Byron y dado su entusiasta informe,
se decidió enviar otra expedición con el fin de establecer una colonia
permanente. El 8 de enero de 1766 arribó a Puerto Egmont la segunda expedición
británica bajo el mando del capitán John Macbride. Los ingleses continuaron
ignorantes de la presencia francesa en las islas hasta que en marzo de 1766, le
informan a Macbride de la existencia del establecimiento francés. Finalmente,
el 2 de diciembre de 1766, los ingleses encuentran el asentamiento francés.
En febrero de 1768, con posterioridad al
traspaso de la colonia francesa a España, la corte española ordenó a Bucareli
combatir y expulsar cualquier asentamiento británico. En noviembre de 1769 los
españoles e ingleses se encuentran. En febrero de 1770, una fragata española,
al mando de Fernando de Rubalcava localizó finalmente Puerto Egmont. Se
cruzaron amenazas entre él y el capitán inglés, Hunt. Ambos reclamaban para su
propio rey los derechos de posesión de las islas y se acusaban mutuamente de
ocupar territorio que no les correspondía y se ordenaban la evacuación
inmediata. Para poner fin a la situación, Bucareli organizó desde Montevideo
una fuerte expedición para expulsar a los británicos y la puso al mando de Juan
Ignacio de Madariaga. Sus órdenes eran terminantes. El 4 de junio el escuadrón
español se presentó ante Puerto Egmont y luego de intercambiar mensajes con los
ingleses y de no obtener una respuesta favorable decidió actuar. El 10 de junio
Puerto Egmont se rindió luego de alguno disparos. Cuando la noticia llegó a
Inglaterra todo el hecho se transformó en una cuestión de honor y no de
derechos. Para agosto de 1770, Inglaterra y España estaban preparándose para la
guerra. Francia se mostraba dubitativa respecto de apoyar a España, a lo que
estaba obligada de acuerdo con el Pacto de Familia.
Ante la duda francesa, España comenzó a ceder y ofreció negociar sobre los
hechos y no sobre la soberanía.
Gran Bretaña se mostraba aún difícil. Entonces, el rey de Francia recomendó a
Carlos III, rey de España que aceptara el compromiso de reponer las posesiones
británicas como eran antes del 10 de junio de 1770.
La capitulación se firmó el día 10. con ello se
restablecía la Soberanía de España en las Malvinas.
Impuesto de la ocupación de Puerto Egmont.
Marquez Grimaldi dio a conocer al Gobierno de
España que si se satisfacía el honor de Inglaterra, ésta posteriormente le
devolvería las Islas.
Dado que España no podía hacer frente con su
flota a la poderosa Armada británica, debía ceder, por lo que manifestó por intermedio
de Grimaldi, que el Rey desautorizaba la expedición de Bucarelli y apreciaba
devolver Puerto Egmont, siempre y cuando no afectara la Soberanía española
sobre las Islas y quedaría entonces como antes de la expulsión. Además los
españoles solicitaban la desautorización de Hunt o el abandono de la posesión
por parte de ambas naciones; esto no se aceptó. El espectro de la guerra se
hacía cada vez más nítido.
El tiempo
transcurría y los españoles estaban cada vez más escépticos, ya que el estricto
cumplimiento de los pactos no era precisamente una característica de los
ingleses.
Lo único que le importaba a España era que los ingleses
desocuparan Puerto Egmont de una vez, ya que la Soberanía de España igualmente
había estado
resguardada; ello se había dejado en claro en las declaraciones firmadas el 22
de enero de 1770
El 23 de abril de 1774 arribó a Puerto Egmont el
buque de abastecimiento "Endeavour", con la orden de evacuación del
establecimiento, que fue recibida con optimismo por la dotación inglesa porque
eso ponía fin a la soledad, a las privaciones, al viento, al frío y a las
paupérrimas condiciones de vida en las Islas. Los ingleses dejaron sus marcas,
nombres e inscripciones, y a fines de mayo de 1774, siendo Gobernador el
Capitán de Fragata Don. Francisco Gil de Lemos y Tabeada se alejan de las
Islas, que vuelven a integrar el patrimonio
de la Soberanía de Buenos Aires. Y otra vez España asienta su total Soberanía y
prestigio que durante tantos años fue acometido por la codicia del
inescrupuloso imperio británico.
Luego de la evacuación definitiva de este asentamiento,
no se intentó ninguna nueva fundación inglesa ni tampoco volvió a discutirse la
cuestión de la soberanía o los derechos españoles A partir de ese momento,
desde Puerto Soledad, España ejerció la administración
absoluta e ininterrumpida del archipiélago hasta febrero de 1811. Durante ese
período, actuaron 18 gobernadores.
En un principio, la principal tarea de los gobernadores de las islas fue la de
inspeccionar anualmente Puerto Egmont, con el objeto de verificar que los
británicos no se habían reinstalado. No obstante, el lugar continuó siendo
visitado por loberos y balleneros de ese país a los que posteriormente se les
agregarían los norteamericanos. A comienzos de 1780, dada la situación de
guerra que se vivía por la intervención española en apoyo de los rebeldes de América
del Norte, el Virrey Vértiz ordenó a uno de los buques que partían para el
abastecimiento y relevo de las islas arrasar a los restos del ex-asentamiento
inglés.
Anualmente zarpaba desde el puerto de Montevideo
una expedición de aprovisionamiento. Además, en previsión a amenazas
portuguesas o inglesas, dicho puerto contaba con una fragata de guerra que
debía relevar a otra similar con estación permanente en las islas. Un signo de
la decadencia española fue que a medida que transcurría el tiempo, la unidad
naval iba decreciendo en porte hasta llegar a ser una simple sumaca. En las
islas no había colonos y la población
permanente consistía en oficiales, tropa y presidiarios. Las condiciones de
vida en las islas eran precarias.
Prevalecía la monotonía y el clima
era muy riguroso. Sus pobladores dependían en gran medida de la llegada anual
de los pertrechos y abastecimientos. Sin duda, el mantenimiento
de dicha estación era costoso para la Corona pero su posición estratégica lo
justificaba.
La actividad más importante continuó siendo la
navegación y exploración de las costas de las islas para evitar los
asentamientos no autorizados. Además, rutinariamente se trabajaba en el
mantenimiento de la artillería. Durante ese período en las islas se vivieron
momentos de alarma conforme evolucionaba la situación internacional.
Quedó establecido que según la percepción
oficial británica de la década de 1920, los títulos británicos anteriores a
1774 habían perdido su validez en 1790, de donde la supuesta legitimidad de la
posterior toma de las Malvinas de 1833 debe basarse en otros argumentos (por
ejemplo, que la Argentina no era el Estado
sucesor de España en esas tierras)
Para el tiempo de la Revolución de Mayo,
el gobernador de Montevideo, Gaspar de Vigodet, resolvió concentrar las fuerzas
militares para enfrentar el levantamiento y ordenó evacuar la estación de las
Malvinas. En enero de 1811, el último gobernador español de las islas, Pablo
Guillén, cumplió con las órdenes y evacuó el personal,
cañones, documentos
y otras pertenencias. Al igual que los británicos años antes, colocó una placa
de plomo en el campanario de la capilla con la siguiente inscripción:
Esta isla con sus Puertos, Edificios, Dependencias y cuanto contiene pertenece
a la Soberanía del Sr. Fernando VII Rey de España y sus India,
Soledad de Malvinas 7 de febrero de 1811 siendo gobernador Pablo Guillén.
Dos días más tarde los españoles zarparon y
abandonaron las islas con el propósito de volver, luego de 37 años de ocupación
indiscutida del archipiélago.
El período 1811-1833
Con la partida del personal español de Puerto
Soledad las islas quedaron nuevamente deshabitadas. Para el historiador
norteamericano J.C.J. Metford, durante los próximos diez años las islas se
convertirían en res nullíus. Durante ese tiempo, las Malvinas sólo
fueron visitadas por buques balleneros de diversas nacionalidades en búsqueda
del refugio que ofrecía su recortada geografía costera.
Recién en 1820 el gobierno de las Provincias
Unidas realizó una demostración de soberanía enviando a la fragata Heroína, al
mando del coronel Daniel Jewett (de origen norteamericano), a tomar posesión de
las islas. El 6 de noviembre de 1820, Jewett, desde Puerto Soledad (ex-Puerto
Louis), formalizó la posesión de las Malvinas en nombre del gobierno del Río de
la Plata. El oficial actuando en nombre del gobierno de Buenos Aires ocupó las
islas invocando el principio de uti possidetis. Este principio, según
lo entendían los estados latinoamericanos a principios del siglo pasado,
definía la soberanía territorial en base a los antiguos límites
administrativos coloniales. Los juristas europeos y norteamericanos no aceptan,
en general, este principio. Para ellos el criterio de soberanía esta dado por
la ocupación efectiva del territorio.
A partir de la acción
de Jewett, los buques extranjeros de la zona fueron informados que se
encontraban en territorio de las Provincias Unidas. Por lo tanto, estaba
prohibido pescar y cazar en las islas. En caso contrario, los infractores
serían enviados a Buenos Aires para ser juzgados. Según Perl, esta declaración
tiene implícito un problema: el límite sur del Virreinato del Río de la Plata
nunca había sido especificado, por lo que los reclamos de dominio
de las Provincias Unidas hacia el sur corrían el peligro de convertirse en
ilimitados.
Es importante señalar que la noticia de la toma
de posesión por la Argentina fue publicada tanto en España como en los Estados Unidos
en agosto de 1821. Este hecho no generó la protesta de Gran Bretaña. En 1825
este país firmó un Tratado de Amistad,
Comercio
y Navegación con las Provincias Unidas y a la vez reconoció su independencia,
y en ambos actos tampoco se hizo referencia alguna a la ocupación de las islas
por parte del estado sudamericano.
En 1823, para reforzar la soberanía, fue
nombrado Pablo Areguati como gobernador.
En 1823, para reforzar la soberanía, fue
nombrado Pablo Areguati como gobernador. Al mismo tiempo, el mismo gobierno
concedió Jorge Pacheco y a su socio Luis Vernet (francés naturalizado
argentino) el derecho a explotar ganado vacuno y pesca
en la Isla Soledad. Un primer intento de Pacheco por establecerse en las islas
fracasó. El segundo intento, realizado personalmente por Vernet, tuvo éxito en
1826. De modo que hasta esta fecha no había existido un establecimiento de las
Provincias Unidas en las islas.
Poco más tarde, a principios de 1828, a raíz de
un informe enviado a Buenos Aires por Vernet, el gobierno de Buenos Aires le
concedió el derecho exclusivo de pesca en las aguas adyacentes y amplió la
concesión de Pacheco. La colonia fue declarada libre de tributos
excepto para el mantenimiento de las autoridades locales.
El 10 de junio de 1829, Vernet fue nombrado con el cargo de Primer Comandante
Político y Militar de las islas. El texto del decreto es importante porque en
él se exponen claramente los presupuestos
del gobierno del Río de la Plata que justifican la posesión del archipiélago:
Cuando por la gloriosa revolución
del 25 de mayo de 1810 se separaron estas provincias de la dominación de la
Metrópoli, la España tenía una posesión material en las islas Malvinas, y de
todas las demás que rodean al Cabo de Hornos, incluso la que se conoce bajo la
denominación de Tierra del Fuego, hallándose justificada aquella posesión por
el derecho del primer ocupante, por el consentimiento de las principales
potencias marítimas de Europa
y por la cercanía de estas islas al Continente que formaba el Virreinato de
Buenos Aires, de del que Gobierno dependían. Por esta razón, habiendo entrado
el Gobierno de la República en la sucesión de todos los derechos que tenía
sobre estas Provincias la antigua metrópoli, y de que gozaban sus virreyes, ha
seguido ejerciendo actos de dominio en dichas islas, sus puertos y costas a
pesar de que las circunstancias no han permitido ahora dar a aquella parte del
territorio de la República, la atención
y cuidados que su importancia exige, pero siendo necesario no demorar por más tiempo
las medidas que pueden poner a cubierto los derechos de la República,
haciéndole al mismo tiempo gozar de las ventajas que pueden dar los productos
de aquellas islas, y asegurando la protección debida a su población.
Resumiendo, la Argentina fundamentaba sus
derechos en cuatro puntos, a saber, que España poseía las islas previamente,
que esta posesión había quedado justificada por el derecho de ocupación, que
las principales potencias marítimas así lo habían reconocido, y finalmente, que
las islas en cuestión se hallaban próximas al territorio del antiguo
virreinato.
Por este acto, Vernet se había convertido en
funcionario de un estado encargado de hacer cumplir las leyes
del país.
Paradójicamente, al mismo tiempo que el gobierno argentino nombraba a Vernet
gobernador, en las islas Británicas otros ingleses habían comenzado a
interesarse nuevamente por las Malvinas.
En el momento del reclamo británico la caza de
focas había alcanzado un grado tal de depredación que Vernet a partir del 30 de
agosto de 1829 comenzó a comunicarle a los capitanes de los buques pesqueros en
el área las nuevas disposiciones por medio de una circular. Es importante
recordar que se le había otorgado a Vernet el derecho exclusivo de la caza de
focas, por lo que una disminución en las loberías afectaba directamente sus
intereses. Por este motivo, las actividades debían cesar de inmediato bajo
amenaza de ser apresados y enviados a Buenos Aires para ser juzgados. Se dice
que los pesqueros extranjeros parecían no tomar el aviso seriamente. Bajo estas
circunstancias, se produce la captura de tres buques pesqueros norteamericanos.
Este incidente ha cobrado gran importancia histórica porque el proceso
culmina con la ocupación británica de las islas.
En agosto de 1832 el Almirantazgo británico
solicitó a la oficina
extranjera, enviar al almirante de la zona sudamericana, con el fin de ejercer
el derecho de soberanía de la corona sobre las islas. El Primer Ministro
Palmerston aceptó. Gran Bretaña buscaba reafirmar un derecho que, según su interpretación,
estaba claramente establecido. Gustafson señala al proceso como
"fluido", en donde el problema residía, en ese momento, en que
"las islas no eran res nullis, sino que no estaban claramente
reconocidas por la comunidad
internacional como bajo la soberanía de un estado". Esta situación fluida
ayudaría a los ingleses. El 20 de diciembre de 1832 arribó a Puerto Egmont la
corbeta Clio y más tarde se le uniría el buque de Tyne. Según
Goebel, el capitán del primero, Comandante Onslow, además de fijar un aviso de
posesión, intentó reparar las ruinas del viejo fuerte. Más tarde, el 2 de enero
del año siguiente, la corbeta ancló frente a Puerto Soledad. El comandante
Onslow informó a Pinedo que había arribado para ejercer los derechos de
soberanía sobre las islas en nombre de Su Majestad Británica. Según una orden
escrita, Pinedo debería arriar la bandera argentina al día siguiente y
reemplazarla por la inglesa. Al no cumplirla, los británicos lo hicieron por
él. Finalmente el día 5 de enero de 1833, Pinedo y unos cuantos habitantes
abandonaron las islas a bordo de la nave Sarandi.
Cuando el gobierno argentino supo de lo
acontecido en las islas, el ministro de relaciones exteriores Maza citó a su
despacho al representante británico, quien nada sabía aún. Según aquel,
"el gobierno de Buenos Aires no podía ver en ellos sino un gratuito
ejercicio del derecho del más fuerte... para humillar y rebajar a un pueblo
inerme e infante".
Según Metford, Gran Bretaña justificó sus acciones
en base a tres argumentos:
1. ella continuaba con la jurisdicción que habían ejercido durante
el siglo XVIII;
2. que nunca había reconocido derecho alguno del gobierno de Buenos
Aires a los nombramientos de Vernet y Mestivier;
3. las islas se habían convertido en res nullíus, bajo
ninguna autoridad,
tanto por el abandono de la isla en 1811, como por la destrucción del
asentamiento de Vernet por los norteamericanos en 1831. En consecuencia, ello permitía
la ocupación por parte de cualquier poder
que pudiera sostenerla.
A partir del 17 de junio de 1833 se estableció
el patrón de discusiones diplomáticas entre ambas países para los años
sucesivos. En esa fecha, Manuel Moreno, representante argentino ante el
gobierno inglés, presentó la protesta de su gobierno en la forma de un largo
documento escrito tanto en inglés como en francés. Principalmente, la
"Protesta", como se la conoce, desarrolla los fundamentos ya expuestos
en el controvertido decreto de nombramiento de Vernet del 10 de junio de 1829.
Las Provincias Unidas del Río de la Plata, como comunidad política
independiente, reconocida por Gran Bretaña y otros estados, sucedió a España en
los derechos territoriales de ésta en esa jurisdicción.
Las Malvinas habían sido claramente patrimonio
de la Corona española. Por lo tanto, dado que la soberanía española sobre las
islas había cesado por la independencia de sus territorios en América, Gran
Bretaña no tenía derecho a reclamo alguno, "por derechos ya
extinguidos". La respuesta británica tardó en llegar. Seis meses más
tarde, 8 de enero de 1834 Palmerston le respondió a Moreno. En lo fundamental,
el ministro inglés reitera que los derechos de Su Majestad Británica nunca se
extinguieron, porque su Majestad Católica había restablecido el asentamiento
inglés en 1771 y que al abandonar Puerto Egmont, por causas de austeridad, se
habían dejado señales
de la pertenencia a la Corona Británica.
A partir de los hechos y de las opiniones de los actores resulta fácil
visualizar esta circunstancia como una en la que un país en formación reclamaba
como propio un territorio cuya situación aún no se había resuelto plenamente.
Gran Bretaña y España se habían enfrentado por las islas en el siglo anterior,
aunque la primera no consideró que valieran una guerra. Con la desaparición de
España de la escena y su reemplazo por un estado en formación y por lo tanto
frágil, con títulos débiles, y contando con el apoyo de los Estados Unidos, fue
sencillo reclamar nuevamente el territorio para sí, sin arriesgarse a un enfrentamiento
serio. Así, "el título fue transferido a Gran Bretaña porque ésta
conquistó las islas y ha mantenido sin interrupción su control
sobre ellas".
Con respecto al desarrollo
de éstos acontecimiento, algunos autores, como Gustafson, agregan que,
históricamente se critica a los Estados Unidos por no haber aplicado la Doctrina Monroe
frente a la acción británica de enero de 1833. Sin embargo, la inacción
norteamericana parece demostrar que éste país consideraba al territorio de las
islas no como una nueva colonia. Para Metford, esto demostraría también que los
Estados Unidos nunca tomó en serio los reclamos argentinos. Los analistas
norteamericanos también sostienen que los Estados Unidos considera a la doctrina
Monroe como una declaración de política a la que puede renunciar
unilateralmente. Otras explicaciones de índole más pragmática pueden ser, por
una parte, que el interés vital de los Estados Unidos al enunciar dicha
política estaba en la parte norte de hemisferio y, por otra, el poder de
disuasión que poseía la Royal Navy.
Autoridad argentina:
Las islas, que pertenecían a España, pasaron por
derecho de sucesión a pertenecer a las Provincias Unidas del Río de la Plata,
denominación inicial de la República Argentina. Esta, en reafirmación de sus
derechos, tomó formal posesión de las mismas el 6 de noviembre de 1820, en que
el Coronel de Marina David Jewett, comandante de la nave "HEROINA",
izó el pabellón azul y blanco en las ruinas de Puerto Soledad (ex puerto San
Luis). Para esta acción, la fragata tenía. Prerrogativas de "buque del
Estado argentino".
La ocupación de las Islas Malvinas se hizo con
toda seriedad.
Lo descrito anteriormente es la base de los
derechos argentinos en lo histórico y en lo jurídico, por ser herederos y
continuadores de las posesiones insulares españolas del Atlántico Sur.
Es oportuno destacar que cuando los piratas
británicos usurparon las Islas en enero de 1833 había población argentina. Sus
habitantes fueron tomados prisioneros y desembarcados en Montevideo. Poco más
tarde llegaron los primeros Kelpers que se asentaron sobre territorios
confiscados a sus primitivos y legítimos ocupantes. Otro antecedente que
ilustra que fuimos expulsados de Malvinas lo recuerda la rebelión del Gaucho
Rivero en Agosto de 1833, secundado por criollos e indígenas argentinos. La resistencia
culminó en enero de 1834.
Reclamos argentinos:
Desde la usurpación de 1833, perpetrada por los
ingleses en las Islas Malvinas, como es natural, la Argentina no ha cesado en
sus reclamos y protestas que, si bien fueron a lo largo de 150 años,
materialmente infructuosas, sostuvieron siempre, jurídica y moralmente nuestra actitud
de lucha por la no aceptación de la violación a nuestros derechos, y el
enjuiciamiento que de ello surge y que la razón y el honor imponen.
En 1833 Manuel Moreno realiza la primera
protesta diplomática a la oficina extranjera por la usurpación de las Malvinas.
Lamentablemente, no se obtiene respuesta alguna, al igual que los siguientes 4
reclamos realizados por Moreno.
Los años posteriores se suceden en reclamos a
Gran Bretaña por parte de Cancilleres Argentinos, pero por toda respuesta,
Inglaterra reitera que había dado el asunto por concluido. Exigida por la
ausencia de resultados, la Argentina toma nuevas formas de protesta pero no
obtiene resultados positivos.
1946, se decreta nuestra soberanía sobre el mar
epicontinental y zócalo continental argentino. Fue aprobado el Art. 73 de la Carta
de las Naciones Unidas
en pro de la independencia de los territorios no autónomos. Gran Bretaña
incluyó el archipiélago Malvinas entre los que se hallaban bajo su administración,
en calidad de colonia. Se efectuó rápida y enérgica protesta por parte del
gobierno argentino.
En 1948, en la novena Conferencia
Interamericana de Bogotá una declaración niega a las Malvinas como
"territorio autónomo" definiéndolas como "territorio de facto,
ocupado por una potencia
extranjera"
En 1960 se dicta la Resolución 1514 denominada
"Declaración sobre la Concesión de la Independencia de los Países y
Pueblos coloniales" que abarca dos aperturas conceptuales tendientes a la
independencia de los países: una es la "libre determinación de los
pueblos" y la segunda es "la integridad territorial". Inglaterra
optó por la primera y Argentina por la segunda.
En 1963 se tienen noticias de que Gran Bretaña
concedería la Independencia a las Malvinas. Felizmente esto había sido previsto por
la Argentina que ya en el año anterior ante la Comisión Jurídica de la OEA se opuso
al ingreso de nuevos miembros a dicha Organización.
En 1964 el Subcomité III del Comité Especial de
las Naciones Unidas designa a las Malvinas "territorio a descolonizar".
En 1965 la Asamblea General de las Naciones Unidas dicta la
Resolución 2065 que constituye, sin duda, el paso más importante de nuestra
larga marcha diplomática. Esta resolución llega a la realidad del problema.
Gran Bretaña ya no podía determinar por su
cuenta y se vio obligada a entablar conversaciones con la Argentina. El 20 de
julio de 1966 comienzan las negociaciones en Londres. En 1967 un representante
británico, manifestando que su país se hallaba dispuesto a cumplir con la
resolución 2065, viajó a las Islas para poner en acuerdo a los malvinenses del
traspaso a la Argentina, pero ello fue inútil "gracias" a la presión
ejercida por la Falkland Islands Company.
A partir de la década de 1970 se inician otros
ciclos de conversaciones que se interrumpen, básicamente por la negación de
Inglaterra a tratar el tema de la soberanía.
Hasta aquí llegó nuestra lucha en paz: un largo juicio en el
aire
que nunca fue satisfecho en su legítima demanda.
La Guerra
Causas:
La causa fundamental del conflicto
armado ocurrido entre la Argentina e Inglaterra de 1982, se remonta a la
usurpación británica de las Islas en 1833. En ese año, se expulsa a la
población local, y se la reemplaza por otra, los llamados kelpers.
Esterilidad de los reclamos diplomáticos
argentinos
Durante casi ciento cincuenta años, la Argentina
produce constantes reclamos diplomáticos, sin resultados concretos. El conflicto
tuvo avances y retrocesos, pero nunca se llegó al reconocimiento esperado por
nuestro país. Durante largos años la Argentina proveyó de importantes elementos
de supervivencia a la población residente en las Islas, con el ánimo de ganarse
su confianza y buena voluntad, sin resultados visibles.
Distanciamiento entre ambas naciones:
Una de las razones por las cuales el conflicto
armado no se produjo antes, tiene que ver con la especial relación existente
entre Argentina y Gran Bretaña desde la Independencia de nuestra Patria con
España. Esa relación estuvo signada por la complementación económica, donde
Argentina era el "granero del mundo"- según una conocida frase de la
época - y Gran Bretaña proveía manufacturas. La venta
de carnes, cueros y granos por parte de nuestro país, estableció una relación
de dependencia con su principal comprador, Inglaterra. Varias generaciones de
argentinos se educaron en la admiración al Imperio británico. Todo ello se
cortó al finalizar la Segunda Guerra
Mundial, cuando entra en escena los Estados Unidos de Norteamérica
como principal potencia occidental. Inglaterra pierde poder y se va replegado,
abandonando las antiguas colonias. Son los años de la descolonización de la
India, de China,
de los países sudamericanos. En la década del 60, Inglaterra produce su
"revolución verde", es decir, comienza a utilizar su propio
territorio para proveerse de materias primas, dependiendo cada vez menos de las
importaciones,
que reduce drásticamente en comparación con principios de siglo. De esta forma,
se va produciendo un paulatino distanciamiento, lo que permite a la Argentina
acentuar los reclamos de soberanía sobre las Islas Malvinas.
Búsqueda de ambos gobiernos por prevalecer en el
poder:
Se ha mencionado con demasiada frecuencia este
motivo, que no carece de fundamento. En sus memorias,
la ex- primer ministro inglés, Margaret Thatcher, realza la importancia del
triunfo inglés en Malvinas como un triunfo personal de su gobierno. Ello le
permitió perpetuarse por dos períodos más en el poder, en un momento en que los
conflictos
sociales en su país no le auguraban mucha fortuna. Es por ello que rechazó toda
posibilidad de solución negociada, llegando incluso a cometer el peor crimen de
guerra de todo el conflicto, el hundimiento del Crucero A.R.A. "Gral.
Belgrano", para hundir con él la propuesta de paz realizada por el
entonces Presidente del Perú, Belaúnde Terry y que ya había sido aceptada por
la Argentina y avalada por los EE.UU.
En cuanto al gobierno argentino, es conocida la
situación que atravesaba el gobierno militar, con malestar creciente de los
sectores obreros y el reclamo de democracia
por parte de los sectores políticos.
Jugada estratégica utilizada por Inglaterra ante
Argentina:
Se puede afirmar que el conflicto bélico de
1982, fue una jugada estratégica desarrollada por el gobierno inglés sobre el
gobierno argentino. La operación de la inteligencia
británica realizada sobre las Georgias con envío de obreros argentinos al mando
del chatarrero Constantino Davidoff, produjo el efecto deseado: Al enarbolarse
la bandera argentina sobre esa Isla, Inglaterra tuvo el argumento para
"indignarse", movilizando sus buques hacia la zona y provocando una
reacción en cadena que reinstalaría la vieja hipótesis
de conflicto elaborada por la Armada Argentina de recuperar por la vía directa
a las Islas Malvinas. De tal forma, si Argentina permanecía impasible a la
provocación, hubiera supuesto una renuncia tácita a sus derechos soberanos
sobre Malvinas
Intereses petroleros en el atlántico sur:
Como se ha podido observar, la plataforma
submarina que une las Islas al continente argentino, es una de las zonas
potencialmente más ricas del mundo, superior al Mar del Norte en materia de
explotación de hidrocarburos.
Ya existían numerosos informes
soviéticos, norteamericanos e ingleses ( "Informe Shackleton"), donde
se auguraba la explotación de esta importante reserva petrolera. Por esto un
olvidado enclave colonial vuelve a tener relevancia para la corona británica, y
se elaboran las hipótesis para reafirmar sus intereses en el Atlántico Sur.
A la zaga de la riqueza petrolera, también incide la riqueza
ictícola del Atlántico Sur, dada la escasez
de la Pesca en otras latitudes.
Días previos al conflicto
El que tomara la iniciativa sería rotulado como
agresor.
Para la estrategia
británica era indispensable que ese rol sea ocupado por la Argentina. Así ellos
podrían reaccionar militarmente "con todos los recursos
de la Royal Navy" tal como lo tenían previsto desde 1976 y demostrando
nuestro "patoterismo", desligarse de la tutela
de la ONU,
actuar en propia defensa y construir su FALKLAND FORTRESS. Tal fortaleza
liquidaría por completo nuestros reclamos de soberanía.
Ya desde 1976 Argentina, por medio de su Armada,
habían instalado la Estación científica "Corbeta Uruguay",
en Thule.
En 1981, la misma Fuerza,
tenía previsto la instalación de una nueva Base Científica en Puerto Leith (
Islas Georgias del Sur) a concretarse en el invierno de 1982.
Constantino Davinoff visitó Puerto Leith ( Isla
San Pedro) en 1981. Lo que no sabía la Argentina era que aquella primera visita
de Davidoff a Puerto Leith había provocado la reacción del Gobernador de
Malvinas, Rex Hunt, ante la oficina extranjera, lo que había alertado al
gobierno británico de tal situación.
Los ingleses que conocían nuestros secretos, podrían
fabricar por lo tanto el detonante que nos hiciera perder la calma.
Por lo tanto, no esperaron esa próxima vez, el
19 de marzo de 1982, en Puerto Leith ( Islas Georgias) a donde llegada Davinoff
con sus hombres para comenzar el desagüe, con la autorización de la embajada
británica en Argentina y habiendo cumplido con todas las exigencias legales
acordadas en la Reglamentación de la Declaración de Buenos Aires.
La reacción argentina:
Ante la descomedida actitud inglesa en Georgias
por el desembarco de los chatarreros, nuestro gobierno de entonces ordenó
considerar seriamente el empleo
de la "alternativa militar", la cual proveía de una acción militar de
envergadura, que se venía gestando desde enero de 1982 como una hipótesis de
conflicto, en caso de que fracasaran las negociaciones previstas, en Nueva York
para febrero de 1982.
La recomendación estratégica claramente
expresada de este plan
consistía en que "la operación no debía ejecutarse antes del 15 de
mayo". Ello se debía a que cualquier reacción metropolitana de Gran
Bretaña no podría arribar a Malvinas antes del 5 de junio y para entonces un
desembarco anfibio británico sería imposible, debido a la llegada del crudo
invierno.
Los planificadores británicos también estaban
convencidos de que no podrían desembarcar en Malvinas y llegar a Puerto Stanley
después del 10-15 de junio, por lo tanto era necesario que Argentina adelantara
la fecha de "recuperación" al 1-2 de abril de 1982. Así ellos
tendrían tiempo, de efectuar el asalto anfibio de rigor antes de que el
invierno llegara.
Esta anticipación de nuestra fecha, es unos de
los principales argumentos para demostrar que el gobierno británico conocía al
detalle nuestros planes y que manejó el incidente de los chatarreros en
Georgias para hacerlos "abortar" y así ajustar a sus necesidades la
iniciación de nuestra recuperación de Malvinas.
Ocupación militar de las islas Malvinas:
Durante la noche del 1 ° de abril de 1982 y la
madrugada del viernes 2, parte de la flota argentina de mar operaba frente a
las Islas Malvinas. Entretanto, la reducida dotación de infantes de marina
británicos destacada en la capital
malvinense (entonces Puerto Stanley) se desplegaba en actitud defensiva.
A las 6.30 de la mañana del viernes 2, mediante
un operativo combinado de las tres fuerzas, la Argentina logró desembarcar en
Puerto Stanley y ocupar las islas, luego de algunos enfrentamientos en diversos
lugares de las mismas, que culminaron con la rendición del gobernador británico
Al día siguiente de la ocupación era designado
gobernador de las Malvinas el general Mario Benjamín Menéndez, pasando a ser el
segundo gobernador argentino del Archipiélago. El primero fue Luis Vernet,
designado en 1829.
Simultáneamente, tanto el gobierno inglés como
los países de la Comunidad Económica Europea disponían drásticas sanciones
económicas y financieras contra la Argentina.
La respuesta inglesa:
La reocupación de las Islas Georgias el sábado
26 de abril de 1982, por la Task Force, hacía prever prontas acciones sobre el objetivo
principal de las Malvinas: Puerto Argentino. En efecto, el día 1º de mayo de
1982, el Reino Unido intentó una maniobra aeronaval para obtener una victoria
rápida sobre la guarnición argentina.
Hacia el conflicto armado:
Las Fuerzas Armadas argentinas fueron forzadas
al conflicto armado sin tiempo alguno de preparación. No se hizo una campaña
organizada para esclarecer nuestra posición, antes, durante, ni después de la
batalla. Lo inesperado de la reacción británica hizo necesario improvisar la
presentación de nuestro punto de vista ante el concierto mundial, no se pudo
explicar debidamente el origen del conflicto, ni la causa por la cual la
Argentina reivindicaba sus territorios ocupados.
No habíamos explicado al mundo que en las islas
Malvinas la población vivía aceptablemente con la ayuda argentina a partir del
Acuerdo de Comunicaciones
suscrito en 1971, el cuál tuvo su mayor sustento en los servicios
aéreos suministrados por la FAA.
El desenlace:
Al mismo tiempo que el
Papa elevaba sus súplicas por la concordia y la paz ante inmensas multitudes,
recrudecía en las Malvinas la lucha después del desembarco británico en
diversos puntos de sus territorios.
El día 14 de junio las
fuerzas británicas presionaban con una manifiesta superioridad en armamentos y
en efectivos humanos, en las afueras del Puerto Argentino, capital malvinense.
Al promediar la tarde de ese día el
Estado Mayor Conjunto argentino dio a conocer el Comunicado 163, cuyo texto
decía: "El Estado Mayor Conjunto comunica que el comandante de la fuerza
de tarea británica, general More, platicó con el comandante militar de las
Malvinas, general de brigada Mario Benjamín Menéndez, hoy, 14 de junio de 1982
a las 16 horas. En estos momentos, en la zona de Puerto Argentino, hay un alto
el fuego de hecho, no establecido por ninguna de las dos partes".
El mismo día 14, cerca
de la medianoche, fue firmada el Acta Final de Rendición del comandante de las
fuerzas argentinas de aire, mar y tierra, general Menéndez ante el general J.
J. Moore como representante del gobierno británico.
Crímenes de guerra
Razones políticas
del hundimiento del crucero A.R.A. "Gral. Belgrano":
Transcribo textualmente la acusación concreta
formulada por ese sector de representantes británicos: "El cargo es que,
en conjunto con el Secretario de Defensa y el Presidente del Partido
Conservador en ausencia del Secretario de Relaciones Exteriores, el Primer
Ministro de Su majestad, fría y deliberadamente dio la orden de hundir al
Belgrano, sabiendo que una paz honorable estaba próxima y con el propósito -muy
bien justificado- de que los torpedos del Conqueror hundirían el plan de
paz"
El ex-Presidente peruano Arq. Fernando Belaúnde
Terry, planteó una propuesta de administración
compartida de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur por parte de
varias naciones y el compromiso de las potencias beligerantes de discutir la
transferencia de la Soberanía, había sido aceptada por el gobierno argentino y
los Estados Unidos de Norteamérica, Alemania,
Italia,
Canadá, etc., faltando la respuesta del gobierno británico.
Esa respuesta, comprometida para el 2 de mayo,
19:00 hs. (Hora argentina), llegó anticipadamente: A las 15:55 hs. Dos torpedos
del Submarino H.M.S. "Conqueror" impactaron al crucero A.R.A.
"Gral. Belgrano", hundiendo junto a él, la propuesta de paz.
El crucero A.R.A. "Gral. Belgrano", al
momento de su hundimiento, se encontraba fuera de la zona de exclusión militar
declarada unilateralmente por Gran Bretaña.
Esto, a pesar de ser lícito para su hundimiento,
según las normas
aplicables a los conflictos armados en el mar que componen el Derecho
Internacional humanitario, puede ser denunciado como un acto de
perfidia.
Respecto a su condición de buque militar, podría
constituir un blanco para la flota inglesa; sin embargo, al estar alejándose de
la misma, y encontrarse fuera del alcance de su artillería cualquier buque
británico, u otro objetivo enemigo, no puede ser considerado un objetivo
militar, de cuyo hundimiento pudiera sacarse una ventaja militar precisa. La
única razón que lo explica es la necesidad política del Gobierno de Margaret Thatcher
de proseguir hasta las últimas consecuencias las operaciones
militares, asegurándose, como efectivamente ocurrió, una victoria que le
permitiera ser reelecta por dos períodos más en el gobierno. Y,
subsidiariamente, asegurarse los negocios
familiares en las islas australes.
Fusilamientos de soldados argentinos en
Malvinas:
Los militares británicos más comprometidos son:
Kent Lukowiak, un cabo de la marina británica que confesó haber fusilado a un
soldado argentino después de la rendición en la batalla de Monte Longdon. Gary
Sturge y Vincent Brambley, ambos admitieron haber presenciado el asesinato a sangre
fría de soldados que ya se había rendido y se encontraban desarmado.
Consecuencias de la guerra
Se logró inculcar al pueblo argentino acerca de
que jamás podríamos haber ganado la batalla austral contra un Imperio como el
inglés, desconociendo la realidad que estuvimos a punto de ganarla, si no fuera
por el apoyo norteamericano. Y desconociendo también que Gran Bretaña perdió
muchas guerras
en su historia.
Basten recordar las conocidas "invasiones inglesas", ganadas por la
decisión del pueblo argentino en inferioridad de condiciones semejantes.
En fin, se trató de profundizar la derrota de
las armas
con la derrota espiritual y cultural.
Caída de Galtieri:
La noticia de la rendición de Puerto Argentino
cayó como un rayo sobre Galtieri. Impactando por la novedad –meses mas tarde
confesaría su desazón porque jamás imaginó una resistencia tan breve-, no alcanzó
a comprender la real dimensión de lo que había ocurrido. Mascullaba bronca,
emitía juicios escasamente benévolos para con los militares en las Islas, pero
no descubría el meollo de la cuestión. La decisión de Menéndez terminaba
también con su gobierno
Un precepto histórico-político prescribe que
todo gobierno perdidoso en el campo de batalla debe inexorablemente alejarse
del poder. Esta actitud le debía corresponder también a los militares
argentinos que habían conducido la Guerra de las Malvinas.
Pero Galtieri pareció adoptar un camino
distinto: conocida la capitulación, el presidente reunió a los generales de
división, y dirigiéndose a ellos con un tono eufórico los exhortó a continuar
la lucha armada. Los generales prefirieron mantenerse en silencio. Galtieri
quiso entender que ése era un gesto de aprobación; los hechos posteriores
demostrarían que fue un comportamiento
preparatorio de la caída. Las cúpulas castrenses ya no estaban dispuestas a
seguir a sus comandantes.
Galtieri preparó el terreno para un golpe de
timón. El 15 de junio, cuando la población conocía la rendición y cundía el
desánimo y la reprobación por la actuación de los militares, el presidente,
convoco a la población a la Plaza de Mayo. Desde los balcones de la Rosada
dirigía un mensaje. Durante el día grupos
numerosos se habían congregado frente a ka sede del gobierno para expresar su
repudio a la capitulación.
El 17 fue el día final. Galtieri pidió al
general vaquero que asistiera en su lugar a una reunión de la Junta Militar.
Vaquero, por su cuenta, suspendió ese encuentro, y luego de recabar la posición
de los generales de división, se dirigió a Campo de Mayo, donde se alojaba
Galtieri, para comunicarle lo aprobado por los jefes castrenses. Se había
decidido la remoción del comandante y se le había quitado la atribución para
designar su reemplazante. El presidente, decepcionado y desmoralizado, opto por
aceptar la resolución de sus camaradas de armas.
La derrota termino de desprestigiar y debilitar
a la dictadura.
La crisis
económica se profundizó y reaparecieron las protestas populares. Las denuncias
por las violaciones de los derechos humanos
se acrecentaron y comenzaron a desarrollarse grandes demostraciones, que no
solo reclamaban saber el destino de los desaparecidos, sino su aparición con
vida y el juicio a los culpables.
El gobierno militar aun diseñaba algunas tácticas, para
condicionar el proceso de salida electoral. Casi nadie prestaba ya atención a
sus maniobras. Para esa época la gran mayoría de la sociedad
se avocaba a las campañas pre-electorales, y de una u otra forma, todos querían
llegar al 30 de octubre, para terminar definitivamente con la dictadura
La cuestión Malvinas en las Naciones
Unidas
Colonialismo:
Podríamos definir al colonialismo como "la
sujeción de los pueblos a una subyugación, dominación y explotación
extranjera".
Dentro de este marco general se debe ubicar la
cuestión de las Islas Malvinas en el ámbito de las Naciones Unidas.
La cuestión Malvinas en la Asamblea General de
las Naciones Unidas:
A partir de 1964 y a iniciativa de la República
Argentina, la cuestión Malvinas entra en el debate
del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas (Comité de los 24).
Luego del informe favorable de este comité la
cuestión entra en el temario de la Asamblea General.
Las resoluciones de la Asamblea General no son
de cumplimiento obligatorio, es decir, son incoercibles.
Resolución 2065:
Salvo los acontecimientos de 1982 donde se
cambió la situación del tema, la cuestión Malvinas siempre se debatió en la
Asamblea General.
Mediante una activa gestión
diplomática, Argentina logra su primer triunfo en las Naciones Unidas.
El 16 de septiembre de 1965 la XX Asamblea
General de las Naciones Unidas aprueba la Resolución 2065 por la cual se
expresa que reconociendo "la existencia de una disputa entre los gobiernos
del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y la República Argentina
acerca de la soberanía sobre dichas islas" invita a los gobiernos a
"proseguir sin demora las negociaciones recomendadas por el Comité
Especial (Comité de Descolonización) ...a fin de encontrar una solución
pacífica al problema, teniendo debidamente en cuenta las disposiciones y los objetivos
de la Carta de las Naciones Unidas y la resolución 1514 de la Asamblea General,
así como los intereses de la población de las islas Malvinas".
Esta resolución aprobada por 94 votos a favor,
14 abstenciones y ningún voto en contra, es la base primera de la cuestión en
el ámbito de Naciones Unidas.
Con la aprobación de esta resolución Argentina
logra:
· Que las Naciones Unidas
descarten para este caso el principio de libre determinación y acepta el
criterio de la integridad territorial ya que contrario podría haber solicitado
al Reino Unido que arbitrara los medios
necesarios para que este territorio se independizara.
· Acepta el criterio
argentino de tener en cuenta para este caso los intereses de los habitantes y
no los deseos de los mismos como pretendía el Reino Unido.
· Descarta la postura del
Reino Unido, de la no injerencia de la organización
internacional en esta cuestión.
En base a esta resolución y a través de las
negociaciones entre las partes se logra un acuerdo entre los dos países el 1°
de julio de 1971 (Declaración de Buenos Aires) por el cual se facilita la integración
física
entre las Islas Malvinas y el territorio continental argentino (comunicaciones,
transportes, comercio, educación).
b) Resolución 3160:
El 14 de diciembre de 1973, la Asamblea General
de las Naciones Unidas aprueba la segunda resolución sobre el tema, Res. 3160,
por la cual se expresa el "reconocimiento por los continuos esfuerzos
realizados por el gobierno de la Argentina... para facilitar el proceso de
descolonización y promover el bienestar de la población de las islas" e
insta a los gobiernos a que "prosigan sin demora las negociaciones para
poner término a la situación colonial".
Se expresa asimismo que las Naciones Unidas
están gravemente preocupadas por el hecho de que han transcurrido ocho años
(desde la Res. 2065 de 1965) sin que se hayan producido progresos sustanciales
en las negociaciones".
Esta resolución contó con 116 votos a favor, 14
abstenciones y ningún voto en contra.
Las dos resoluciones mencionadas hasta aquí para
la cuestión Malvinas se encuadran en el período que hemos denominado
cooperación entre el Reino Unido y la República Argentina.
Resolución 31/49:
La relación bilateral entre los dos país entra
en un período crítico por esta cuestión.
Entre los hechos más importantes que perturbaron
la relación de cooperación se puede mencionar:
El 2 de marzo de 1975, un contingente de
turistas argentinos y extranjeros, embarcados en el "Regina Prima" no
desembarcaron en Puerto Stanley (Capital de las islas Malvinas) ya que el
capitán se negó a izar la bandera británica, como solicitaban las autoridades
coloniales de las Malvinas.
El 16 de octubre de 1975 la embajada británica
en Buenos Aires anuncia al gobierno argentino el envío de una misión a las
islas Malvinas para realizar un relevamiento o estudio de las mismas. Este
hecho trae como consecuencia un cambio
de notas entre las partes, la denuncia Argentina en las Naciones Unidas el 8 de
diciembre de 1975 y se declara a la misión inglesa (Shackleton) "no
bienvenida" el 2 de enero de 1976.
Además el gobierno argentino sugirió el retiro del embajador
británico en Buenos Aires, y no asumió sus funciones
el embajador argentino en Londres.
El 4 de febrero de 1976 el destructor de la
marina argentina "Almirante Storni" efectuó disparos reglamentarios a
proa del buque inglés "Shackleton", que realizaba investigaciones
a 80 millas de las islas Malvinas, sin autorización del gobierno de Buenos
Aires. Interviene también en la acción un avión argentino que junto con el
"Almirante Storni" escoltan al navío inglés hasta Puerto Stanley.
Este período conflictivo entre las partes tuvo
sus derivaciones en la Asamblea General de las Naciones Unidas en la cual se
aprueba resolución 31/49.
Por la misma y siguiendo a las anteriores
resoluciones se pide a ambos gobiernos "que aceleren las negociaciones
relativas a las disputas de soberanía" y expresa su reconocimiento por los
continuos esfuerzos realizados por el gobierno de la Argentina… para facilitar
el proceso de descolonización y promover el bienestar de la población de las
islas".
Pero en esta resolución se produce una
modificación de importancia en relación a las anteriores. El punto 4 de la misma
"insta a las dos partes a que se abstengan de adoptar decisiones que
entrañen la introducción
de modificaciones unilaterales en la situación mientras las islas estén
atravesando por un proceso recomendado en las resoluciones arriba
mencionadas" (Res. 2065 y 3160)
Esta modificación motivó que por primera vez en
la cuestión Malvinas, el Reino Unido votara en contra.
Al mismo tiempo esta actitud del Reino Unido
trajo como consecuencia la abstención de otros países.
La resolución contó con 102 votos a favor, 1 en
contra y 32 abstenciones.
Resolución 37/9:
Luego de la guerra de las Malvinas de 1982 el
tema es incluido en el temario de la Asamblea General de ese año y la misma
aprueba la resolución 37/9 del 4 de noviembre de 1982.
En esta resolución como en las anteriores se
solicita que "reanuden las negociaciones para encontrar en el más breve
plazo una solución pacífica al conflicto de soberanía en el asunto de las
Malvinas".
Contrariamente a las anteriores resoluciones de
la Asamblea General, en ésta se agrega que el Secretario General "inicie
una; nueva misión de buenos oficios... para ayudar a las partes".
La resolución 37/9 fue aprobada por 90 países,
12 Votaron en contra y 52 Estados se abstuvieron.
Resolución 38/12:
Tal como se había aprobado en el punto 40
de la resolución37/9 del 4 de noviembre de 1982, la cuestión Malvinas se
incluyó en el orden del día provisional de la XXXVII sesión de la Asamblea
General.
La parte resolutiva no difiere de la aprobada el
año anterior: La resolución 38/12 fue aprobada por 87 votos a favor, 9 en
contra y 54 abstenciones y 7 ausencias, el 16 de noviembre de 1983.
A partir de 1984 las resoluciones a las que se
llego son todas muy similares entre sí, y básicamente exhortan a las dos partes
a la negociación
y la solución pacifica del conflicto.
En el siguiente cuadro se hará referencia a estas
resoluciones:
|
RESOLUCION Y AÑO |
Votos a favor |
Abstenciones |
Votos en contra |
|
Resolución 39/6 - 1984 |
89 |
54 |
9 |
|
Resolución 40/21 - 1985 |
107 |
41 |
4 |
|
Resolución 41/40 - 1986 |
116 |
34 |
4 |
|
Resolución 42/19 - 1987 |
114 |
36 |
5 |
|
Resolución 43/25 - 1988 |
109 |
37 |
5 |
Resoluciones del Consejo
de Seguridad:
Las resoluciones que adopta el Consejo de Seguridad son de
cumplimiento obligatorio, se pueden hacer cumplir por la fuerza si es necesario.
Este se dedica a cuestiones que amenazan la paz y seguridad mundial, poniendo
en riesgo
vidas humanas. Es por ello que se ocupo del tema de Malvinas durante la guerra
de 1982, sancionando dos resoluciones:
Resolución 502 - 02 de
Abril de 1982:
En esta resolución el Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas exige la cesación inmediata de las hostilidades, el retiro inmediato de
todas las fuerzas argentinas de las islas y exhorta a los gobiernos de la
Argentina y Gran Bretaña a que procuren hallar una solución diplomática a sus
diferencias y a que respeten plenamente los propósitos y principios de la Carta
de las Naciones Unidas.
Resolución 505 - 26 de
Mayo de 1982:
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprueba la
Resolución 505; que pide al Secretario General que emprenda una misión renovada
de buenos oficios, entablando inmediatamente contactos con las partes para
negociar condiciones mutuamente aceptables para una cesación del fuego; y
exhorta a las partes en conflicto a que cooperen plenamente con el Secretario
General en su misión.
Las Malvinas en la Organización de
Estados Americanos (OEA)
Como ocurriera en el caso de la ONU, la Organización de Estados
Americanos (OEA) fue un foro
intensamente utilizado por la diplomacia Argentina para sumar votos favorables
de la región en temas "sensibles" a los intereses argentinos -particularmente
la cuestión de las Malvinas.
En la XV Asamblea General de la OEA, reunida en Cartagena de
Indias, Colombia,
a principios de diciembre de 1985, 17 países -Brasil,
Bolivia,
Colombia, Costa Rica,
Ecuador,
El Salvador, Haití, Honduras, México,
Uruguay, Nicaragua, Panamá,
Paraguay,
Perú, República Dominicana, Surinam y Venezuela-
presentaron y aprobaron en forma unánime un proyecto
de resolución que instaba a respetar las resoluciones de la ONU, de acuerdo con
las cuales la Argentina y Gran Bretaña debían negociar en forma pacífica su
disputa de soberanía sobre las islas Malvinas. No obstante, la efectividad de
dicha resolución fue prácticamente nula, dado que no modificó la postura
británica.
La XVI Asamblea General de la OEA reunida en Guatemala,
en noviembre de 1986, respaldó el comunicado del gobierno argentino, que
sostenía que la "zona de exclusión" decretada por Gran Bretaña
alrededor de las Malvinas constituía una "amenaza cierta" a la paz.
La resolución, aprobada por consenso de sus 31 miembros, instaba a la Argentina
y Gran Bretaña a negociar, criticaba la decisión británica en tanto generaba un
elemento adicional de tensión en el diferendo, y subrayaba la necesidad de
evitar acciones que, como esta medida británica, agravaran el problema
existente en el Atlántico Sur. Las autoridades británicas rechazaron la
resolución de la OEA, limitándose a declarar que las potencias pesqueras
tendrían que habituarse a las nuevas disposiciones de Londres.
Un nuevo respaldo de la OEA a la Argentina en la cuestión de Malvinas tuvo
lugar en Río de Janeiro el 4 de febrero de 1987, cuando una resolución del
Comité Jurídico Interamericano, el órgano consultivo del organismo
panamericano, ratificó que "la Argentina tiene inobjetable soberanía sobre
las islas Malvinas", y calificó como "un acto atentatorio no sólo
contra el derecho sino también contra la paz y la seguridad
internacionales" la decisión británica de establecer una zona de exclusión
pesquera en aguas ubicadas alrededor del archipiélago.
La OEA no limitó su respaldo a la posición argentina en la
cuestión de Malvinas, sino que también se pronunció a favor de la continuidad
democrática frente a la crisis militar de Semana Santa que estalló en abril de
1987. Así, el 22 de dicho mes, Venezuela presentó ante el foro multilateral una
iniciativa para tratar la crisis militar argentina, moción que fue respaldada
por los representantes de Bolivia, Brasil, Colombia, Estados Unidos, Guatemala,
Panamá, Perú, República Dominicana, Uruguay y Trinidad -Tobago. Finalmente, el
Consejo Permanente de la OEA proclamó ese mismo día 22 "su más firme y
categórico respaldo al presidente Raúl Alfonsín", por sus esfuerzos
destinados a preservar "el alto destino democrático" de la Argentina.
Esta resolución del Consejo fue aprobada por aclamación, aunque los
representantes de Chile y Paraguay presentaron reservas legales a la misma.
El 1º de marzo de 1988, tuvo lugar en Washington una Reunión
Extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, convocada por la Argentina para
analizar la gravedad y posibles consecuencias de las maniobras militares que
Gran Bretaña tenía programado realizar días después en el Atlántico Sur,
conocidas con el nombre de "Fire Focus". Luego de analizar el caso,
el Consejo aprobó por 25 votos a favor, ninguno en contra y la abstención de
Estados Unidos y Santa Lucía una resolución -copatrocinada por la Argentina,
Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, Venezuela, Costa Rica y
República Dominicana- que incluía 4 puntos:
1) exhortación a Gran
Bretaña y la Argentina para entablar negociaciones para resolver lo que el
documento define como "una disputa de soberanía".
2) preocupación "por
el aumento de tensión en el Atlántico Sur", como consecuencia de los
ejercicios militares programados por Gran Bretaña entre el 7 y el 31 de marzo
de 1988.
3) "esperanza"
de que Londres reconsiderara la decisión de maniobrar en el Atlántico Sur.
4) transmisión de la
resolución a la ONU.
Tratado Interamericano
de Asistencia Reciproca (T.I.A.R.)
Este tratado, cuya finalidad aparente era mantener
la paz y la seguridad del continente americano, en realidad era
parte a la política implementada por los EE.UU. en la época de la "Guerra Fría".
El objetivo básico era darle a EE.UU. un marco legal en caso
que existiera en Latinoamérica
alguna intervención propiciada por la URSS o nos garantizarse el apoyo de toda
Latinoamérica en caso de un enfrentamiento directo de EE.UU. con la URSS.
Los Estado firmantes del Tratado de Asistencia Recíproca
(TIAR) se comprometían solidariamente a realizar
las acciones necesarias para cumplir con ese objetivo enunciado y la asistencia
debía traducirse en apoyo político, militar, y económico en caso que uno de los
países firmantes fuese atacada por una potencia extracontinental.
El 27 de abril de 1982, la Comisión de Trabajo
de la Conferencia de Cancilleres, que representaba a los
países signatarios del TIAR, aprobó
una resolución por 17 votos a favor
y 4 abstenciones que respaldaba la soberanía Argentina
en las islas Malvinas. Exhortaba a Gran Bretaña a cesar inmediatamente
las hostilidades y pedía a las partes la reanudación de
las gestiones para lograr una solución
pacífica del diferendo.
Los países que votaron a favor de esa resolución
fueron: Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Ecuador, El Salvador,
Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Santo
Domingo, Uruguay y Venezuela.
Se abstuvieron: Chile, Colombia, Estados Unidos y Trinidad y
Tobago. En la misma resolución se especificaba
"deplorar la adopción
por los miembros de la Comunidad Económica
Europea y otros Estados, de medidas coercitivas
de carácter económico y político que
perjudican al pueblo argentino y exhortarlos a
levantarlas, ya que constituyen un grave precedente por
cuanto no están amparadas en la Resolución 502 del
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
y son incompatibles con la carta de la ONU, OEA y Gatt".
Los hechos demostraron que el TIAR, más allá de la voluntad
de los países firmantes, sólo fue útil a los intereses Norteamericanos, ya que
al momento de imponerse una votación contraria a sus intereses estos
desconocieron las resoluciones del TIAR y prestaron ayuda militar a la potencia
agresora, con lo cual, el concepto
del TIAR quedó desvirtuado y la intencionalidad
norteamericana y chilena quedó al descubierto.
CONCLUSION
Desde la firma del Acta de Rendición el 14 de junio de 1982,
como resultado del conflicto armado, la situación político-jurídica con el
Reino Unido por la posesión del Archipiélago y sus adyacencias no ha variado
sustancialmente.
Nuestro país ha continuado sosteniendo inveteradamente en
todos los foros internacionales sus derechos a la soberanía de dichos
territorios y su intención de reanudar las negociaciones bilaterales; pero las
mismas se ven trabadas, dado que el gobierno inglés se mantiene inflexible en
su posición de no avenirse a tratativas que estén condicionadas por la
Argentina a la cuestión de la soberanía, a la vez que se afirma en su conocida
tesis de que el futuro de las islas debe ser resuelto por los isleños.
Si existe tanto jurídicamente como históricamente una propiedad
cuya pertenencia nunca pudo discutirse, esa ha sido es y será el derecho
nacional sobre las Islas Malvinas, nuestras Malvinas...
En plena concreción de la gesta viril de su recuperación,
cuando aún asombrado el cielo azul y austral ve ondear orgulloso a nuestro
pabellón celeste y blanco.
Pondera con orgullo las glorias históricas pero reconocer
los fracasos y errores cometidos, contribuye a fortalecer un sentimiento
honesto de autoestima,
y nos permite recoger una valiosa experiencia para cuidar y mejorar los
beneficios que convienen a nuestra convivencia nacional. Es una responsabilidad
insoslayable que compete a todas las generaciones. Nuestras Malvinas no son
óptimas. Pero son nuestras. ?Qué haremos por ella?. Es nuestro turno.
INFOGRAFIA
Vazquez de Fernandez, Silvia. El mundo/ America
Latina/ La Argentina –desde fines del sigloXIX hasta el presente. Buenos Aires,
Kapelusz Editora S.A., 1998.
http://www.bbc.co.uk/spanish/especiales/0203malvinas_galeria/index.shtml
http://www.icrc.org/icrcspa.nsf/
http://www.geocities.com/papilay/historia.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_las_Malvinas
http://www.monografias.com/trabajos/malvinas2/malvinas2.shtml
http://www.monografias.com/trabajos16/guerra-de-malvinas/guerra-de-malvinas.shtml