UNIVERSIDAD YACAMBU
DOCUMENTACIÓN
REALIZADO POR:
BETSY ARGÜELLES
Sociedad de la información
En los últimos años se está viviendo lo que
en la década del 60 algunos autores denominaban sociedad del conocimiento o
sociedad de la información. Esto ocurrió
debido a la evolución de la sociedad industrial, que producía bienes de consumo
a una sociedad dominada por la información en todas las esferas de la vida
humana.
La era industrial se caracterizaba por el uso
del capital, el dinero y recursos tangibles. En el presente son la información
y el conocimiento, los recursos básicos
y fundamentales. (Senn, 1992).
A. Cornella (1999)
define a la sociedad de información "como una sociedad en que la
información se usa intensivamente en la vida social, cultural, económica y
política".
Para I. Nuñes Paula
(1999) "la sociedad de la información no es algo del futuro sino del
presente, la sociedad ha sido definida como una sociedad en la que el
desarrollo de los servicios, de la educación, de la cultura y de todas las esferas
de las actividades de la vida humana, dependerán de la información que se tenga
y una sociedad que necesita que la mitad de la fuerza laboral este dedicada
directamente a la gestión de la información . Esa es la sociedad de hoy y aún mas es la
sociedad de siempre ... "
El
nuevo rol del documentalista en la sociedad de la información
Los profesionales de la información léase
bibliotecólogos, documentalistas, etc. tienen en la actualidad una misión y un desafío muy
importante en esta sociedad de la información que es, aprovechar la tecnología
del mundo globalizado y reducir de alguna forma la brecha entre informados
ricos e informados pobres, permitiendo que todos participen de la sociedad de
la información, creando una cultura de individuos con capacidad de trabajar con
información, para su desarrollo personal y profesional.
Para Teresa Márquez (1998) "el rol del profesional
bibliotecario-documentalista, cada día transformado exige mas capacidades y
preparación, demanda acciones mayores de impacto y responsabilidad
social."
" Este profesional se ha
convertido en un agente social constructor de información dejando de ser aunque
nunca lo fue un mero facilitador de libros y
enciclopedias."
El advenimiento e incorporación de las nuevas
tecnologías en actividades científicas y productivas, los roles de los
profesionales de la información, se han ido transformando llegando a ser
gestores de recursos de información e Ingenieros de información. Estos nuevos
roles cobran mas protagonismo en organizaciones empresariales donde la adecuada
gestión de la información permite decisiones acertadas por parte de los
directivos.
Con el crecimiento explosivo de la
información y del conocimiento y por ende de la documentación en las últimas
décadas, el rol del documentalista adquiere un papel preponderante en esta
sociedad de la información, que es el de actuar como "mediador" entre
las fuentes documentales y los usuarios.
Para Chacón Alvarado (1998) la era de la
información es todo un desafío para las bibliotecas. En la actualidad se siente hablar de
biblioteca virtual, digital, biblioteca
sin paredes, biblioteca electrónica.
Esto lleva a una pregunta cual es el del documentalista en esta maraña informativa?
. Ante que nada se requiere de este profesional un cambio de actitud. El documentalista en la
actualidad debe ser un experto en la manipulación y acceso a la información,
capaz de traerla al usuario que la demande, desde cualquier punto que se la
encuentre.
Su función ya no es solo de conservador y de
celoso "guardián" del conocimiento como lo fue en el pasado, sino que
ha pasado a ser un moderno profesional, encargado del tratamiento y gestión de
la información, para satisfacer las necesidades informativas de la comunidad de
usuarios a la cual sirve.
Este moderno profesional efectúa las
siguientes funciones recopila,
administra, procesa, difunde y disemina la información necesaria para el
progreso científico y técnico de la sociedad. Estas funciones las realiza tanto en soportes
impresos como es el caso del libro o de otros soportes no librarios
ya sean estos electrónicos, magnéticos, audiovisuales, sonoros etc. Actúa de
nexo entre el mundo de la información y los usuarios reales y potenciales.
Además descubre y diagnóstica las necesidades
de información de la comunidad a la cual sirve, creando servicios y productos
de alta calidad al mercado de información actual.
Para acercarse al usuario y "ganar"
a usuarios potenciales las modernas unidades de información utilizan
herramientas de marketing , que le permitan hacer
conocer los servicios y productos de
información que brinda a su comunidad.
Su actividad varía de acuerdo a la
institución en donde se encuentre desarrollando su trabajo ya sea en distintos
tipos de bibliotecas, como documentalista, gestor o asesor de información en
alguna empresa u organización.
Las Nuevas Tecnologías de Información y los profesionales
de la información.-
La
llamada “era de información” tiene que ser también la “Era de los profesionales
de la información” es la afirmación más usual en estos últimos tiempos.
Utilizando
algunos términos de la planificación estratégica observamos que el
Bibliotecario tiene que saber utilizar sus fortalezas dentro de
las cuales podemos observar la preparación profesional y la experiencia que
tiene con relación a la localización, procesamiento y síntesis del vendaval de
información que por ejemplo se encuentra en Internet.
Debe
también vencer sus debilidades como por ejemplo la falta de
cultura y formación sobre Nuevas Tecnologías de Información y estar dispuesto a
asumir el cambio sin ninguna resistencia.
El
bibliotecario o el profesional de la información, debe conocer y manejar
adecuadamente las oportunidades como es la aparición del
Internet, los nuevos servicios de información que se están implementando en
torno a esta Red, además de la pronta implementación del Internet 2, con
mejor velocidad en las comunicaciones, ofreciendo información netamente
académica eliminando la propaganda comercial.
Las
amenazas sin duda están propuestas por otros profesionales, que
atropellan y se introducen en el campo y área profesional del Bibliotecologo.
Por
tanto el nuevo profesional de la información deberá tener una formación
académica acorde con la nueva realidad que estamos atravesando. Es así que el
nuevo profesional es llamado documentalista audiovisual, poseyendo una
formación académica interdisciplinaria en aspectos documentales como la
Biblioteconomía, Archivología, Documentación, las Ciencias de la Comunicación,
la Informática y las Telecomunicaciones.
En
este sentido el Documentalista Audiovisual deberá disponer de conocimientos
técnicos de documentación así como las técnicas audiovisuales.
Su
trabajo requiere perfeccionar técnicas de resumen y percepción como también el
manejo adecuado de los nuevos recursos tecnológicos para una efectiva difusión
de la información. Pudiendo también conformar centros multimediales
que organicen y ofrezcan documentos textuales, sonoros, gráficos y
audiovisuales con acceso a fondos y bases de datos.
Otro
término utilizado por Abel Parker, Director de BIREME
(Sao Paulo – Brasil) para referirse al nuevo Bibliotecario profesional es el de
Cibrario de la Información, nombre que
se refiere a un bibliotecario cibernético, profesional formado y entendido en
el manejo de las nuevas tecnologías de la información.
Para
Rivas Fernández[1][2] El especialista de información ( archivista,
analista de sistemas, bibliotecario, cartógrafo, documentalista, estadístico,
programador, etc..) no se ha vuelto obsoleto, sino que
actualmente se enfrenta al reto de asimilar un conflicto de papeles adecuando
las técnicas que domina, debido a las nuevas tecnologías. Tiene que conjugar
tres roles: servidor, facilitador y agente de cambio
Evolución del profesional
del bibliotecario al documentalista
Mucho ha cambiado en la profesión
de bibliotecario aunque ciertos tópicos permanezcan inamovibles como, por
ejemplo, que se trata de una profesión un tanto cómoda y cuya máxima
preocupación es censurar a sus usuarios. Pero el hecho es que ésta
es profesión que ha existido, con muchos matices, desde la propia
invención de la escritura. En los depósitos de textos, sea en el soporte en el
que estén escritos y su temática, siempre ha habido una persona encargada de su
administración y custodia. Para los egipcios y los babilonios, el cuidado de
las bibliotecas era un aspecto más del arte de la escritura, mientras que para
los griegos, los romanos, los bizantinos o los árabes la biblioteconomía no
podía ser considerada como una rama del conocimiento. Tampoco la gestión libraria era relevante en las universidades medievales
de Europa, puesto que ningún profesor impartía los principios de organización y
mantenimiento de los fondos librarios, ni existían
textos ni teorías sobre la gestión bibliotecaria.
Debemos indicar que los primeros
textos dedicados a la biblioteconomía provienen de China, que aunque se traten
de textos eminentemente prácticos, puede ser considerados
como los primeros dedicados de una forma exhaustiva sobre esta
temática. Así debemos señalar dos títulos relevantes, Lin-t’ai Ku Shih (Historia de la biblioteca nacional) de Ch’eng Chii y al erudito chino
Cheng Ch’iao (1103-1162) que escribió el libro Jiao Chou luo
(Teoría de la ciencia bibliotecaria y bibliográfica). En esa obra, Ch’iao establece ocho métodos para reunir y comprar
libros. Estos métodos han sido citados y recomendados, particularmente en
su ámbito cultural de origen, numerosas veces en los siglos siguientes. De esta
forma, Cheng Ch’iao compara una biblioteca mal
organizada con un ejército indisciplinado que disemina sus soldados, por lo que
insiste en que la clasificación temática, pilar de toda buena biblioteca, debe
ser realizada mediante un atento estudio de cada libro.
En Europa, durante la Edad Media en
los monasterios benedictinos, la biblioteca podía ser gestionada por un monje
con aptitudes, mientras que en las universidades medievales la administración
de las bibliotecas era asumida en rotación por miembros de la facultad o se
delegaba al tesorero. También se llegaba al caso de que un profesor que
quisiera obtener un dinero extra se dedicase a estas tareas. En cualquier caso,
comienzan a aparecer algunos libros a finales de este periodo que se dedican a
la gestión de libros o de pequeñas colecciones.
El bibliotecario ideal del siglo
XVIII era un erudito cuyo conocimiento en libros era verdaderamente
enciclopédico. Con esa instrucción podía establecer una colección
correspondiente a las necesidades intelectuales de la Ilustración,
caracterizado por una tendencia crítica. Y podía catalogar la colección para
que sus riquezas sirvieran a los requerimientos de los estudiosos que, debido a
la vastedad del conocimiento, ya no podían bastarse a así mismo en la
adquisición de materiales. De modo que el bibliotecario no sólo debía estar
familiarizado con las publicaciones antiguas y modernas, en latín y en los
principales idiomas europeos, sino que también debía conocer algo de los
principios del método bibliográfico.
Por último, debemos señalar que, en
Europa, hasta el siglo XIX la idea de que una persona se dedicase a la
profesión de bibliotecario era inexistente. De hecho, eran muy pocas las
personas que consideraban esta actividad como una profesión y la mayoría de las
eminencias culturales que llegaron a ser bibliotecarios lo hicieron por meros
accidentes.
La formación del bibliotecario: antecedentes históricos.
Los
países anglosajones, pioneros en múltiples aspectos del mundo del libro fueron
también los precursores de la formación profesional del bibliotecario, cuyo
espíritu arranca de la concepción de esta ocupación como una profesión propia
de caracteres bien definidos, y no como una serie de funciones realizadas de
forma complementaria por otros profesionales (catedráticos, investigadores,
maestros, etc.). La primera vez que se planteó este problema fue en el I
Congreso Nacional de Bibliotecarios, Filadelfia, 1876: al año siguiente
comenzaron las primeras enseñanzas en la Universidad de Columbia.
En el Reino Unido, estas enseñanzas nacieron al tiempo que la Library Association,
en 1885. Francia había fundado la École des
Chartes en 1863, para el estudio de los
documentos antiguos, pero no fue hasta 1869 cuando se creó una sección de
Bibliografía. Los primeros diplomas en Biblioteconomía son de 1932 y por fin en
1963 se funda la École Superieure
de Bibliothècaires de París, trasladada a Villeurbanne en 1974.
En
España los antecedentes datan del siglo XVIII, cuando se establecieron los
primeros centros de estudios de estas materias en las Reales Sociedades
Económicas de Amigos del País, aunque los primeros estudios sistemáticos
aparecen en 1856 con la creación de la Escuela Diplomática, y la
creación, dos años después del Cuerpo Facultativo de Archiveros,
Bibliotecarios y Anticuarios. En 1914 Eugeni D'Ors fundó la Escuela de Bibliotecarias de Cataluña y en
1932 se crea el cuerpo de Ayudantes, con lo cual se acepta la diversificación
de funciones. Durante muchos años, la formación profesional del bibliotecario
no formó parte de las enseñanzas académicas regladas, excepto en Cataluña,
aunque existieran excelentes centros de formación de profesionales, como era la
Escuela de Bibliotecarios que durante algún tiempo funcionó en la Biblioteca
Nacional.
se crean en 1978 las enseñanzas de Biblioteconomía y Documentación y en
1981 se dan las directrices para su programación. En 1988 se crean
especialidades en estas áreas en los bachilleratos experimentales y en en Formación Profesional de tercer grado. Existen Escuelas
de Biblioteconomía y Documentación, con nivel de Diplomatura
en Barcelona, Granada, Murcia, Salamanca, Madrid, etc. La Universidad de
Santiago de Compostela tiene esta especialidad entre sus estudios, pero no
consta en el título: es una rama de Ciencias de la Información. Además de eso
existen numerosos cursos y Magisters, tales como el
de Biblioteconomía, el de Documentación Pedagógica y el de Edición en la
Complutense, el de Documentación de la Universidad Carlos III, en la
Universidad de Barcelona y otros centros públicos o privados, tales como el C.E.U., la AMEB, SEDIC, etc. Estos cursos son tanto de
formación como de actualización.
Otros países.
La
situación de los estudios de biblioteconomía en otros países es muy variada, y
no existe unidad de criterio. En general se van imponiendo dos aspectos, fruto
de las exigencias prácticas de la profesión en la actualidad, y que responden a
la necesidad de especialización:
a) Diversificación de enseñanza: documentalistas,
bibliotecarios, archiveros.
b) Tres niveles: auxiliar, técnico y especialista.
Teniendo
en cuenta la necesidad cada vez más apremiante de disponer de profesionales
especialistas en una materia determinada, aumenta la demanda de bibliotecarios
y documentalistas expertos además en otro campo de las ciencias o las letras:
Derecho, Física, Medicina, etc. Ello ha provocado la tendencia a organizar los
estudios de biblioteconomía y documentación en dos niveles diferentes, uno de
técnicos y auxiliares, con un currículum basado exclusivamente en materias de
este campo y otro interdisciplinario, que, sobre la base de una licenciatura en
cualquier otro campo, proporcione los conocimientos necesarios para desempeñar
la profesión de bibliotecario o documentalista especializado. En este caso los
estudios tienen rango superior de posgrado y
equivalen a lo que en Francia se conoce con el nombre de Doctorado de Tercer
Ciclo.
En todo proceso histórico y socio - cultural, la
organización, sistematización y administración de la información ha jugado un
papel preponderante, tanto en las áreas científicas, como culturales,
educacionales, sociales, productivas, económicas, o de otra índole.
La valoración de este hecho genera actualmente, en todo tipo de organizaciones,
la necesidad de un profesional que administre, gestione, integre, desarrolle y
consolide recursos de información para dichas áreas e inicie la apertura de
nuevos ámbitos de acción.
Este profesional es el Bibliotecario - Documentalista preparado para
participar en el desarrollo y misiones del país ejerciendo en diferentes tipos
de comunidades, organizaciones públicas, privadas e internacionales demostrando
un compromiso profesional y ético fundamentado en el dominio de su disciplina,
cultura universal, formación multicultural, espíritu de investigación, actitud
de innovación y creatividad.
Requisitos que exige la
profesión en el contexto nacional e internacional. Nuevos Retos
Los conocimientos especializados del documentalista le permiten demostrar competencias como:
Administrador y
diseñador de sistemas y servicios documentales, bibliográficos y
administrativos.
Creador y administrador de organizaciones de información:
Archivos, Centros de Documentación, Bibliotecas físicas y digitales.
Gestor, analizador y creador de recursos de Información en sistemas y
redes.
Organizador, buscador y difusor de la información registrada en
diferentes medios.
Creador de bases de datos documentales.
Conductor y generador de necesidades de información.
Socializador de usuarios en los procesos de búsqueda y uso de la
información
Los pérfiles profesionales de la
información tienden a diversificarse cada día más debido al aumento y variedad
de medios tecnológicos y a las nuevas demandas de las organizaciones y la
sociedad.
Por lo tanto debe
trabajar en forma interdisciplinaria, con los otros profesionales que forman
parte de la organización, aportando sus conocimientos de organización y gestión
de los recursos informativos.
Un ejemplo es el gestor de
información, este profesional trabaja con la información, que es el recurso
vital, la materia prima, a la cual debe sacarle el mayor provecho para
convertirla en capital activo de la organización adelantándose a las
necesidades de información de la organización a la cual presta sus servicios
Según Cano: “...el
gestor de información debe ser visionario para poder predecir la demanda de
futuros servicios y poder actuar de manera prospectiva en el desarrollo de
nuevos servicios dentro de los marcos legales y económicos adecuados a las
necesidades de la empresa y de su país en concreto”
Se actualiza en forma permanente debido a los vertiginosos
cambios que se producen en nuestra sociedad, ya que se requieren nuevos
conocimientos para desempeñarse en forma eficiente en el mercado laboral de la
información.
Para Muñoz Cruz,
(1998): “El gestor de información se ocupará de la planificación estratégica
y la coordinación de todos los recursos relacionados con la información y
participará en el diseño e implantación del sistema de información de la
organización, a través de la coordinación de todos aquellos departamentos que
manejan información. Esa es la labor que tiene encomendada para el siglo XXI y
su formación ha de estar en consonancia con esta necesidad potencial que se
detecta desde hace algunos años”
El
perfil del documentalista es el de una persona activa, con formación
multidisciplinar, con amplios conocimientos en nuevas tecnologías de la
información y gran capacidad de planificación.
Somos
profesionales preparados para, en cualquier tipo de organización:
¿Qué trabajos desarrollamos?
¿Dónde desarrollamos nuestro trabajo?
Perfiles profesionales
Es la nuestra una profesión
polivalente, centrada en análisis, estructuración, clasificación, y difusión de
información, con perfiles y nombre diversos diversos,
en función de los ámbitos en los que se desarrolla, y de los cometidos,
herramientas y métodos empleados:
Arquitecto
de la Información >> Web >> representar la información, organizarla
y estructurarla.