obtención del nuevo
conocimiento o de otra utilidad para los usuarios.
Se
viene englobando dentro de las Ciencias de la Información a la Documentación, a
la Bibliotecología y a la Archivología. Esa denominación genérica crea cierto
confusionismo con las denominadas también Ciencias de la Información o de los
medios de Comunicación Social que incluyen a la Prensa, Radio y Televisión.
Actualmente cobra fuerza para el conjunto de las primeras el término de
Información Científica, que suele, ser, sin embargo, más específico para
designar al Documentalismo.
Las tres tienen
bastantes nexos de unión que no impiden su distinción. De ser una, bastaría con
una disciplina no sólo con un único nombre, sino con un sólo método para la
consecución de sus fines y no se hablaría de archiveros, bibliotecarios o
documentalistas, siendo suficiente un profesional para cubrir los fines de
almacenar los documentos (en sentido amplio) y comunicar la información en
ellos contenida.
La Falta de claridad para distinguir unas de otras está dando
lugar no sólo a la confusión, sino incluso a lo que pudiera entenderse como
subordinación de todas ellas a la más reciente configurada: la Documentación.
·
El archivo no se plantea como conveniente, es
un conjunto orgánico de documentos procedentes de la actividad de una
organización que se crea de modo paralelo a la actividad de la misma, es decir,
que no existe voluntad de creación como ocurre en las bibliotecas y centros de
documentación, ya que las bibliotecas son “colecciones” de documentos y los
centros de información colecciones de informaciones elaboradas
·
El archivo, como ya hemos dicho, se origina
natural y fluidamente mientras que la biblioteca se forma por compra, donación
o permuta y el centro de documentación se forma por reunión y acumulación de
información de acuerdo con una especialización
·
Los archivos están ligados inevitablemente a
cualquier institución, ya sea pública o privada. Para las bibliotecas no existe
tal dependencia de las instituciones, pueden existir con total independencia.
Los centros de documentación pueden gozar de independencia pero suelen estar
relacionados con centros e instituciones específicas, de ahí la especificidad
de la información que transmiten
·
Tanto las bibliotecas como los archivos,
precisan de depósitos, de lugar de almacenamiento, mientras que los centros de
documentación, donde la conservación no es un fin en sí misma, no precisan de
depósitos materiales porque los documentos no se conservan, se utilizan y se
vacían de información.
·
En los archivos no se necesita presupuesto para
que se formen ni para crecer porque su volumen dependerá de la mayor o menor
gestión de la institución productora de la cual depende el archivo. No puede
haber más documentos porque exista voluntad de aumento. El volumen de la
biblioteca depende de los presupuestos económicos: se busca su crecimiento al
igual que en los centros de documentación donde su crecimiento controlado es
obra de los documentalistas.
·
Son los objetos, es decir, los Documentos de
Archivo, los Libros y los Documentos Científicos, los que mejor marcan la
distinción entre las tres disciplinas.
·
Documentos de archivo y libros tienen
características externas e internas diferentes que hacen que su estudio, su
tratamiento, su organización e instalación sean distintas. La Forma Externa ( Su aspecto formal, en
general, va desde unos folios sueltos o formando piezas, en el caso de los
documentos, a la unidad encuadernada que suele ofrecer el libro.
·
La forma externa no va a marcar esencialmente
la diferencia ya que la mayor parte de la documentación contable en las
instituciones, por ejemplo, adopta forma de
libro.
·
La Grafía ( El documento suele ir manuscrito y
el libro impreso. Pero esta no es una distinción clara ya que hay muchos libros
manuscritos y documentos impresos.
·
Independencia ( El libro responde a una unidad
de concepción que es por y en sí mismo, sin tener que ver con otros libros, es
decir, es algo independiente, mientras que el documento es producto de una
acción continuada en el tiempo y frecuentemente no es mas que uno mas dentro de
una secuencia.
·
El libro puede considerarse aisladamente, el
documento, siempre está en relación con otros documentos y la mayoría de las
veces un documento aislado fuera de su serie carece de valor.
·
Voluntad de Creación y Función ( El fin del
libro es relatar, informar, instruir; no es el testimonio de una gestión, es
siempre fruto de la voluntad de alguien: ya sea una obra de creación o de
investigación, sin embargo, los documentos son reflejo de funciones y
actividades del hombre, pero no son testimonios voluntarios y caprichosos, son
producto de una gestión, no se hacen con finalidad histórica aunque
inmediatamente se conviertan en fuentes indispensables de la historia.
·
Unicidad ( El libro es múltiple, una tirada
puede constar de 100, 5.000, 20.000 o más ejemplares y es fácil encontrarlo en
muchos sitios. El documento es único, irrepetible. Sólo se produce un documento
en un momento y debido a un autor. Las notas de único y seriado, son las
características que mejor lo delimitan y junto al origen es lo que le
diferencia esencialmente del libro.
·
El documento científico, por su parte, puede
ser un documento de archivo o un libro. Más frecuentemente este último. Los
documentos científicos participan de las características del libro, por ser la
mayoría textos impresos y publicados, que de los documentos de archivo. Tienen
valor informativo, pero no probatorio. Su carácter monográfico será otra de sus
notas distintivas.
·
Los documentos de archivo constituyen fondos documentales y
excepcionalmente colecciones, los libros forman colecciones bibliográficas de
una biblioteca y los documentos científicos son equivalentes a una bibliografía
especializada. Los primeros y los segundos físicamente constituyen
respectivamente conjuntos o colecciones, mientras que los terceros no se palpan
y pueden quedar convertidos en un listado de textos, en cuanto que el
documentalista separa a la información desligándola de los documentos de donde
la extrae.
Historia
de los Centros de Documentación.
De
todas las instituciones documentales es el centro de documentación quien
presenta una investigación más escasa. Sin duda, historiar el pasado de este
organismo documental de tan reciente creación no es tarea fácil ya que, su
historia es todavía relativamente breve. Sin embargo, las aproximaciones
históricas al mismo existen, pero siempre, en cuanto institución que surge y se
consolida con el nacimiento de la Documentación como disciplina científica. Los
estudiosos de la Documentación han dirigido sus esfuerzos investigadores hacia
la historia de esta Ciencia y no tanto a la historia de esta institución
documental
Es
por esta razón por lo que la historia del primer centro de documentación, la
Oficina Internacional de Bibliografía, creada por P. Otlet y la Fontaine a
finales del siglo XIX, ha sido objeto de diversos trabajos, y lo mismo puede
decirse del Instituto Internacional de Documentación y su evolución hasta la
actual FID [94].
La consulta de la base de datos
LISA nos proporciona abundantes referencias a la historia de la Documentación
en general como al estudio del desarrollo de esta ciencia en Francia y en los
países anglosajones, lo que conlleva también, el estudio evolutivo de los
centros de documentación y organismos documentales más significativos [96].
Debido a la relación estrecha entre la documentación y otras
disciplinas su origen la inserto dentro de la historia y evolución de éstas:
La actividad
administrativa fue el origen de la escritura (año 5000 a.c.), los sacerdotes
del Próximo Oriente dejaban constancia escrita de las actividades contables,
también de contratos, inventarios, testamentos, sentencias judiciales, etc… Las
tabletas de arcilla en las que se consignaban estos escritos se
almacenaban en unos lugares denominados EDU-BA (sumerio) BIT- TUPPÍ (acadio).
Las primeras
bibliotecas-archivo fueron las de Mesopotamia: EBLA (biblioteca fundada
hace unos 4500 años) archivo LAGASH, archivo de MARI...
En la Grecia clásica
(s. IV y III a.C.) existen verdaderas bibliotecas, o colecciones de
libros, en los centros de enseñanza superior (escuelas de filosofía, medicina, etc.) y un incipiente comercio
librero.
El libro comienza a
verse como un instrumento de enseñanza y de transmisión de los conocimientos y
sus conservación se considera importante. Ya en esta época se fundan numerosas
bibliotecas: PÉRGAMO, ANTIOQUÍA, y la famosa Biblioteca ALEJANDRIA (s. IV. A.C) quemada por los
romanos en el s.I. a.C
Durante el Imperio
Romano se crearon en numerosas ciudades BIBLIOTECAS PÚBLICAS destinadas,
sobre todo, a albergar documentos de carácter público. Estas bibliotecas eran
fundadas por los propios emperadores, autoridades locales o generosos mecenas,
aunque muchas de ellas se quemaron. También se generalizan las bibliotecas
privadas de las personas pudientes.
En la Alta Edad Media
las más importantes fueron las bibliotecas episcopales, creadas y
fundadas por los poderosos obispos , y
las bibliotecas
monacales, lugares de lectura, reproducción y redacción, de libros. Estas
bibliotecas eran estrictamente privadas y a ellas sólo podían acceder los
clérigos de la institución (sede episcopal o monasterio) de la que dependiera
la biblioteca.
La invención y
difusión de la imprenta a mediados del s. XV supuso un aumento de la edición y
circulación de libros. También la incipiente vida urbana tuvo una importancia
decisiva en el gran desarrollo de la letras y los libros durante el
Renacimiento.
A finales del s. XVI
nacieron las primeras grandes bibliotecas nacionales (Francia,
Austria,…) y en España, FelipeII decidió la creación del Monasterio del
Escorial que albergaba una gran biblioteca.
En el s. XVII
aparecen las primeras bibliotecas públicas, fundadas por mecenas que
consideraban el libro como un instrumento de conocimiento y pensaban que
merecía la pena poner este conocimiento al servicio de todos los hombres.
El concepto de
biblioteca cambia, ya no es sólo un lugar para almacenar libros, se convierte
en un organismo vivo en continuo crecimiento y que está cerca de las
necesidades de los lectores. Surgen proyectos ( de escasa duración )de creación
de bibliotecas itinerantes y de adquisición cooperativa de novedades
bibliográficas (Club de libros). También aparecen las primeras bibliotecas
de socios o suscriptores : la Library Company of Philadelphia, fundada
en 1731 a instancias de Benjamín Franklin.
Tiene especial
importancia porque es el siglo en el que se generalizan las bibliotecas
públicas, se promulgan las primeras leyes de bibliotecas y nace las
primeras asociaciones profesionales de
bibliotecarios.
En 1861 se creó la
Library of Congress o Biblioteca del Congreso de Washington, la Biblioteca Nacional Americana
En el siglo XX se ha
producido una expansión de bibliotecas por los siguientes factores:
Aumento de la
población, aumento del nivel cultural de esa población, generalización de la
enseñanza y considerable aumento de la producción de todo tipo de documentos.
Federación Internacional de Información
y Documentación
Su origen se
remonta, pues, a 1895, año en que los abogados belgas Paul Otlet
(1868-1944) y Henri Lafontaine (1853-1943) fundaron en
Bruselas el Instituto Internacional de Bibliografía. Sucesivos cambios
de nombre, que respondían a cambios estructurales en la institución o a las
nuevas orientaciones en el campo profesional, condujeron al Instituto
Internacional de Documentación, en 1931:
a la Federación Internacional de Documentación en 1938 y por fin la actual
Federación Internacional de Información y Documentación a partir de 1988
La evolución de la FID
en el tiempo transcurrido ha sido verdaderamente notable, y singularmente
acelerada en los últimos años. Durante bastante tiempo se identificó a la FID
con la Clasificación Decimal Universal (CDU), que fue el primer y más
importante resultado de la creación del Instituto Internacional de
Bibliografía, y continuó siendo la actividad más conocida y señalada de la
Federación. Los últimos años han contemplado, sin embargo, una
transformación radical de la misma, de acuerdo con la creciente diversificación
de las actividades informativo documentales.
El concepto de
"Información" (Information Science, Information
Management) se ha ido afirmando cada vez más, desplazando incluso al más
tradicional de "Documentación", y esto ha tenido reflejo en las
actividades de la FID, empezando por el ya mencionado nuevo nombre, introducido
en 1988. Sin que por ello pierda importancia, la CDU ha sido
transferida a un Consorcio constituido por los principales editores, que se
ocupa de la preparación de una nueva "edición de referencia" y de las
aplicaciones de las nuevas tecnologías a la CDU. Y en las estructuras
de la Federación -programas, comités, grupos de trabajo, etc. Se reafirma cada
vez más la multiplicidad de tareas en torno a la información, de acuerdo con el
panorama actual de nuestra profesión.
En resumen: a lo
largo de sus cien años de existencia, y en especial en los últimos años, la FID
se ha consolidado como la organización internacional más destacada en el campo
de la Información y Documentación y, a través de sus actividades, comités,
grupos de trabajo, publicaciones y de sus Congresos bienales, ofrece a todos
los profesionales del sector un foro de alto nivel donde contrastar ideas y
experiencias y un marco de colaboración a nivel mundial.
Concepción de Información en la Sociedad Actual
De sociedad industrial hemos avanzado hacia la sociedad
de la información en los últimos treinta años.
En la parte educativa se enfocan dos elementos:
En primer lugar la
información seleccionada y priorizada es fundamental para el éxito tanto de
personas, empresas e instituciones más que los recursos materiales.
En segundo lugar esa
transformación ha sido aprovechada por diversos poderes para aumentar las
desigualdades entre quienes acceden y no acceden a esa capacidad.
Las comunidades de aprendizaje parten de que todas las
niñas y niños tienen derecho a una educación que no les condene desde su
infancia a no completar el bachillerato y no acceder a un puesto de trabajo.
Para lograrlo hay que transformar los centros educativos heredados de la sociedad industrial en comunidades de aprendizaje.
Las planificaciones oficiales actualmente vigentes se
basan en una línea de mediocridad intelectual e insensibilidad social que lleva
incluso a obviar totalmente a los autores actualmente son más citados por las
comunidades científicas de educación (Freire) y de ciencias sociales
(Habermas). Las ciencias sociales desarrollan ya desde principios de los
ochenta una orientación comunicativa que engloba y supera otras anteriores como
la constructivista. Todas las experiencias educativas a nivel mundial que están
logrando éxitos en superación de desigualdades se basan en las características
del aprendizaje dialógico como la acción conjunta del alumnado, familias,
comunidad y profesionales de la educación. Su importancia actual aumenta en una
sociedad de la información en que el aprendizaje depende principalmente y cada
vez más de todas interacciones del alumnado y no sólo de las que recibe en el
aula y no sólo de sus conocimientos previos.
El término ‘sociedad del
conocimiento’ ocupa un lugar estelar en la discusión actual en las ciencias
sociales así como en la política europea. Se trata de un concepto que
aparentemente resume las transformaciones sociales que se están produciendo en
la sociedad moderna y sirve para el análisis de estas transformaciones. Al
mismo tiempo, ofrece una visión del futuro para guiar normativamente las
acciones políticas. Sin embargo, ha tenido una adaptación desigual en las
diferentes áreas lingüísticas concurriendo también con otros términos como ‘sociedad
de la información’ y ‘sociedad red’.