Todavía con acento suramericano y cansado por las celebraciones y
el largo viaje, Bernabé Herráez (Xàtiva, Valencia, de 37 años)
repasaba ayer en Alaquàs, su pueblo, la aventura de sus últimos
meses. En mayo de 2000 fue contratado por el Alianza de Lima para
dirigir el fútbol base, la Unidad Técnica, como le llaman allí, y el
pasado jueves se proclamó campeón de la Liga de Perú como primer
entrenador del equipo. Lo hizo además en el año del centenario del
popular conjunto suramericano, cuatro temporadas ya sin levantar
ningún título, y con un método de trabajo revolucionario en el país.
'Hacían un fútbol muy horizontal, muy lento y de mucho pase, y no
existía la presión. El Alianza quería trabajar con el fútbol base,
pero más a la europea', dice Herráez, que sustituyó en el cargo a
dos técnicos colombianos y que pronto se ganó los apodos de El
Profe y El Español.
'Mi método consiste en que los chicos aprendan cada año técnicas,
tácticas, psicología y hábitos de alimentación, como en un colegio.
Así, cuando llegan a profesionales, lo dominan todo. En cuanto al
juego, impuse un fútbol rápido, vertical, de apoyos, presionando en
el área, no dejando salir al rival de su campo y utilizando las
bandas. Al principio, les chocó mucho. Pensaban que no era posible
jugar así. Pero ahora los clubes grandes van a hacer lo mismo. Le
hemos dado otra velocidad al fútbol', explica el entrenador
valenciano, admirador del Celta de Víctor Fernández, de Johan Cruyff
y de Benito Floro, de quien fue ayudante en el Albacete en la
Primera División.
Herráez comenzó su carrera como técnico a los 14 años, y ha
entrenado en la Regional, Preferente y la Tercera. En Perú ganó
todos los títulos nacionales del fútbol base con el Alianza, lo que
le sirvió para sustituir en septiembre al serbio Iván Brzic como
primer preparador. El equipo había ganado en junio el torneo
Apertura con el brasileño Paulo César Autuori y se medía en la final
de la Liga al Cienciano. Dirigido por Herráez, el Alianza conquistó
el campeonato en los penaltis, además de clasificarse para la Copa
Libertadores y asegurarse medio millón de dólares. La afición se
volcó con él. 'En la final el estadio estaba lleno, pero normalmente
va poca gente al campo, 3.000 o 4.000 espectadores. El año pasado
vinieron sólo 80 personas a un partido de Liga, pero, al ganar, me
pedían en el aeropuerto que no me fuera', recuerda Herráez.
Perú, sin embargo, no reúne las mejores infraestructuras para el
fútbol. 'Están preocupados porque la selección no va a un Mundial
desde el de España 82. Es un fútbol limitado en aspiraciones. Viven
del recuerdo. Los terrenos de juego, menos cuatro o cinco, son
horrorosos. Los de Preferente españoles son mejores. Y algunos
vestuarios están fatal, por pequeños y por la falta de higiene. Ni
siquiera te cambias en ellos, sino en el hotel', dice, sorprendido
por el modo de vida en Perú: 'La sociedad es muy corrupta. Sólo hay
ricos o... miserables. Ser pobre ya es un lujo. Todos los chicos te
chocan la mano cuando te ven y cuando se marchan y también entre
ellos obligatoriamente. Si no te ven, te buscan. '¿Dónde está El
Español?'. Y hasta que no te dan la mano no están conformes. Yo
cada día daba la mano a 300 personas'.
Cumplido su contrato con el Alianza, El Profe Herráez
busca ahora equipo en
España.