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CERRAR VENTANA
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INDEPENDENCIA
Y VERACIDAD
AL SERVICIO DEL PAÍS
DESDE 1839
Lima, 27 de Diciembre de 2001
 
TITULARES DE DEPORTES
Ese sueño fue de Cristal
Un campeón a la altura
Palabras del alma
El objetivo ya se había conseguido
Opiniones
Cara y sello del campeón
El drama está con el campeón
Tercer tiempo
"Jugar aquí no es una opción"
No lo paran
Campeón con el empate
Multibreves
Se levanta el telón
Desplumaron Brasil
Ellos correrán pensando en el año nuevo
Un campeón a la altura

Alianza jugó su mejor partido en varios meses, derrotó por penales a Cienciano y se llevó el título en el año de su centenario.

Parecía que los uruguayos no eran amigos. Gustavo Roverano se cuadró en el arco y Ernesto Zapata le apuntó con cara de verdugo. Era el octavo penal de la serie y podían quedar tablas. El estadio -una vez más- pareció asistir a misa y no se escuchó ruido alguno hasta que el hombre de los guantes voló sobre su sombra y dejó sin absolutamente nada al loco de pelo rubio. Alianza tenía la ventaja sobre Cienciano. Todo servido para que Waldir concretase su revancha. Parecía escrito: el gran héroe de la final debía ser un uruguayo. El juego mediático de los 'Locos' del Cienciano los ponía como favoritos al casting de figuras. Pero ni Mauricio Martínez ni Ernesto Zapata aparecieron ayer por el Garcilaso, y la gloria fue toda para Roverano, el silencioso golero charrúa que destacó en los 120 minutos y más en la dramática definición de penales. Cansado de ser suplente de Flores, Roverano saltó al campo y mostró porqué es el 1.

Buenas piezas

No era tan terco como parecía. Herráez recapacitó a tiempo y entendió que por más valor de las divisiones inferiores que sea 'Papelito' Flores, Roverano es un arquero de verdad. Por lo menos sale de su arco. Por lo menos grita y se le escucha. Ponerlo fue el primer acierto de un planteo que, en general, fue correcto. El valenciano ubicó, además, un mediocampo largo en el que cada integrante tuvo una misión específica: Bazalar debía tapar a Molina, Hernández a Gilberto Flores y Reyes junto a Serrano -la dupla 'pac man'- eran los encargados de dejar sin paciencia al siempre talentoso Olvera. Como plus, abajo Grotto le ganó todas a Zapata, Salas sacó de sus cabales al 'Loco' y José Soto fue más gigante en cada despeje. Alianza era un relojito programado para defender a toda hora.

Pero si Herráez acertó a pleno, Jurado se equivocó demasiado. En el partido que más valía no puso al Cienciano de siempre. Introdujo tres variantes que dañaron su estructura y condicionaron el rendimiento. En reemplazo de Cumapa colocó al 'León' Rodríguez. En la defensa sentó otra vez a Maldonado para poner a Pozsgay, y en el ataque usó -mismo Uribe- el inédito esquema de tres delanteros (Prado, Martínez y Zapata). Como si la goleada fuera un mero trámite, como si el Alianza de Herráez fuera el descendido Minas o un rival regional. Con ese esquema apenas le alcanzó para ganar en el tiempo reglamentario por un gol.

Sí, Jurado falló. Nunca hay que subestimar el corazón de un grande, y Alianza -más allá de los mamarrachos que protagonizaron sus directivos- lo es. Por su pasado pero también por su presente. Por sus jugadores, sobretodo por caudillos como Soto o Bazalar, quienes desde su posición de referentes hicieron mucho por el título. Porque llevaron mística adonde había flojera y porque pusieron ganas cuando en algunos (Waldir y Holsen, por ejemplo) había harta resignación. Así, Alianza apretó los puños, creció y fue forjando su milagro. El día final, convencido de que ya no era el 'Dream Team', Alianza se puso el overol. Dejó el juego lindo y pensó solo en el resultado, en no fracasar. Se aferró al estupendo Roverano y mató a Cienciano en donde -decían- era invencible. Sí, Alianza Lima despertó justo a tiempo de sus vacaciones futbolísticas y se puso al día en diciembre. Aprobó el gran examen que le tomó la historia y se llevó los honores de ser campeón en su centenario. Justo como lo había soñado.

Carlos Salas
Desde Cusco

El penal más alegre del mundo

Les robaron la locura

Fue un Gustavo

 
 
 
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