¿Cuántas veces hemos visto esa película que tanto nos gusta? Pues aquí hay un recuento de las películas más taquilleras del momento. Una de ellas fue Titanic, otra El señor de los anillos y Harry Potter. Dos de ellas (las dos últimas) tienen algo en común: la magia, el esoterismo, la fantasía. Sin embargo Titanic se desborda por la realidad. Es un hecho real. Las dos películas de elfos, hadas, brujos, hechiceras, malvados y magos tienen antepasados bíblicos, es decir, han sido plasmadas a la gran pantalla desde un libro. El creador de la saga del Señor de los anillos es JR. Tolkien y la de Harry Potter, J.k Rowling. Nombres similares y mundos muy similares lo que uno para adultos y otro para los más pequeños ¿O no? ¡Pues no! Ambos mundos son leídos y vistos en la pantalla por diferentes edades. Parece que lo mágico y lo irreal llama a la gente. Aunque las Tragedias Reales son un condimento muy especial para la factoría de Hollywood. La gente disfruta con la fantasía y lo irreal y también lo hace con la realidad. Asi pues llegamos a la conclusión que el cine no sólo sirve para transmitir y sumergirnos en aquello que no existe sinó que también nos muestra la dura y pura realidad.