Regionalización |
1.- La Regionalización Vs Globalización. Conceptos y características.
La Regionalización
La regionalización involucra la división de un territorio en áreas menores con características comunes, permitiendo la percepción de los recursos disponibles para su manejo adecuado; su importancia en cuanto al medio ambiental estriba en que se consideran análisis basados en ecosistemas, cuyo objetivo principal es incluir toda la heterogeneidad ecológica que prevalece dentro de un determinado espacio geográfico, esto con la finalidad de proteger hábitats y áreas con funciones ecológicas vitales para la biodiversidad.
La Globalización.
La globalización es el proceso por el que la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unifica mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global. Así, los modos de producción y de movimientos de capital se configuran a escala planetaria, mientras los gobiernos van perdiendo atribuciones ante lo que se ha denominado la "sociedad en red". En este marco se registra un gran incremento del comercio internacional y las inversiones, debido a la caída de las barreras arancelarias y la interdependencia de las naciones. El término fue utilizado por primera vez, por Theodore Levitt en "The Globalization of Markets" para describir las transformaciones que venía sufriendo la economía internacional desde mediados de la década de los 60.
Los fundamentos de la globalización señalan que la estructura mundial y sus interrelaciones son elementos claves para comprender los cambios que ocurren a nivel social, político, de división de la producción y de particulares condiciones nacionales y regionales; la premisa fundamental de la globalización es que existe un mayor grado de integración dentro y entre las sociedades, el cual juega un papel de primer orden en los cambios económicos y sociales que están teniendo lugar a nivel mundial.
La Regionalización Vs. La Globalización.
En los años 90, a diferencia de los 80, se aprecia una revitalización de las acciones en favor de la integración en los marcos de un nuevo entorno regional, hemisférico y mundial.
La concordancia en torno a los ejes de integración, podrían estar caracterizando el futuro de la regionalización en el área de América Latina y el Caribe en la economía mundial, sirviendo como potenciador a bloques mundiales en detrimento de otros.
La integración latinoamericana puede ser considerada entre dos tendencias, globalización y regionalización; y solamente esta integración puede ser posible si existen formas de inserción de las economías nacionales en la economía regional y mundial a través de estrategias de desarrollo.
Se trata de las dos tendencias que más definen los cambios que están teniendo lugar en la economía mundial, pero que aparentemente resultan contradictorias entre sí, por lo que se puede inducir la posibilidad de que una suplante a la otra de acuerdo a la fuerza o el éxito que pueda tener cada una de ellas en un futuro. Cuando se habla de globalización se hace referencia a un proceso de carácter objetivo, que ha tenido lugar sobre todas las cosas como resultado del enorme desarrollo de las fuerzas productivas expresado en el establecimiento de un nuevo paradigma tecnológico que ha provocado un auge sin precedentes en el avance de las comunicaciones en su sentido más amplio, lo que a su vez se combina con la eterna vocación del capital de trascender las fronteras nacionales en busca de las mayores posibilidades de valorización. Es por ello que en lo fundamental se expresa en el orden financiero aunque sin desmerecer el resto de los sectores de la economía mundial. Se plantea con razón que lo que realmente distingue la actual etapa globalizadora es la enorme actividad existente en el terreno financiero, lo que puede constatarse, por ejemplo, en el hecho de que en los últimos años sólo los flujos de inversión directa han crecido tres veces más que el comercio y cuatro veces más que la producción mundiales.
El creciente papel que ha adquirido la integración económica en los últimos años puede interpretarse como una de las vías mediante la cual se trata de dar respuesta al conjunto de retos que enfrenta el mundo moderno, entre ellos el propio reto de la globalización. Si bien este fenómeno no es novedoso, lo que resulta significativo es su generalización y los nuevos rasgos que ostenta, con lo que adopta la forma de Regionalización, conocido también como Nuevo Regionalismo.
Los elementos más significativos del llamado "nuevo orden mundial" son el acelerado cambio tecnológico; la redefinición de la División Internacional del Trabajo y del papel de los países periféricos en el nuevo patrón de acumulación; la multipolarización económica ante el deterioro relativo de la hegemonía económica de los Estados Unidos frente a Europa Occidental y Japón; la creciente interdependencia económica entre las naciones, manifiesta en el mayor crecimiento relativo del comercio mundial con respecto a la producción, en el creciente peso del financiamiento externo en la producción doméstica; los contradictorios procesos de apertura y desregulación, de globalización y regionalización; y la refuncionalización del estado. Todos estos costos y beneficios diferenciados para los países en dependencia de sus posibilidades de trasladar los costos de este proceso hacia el exterior y potenciar los beneficios intrafrontera.
La globalización sintetiza ciertos cambios, entendida como la creciente interpenetración de las economías nacionales, un despliegue de la vocación universal del capital a nuevos niveles y una presencia acrecentada del resto del mundo a los procesos nacionales de producción de valores de uso y valorización en condiciones de una internacionalización inédita de todos los ciclos del capital.
Sin embargo, la globalización no implica nivelación hacia arriba de las condiciones de funcionamiento del capitalismo a escala global; supone una intensa localización de la actividad productiva y procesos de producción fragmentados espacialmente; y formas desiguales de interdependencia entre sectores, regiones y naciones. Esta descomposición y esparcimiento del proceso de producción en diferentes áreas geográficas, el capital transnacional, actuando como agente dinamizador de este proceso, aprovecha costos y ventajas comparativas diferenciadas, ignorando las fronteras políticas.
Este proceso presenta dos caras: por un lado la vocación universal del capital trasciende como nunca antes las fronteras nacionales, pero por otro la colocación del capital tiene lugar con un riguroso criterio selectivo que implica la exclusión de territorios y sectores poblacionales en esta dinámica.
El impacto negativo del nuevo entorno internacional en la región de América Latina y el Caribe no se debe sólo a la globalización, sino a la adopción de estrategias de crecimiento que le son funcionales. Dicho más claramente, las políticas de liberalización y desregulación potencian los negativos efectos de este proceso y deterioran la capacidad de negociación en la región, aunque cada país tiene derecho a ofrecer un esquema de preferencias arancelarias generalizado, no recíproco y no discriminatorio, con el objetivo de aumentar las ganancias por exportaciones en los países menos desarrollados, promover su industrialización y acelerar sus tasas de crecimiento.
La política de estrategias de industrialización sustitutiva de importaciones, para los países de América Latina y el Caribe contaban con el poder negociador que les confería su espacio regional protegido, el cual reservaba un lugar preferencial para lo regional donde la competitividad se sustentaba en los niveles de protección de ese entorno. Por cuanto, en un ambiente de apertura para América Latina y el Caribe la globalización recela la incapacidad de ser competitivos si no hay homologamiento tecnológico, próximo a la frontera internacional de productividad.
En tanto la globalización no está liderada desde una sola potencia mundial, sino que es un proceso centrado en sus actores más eficientes, surgen polos de la globalización, los cuales tienden a una regionalización, o reproducción a una escala espacial limitada de ese proceso.
Los procesos de regionalización en la economía mundial expresan la tensión entre la apertura impulsada por la globalización y la defensa de espacios económicos o quebrantamiento de la superioridad económica, sustitutiva de la anterior indiscutida hegemonía norteamericana.
La regionalización indica la no existencia de un claro esquema de dominación global y la imposibilidad de identificar una jerarquía entre las potencias mundiales, como resultado se hacen visibles polos hegemónicos, o algo que podría llamarse la regionalización de la globalización; esto se evidencia al formase bloques económicos.
La regionalización puede estar impulsada por una voluntad política dirigida por los Estados, que acuerdan reglas comunes para los espacios nacionales que se compenetren. Como fenómeno económico, natural o de facto está impulsada por el capital transnacional que establece relaciones de asociación por encima de las fronteras nacionales, con o sin acuerdos formales entre los Estados, en este caso dicho proceso está conducido por el mismo agente que dirige la globalización, la Empresa Transnacional (ETN), como sucede en la zona de Asia- Pacífico, o entre México y los Estados Unidos.
La regionalización, puede ser considerada como un significativo comercio a través de la frontera, donde se producen flujos de inversión debidos a la proximidad geográfica y/o cultural pueden conducir a grandes integraciones regionales en ausencia de instituciones regionales de jure. Pero sin embargo en la actualidad, la globalización y la percepción de la creciente necesidad de profundizar la política internacional de integración sugiere que la regionalización de facto estará crecientemente acompañada por acuerdos regionales de jure.
La regionalización de la cual emergen los bloques de la economía mundial es una tendencia contrapuesta a la globalización en tanto tiende a fragmentar el mercado mundial más que a abrirlo, entre otras cosas porque el acceso a ellos queda regulado por estrictas reglas de origen. Sin embargo, supone una ampliación de las fronteras nacionales y la formación de espacios económicos mayores, en el interior de los cuales se produce una reducción y hasta eliminación de las barreras al flujo de mercancías, capitales y personas; aunque por definición sean asociaciones de carácter preferencial y por tanto discriminatorios hacia quienes no participan.
Sin cuestionar la validez de la dialéctica antes señalada, en la relación globalización vs. regionalización resulta nítida la tendencia a la regionalización.
Desde el punto de vista económico una región en general se define por: la proximidad geográfica; por la interdependencia existente o potencial, medida por los flujos internos de comercio, de inversión y migratorios; por la existencia de cierto nivel de convergencia macroeconómica; y por el potencial existente para la formación de economías de escala, para lo cual son criterios definitorios la población y el ingreso percápita. Las regiones pueden abarcar un conjunto de países que establecen de jure o de facto, formas más o menos elaboradas de interdependencia; pero también puede ocurrir como resultado de la segmentación de subregiones nacionales de países cercanos geográficamente, hacia donde convergen flujos de comercio e inversión en el entorno de una estructura productiva, financiera, comercial y de prestación común de servicios.
Las regiones de la economía mundial establecen con sus áreas periféricas de influencia vínculos diferenciados por:
- La forma de articular las relaciones entre los países involucrados en tratados o acuerdos institucionalmente reconocidos, y las formas de asociarse las fracciones del capital de los centros con el de sus periferias.
- El proceso de vinculación tecnológica en lo referido a la intensidad en el uso de tecnologías y en la colocación de inversión extranjera directa (IED) nueva.
Esta es una de las causas por las cuales se explica el desarrollo diferenciado de la zona del Asia Pacífico con relación a América Latina. El proceso de regionalización estructurado en torno a Japón se caracteriza según describe Dae Won Choi por el desplazamiento de industrias desde ese país, -que encabeza el avance técnico industrial en la zona asiática-, hacia los llamados "tigres", desde éstos hacia una segunda periferia formada por Tailandia, Malasia, Indonesia y Filipinas y de ellos, de una manera todavía no generalizada y asistémica, hacia Sri Lanka, China y Vietnam. De acuerdo con ese modelo Japón comienza siendo exportador de determinados productos, que al finalizar este ciclo importa, mientras avanza en la producción de nuevos bienes con mayor contenido tecnológico. Como resultado, los "tigres" son más competitivos en la industria electrónica que Japón, China lo es en receptores de radio y Malasia y Tailandia en ventiladores, por esto que uno de los efectos más apreciables de esta estrategia es el superávit comercial logrado por estos países de reciente industrialización en Asia, que les ha permitido convertirse en exportadores de capitales.
Para América Latina y el Caribe son identificadas como áreas de influencia de los Estados Unidos, pero la intensidad de esa hegemonía no se comporta de manera homogénea en la región, la cual es menos perceptible en el Cono Sur; por tal razón siendo el proyecto hemisférico de objeto de interés para toda la región no tiene igual significación y prioridad para todos los países, este es de mayor alcance en una perspectiva geográfica y el de mayor impacto en la región por la dependencia de la mayor parte de los países de los flujos comerciales y financieros provenientes de los Estados Unidos, pero no el único.
De este modo, entendemos por Integración Económica un proceso de creciente intervinculación de las economías nacionales, que tiene lugar a partir de la reducción o eliminación de los obstáculos que impiden el desarrollo de los vínculos mutuos, con el propósito de obtener beneficios conjuntos en función de los intereses de los agentes económicos dominantes, refleja las particularidades de la base económica de los miembros y posee características multifacéticos, sobre todo en los estadíos superiores, con implicaciones políticas y sociales.
Tipos de Integración:
Tipo I:
Señala aquellos esquemas de integración que en su desarrollo contribuyen a la formación del sistema internacional; Entran en el concierto internacional como competidores o contrapeso de los grandes poderes, como casos ilustrativos señala la Comunidad Económica europea y el ex Consejo de Ayuda Mutua Económica, tiene carácter ofensivo y su elemento definitorio es que en este caso la integración es un componente básico de su consolidación como centro de la economía mundial.
Tipo II:
Incluye a las agrupaciones cuyos objetivos son promover la creación de mercados ampliados, estrategias conjuntas de desarrollo y alcanzar una mejor representación de los intereses de los asociados frente a los centros de poder capitalista, fortaleciendo su capacidad de negociación. Los esquemas de integración latinoamericanos como la ALALC-ALADI, el MCCA, el GRAN, CARICOM y MERCOSUR, caerían en esta división; también podrían considerarse en ella organizaciones regionales, como el SELA, que apoyan y acompañan los procesos de integración; defendiendo el status político y económico de los asociados, tiene un carácter defensivo y su impacto en el sistema de relaciones internacionales es de bajo perfil, aún cuando uno de los propósitos programáticos de su emergencia haya sido abrir a los países periféricos un espacio en el concierto mundial .
Tipo III:
No responde a la concepción más tradicional de integración y refleja procesos que son etiquetados como de nuevo regionalismo, enfatizan más en las conexiones globales y en la existencia de una integración de facto, relaciones económicas, efectivas, reales. Este tipo de regionalización, vista como integración, no pone acento en la institucionalización de las relaciones, ni en la creación de cuerpos judiciales y formales de entidad regional. Se trata de un regionalismo sin obligaciones estrictas, evita compromisos y metas que impliquen obligaciones institucionalizadas. El caso paradigmático de este tipo de regionalización es el que tiene lugar en el este de Asia (ASEAN-NICs-Japón).
Mientras los Tipos I y II están impulsados en su origen por el Estado a través de criterios normativos, el Tipo III lo está por el capital a través de las inversiones, como pilar de integraciones profundas.
El Regionalismo Abierto es definido como un proceso de creciente interdependencia impulsado por la convergencia e interacción, tanto de la apertura comercial, incluyendo la desregulación y otras políticas no discriminatorias, como de políticas explícitas de integración, es decir, de carácter preferencial, concepto característico de la CEPAL en Latinoamérica; pero en la actualidad, la CEPAL sacó toda su teoría del Regionalismo Abierto, a todas luces diseñada para dar cabida en lo fundamental a la propuesta hemisférica.
Los fenómenos de globalización y regionalización pueden resultar en cierto sentido contradictorios, los elementos de complementariedad son más significativos desde el punto de vista cualitativo, mientras que se aprecia la existencia de factores que tienden a minimizar un tanto estos elementos paradójicos que pueden encontrarse entre los mismos. Sin embargo, resulta importante resaltar que la integración económica no puede verse en ningún caso como un remedio mágico para el desarrollo regional, considerando la nocividad de muchas de las tendencias prevalecientes, así como sus diferentes resultados de acuerdo al nivel de desarrollo de sus miembros. Otro problema importante que se presenta es el relacionado con la posible afectación de la soberanía nacional y la autonomía individual en la toma de decisiones, sobre todo en los estadíos superiores de la integración que conllevan a un mayor grado de coordinación de las políticas económicas.
La integración económica y la regionalización son tendencias que apuntan a mantenerse y desarrollarse en el tiempo y que en cualquier caso puede interpretarse esta última como una vía para mejorar la inserción de los países miembros en la compleja economía mundial de nuestros días, aunque deben tenerse muy en cuenta sus ventajas y limitaciones, y las particularidades propias de cada uno de los países participantes.
2.- Acción de la Planificación en la Regionalización
PLANIFICACIÓN REGIONAL.
Existen diversos tipos de planeación y/o planificación, sin embargo para efectos del presente estudio, se mencionará únicamente lo relacionado con el nivel regional. Planeación regional para autores como Blake se define como “el proceso de incorporación de las variables regionales en cualquier tipo de plan”.
La mayor parte de los planes regionales pretenden dos objetivos fundamentales i) desarrollo equilibrado entre las regiones y ii) la promoción del ritmo creciente de cambio económico y social traducido en un crecimiento secular de la producción y el ingreso por habitante.
La planeación regional comprende dos visiones que teóricamente debieran complementarse pero empíricamente sucede lo contrario. Estos dos ámbitos son; i) planeación urbana y ii) planeación rural. “
Ahora bien, se considera importante mencionar la diferencia que tiene el hablar de una planeación y /o planificación regional.
Para ello se cita a Horacio Landa, quien menciona que planeamiento o planeación regional es:
“la determinación de las directrices de la organización urbanística y el ordenamiento de las actividades humanas en el territorio de una región determinada, atendiendo a las necesidades sociales y económicas, posibilidades y recursos de dicho territorio. Se expresa en forma de políticas regionales legalmente fundamentadas, en proyección a largo plazo, e incluye los distintos aspectos de la producción; deberá corresponder a las políticas nacionales y servirá como marco de referencia para la planeación urbana.”
Otra definición de planeación regional según Horacio Landa se refiere a
“las actividades que enfatiza la distribución espacial de las actividades económicos y sociales, con el propósito de un desarrollo armónico del territorio nacional.”
Para la Administración Pública Municipal Planeación Regional se define como el proceso de incorporación de las variables regionales en cualquier tipo de plan, la mayor parte de los planes regionales pretenden dos objetivos fundamentales: el desarrollo equilibrado de las regiones y la promoción del ritmo creciente de cambio económico y social traducido en un crecimiento secular de la producción y el ingreso por habitante. La Planeación regional comprende dos visiones que teóricamente debieran complementarse pero empíricamente sucede lo contrario. Estos dos ámbitos son: La Planeación Urbana y la Planeación rural.
Planeación del Desarrollo Regional.
Es un proceso democrático que, sumando los esfuerzos de los municipios tiene como finalidad fomentar la prosperidad y el desarrollo de las diferentes regiones del estado de manera equilibrada, equitativa y participativa.
De lo anterior podemos definir a la planeación regional como la ordenación u organización de determinadas actividades y o directrices del desarrollo de una región (s) previamente definida (s).
Esta planeación se da mediante la incorporación de una serie de variables regionales en cualquier tipo de plan, dentro de un marco normativo.
La P.R busca el desarrollo y crecimiento equilibrado de las regiones mediante la atención a sus necesidades espaciales, sociales, y económicas.
El desarrollo armónico que busca este tipo de planeación puede ser a nivel nacional o estatal. Este último sería mediante la suma de esfuerzos de los municipios de manera equilibrada, equitativa y de participación.
Planificación regional
En cuanto a planificación regional autores como Blake nos presenta que este tipo de planificación tiene, por lo menos, dos diferentes significados, Conforme a Kuklinski, hay dos enfoques de planificación regional. El primero es la continuación de las tradiciones de la planificación física, y está muy estrechamente vinculado con el desarrollo del urbanismo.
Este criterio considera que el aprovechamiento del terreno es el problema más importante de la planificación regional. El segundo criterio –que en 1982 era reciente era el resultado del reconocimiento cada vez mayor de la necesidad de considerar la dimensión regional del crecimiento económico de un país. Y ese era el enfoque económico de la planificación regional.
Este mismo autor menciona que la planificación regional parecía estar más vinculada con la regionalización del desarrollo nacional que con la el desarrollo de la región simple.
Esto implicaba para el una demanda derivada para un cuerpo de la teoría regional conectada con el sistema de regiones antes que con la región. Ello, conllevaría a sopesar la desventaja de ser política y administrativamente mucho más complicada que la planificación nacional ante la ventaja de hallarse más próxima a la realidad.
En tanto a planificación regional se considera, según Horacio Landa como “el establecimiento de planes sectoriales y detallados de los aspectos físico, económico y social de una región determinada, entendidos como un proceso continuo en función de la intersección sectorial de dichos aspectos”.
Esta definición resulta importante e interesante porque habla de planes sectoriales que mencionen tres aspectos: el físico, el económico y el social. Ahora bien, este hecho se entiende como un proceso, lo cual implicaría que es una forma de trabajar que resulta perfectible. También sería importante destacar que habla de la intersección de los aspectos, esto llevaría a considerar el espacio como un todo. Es importante considerar que la planeación regional o planificación regional parten (o deben partir) de una regionalización establecida.
Para Andrés. E. Miguel “la planificación regional es aquella actividad orientada a proyectar un futuro deseado y la manera efectiva de realizarlo y uno de cuyos resultado es el “plan regional”. La planificación regional contempla varias etapas, las cuales son la planeación, negociación, ejecución, control y evaluación de los planes. La planificación regional puede ser centralizada o descentralizada; participativa, imperativa o indicativa; estratégica, integral o sectorial; municipal, regional o nacional prospectiva o coyuntural; en un contexto de equilibrio contingente (desórdenes).
La planificación para este autor es la que determina el tipo de planeación que puede realizarse, pues de manera concreta la planeación es el conjunto de actividades orientadas a realizar un “plan”.
Por otro lado tenemos que la planificación regional según glosario de términos nos señala que “es el establecimiento de planes sectoriales concretos y detallados de los aspectos: físico, económico y social de una región determinada, entendidos como un proceso continuo en función de la interacción sectorial de dichos aspectos”.
De acuerdo a lo anterior podemos definir que la planificación regional se refiere a un proceso integral de proyección de actividades de una región (s) determinada (s).
Este tipo de planificación considera las etapas de planeación, negociación, ejecución, control y evaluación de los planes. Los planes que se establecen en la planificación regional son planes sectoriales, los cuales requieren ser concretos y detallados en los aspectos físico, social y económico y estos a su vez formen parte de un proceso continuo y de intersección.
3.- Regionalización y globalización el impacto para América Latina y Venezuela
La integración latinoamericana entre dos tendencias: globalización y regionalización.
La globalización y la regionalización parecen oponerse porque la primera se manifiesta como un proceso impulsado por fuerzas microeconómicas transnacionales, y la otra es, con frecuencia, un fenómeno político. Sin embargo la regionalización puede ser una respuesta política a la globalización y, al mismo tiempo, ayudar a acentuar las fuerzas microeconómicas que la impulsan, aumentando considerablemente el mercado interno y estimulando la competencia dentro de la región.
La integración,- como una forma de inserción de las economías nacionales en la economía regional y mundial-, es funcional a la estrategia de desarrollo. Sin embargo, la globalización no significa una "nivelación hacia arriba" de las condiciones de funcionamiento del capitalismo a escala global; supone una intensa localización de la actividad productiva y procesos de producción fragmentados espacialmente; y formas desiguales de interdependencia entre sectores, regiones y naciones.
El impacto negativo del nuevo entorno internacional en la región de América Latina y el Caribe no se debe sólo a la globalización, sino a la adopción de estrategias de crecimiento que le son funcionales. Dicho más claramente, las políticas de liberalización y desregulación potencian los negativos efectos de este proceso y deterioran la capacidad de negociación de la región frente a sus interlocutores externos.
Más allá de las discusiones sobre los resultados de la estrategia de industrialización sustitutiva de importaciones, en ella los países de América Latina y el Caribe contaban con el poder negociador que les confería el espacio regional protegido, el cual reservaba un lugar preferencial para lo regional donde la "competitividad" se sustentaba en los niveles de protección de ese entorno espacial.
En tanto la globalización no está liderada desde una sola potencia mundial, sino que es un "proceso centrado en sus actores más eficientes", surgen polos de la globalización, los cuales tienden a una regionalización, o reproducción a una escala espacial limitada de ese proceso.
Los procesos de regionalización a nivel de la economía mundial expresan la tensión entre la apertura impulsada por la globalización y la defensa de espacios económicos resultantes de la multipolaridad, o fragmentación de la hegemonía económica sustitutiva de la anterior indiscutida hegemonía norteamericana. A nivel regional expresa la tensión entre los espacios nacionales y regionales.
La regionalización denota la no existencia de un claro esquema de dominación global y la imposibilidad de identificar una jerarquía entre las potencias mundiales, como resultado se hacen visibles polos hegemónicos, o algo que podría llamarse la "regionalización de la globalización". La evidencia más relevante de regionalización a nivel global es la formación de bloques económicos.
La regionalización puede estar impulsada por la voluntad política en cuyo caso es dirigida por los Estados, que acuerdan reglas comunes para los espacios nacionales que se integran, es un proceso de jure. Como fenómeno económico, "natural" o de facto está impulsada por el capital transnacional que establece relaciones de asociación por encima de las fronteras nacionales, con o sin acuerdos formales entre los Estados, en este caso dicho proceso está conducido por el mismo agente que dirige la globalización, la Empresa Transnacional (ETN), como sucede en la zona de Asia- Pacífico, o entre México y los Estados Unidos.
La regionalización de la cual emergen los bloques de la economía mundial es una tendencia contrapuesta a la globalización en tanto tiende a fragmentar el mercado mundial más que a abrirlo, entre otras cosas porque el acceso a ellos queda regulado por estrictas reglas de origen. Sin embargo, también es un escalón en ese proceso pues supone una ampliación de las fronteras nacionales y la formación de espacios económicos mayores, en el interior de los cuales se produce una reducción y hasta eliminación de las barreras al flujo de mercancías, capitales y personas; aunque por definición sean asociaciones de carácter preferencial y por tanto discriminatorios hacia quienes no participan.
Sin cuestionar la validez de la dialéctica antes señalada, en la relación globalización vs regionalización resulta nítida la tendencia a la regionalización.
La emergencia de regiones es un fenómeno que atañe tanto a los países del centro como a los de la periferia, sin embargo es preciso anotar el diferente papel y posibilidades de desarrollo relativamente independientes (viabilidad) de aquellos espacios considerados como regiones de la economía mundial, en relación con los considerados simplemente una región.
Desde el punto de vista económico una región en general se define por: la proximidad geográfica; por la interdependencia existente o potencial, medida por los flujos internos de comercio, de inversión y migratorios; por la existencia de cierto nivel de convergencia macroeconómica; y por el potencial existente para la formación de economías de escala, para lo cual son criterios definitorios la población y el ingreso per cápita.
Las regiones pueden abarcar un conjunto de países que establecen de jure o de facto, formas más o menos elaboradas de interdependencia; pero también puede ocurrir como resultado de la segmentación de subregiones nacionales de países cercanos geográficamente, hacia donde convergen flujos de comercio e inversión en el entorno de una estructura productiva, financiera, comercial y de prestación común de servicios.
La condición de región de la economía mundial supone además de las condiciones generales tener un peso relativo dentro del sistema mundial, capacidad mínima de defensa del espacio articulado, -que depende en gran medida de la capacidad real de acumulación-, una división internacional del trabajo estructurada dentro de la región, que imprime una dinámica propia a esos espacios en los que se generan relaciones de hegemonía.
En América Latina el proceso de Regionalización tuvo un importante desarrollo debido a problemas tales como:
- En estos países existía una doble economía, caracterizada por la existencia de sectores, con una estructura especial diferente.
- La característica social básica de estos países en desarrollo, era la pobreza de las masas, unida a un alto desempleo y subempleo en los habitantes.
- La infraestructura mínima (carreteras, puertos aéreos, marítimos, electricidad, servicios públicos, entre otros) era inadecuadamente localizada.
- Existía una fuerte corriente migratoria hacia las principales zonas urbanas.
El enfoque regional del desarrollo nacional, permitía ocuparse de regiones diferenciadas y de sus problemas particulares sin perder la perspectiva nacional, y por lo tanto, aplicar las medidas más eficaces para continuar el desarrollo de cada una de ellas.
A partir de estas y otras inquietudes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) propone a mediados de 1997, una segunda generación de reformas estructurales en América Latina, revalorizando el papel del Estado en la economía, en la perspectiva de una buena gestión de gobierno. Según el FMI, los gobiernos deben asegurar la igualdad económica, mejorar la calidad del gasto público y supervisar la responsabilidad del sector privado en materia tributaria y crediticia.
Actualmente se postula la planificación pública como un nuevo proceso relacionado con las funciones emergentes del Estado democrático. Allí es donde se inserta el papel anticipador, de diseño y catalizador del Estado para orientar y dinamizar lo regional para lograr el desarrollo nacional. En la medida que se derivan funciones operativas del Estado, se acentúan nuevas funciones integradoras, prospectivas y coordinadoras, que dan lugar a un Estado con capacidad de planteamiento estratégico e intervención en áreas críticas del desarrollo local.
Los nuevos desafíos del desarrollo sostenible y de la globalización apuntan a revalorizar el papel del Estado, ya que éste, debe mediar la intervención de los sectores productivos para equilibrar las estructuras de funcionamiento del mercado. Debe planificar el desarrollo de las ciudades, la sustentabilidad ambiental, disminuir la brecha tecnológica con respecto a los países desarrollados, igualmente debe concertar aspectos de orden social, como la seguridad, la tolerancia y la participación democrática. Los países latinoamericanos requieren del diseño de políticas y estrategias por medio de la planificación estratégica prospectiva; una planificación descentralizada, regional y comunal en el contexto de la globalización; una planificación indicativa-orientadora, participativa-interactiva, que no cometa los errores de la planificación tradicional, de considerar al Estado como autosuficiente, con prescindencia de la sociedad civil y con un sector empresarial débil. Es decir, una planificación dirigida al desarrollo regional integrado.
La Regionalización en Venezuela
Acerca de la Regionalización se deben tomar en cuenta tres aspectos muy importantes, la necesidad de descentralizar el poder, realizar una comparación acerca de la teoría y la práctica de la misma y de lo que debe hacerse de aquí en adelante.
Es necesario que se cumpla un exitoso proceso de descentralización, y de esta manera hacer eficiente la acción del estado como agente del crecimiento económico sostenido y con progresivo mejoramiento de la situación social de la mayoría, para lograr eficiencia técnica y justicia distributiva en la prestación de servicios educativos, de salud y de seguridad para las personas, así como en la difusión social de la cultura y para impulsar una amplia distribución geográfica de todas las actividades que concurren a la determinación del desarrollo integral, en condiciones de equidad social creciente entre otras.
No es preciso decir, que con la descentralización se puede lograr todos los aspectos antes mencionados, ya que debido a su naturaleza los problemas esenciales que sufre Venezuela son del país en su totalidad y no como una suma de sus partes. La presencia de dichos problemas establece una transformación a escala de la sociedad, y el de la descentralización no puede ser clave para que ello se produzca.
No obstante, este proceso con una acertada concepción y una correcta realización sería un aspecto importante del cambio institucional requerido. Hay aspectos que debemos tomar en cuenta para que esto ocurra, definir una política sólida y de largo plazo hacia donde queremos dirigir este proceso de desarrollo, Áreas de la reforma a efectuar y contenidos de ésta, Objetivos, Líneas de Acción; además debemos definir un programa en donde marquemos las metas a las que queremos llegar y su distribución en el tiempo, la preparación necesaria, las acciones del gobierno central y de los gobiernos estadales y municipales, los cuales deben constituir un conjunto aceptablemente armónico, y en donde se definan las acciones que deben cumplir las organizaciones y las instituciones de la sociedad civil; se debe establecer una normativa jurídica en donde se introduzcan reformas indispensables en la constitución vigente, aprobar leyes nacionales especiales y reforma de leyes existentes, aprobar reformas en las constituciones estadales especiales y reforma de leyes estadales existentes.
América Latina ante las urgentes tareas de la globalización
Con la evolución de varios países de América Latina, ha hecho correr mucha tinta en relación con la percepción de crecientes amenazas para la estabilidad económica regional. En buena medida, gran parte de la tensión social que se ha despertado es consecuencia del surgimiento de un nuevo paradigma global positivo, que genera desafíos y tensiones sobre una región que avanza hacia la participación en una economía globalizada.
El cambio trae consigo la oportunidad de dar un salto cuántico en los resultados económicos de la región, siempre y cuando esas sociedades demuestren ser capaces de avanzar sostenidamente en las reformas modernizadoras, tanto las de índole económica como las de tipo social.
Se trata de un paradigma promisorio. Pero el ritmo varía en la medida en que cada país emprende cambios, con frecuencia difíciles, creando rezagos que echan sombras sobre los progresos de la región. Estos cambios son esenciales para que, en la primera década del Siglo 21, los pueblos de la región puedan comenzar a cosechar los beneficios de las oportunidades que ofrece la globalización, y logren enfrentar los riesgos y desafíos que la acompañan.
Primero, los hechos. Tras la "década perdida" de los años 80, los años 90 marcaron una mejoría notoria para América Latina, quizá mucho más sustancial que la de los años 70.
El crecimiento del PIB aumentó al 4 por ciento en 1997, antes de que estallase la crisis del Asia y de los mercados emergentes. Y se está recuperando rápidamente otra vez. Si observamos las tasas de crecimiento de los países, 17 de ellos pudieron incrementar la tasa de crecimiento anual media en los años 90 (el ingreso per cápita promedio de la región creció al 1.5 por ciento anual en los 90), en comparación con la tasa media de los 80; al mismo tiempo, 24 países registraron una reducción de la variabilidad de sus resultados de crecimiento, y 13 países lograron simultáneamente aumentar el crecimiento y conferirle mayor estabilidad. La inflación ha sido contenida, ubicándose en niveles de un dígito, tras décadas de inflación de dos dígitos. Y el firme crecimiento de la exportación y la reanudación de la afluencia de capitales privados netos significan que, en general, la balanza de pagos es hoy más sólida vista como región.
Algunos Impactos de la globalización en América Latina
Los beneficios y problemas de la globalización en los mercados y economías regionales se vinculan a las riquezas naturales y extraordinarios recursos con que cuenta América Latina. La leyenda de “El Dorado” forma aun parte de la realidad de Latinoamericana cuando se observa la riqueza y la variedad de sus recursos.
Latinoamérica ha tenido una larga historia caracterizada por una estratificación social rígida que conduce a serias desigualdades económico sociales, conflictos de poder y a un sistema de organización democrática frágil. En años recientes, sin embargo, siguiendo períodos de estagnación económica de los años 1980 conocidos como los años de “la década perdida,” los países de América Latina se han esforzado en establecer mecanismos y cambios estructurales drásticos. Estos cambios incluyen ajustes en los programas de seguridad social, comercialización, impuestos, finanzas, y un programa de privatización masivo.
4. Regionalización, Historia del Proceso de Regionalización, Ventajas del Proceso de Regionalización.
Planificación se entiende como el proceso mediante el cual se preparan y se llevan a cabo una serie de acciones encaminadas a conseguir un fin. Para poder planificar, en cualquier ámbito en donde se pretenda hacerlos, es necesario fijar como punto de partida una serie de estrategias que permitirán diseñar planes de acción que conllevarán a su vez al logro del fin propuesto; algunas de esas estrategias, es precisamente la regionalización.
¿Qué entendemos por Región?
Habiendo dejado en claro que la regionalización es la estrategia y la política con que se va a llevar a cabo la descentralización, es necesario precisar el término región.
La palabra región evoca un área geográfica determinada, periférica o lejana al centro nacional y delimitado en sí misma.
Los criterios que permiten diferenciar una región de otra son variables y su elección depende del poder que lleva a cabo la tarea de regionalizar. Estos criterios pueden ser de carácter geopolíticos, morfogeográficos, étnicos, económicos, o bien, una combinación de ellos.
En resumen, en la definición de región, domina la idea de conjunto que reúne ciertas condiciones socio cultural y económico, ubicado sobre un territorio, que se estructura como sistema.
El proceso de regionalización se desarrolla debido a la necesidad de realzar ypotenciar el rol económico de los espaciosgeográficos, como estrategia dedesarrollo e incorporación de esos espacios al mercado mundial, considerando a la regionalización como un camino para descentralizar el Estado.
Todo el país subdividido en regiones es sujeto de la política de regionalización. La regionalización es la estrategia y la política con que se lleva a cabo la descentralización, lo que comprende la transferencia efectiva del poder, competencias y recursos del gobierno central hacia las regiones. Representa la democratización política, la desconcentración administrativa y la descentralización económica del Estado.
La implementación de la regionalización como estrategia para planificar es lo que da lugar a la llamada planificación regional cuyo objetivo básico es el de alcanzar el equilibrio en los ingresos interregionales, acompañado de una política nacional de redistribución del ingreso entre personas y de la democratización de las relaciones interhumanas.
La Regionalización hoy día
Hasta el presente podemos identificar dos paradigmas de regionalización:
El paradigma original de la planificación, funcional al estado centralizado y limitado a la Planificación Regional de espacios escogidos dentro de un país.
El moderno y actual, funcional al NOEM y la tecnología electrónica e informatizada.
El paradigma original surgió como una respuesta de las empresas para desarrollar ciertas áreas geográficas densamente pobladas que presentaban ciertas ventajas, producto de su ubicación, puertos naturales estratégicos para la economía, áreas de alta productividad económica, de necesidades apremiantes por pauperismo progresivo.
El paradigma moderno, actual, presupone un completo cambio de actitud frente a la gestión, administración y en la política frente a las empresas, incluyendo por lo tanto cambios en las esferas cultural, social y política.
El nuevo paradigma apunta a conceder cierto nivel de autonomía en la gestión o en la administración, dependiendo, en su naturaleza, de las concepciones que se tengan tanto como de la capacidad y voluntad política imperante en el país que esta aplicando políticas regionalizantes.
Historia Del Proceso De Regionalización
A partir de 1850 preocupación por la gestión de los recursos del territorio dio lugar a que en España comenzaran a aparecer diversos trabajos que abordaban esta problemática. En especial, en el seno de la Junta General de Estadística, antecedente de lo que hoy es el Instituto Geográfico y Estadístico se elaboraron las primeras formulaciones serias de regionalización peninsular con una explícita orientación hacia el reconocimiento de los recursos naturales. En este marco surge, además, un nuevo enfoque en los criterios para definir las unidades territoriales. La vieja tradición en la descripción de territorios, que tomaba como unidad la cuenca hidrográfica, dejó paso a un nuevo enfoque en el que las unidades territoriales venían caracterizadas por la altimetría (orografía), el clima y la vegetación, desarrollando de ésta manera diferentes aspectos de tipo protoecológico presentes en los trabajos que a principios del siglo XIX había desarrollado Alexander von Humboldt.
Elementos Externos que Influyen en la Inserción Económica de las Naciones:
La competitividad se manifiesta de una manera más intensa entre las empresas de un mismo sector industrial que entre los países. No obstante, la competencia entre las naciones por tener acceso a todo tipo de recursos es creciente en el dinámico y complicado ámbito internacional. Por lo tanto, para mejorar nuestra situación competitiva debemos entender como cambia este contexto internacional para así adecuar nuestras políticas y estrategias al cambio en los factores competitivos externos. Analicemos algunos de los factores más importantes de ese contexto tales como: la globalización y la regionalización; la racionalización del flujo financiero internacional; la especialización de las economías; el acceso a tecnología; las mayores restricciones ambientales y la consolidación de la democracia.
Federalismo, Autonomía y Regionalización
La regionalización es un aspecto y una manifestación muy importante de la autonomía. Los estados deben transformarse y reorganizarse con el fin de garantizar la más amplia autonomía a los diferentes grupos que viven en el país. El camino del federalismo es largo y tiene que recorrer muchas estepas; la regionalización y la autonomía son factores clave para la organización y transformación de las colectividades territoriales. De ahí que el federalismo sólo pueda ser auténtico y revolucionario cuando sus estructuras políticas y sociales cambien totalmente. La "revolución federalista" abolirá la concepción estatista de la sociedad y habrá de dividir y distribuir el poder procediendo siempre de manera racional y humanitaria.
La regionalización
La regionalización es un proceso encaminado a institucionalizar un pluralismo político de base territorial; supone la distribución, el reparto y la difusión del poder del Estado por el territorio nacional.
En la regionalización, la recuperación de las libertades perdidas es recobrar el protagonismo de su propia historia y una normalización de la vida política de los pueblos. Los procesos de regionalización y autonomía pueden contribuir a garantizar el derecho de los pueblos al reconocimiento de sus particularidades culturales e históricas. Pueden asegurar una mejor adecuación de la acción del Estado a las peculiaridades de los territorios o regiones.
La autonomía y la regionalización política, pueden contribuir al logro de una mayor eficacia y operatividad al trasladar la toma de decisiones hacia las regiones. Pero ambos procesos también pueden pervertirse y degenerar en una reproducción de los vicios del Estado central, creándose así un centralismo regional. Estos procesos no deben originar una duplicación de funciones ni convertirse en refugio de grupos oligárquicos.
Ventajas y Posibilidades de la Autonomía y la Regionalización
Ventajas:
Se adecua la acción del Estado a las necesidades locales, para que se recupere la idiosincrasia de cada territorio.
Se rechaza la imposición de formas de organización política concretas de unas realidades a otras. A cada comunidad le corresponde una estructura jurídica, política e institucional propia y singular.
Se desmasifica y aligera la función legislativa de los parlamentos nacionales, trasladando a las cámaras locales la tarea de crear leyes de ámbito local.
Posibilidades:
La posibilidad de participación de ciudadanos depende en cierta forma de un grado de información y de su capacidad de comprensión de los problemas. Si se considera que es a nivel local donde hay participación plena y que más allá de ese ámbito el interés disminuye, el reconocimiento del mismo con funciones administrativas y de gobierno aparece como necesario para la práctica de una democracia real.
5. Tratados de integración regional. (MERCOSUR, CAN.)
Tratados de Integración Regional
Existen datados en América Latina una cantidad de tratados para la integración regional de nuestros países. (Lista)
Las cotas de integración que los países americanos han alcanzado en proyectos como el MERCOSUR o la Comunidad Andina, son el resultado de un largo proceso integrador iniciado en la década de los sesenta, con la creación de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC). Sin embargo, no es hasta los años ochenta cuando se firma el Tratado de Montevideo (1980), marco jurídico global constitutivo y regulador de la Asociación Latinoamericana de Integración(ALADI).
Los países miembros consideran que su fecha de creación fue el 30 de noviembre de 1985, fecha de La Declaración de Foz de Iguazú que puso en marcha el proceso. Sin embargo, el nombre le fue asignado el 26 de marzo de 1991 por el Tratado de Asunción, en tanto que su existencia como persona jurídica de Derecho Internacional fue decidida en el Protocolo de Ouro Preto, firmado el 16 de diciembre de 1994, pero que recién entró en vigencia el 15 de diciembre de 1995. El Protocolo de Ouro Preto estableció un arancel externo común y desde 1999 existe una zona libre de aranceles entre sus integrantes con la sola excepción del azúcar y el sector automotriz. La Unión Aduanera se encuentra aún en proceso de construcción. El Mercosur es el mayor productor de alimentos del mundo.
Tratados y protocolos
Las normas de importancia extraordinaria para el Mercosur, se realizan como tratados internacionales y por lo tanto necesitan ser ratificados por los parlamentos nacionales. Toman la forma de protocolos complementarios del Tratado de Asunción, que constituye la norma institucional básica del Mercosur.
Por tratarse de una norma complementaria de un tratado, los protocolos suelen tener una tramitación más rápida para su ratificación parlamentaria en cada país. Excepcionalmente, en algún caso, como el Acuerdo Multilateral de Seguridad Social de 1997, se recurrió a la forma del tratado, y la tramitación para su ratificación demoró 8 años.
Declaraciones presidenciales
En algunos casos, los países miembros han recurrido a las declaraciones presidenciales, como en el caso de la Declaración sobre Compromiso Democrático de 1996, o la Declaración Sociolaboral de 1998. Las declaraciones son actos firmados por todos los presidentes que no necesitan ningún tipo de ratificación parlamentaria ni acto de internalización. Se discute entre los juristas la validez de estas normas, con gran variedad de puntos de vista.
Recomendaciones y demás actos de los organismos auxiliares
Los demás organismos del Mercosur producen recomendaciones a alguno de los tres órganos decisorios, y solo se transforman en normas obligatorias, si son aprobados y adoptan la forma de algunas de las alternativas tratadas en el punto anterior.
Un caso especial lo constituyen las recomendaciones de la Comisión Sociolaboral. Desde el punto de vista meramente formal no tiene diferencia alguna con las recomendaciones realidas por otros organismos del Mercosur. Pero debido a su peculiar composición tripartita (gobiernos, empleadores y sindicatos), las recomendaciones que realiza constituyen actos de consenso entre los tres sectores, lo que hace de las mismas verdaderos actos de diálogo y concertación social regional. El peso de ese consenso y el hecho de que los gobiernos están representados hace que su aprobación se encuentre virtualmente asegurada.
Internalización de las normas del Mercosur y el Derecho comunitario
El modo en que se logra la aplicación efectiva de las decisiones, resoluciones y directivas del Mercosur como derecho interno de cada país, y el rango jurídico que ellas ocupan frente a las normas nacionales, ha generado un problema específico conocido con el nombre de "internalización" de las normas supranacionales.
Los países miembros del Mercosur poseen diferentes mecanismos constitucionales para "internalizar" las normas establecidas por el bloque y le asignan diferentes rangos de supremacía frente a su derecho interno. En Argentina y Paraguay, que han adoptado el sistema conocido como "monista", los tratados y protocolos ratificados tienen valor superior a las leyes nacionales, y por lo tanto no pueden ser derogados ni suplidos por estas. En Brasil y Uruguay, que han adoptado el sistema conocido como "dualista", los tratados y protocolos tienen el mismo valor que las leyes nacionales, y por lo tanto estas predominan sobre aquellos si son de fecha posterior.
Por otra parte, las constituciones de los países miembros no tienen definido con claridad el status jurídico de las normas obligatorias dictadas por los organismos decisorios del Mercosur, ni sus condiciones de validez interna en cada estado.
En la práctica cada país ha elaborado procedimientos que permitan una rápida incorporación de las normas mercosureñas como derecho interno, pero en ningún caso hay una aplicación directa. Esto ha llevado a varios especialistas a sostener que el derecho mercosureño no tiene la condición de derecho comunitario.
Estados asociados al Mercosur
Tiene como estados asociados a Bolivia (1996), Chile (1996), Perú (2003), Colombia (2004) y Ecuador (2004). Bolivia, Perú, Colombia y Ecuador integran la Comunidad Andina (CAN), bloque con el que el Mercosur también firmará un acuerdo comercial.
El estatus de Estado asociado se establece por acuerdos bilaterales, denominados Acuerdos de Complementación Económica, firmados entre el Mercosur y cada país asociado. En dichos acuerdos se establece un cronograma para la creación de una zona de libre comercio con los países del Mercosur y la gradual reducción de las tarifas arancelarias entre el Mercosur y los países firmantes. Además de participar en calidad de invitados a la reuniones de los organismos del Mercosur y efectuar convenios sobre materias puntuales.
El Mercosur se concibe cómo un proyecto de integración a nivel América Latina, por eso prevé la incorporación de más estados de la región, sea para el estatus de estado asociado o estado miembro.
Acuerdos con otros bloques regionales.
Existe un acuerdo con la Comunidad Andina, establecido en el Acuerdo de Complementación Económica celebrado entre la Comunidad Andina y el Mercosur del 6 de diciembre del 2002. Además de la cooperación económica también se efectúa un diálogo político. Se abre también la posibilidad de entablar negociaciones con cada uno de los estados integrantes del bloque andino.
En noviembre de 2005 el Congreso Colombiano ratificó un Tratado de Libre Comercio (TLC) con el Mercosur. En consecuencia, el acceso a Mercosur de productos colombianos aumenta el peso político de Colombia en las negociaciones que actualmente se llevan a cabo para un tratado de libre comercio (TLC) con los Estados Unidos.
El 30 de diciembre de 2005, el presidente colombiano Álvaro Uribe firma la Ley 1.000, para la creación de una zona de libre comercio entre la Comunidad Andina y el Mercosur. Con este nuevo acuerdo, los productos colombianos consiguieron un acceso preferencial al Mercosur, a la vez que Colombia obtuvo la oportunidad de importar materias primas y bienes de capital de Mercosur a costos más bajos según lo establecido en el TLC. Colombia también logró unas condiciones de asimetría favorables que le permiten aplicar una desgravación gradual y progresiva de las importaciones provenientes de las economías más grandes del Mercosur, como Argentina y Brasil.
Libre residencia y circulación de personas
Reunión de jefes de Estado del Mercosur, en junio de 2005.
El Mercosur, Bolivia y Chile han establecido que todo su territorio constituye un Área de Libre Residencia con derecho a trabajar para todos sus ciudadanos, sin otro requisito que acreditar la nacionalidad y no poseer antecedentes penales. Esta área fue establecida en la Cumbre de Presidentes de Brasilia, mediante el Acuerdo sobre Residencia para Nacionales de los Estados Parte del Mercosur, Bolivia y Chile firmado el 6 de diciembre de 2002.
Si bien el Área de Libre Residencia y Trabajo no se asimila completamente a la libre circulación de personas (donde no se requiere tramitación migratoria alguna), los seis países han dado un gran paso adelante y establecido expresamente su voluntad de alcanzar la plena libertad de circulación de las personas en todo el territorio.
Mercosur Sociolaboral
Iguazú, 30 de noviembre de 2005, 20 años del Mercosur: Lula, Sarney, Kirchner, Alfonsín
A pesar de que la estructura original del Mercosur (Tratado de Asunción) no contemplaba ningún ámbito para tratar cuestiones socio-laborales, desde sus inicios, los sindicatos del Mercosur representados por la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS) con el apoyo activo de los ministerios de Trabajo, y un considerable sector de las organizaciones de empleadores, pugnaron por crear espacios tripartitos para analizar, debatir y decidir mediante el diálogo social regional, el impacto que la integración tendría sobre los mercados de trabajo y las condiciones socio-laborales.
De ese modo un año después de fundado el Mercosur se crea el SubGrupo de Trabajo para Asuntos Sociolaborales, dependiente del GMC, que en los inicios llevara el número 11, pero que a partir de 1995 es numerado definitivamente como SGT10. El SGT10 se organizó como un ámbito tripartito (ministerios de trabajo, empleadores y sindicatos) y se ha dicho que tomó la forma de "una OIT en miniatura". Generó una fructífera cultura subregional de diálogo social que originó todo lo que hoy se conoce como Mercosur Sociolaboral.
A partir de los acuerdos derivados del diálogo social en el SGT10, el Mercosur se fue dotando de organismos e instrumentos socio-laborales.
En 1994 se crea el Foro Consultivo Económico Social (FCES), mediante el Protocolo de Ouro Preto, integrado por las organizaciones de empleadores, trabajadores y de la sociedad civil, en "representación de los sectores económicos y sociales"; pero recién comienza a funcionar en 1996.
En 1997 se firma la primera norma de contenido socio-laboral del Mercosur, el Acuerdo Multilateral de Seguridad Social del Mercado Común del Sur (que va a tardar años en ser ratificado) y se crea el Observatorio del Mercado de Trabajo, dependiente del SGT10.
En 1998 los cuatro presidentes firman la Declaración Sociolaboral del MERCOSUR] (DSL), que a su vez crea la Comisión Sociolaboral (CSL), de composición tripartita, con el fin de seguir la aplicación de la DSL.
En 2000 el Mercosur más Bolivia y Chile proclaman la Carta de Buenos Aires sobre Compromiso Social.
En 2001, como consecuencia directa de los acuerdos tripartitos alcanzados en materia de formación profesional y la primera reunión de la CSL, se dicta la primera resolución socio-laboral de aplicación directa a los países miembros (sin necesidad de ratificación), la Resolución sobre Formación Profesional que sanciona el GMC (Resolución 59/91).
En 2003, por primera vez la CMC, el organismo supremo del Mercosur, sanciona una norma socio-laboral (de aplicación directa), la Recomendación 01/03 estableciendo el Repertorio de Recomendaciones Prácticas sobre Formación Profesional. El mismo año la CMC convoca a la Primera Conferencia Regional de Empleo que se realiza en abril de 2004 con composición tripartita (ministros de trabajo, empleadores y sindicatos) y finaliza con una importante Recomendación de los Ministros de Trabajo sobre una Estrategia Mercosur para la Creación de Empleo. En diciembre de 2004 se decide crear el Grupo de Alto Nivel para la elaboración de una estrategia MERCOSUR dirigida al crecimiento del empleo.
La XXX Cumbre de Presidentes de Córdoba de julio de 2006 aprobó importantes iniciativas referidas a la dimensión sociolaboral. En particular aprobó la Estrategia Mercosur de Crecimiento del Empleo (Decisión CMC Nº 04/06) y creó el Instituto Social del Mercosur.
Está constituida por Bolivia, Colombia, Ecuador, y Perú, junto con los órganos e instituciones del Sistema Andino de Integración (SAI). Antes de 1996, era conocida como el Pacto Andino o Grupo Andino.
Venezuela fue miembro hasta el 2006 y su proceso de desvinculación al parecer podría revertirse durante 2007.
Chile originalmente fue miembro entre 1969-1976, pero se retiró durante el Régimen militar de Augusto Pinochet debido a incompatibilidades entre la política económica de ese país y las políticas de integración de la CAN. Al volver a la democracia en 1990 se iniciaron inmediatamente las conversaciones para que Chile se reintegrara a la CAN como socio (mismo status que tiene la CAN con el Mercosur), cosa que se concretó el 20 de septiembre de 2006.
Ubicados en América del Sur, los cinco países andinos agrupan a 120 millones de habitantes en una superficie de 4.710.000 kilómetros cuadrados, cuyo Producto Interno Bruto ascendió en el 2002 a 260 mil millones de dólares.
Organización del SAI (Sistema Andino de Integración)
Principales organismos
Otros organismos
Libre tránsito de personas
Desde el 2003, los ciudadanos de los cinco países de la Comunidad Andina pueden ingresar sin visado a cualquiera de ellos, en calidad de turistas.
De esta manera, y de acuerdo a la Decisión 503 “Reconocimiento de documentos nacionales de identificación” y la Decisión 603 “Participación de la República Bolivariana de Venezuela en la Decisión 503”, se reafirma que la libre circulación de personas es una de las condiciones requeridas para la constitución gradual del Mercado Común Andino.
Los ciudadanos deberán presentar ante las autoridades del país receptor su documento nacional de identidad o el pasaporte en el caso de visitar Venezuela. El visitante recibirá la Tarjeta Andina de Migración (TAM), en la que se indicará la fecha de ingreso y el tiempo de permanencia autorizada.
Pasaporte Andino
El Pasaporte Andino fue creado por medio de la Decisión 504 en Junio de 2001. La Decisión 504 dispone que su expedición se base en un modelo uniforme que contenga características mínimas armonizadas en cuanto a nomenclatura y a elementos de seguridad. El documento es actualmente expedido por Ecuador, Perú y Venezuela. Se espera que Bolivia y Colombia lo hagan en 2006.
Crisis del 2006
La crisis de la Comunidad Andina se acentuó debido a la intención de Estados Unidos de negociar Tratados de Libre Comercio (TLC's) bilaterales con cada país. Dicha situación llevó a una disputa entre los miembros de de la Comunidad, quienes sostuvieron opiniones divergentes respecto a cómo negociar tratados de libre comercio o TLCs con otros países o bloques económicos.
Venezuela y Bolivia proponían que la negociación con bloques regionales o países grandes preferiblemente se hiciera en bloque, como Comunidad Andina, con el objetivo de impulsar el desarrollo y la integración regional, así como también, para proteger y fortalecer la normatividad regional.
Los otros tres países miembros consideraron que la negociación de TLCs bilaterales con Estados Unidos no perjudicaba la integración sino que podía ser complementaria a ella, además de que veían difícil concretar antes del 2007 una negociación como bloque debido a las diferencias políticas y económicas de los países de la región. El gobierno de Colombia, por ejemplo, expresó en varias ocasiones su preocupación por el vencimiento a finales del 2006 de las preferencias arancelarias que Estados Unidos le había concedido a Ecuador, Perú, Colombia y Bolivia por medio del llamado "ATPDEA", sin que hubiera muchas posibilidades de conseguir su extensión en el tiempo.
Los TLCs bilaterales que Estados Unidos empezó a negociar también se contraponían a la posición de la Unión Europea, que condicionaba un TLC con los países andinos a que éste se hiciera de bloque regional a bloque regional y a que la Comunidad Andina demostrara que había alcanzado un avanzado nivel de integración.
Aunque no se logró concretar una posición común, la Comunidad Andina en su conjunto expresamente autorizó al Perú, Ecuador y Colombia a negociar TLCs con Estados Unidos.
El 19 de abril de 2006, Hugo Chávez, quién cree que los TLCs bilaterales firmados por Perú y Colombia con Estados Unidos han perjudicado la integración andina, dijo que: "A la CAN le han clavado una estaca en el corazón y difícilmente va a salir indemne de los tratados de libre comercio (TLC) que algunos países han firmado con Estados Unidos". El canciller del Ecuador, país que continúa negociando un TLC bilateral con Estados Unidos, su similar del Perú y el presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez expresaron por separado que no compartían la opinión del presidente Chávez, considerando que la firma de un TLC sigue siendo compatible con el esquema de la CAN.
Con la firma de los TLC bilaterales, Perú y Colombia se comprometieron a modificar su legislación interna en aspectos que también contemplaba la normatividad andina, particularmente el artículo 266 que regula los derechos de propiedad intelectual. El artículo 266 exige que los ensayos clínicos tienen que ser solicitados a las agencias de salud relevantes para la solicitud de certificados de mercadeo para drogas y para químicos de uso en la agricultura. El artículo no impide a las agencias de salud la emisión de certificados a competidores y fabricantes de medicamentos genéricos o químicos a bajo costo.
Venezuela y Bolivia rechazaban la modificación del artículo para impedir la emisión de certificados a los fabricantes de drogas genéricas. El 6 de abril de 2006, en una reunión entre los cancilleres de Ecuador, Perú y Colombia, sin la participación de Bolivia y Venezuela, acordaron modificar el Artículo 266 sobre los medicamentos para cumplir con los requerimientos de los TLCs con Estados Unidos.
El 22 de abril de 2006 Venezuela oficialmente denuncia el Acuerdo de Cartagena, formalizando con ello su retiro de la Comunidad Andina. Según el Acuerdo de Cartagena (Artículo 153), el país que formaliza su retiro, deberá mantener las ventajas recibidas y otorgadas de conformidad con el Programa de Liberación de la Subregión, por un plazo de 5 años. Plazo que puede ser disminuido en caso fundados por decisión de la Comisión Andina y a petición del país miembro interesado.
Según Maria Cristina Iglesias, Ministra de Industrias Ligeras y Comercio de Venezuela, los TLC le entregaron a Estados Unidos la tutela de la CAN, lo cual exige que el grupo regional inmediatamente desregularice el mercado, de esta manera las importaciones procedentes de Estados Unidos hechas por Colombia invadirían el mercado venezolano. El retiro de Venezuela protegería la industria nacional de esta competencia subsidiada.
El canciller Alí Rodríguez justificó la salida de Venezuela afirmando que el TLC traerá efectos negativos como la flexibilización laboral, desmejoras al trabajador, concentración de capital, renuncia del Estado a la generación de políticas públicas, daño al desarrollo agrícola y bloqueo al desarrollo interno que impulsa Venezuela.
El presidente Colombiano Alvaro Uribe durante su campaña de reelección en mayo del 2006, defendió el TLC con Estados Unidos afirmando que Colombia tenía derecho a negociarlo buscando las mejores condiciones para el país, además dijo extrañarse de que el gobierno venezolano no hubiese manifestado su desacuerdo a la CAN cuando Colombia había anunciado sus intenciones con 22 meses de anticipación. También manifestó que le extrañaba la posición de Venezuela respecto a las negociaciones del TLC con Estados Unidos dado que este país, a pesar de las diferencias de Chávez con Bush, sigue siendo el principal socio comercial de Venezuela, especialmente en el campo petrolero. A pesar de la fuerte defensa hecha por Uribe de la firma de un TLC y de haber anunciado la conclusión del mismo, ésta no se ha materializado completamente a julio de 2006. Todavía continúan las negociaciones respecto a algunos temas específicos donde se presentaron divergencias en las interpretaciones de los dos equipos negociadores, una vez acordado el grueso del texto.
Durante las elecciones presidenciales peruanas del año 2006, el presidente venezolano Hugo Chavez apoyó abiertamente la candidatura del nacionalista Ollanta Humala, quien se mostraba abiertamente en contra de la firma del tratado de libre comercio con Estados Unidos. El presidente venezolano se enfrentó a los candidatos oponentes de Ollanta Humala, como el caso de la socialcristiana Lourdes Flores Nano y el socialdemócrata Alan García. Este último tuvo varios intercambios de palabras con el mandatario venezolano y contra el presidente peruano Alejandro Toledo, acusándolo de "perro faldero del imperio" por su tenáz lucha a favor de la firma del TLC. Este problema llevó a una crisis diplomática entre ambos países, llegando al punto que el gobierno peruano decidió retirar su embajador de Caracas y mantener con Venezuela solo relaciones comerciales.
Mientras tanto, en junio 29 de 2006, el ministro chileno de relaciones exteriores, Alejandro Foxley, realizó el anuncio que entre las prioridades comerciales de su cartera estaba el regreso del país andino a la CAN. Existe la posibilidad de que Chile vuelva a vincularse en el futuro como miembro asociado.
La ALADI se ha configurado como el marco en el que se desarrollan el resto de las políticas y acuerdos de integración. De hecho, su estructura jurídica da cabida a los más diversos acuerdos subregionales, multilaterales y bilaterales de integración que surgen en forma creciente en el continente (Comunidad Andina de Naciones, MERCOSUR, etc.)
Son países originarios de la ALADI, signatarios del TM80, la República Argentina, la República de Bolivia, la República Federativa del Brasil, la República de Chile, la República de Colombia, la República del Ecuador, los Estados Unidos Mexicanos, la República del Paraguay, la República del Perú, la República Oriental del Uruguay y la República Bolivariana de Venezuela.
Posteriormente, el 6 de noviembre de 1998, la República de Cuba fue aceptada como país miembro en la Décima Reunión del Consejo de Ministros por la Resolución 51(X), pasando a ser miembro pleno de la ALADI el 26 de agosto de 1999, luego de haber cumplido las formalidades pertinentes.
Pueden ser parte de la ALADI aquellos países latinoamericanos que así lo soliciten (Artículo 58 del TM80) y sean aceptados, previa negociación con los países miembros, conforme al procedimiento establecido por la Resolución 239 del Comité de Representantes.
Corresponde al Consejo de Ministros aceptar la adhesión de un país como miembro de la ALADI, decisión tomada por el voto afirmativo de los dos tercios de los países miembros y sin que exista voto negativo.
Con el claro objetivo de lograr un desarrollo económico equilibrado de todos sus miembros el éxito inicial de este proceso generó grandes expectativas que no se vieron materializadas ya que los acontecimientos políticos precipitaron su crisis. Casi cumplida su primera década el Mercado Común sufre una crisis que culmina con el conflicto bélico entre El Salvador y Honduras a mediados de 1969. Tras varios intentos fracasados de reestablecer el funcionamiento de este esquema regional la situación permaneció sin grandes avances, paralizada por la inestabilidad interna en varios de los países miembros y las consiguientes tensiones que esta situación generó entre ellos. La gravedad internacional que adquirieron estas tensiones a lo largo de la década de los ochenta constituyó un factor adicional para debilitar el alicaído esfuerzo de integración.
A pesar de las enormes dificultades el Mercado Común Centroamericano (MCCA) consiguió subsistir para resurgir fortalecido y renovado durante los últimos años. Las instituciones y la normativa creada durante sus primeras dos décadas sirvieron de base para el resurgimiento de la integración en la región y su posterior consolidación política.
En 1990 y como parte del proceso de paz de Esquipulas, los Presidentes centroamericanos acordaron reestructurar, fortalecer y reactivar el proceso de integración, así como sus organismos. Este proceso llevó a la firma del Protocolo de Tegucigalpa el 13 de diciembre de 1991 por los Estados de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. De este modo se creaba el Sistema de Integración Centroamericana iniciando una nueva etapa transformadora con la aplicación de este nuevo marco jurídico y ordenamiento institucional. La entrada en funcionamiento del SICA fue el 1 de febrero de 1993.
La nueva realidad regional plasmada en el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), representa una región más abierta, más ordenada y más democrática. La nueva integración es global al abarcar los aspectos económicos, sociales, culturales, políticos y ecológicos, y al promover el desarrollo integral en forma armónica y equilibrada.
El Sistema de Integración Centroamericano (SICA) agrupa a los organismos de integración económica, la Corte Centroamericana de Justicia, el Parlamento Centroamericano y un Comité Consultivo Multisectorial. En 1997 los gobiernos acordaron una reforma por la cual se creó la Secretaría General con sede en El Salvador. El SICA agrupa actualmente a los países miembros del MCCA y a Panamá.
Desde el año 2000, los mandatarios de América del Sur inauguraron un nuevo foro político con la intención de impulsar el proceso de cooperación regional. Fruto de este impulso, los jefes de Estados de América del Sur han lanzado la propuesta de una "comunidad de naciones" que engloba a 12 países, que cubren 17 millones de kilómetros cuadrados, con 361 millones de habitantes y un producto interior bruto de más 970.000 millones de dólares.
Este intento de superación de los esquemas tradicionales de integración (MERCOSUR o Comunidad Andina) tuvo su momento inaugural en diciembre de 2004, en el marco de la tercera cumbre de jefes de Estado, en la ciudad de Cusco, en los Andes peruanos. Sus principales promotores fueron los presidentes Luiz Inacio Lula da Silva de Brasil, y Alejandro Toledo de Perú, con el fuerte apoyo del MERCOSUR, y del argentino Eduardo Duhalde, Presidente de la Comisión de Representantes Permanentes de esta organización.
La Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN) fue presentada como un programa muy ambicioso, y sus defensores la comparaban con la Unión Europea. Sin embargo los pasos son todavía tímidos. Los presidentes no firmaron un tratado constitutivo de la "Comunidad", y apenas lograron una declaración con compromisos genéricos en temas como luchar contra la pobreza, generar empleo, asegurar la educación o comprometerse con la paz y la democracia. Su principal objetivo es la creación de un "espacio sudamericano integrado en lo político, social, económico, ambiental y de infraestructura", y que la Comunidad se desarrollaría apelando a la "concertación y coordinación política y diplomática". Para ello se establecieron tres grandes pilares:
- Cooperación polí;tica, social y cultural con áreas prioritarias como el fortalecimiento de la democracia, la lucha contra las drogas y la corrupción.
- Integración econóe;mica, comercial y financiera partiendo del Acuerdo de libre comercio CAN-MERCOSUR en busca una mayor convergencia entre los dos bloques regionales y con Chile, Guyana y Surinam.
- Desarrollo de la infraestructuura física, la energía y las comunicaciones a través de la Iniciativa IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana)
ya propuesta en el año 2000 durante la I Cumbre de Presidentes y que prevé proyectos para los próximos 30 años.
Grandes retos futuros
Como ha ocurrido tradicionalmente en la cooperación regional, el acercamiento propuesto es esencialmente económico y comercial, basado en el acuerdo de complementación comercial entre los dos bloques, y muy especialmente por medio de la conexión por carreteras, energía y comunicaciones.
El proceso de integración sigue en marcha, aunque aún quedan muchos temas pendientes de solución. En el momento que se promovía la creación de la CSN, se mantenían las disputas comerciales entre los miembros plenos del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). En este sentido, varios jefes de Estado apuntan a la necesidad de fortalecer el MERCOSUR y otros esquemas de cooperación como paso previo a la construcción de un verdadero espacio de integración en una Comunidad Sudamericana.
Uno de los problemas que plantea esta comunidad, es que las nuevas naciones que se suman lo hacen solamente como "miembros asociados" y, por lo tanto, no ingresan a la estructura de compromisos políticos del bloque propia de los "miembros plenos", aspecto que ha de ser solucionado si se pretende caminar hacia una integración plena.
Además, en el momento que se promovía la creación de la CSN, se mantenían las disputas comerciales de baja intensidad entre los miembros planos del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). En este sentido, varios jefes de Estado apuntan a la necesidad de fortalecer el Mercosur y otros esquemas de cooperación como paso previo a la construcción de un verdadero espacio de integración en una Comunidad Sudamericana.
En este camino a la integración, el 19 de abril de 2005 altos mandatarios de las 12 naciones que forman parte de la CSN celebraron una reunión en Brasilia (Brasil) con el objetivo de fortalecer este proceso de integración. Por otro lado, a pesar de su carácter embrionario, la Comunidad ha tenido ya la oportunidad de actuar en el plano político, a través del envío de una comisión observadora a Ecuador con motivo de la crisis que terminó con la dimisión del presidente del país, Lucio Gutiérrez.
Fue creado en 1965 por acuerdo suscrito entre el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Gobierno de la República Argentina. Desde el punto de vista institucional el INTAL forma parte del Departamento de Integración y Programas Regionales del BID. A lo largo de casi 40 años ha desarrollado tareas de investigación, cooperación técnica y capacitación a gobiernos e instituciones en los ámbitos académico, empresarial y de la sociedad civil en apoyo a los procesos de integración y cooperación regionales.
De acuerdo con ello, el objetivo general es promover y consolidar el proceso de integración en América Latina y el Caribe en los niveles subregional, regional, interregional, hemisférico e internacional.
Dentro de las actividades del INTAL se concentran las siguientes líneas temáticas
(i) El desarrollo de la infraestructura física; (ii) Aspectos jurídicos de los Acuerdos de Integración; (iii) Coordinación y convergencia macroeconómica; (iv) Integración y cambios de la estructura productiva en América Latina y el Caribe; (v) Cuestiones sociales en los marcos subregionales; (vi) Integración y desarrollo de áreas de frontera; (vii) Grado de preparación de países de la región para adherir al TLCAN o vincularse con la Unión Europea y APEC, y participar en la convergencia hemisférica; (viii) Corrientes de inversión directa intrasubregional inducidas por los acuerdos de integración y complementación económica; (ix) Armonización de las regulaciones de los mercados de servicios; y (x) Desarrollo de sistemas subregionales de información.
Desde 2001, el INTAL es sede de la Secretaría del Comité de Coordinación Técnica del proyecto IIRSA -Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana en América del Sur. Este Comité está formado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (FONPLATA).
Durante la Segunda Reunión Ministerial institucionalizada de Cancilleres de la Unión Europea (UE) y el Grupo de Río celebrada en Santiago de Chile el 28 y 29 de mayo de 1992, se acordó la puesta en marcha de un Programa de Formación para la Integración Regional destinado a la capacitación de cuadros en integración regional.
En este contexto, en marzo de 1993, se creó con carácter permanente y con un equipo mínimo y de alta flexibilidad destinado a la instrumentación, gestión y coordinación y desarrollo del Programa en América Latina, el Centro de Formación para la Integración Regional (CEFIR), con sede en Montevideo, Uruguay. La ejecución del Programa fue encomendada al Instituto Europeo de Administración Pública (IEAP).
A partir de la Cuarta Reunión Ministerial Institucionalizada Unión Europea - Grupo de Río celebrada en San Pablo (Brasil), los días 22 y 23 de 1994, este Programa se inscribe a su vez en el Programa UE / GRIO de Formación de Recursos Humanos (FOR CE-RIO).
El 21 de mayo de 1996, el Comité PVD/ALA aprobó el "Programa de Formación para la Integración Regional en el marco del Grupo de Río (CEFIR)" por el bienio 1996-1998.
Durante la XI Cumbre Presidencial del Grupo de Río realizada en Asunción en agosto de 1997 se decidió crear una "Comisión Especial CEFIR" con la finalidad de concertar una posición común con respecto al Centro. Dicha Comisión elaboró una propuesta de estudio para la consolidación y ampliación del CEFIR.
En la VII y VIII Reunión Institucionalizada Grupo de Río - Unión Europea (Noordwijk, 8 de abril de 1997 y Panamá, 11 y 12 de febrero de 1998 respectivamente), los Ministros de ambas regiones acordaron la consolidación y ampliación del CEFIR, y subrayaron la conveniencia de establecer mecanismos que le permitan continuar y ampliar sus actividades (Noordwijk) y reconocieron la necesidad de decidir la futura estructura institucional y la financiación equilibrada del CEFIR (Panamá).
Universidad Yacambu
Maestría en Gerencia de las Finanzas y de los Negocios
PLanificación
Instructor: Prof. Leonor Dillon