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Es
muy difícil explicar con palabras la cantidad de sentimientos y emociones
que percibes cuando ves que la gente te aplaude sin ningún tipo de
reservas, como si tuviese el corazón en las manos y tratara de hacértelo
llegar en señal de homenaje. Yo veía sus caras y me atrevía a captar en
las mismas algo muy parecido a lo que debe ser la felicidad, aunque fuese
en tono menor. Notaba también que existía una especie de comunicación
muy emocional entre el público y yo, hasta el punto en que con el gesto
lo abrazaba y a la vez me sentía abrazado por él. |