![]() |
Páginas WEB multimedia diseñadas por Pere-Enric Barreda | ![]() |
![]() |
Desde allí se divisa encima la impresionante roca, con los tres niveles de edificación: donde nos hallamos, el intermedio y el superior. Al ir avanzando, veremos sucesivamente desde la base las torres de la Pardala, en el segundo nivel, y en el tercero la Torre Celoquia y el exterior de la Plaza de Armas. Finalmente se ve la puerta segunda, una torre del nivel intermedio y la misma plaza.
Al acabar el camino cubierto, se pasa por los restos de la puerta primera. A la derecha está la Porta Ferrissa, por donde afirma la tradición que entró Blasco de Alagón en el castillo. Después viene la segunda puerta, cuadrada, y, después de hacer un zig-zag ante el cuerpo de guardia, se llega a la Entrada Principal, con defensas de artillería.
La entrada tiene doble portalada que lleva en el dintel una corona y el año 1839. El interior es un pasadizo del siglo XV. A la salida, a la derecha, se halla el aljibe, y a continuación el Palacio del primer gobernador borbónico, el Marqués de Itre, con las armas de Felipe de Borbón.
Todo este nivel intermedio está reforzado con numerosas defensas y comprende lo que debía ser panadería u horno y los alojamientos de los soldados, en parte arrasados por un deslizamiento de rocas. Al llegar al oeste se halla la torre de la Pardala, del siglo XIV, y los retretes "al vol", lugar por donde los carlistas entraron en el castillo el 26 de enero de 1838, después de escalar la muralla con largas escaleras.
A continuación se ve el Catxo, calabozo oscuro y húmedo donde fue apresado el príncipe de Viana. Encima se divisa la empinada escalera que da acceso a la parte superior. Siguiendo hacia el Norte, al pie de dicha escalera, está la guardia del Cadró. Después, se ve en el nivel de abajo el acceso por la primera puerta.
Escaleras arriba, se ve una excelente panorámica del muro oeste. Enseguida se llega a la puerta de acceso al Matxo o fortificación superior, una vez atravesado un pasadizo abovedado, testimonio de numerosas culturas. Al fondo a la derecha está la base de la Torre del Homenaje, medieval, conocida como la Celoquia, que está casi derribada. Girando a la izquierda se llega a la Plaza de Armas, arruinada desde el bombardeo de 1840, que causó numerosos daños al castillo, como se ve en una litografía de época.
Para visitar el Castillo de Morella es imprescindible pasar por el Convento de Sant Francesc, joya del arte gótico en la ciudad, como lo demuestra el porche y un arco a mano derecha.
Junto al camino de acceso al castillo se ven las ruinas del antiguo refectorio del convento, que es donde se tomaba la comida. Las excavaciones han comenzado a sacar a la luz el pavimento de la sala.
Al lado está el claustro, sin techo, con unas bellas arcadas góticas de gran simplicidad arquitectónica. En medio hay un jardincillo, con un pozo y una pila.
La iglesia es gótica, con una nave muy espaciosa y alta. Está en proceso de restauración. El ábside muestra las nervaduras, unas ventanas muy alargadas y una serie de lóculos a la altura del presbiterio.
Se conserva una serie iconográfica entera de escudos medievales y laudas sepulcrales, además de una afiligranada cruz de piedra gótica: al pie lleva representados un santo, un papa y un rey, que hacen referencia a la estancia de Sant Vicent Ferrer, el Papa Luna y Ferran de Antequera en la ciudad el año 1414.
Y en el mismo claustro se debe visitar una salita con portada de arco románico de conquista, muy valiosa porque en su muro (a la derecha) se halla el mural de la Dansa de la Mort, de gran valor artístico, literario y etnográfico. Con él se acaba la visita.
Última actualització: 8 d'agost de 1997