TECNICAS BASICAS DE FOTOGRAFIA

Aprender a ver fotográficamente es más importante para la creación de una buena imagen que una gran cantidad de conocimientos técnicos. Los métodos básicos de la fotografía son fáciles de aprender y con el tiempo se aplican automáticamente. Así, una vez aprendidos todos los tecnicismos de nuestras cámara, procuraremos que nuestras fotografías sean diferentes, haremos fotografías para expresar nuestros sentimientos, para reflejar nuestra visión de las cosas, y así conseguiremos que nuestras fotografías sean personales.

Una buena fotografía es la que logra afectar positivamente nuestras fibras más sensibles, "la que nos sorprende", provocándonos reacciones afectivas que podamos juzgar. Para tomar buenas fotografías, será preciso que acostumbremos nuestros ojos a ver lo que nos rodea de la misma forma que lo ve la cámara.

        Las fotografías, sin trucos, son exclusivamente tal cual es la realidad. Para realizarlas se nos exigirá aplicar una serie de controles como la iluminación, el punto de vista, el encuadre, etc. La habilidad para reconocer estas cualidades visuales del motivo es imprescindible para el fotógrafo.

            Apliquemos los siguientes consejos para conseguir fotografías diferentes y desarrollar un estilo personal:

 

-REALZAR LAS LÍNEAS

-IDENTIFICAR LAS FORMAS

-OBTENER EL RITMO NECESARIO

-RECONOCER LA TEXTURA

-DESCRIBIR LOS VOLÚMENES

-BUSCAR EQUILIBRIO  EN LA COMPOSICIÓN

-DISPONER Y COMPONER LAS IMÁGENES

-ENCUADRAR Y REENCUADRAR

-ESCOGER LA MEJOR PERSPECTIVA

-ENCONTRAR LA EFECTIVIDAD DE LOS ÁNGULOS MÁS ATÍPICOS

-TRANSMITIR SENSACIÓN DE TAMAÑO Y DE ESPACIO

-ENSEÑAR MENOS Y SUGERIR MÁS

-CAPTAR LOS MOMENTOS DECISIVOS

-SABER ESPERAR LO INESPERADO

-ESTUDIAR EL LENGUAJE DE LA LUZ

-SENTIR LO QUE SUGIERE CADA COLOR

-NO OLVIDAR LA BELLEZA DEL BLANCO Y NEGRO

-NI LA INTENSIDAD DE SUS TONOS

-DE DIA, DE NOCHE Y DURANTE LAS CUATRO ESTACIONES

 

   REALZAR LAS LÍNEAS, rectas o curvas, horizontales o verticales, físicas o no, las formas y los ángulos de las líneas aportan su influencia a la escena. Las verticales sugieren formalismo, orden y estabilidad. Las horizontales comunican calma, tranquilidad y espaciosidad. Las curvas tienen gracia, fluidez y armonía, son más dinámicas que las rectas y su movilidad comunica sensualidad a la imagen. Las oblicuas y los ángulos, se interpretan como avance o como caída y por eso comunican dinamismo.  Las líneas por medio de la perspectiva lineal crean sensación de profundidad, delimitan trayectorias y contribuyen a la organización de la imagen. La forma más eficaz de destacar una parte concreta de la escena dirigiendo la vista hacia ella, dándole énfasis, son las líneas directrices. Su eficacia depende en gran medida del punto de mira que usemos.

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    IDENTIFICAR LAS FORMAS pues estas constituyen la base a la que se añade color, textura y otras cualidades. Las sombras son una fuente de formas vigorosas particularmente rica. Para destacar u ocultar una forma, es necesario probar diferentes puntos de vista, lo que dará lugar a interesantes variaciones de la forma. Esta es un elemento muy poderoso que tiende a dominar la escena y convertirse en motivo. Existe  el peligro de que una forma vigorosa pero sin interés, (quizás una sombra situada fuera del campo de visión del motivo) acapare la atención del observador.

  OBTENER EL RITMO NECESARIO mediante la repetición de líneas, formas, volúmenes o colores, lo que aporta armonía y vitalidad. Por lo general, es necesario hacer una ruptura para dar variedad y crear un centro de interés, pues un motivo rítmico único y uniforme suele resultar excesivamente monótono.  Cuando se empieza a buscar conscientemente el ritmo se encuentra por todas partes, pero el fotógrafo ha de tratar el ritmo con cuidado para convertirlo en un aporte positivo que contribuya a la estructuración de la imagen. El color enriquece el ritmo.

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   RECONOCER LA TEXTURA DE LAS COSAS comunicando a la vista cualidades táctiles como la suavidad o la aspereza, para ello la luz será decisiva, dependiendo de su calidad o dirección variará el aspecto de la textura. No confundir la textura con el ritmo. La textura actúa como "modulador luminoso" y puede crear ritmo de sombras, pero el ritmo no siempre tiene textura. Por lo general la luz frontal suave minimizará la textura y la dura y oblicua la exagera.

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     DISTRIBUIR LOS VOLÚMENES con el sombreado, el color y las formas. La dirección de la luz puede hacer que un objeto tridimensional se reproduzca tal cual es o parezca plano. También acentúa o exagera el volumen al igual que controla el aspecto de la textura, que es volumen a pequeña escala. La forma está estrechamente unida al volumen, reconocemos muchos objetos familiares  por su forma y damos por sentado su volumen. El agua y las llamas dan lugar a volúmenes en perpetuo cambio, frente a estos motivos, la fotografía manifiesta su diferencia con la pintura  pues es capaz de captar íntegramente y en un instante todos los detalles de lo efímero. Las velocidades de obturación más altas y el flash  recogen volúmenes imperceptibles por el ojo, como una zambullida o el estallido de un globo.

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     BUSCAR EQUILIBRIO EN LA COMPOSICIÓN disponiendo lo que vemos dentro del marco limitado de una imagen con solo cuatro lados y dos dimensiones. La fotografía es un medio estático por lo que debemos decidir con sumo cuidado la posición de los elementos: horizonte, centro de interés, distribución de colores, equilibrio, etc. Fotografiar es en realidad encerrarse en un papel, observar lo que nos rodea y plasmarlo en dos dimensiones. Al mirar por el visor quedan excluidas partes de la escena, lo que nos exigirá a tomar nuevas decisiones: La primera, para todas las cámaras de 35 mm, cuyo visor es rectangular, será la colocación vertical o horizontal de la cámara. La opción más natural tanto por que estamos acostumbrados a ver de esta manera, además el cine y la televisión nos condiciona a ello y también por que resulta mucho más cómodo sujetar la cámara, es la posición horizontal. En composición, el equilibrio se refiere a la distribución de las masas de tono y color, de las formas y las líneas, de modo que colectivamente den sensación de estabilidad. La manera más obvia de conseguirlo es la simetría, y aun que el resultado final será ordenado, también nos parecerá estático y sin vida. La composición basada en el orden, equilibrio y la sencillez, se considera "clásica". La cámara nos dará mucha más libertad para buscar equilibrios más dinámicos, lo que obliga al ojo del espectador a recorrer activamente la imagen, pero sin dividir el interés.

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    DISPONER Y COMPONER LA IMAGEN, seleccionar y organizar para que resulte atractiva. El fotógrafo debe considerar el visor como una hoja de papel y examinar el motivo, no como aparece en la realidad, sino tal como aparecerá dentro de la imagen fotográfica. En los primeros tiempos de la fotografía, la composición seguía las normas establecidas por la pintura. Cuando aparecieron a primeros de siglo las cámaras portátiles, todas esas convicciones entraron en crisis, posiblemente por simple ignorancia de las mismas. Esta libertad favoreció un enfoque de ver las cosas más experimental y hoy en día está casi todo permitido. Pero aun que la composición fotográfica carezca de reglas fijas, hay una serie de normas que dan resultados más vigorosos y se usan con más frecuencia. La disposición del elemento más importante de la imagen en el mismo centro, le dará una fuerza obvia, aunque a costa de un resultado estático y monótono. Una forma de organizar el espacio fotográfico consiste en dividir mentalmente el área de la imagen en tercios tanto verticales como horizontales, lo que da lugar a una cuadrícula que actúa como guía para organizar la composición. Es la denominada regla de los tercios, y constituye un muy valioso punto de partida para iniciarse en la composición.

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      ENCUADRAR Y REENCUADRAR, con "marcos" sencillos y naturales incluidos dentro de la misma escena, pues los bordes de la fotografía no constituyen la única forma de enmarcar. Entre las razones que más fuerzan a usar marcos dentro de la imagen está el interés por llamar la atención del espectador hacia el sujeto principal de la fotografía, ocultar detalles molestos, o poder llenar primeros planos que resultarían vacíos. Algunos encuadres pueden transmitir sensación de profundidad.

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      ESCOGER LA MEJOR PERSPECTIVA desviando la cámara hacia arriba o hacia abajo, hacia la derecha o hacia la izquierda para cambiar inmediatamente la posición de los objetos y seleccionar la composición adecuada bajo diferentes puntos de vista. Uno de los cambios de punto de vista más importante consiste en aislar lo más significativo del motivo acercándonos y dejando fuera de ella posibles irrelevancias. El desplazamiento circular en torno al motivo determina cambios muy significativos, transforma el fondo y altera la dirección de la luz.

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       ENCONTRAR LA EFECTIVIDAD DE ÁNGULOS ATÍPICOS, evitando incurrir en lo obvio. El punto de vista colabora decisivamente a intensificar el significado de la imagen. Un ángulo, normal, horizontal, a la altura de los ojos, aporta realismo. Cuando se fotografía desde abajo (contrapicado) las personas y los objetos adquieren poder y superioridad dominando al espectador. Tomadas desde arriba (picado) estos aparecen disminuidos. En caso de paisajes abiertos el horizonte centrado divide la imagen en dos, con el riesgo de no poder colocar un centro de atención único. Suelen ser mejores los resultados con horizontes altos o bajos, a no ser que busquemos una imagen totalmente simétrica. En un horizonte bajo el cielo domina la imagen dando sensación de profundidad, de lejanía. En caso de un horizonte alto la vista chocará con los primeros planos dándoles más importancia.

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       TRANSMITIR SENSACIÓN DE TAMAÑO Y ESPACIO, pues en la vida cotidiana raramente debemos detenernos para determinar el tamaño de un objeto. Pero en la composición fotográfica, que presenta una visión plana de la realidad, lo primero que deberemos buscar es una referencia que nos ayude a establecer el tamaño y la proporción de las cosas. Cuando la figura humana se yuxtapone sobre formas imponentes, naturales o hechas por el hombre, el efecto es a menudo sobrecogedor.

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      ENSEÑAR MENOS Y SUGERIR MÁS, pues de todos es sabido que en fotografía los paisajes muy amplios carecen de interés. Lo esencial de un lugar suele resumirse mejor limitándose a una zona reducida. Centrarse en un detalle es también, con frecuencia, una técnica interesante y eficaz. Preguntarse antes de realizar un retrato si es necesario incluir la figura cuando lo más importante es la expresión.

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       CAPTAR LOS MOMENTOS DECISIVOS, esas fracciones de segundo en que todos los elementos de la escena se conjugan para expresar de la mejor forma posible los acontecimientos. Aprovechando la capacidad única que tienen las cámaras de retener una parte del tiempo. En muchas actividades, y sobretodo en acontecimientos deportivos, que culminan en un clímax, captar ese instante es más fácil de lo que parece. Pero en el recorrido ojo-cerebro-dedo tarda demasiado tiempo en recorrerse. Es, pues imprescindible anticiparnos y disparar en el instante previo al clímax, lo que elimina el tiempo de reacción.

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          SABER ESPERAR LO INESPERADO para captar las expresiones o escenas irrepetibles. Fracciones de la vida cotidiana como las instantáneas que nosotros tomamos son una manera de registrar el tiempo. El momento crítico influye en la estructura de la imagen tanto como en su contenido. Hay veces que saber esperar a que un objeto, persona, sombra, etc. llegue a un punto determinado para equilibrar una panorámica o alcance el vértice de convergencia de varias líneas de perspectiva.

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         ESTUDIAR EL LENGUAJE DE LA LUZ, así como los pintores se valen de los óleos, para nosotros los fotógrafos, nos será imprescindible conocer y dominar este medio. La luz crea los matices que vemos en una fotografía en color y los tonos que vemos en una fotografía en blanco y negro. Las variaciones más sutiles pueden afectar en gran medida al énfasis y al clima de una fotografía. La luz es la fuente de todo color. La luz blanca pura se compone de todos los colores visibles. Esto se demuestra fácilmente haciendo pasar un rayo de luz a través de un prisma y quedará descompuesta en un abanico de todos los colores.

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       SENTIR LA ATRACCIÓN DEL COLOR ; el rojo parece activo y afirmativo, los objetos de este color avanzan y se expanden, justo lo contrario que los azules, que parecen contraerse y retroceder. Los amarillos son más claros y por ello se asocian con la luz. Para llamar la atención con el color, no es necesario hacer composiciones llenas de colores, basta con una salpicadura de color vivo dentro de una escena con colores apagados, para destacar con fuerza. La composición en color exige más cuidado que en la elaboración de la imagen en blanco y negro, porque es preciso tener en cuenta a la vez el tono y el color, con las implicaciones emocionales de éste.

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       NO OLVIDAR LA BELLEZA DEL BLANCO Y NEGRO en donde la interpretación de la realidad, y no su reproducción exacta, nos permite una gran flexibilidad. Para ello deberemos antes  aprender a valorar los colores en términos de su intensidad, a observar la fuerza de la luz, que nos determinará, casi siempre, la gama de contraste entre luminosidad y oscuridad.

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      NI LA INTENSIDAD DE LOS TONOS que son como las notas de un piano, al tocar una nota alta inmediatamente después de una de muy baja, sorprende y llama la atención. Así pues, la forma en que la vista percibe un tono determinado depende de lo que rodea ese tono. Las fuertes diferencias tonales entre el motivo y aquello que le rodea son apropiadas para temas espectaculares. Cuanto más fuerte sea este contraste, más atractivo se hará el centro de atención. Por el contrario la mejor forma de dar un énfasis sutil sin destruir el ambiente apacible, será recurrir a tonalidades suavemente degradadas.

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       DE DIA, DE NOCHE Y DURANTE LAS CUATRO ESTACIONES en cualquier momento, época, o condición climática es buena para obtener fotografías. En primavera, la calidad de la luz adquiere una brillantez que se complementa con el verdor pálido del follaje y el blanco de los nuevos brotes. El otoño muestra la naturaleza en su aspecto más hermoso, las luces claras pero con una suave tonalidad rojiza que se mezcla con los colores rojo vivo y ámbar dorado de las hojas secas. En invierno la luz es fría como las ramas desnudas de los árboles y la nieve, aun que pueda presentar problemas de exposición, nos ayudará a simplificar y unificar una escena. La luz intensa y directa del verano, da unos colores muy ricos y brillantes, pero es por lo general poco favorecedora. Con mal tiempo, lluvia, nieve, niebla, u otras inclemencias, nos pueden añadir ambiente diferente a las fotografías y hacerlas mágicas.

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