MI ESPOSA SUMISA
Como de costumbre, el dejo en la
habitación una nota con instrucciones, además de la vestimenta que debería
ser utilizada para la salida que tendrían, La vestimenta era una falda de
cuero negra, un par de medias caladas, zapatos de tacón negros, y una blusa
escotada, En la nota decía que debería utilizar, solamente esa ropa, nada
de ropa interior, lo único que se le permitía, era una chaqueta encima la
cual, ella tenia la libertad de elegir. El resto de las instrucciones eran
que debería ponerse un collar de sumisión y que debería obedecer
absolutamente todo, sin cuestionar nada.
El, por su parte la esperaba en
el auto, afuera de la casa, listo para salir directamente, sin ceder espacio
a ninguna conversación amistosa. Finalmente ella abordo el vehículo y
salieron. El condujo en completo silencio, a ella le embargaba la curiosidad
respecto al destino, por lo que quiso pregunta, pero fue inmediatamente
censurada con un implacable “Cállate”.
Luego de unos minutos de
conducción por la ciudad, llegaron a una esquina donde habían indigentes
pidiendo dinero a los conductores, el le ordeno abrirse totalmente la blusa
y exhibir sus senos, los hombre miraban desorbitadamente, ella sentía una
mezcla de pudor y excitación, que crecía con cada mirada que daban los
hombre, por fin el movió el auto y la condujo hasta un motel.
AL llegar al motel, el le ordeno
que no bajara, que se desnudara en el auto, y pusiera la cadena al colar que
llevaba puesto, él por su parte ingreso a la habitación para prepararla y
luego de unos segundos regreso le abrió la puerta del vehículo y tomando de
la cadena le ordeno descender, no sin antes esposar sus manos a la espalda,
al sacarla del vehículo le dio unas vueltas alrededor del auto, para que
sintiera el frió de la noche, y finalmente ingreso a la habitación. Una vez
dentro le quito las esposas y la puso en cuatro patas para hacerla recorrer
la habitación con la cadena como una perrita, al finalizar el paseo la ato
de pie a una reja en el interior dejando sus brazos atados y sus piernas
separadas. Tomo su látigo y comenzaron los azotes, esto no obedecía a ningún
castigo, solo la azotaba por su placer, ella recibió azotes en sus nalgas,
piernas y espalda, la intensidades de los azotes eran variable, partiendo
con golpes muy suaves, hasta llagar a golpes muy duros, que hacían que ella
doblara su cuerpo debido al dolor provocado. La sesión de azotes fue larga,
alrededor de unos 10 minutos, los que intercalaba con suaves caricias para
permitir la relajación y tolerar así mas azotes.
Pasado los azotes, el acaricio
suavemente el castigado cuerpo, besándole el cuello y dejando que ella
sintiera el calor corporal en su espalda, esto era con el objeto de
relajarla y además prepararla para la siguiente etapa.
Después de unos instantes de
caricias comenzó la segunda etapa, el tomo una varilla, y la paso por las
nalgas de ella, dando unos suaves golpecitos, pregunto con firmeza, “quien
es tu amo , perra?” , a lo que ella respondió “usted,” sin embargo el tono
de voz no era de sumisión, por lo que dejo caer un varillazo en sus nalgas,
el, le aclara que seguirá castigándola hasta que ella hable como una sumisa,
con voz muy tenue, y totalmente respetuosa, por lo que vuelve a preguntar, y
vuelve a castigar, la sesión de varillazos no eran tan continuos como los
azotes, pero eran muchísimo mas dolorosos.
Al finalizar los varillazos, el
tomo una foto de su trasero, con las marcas dejadas por el castigo, para
humillarla después al mostrársela, procedió a soltarla de las ataduras, le
paso una cobija y le ordeno echarse como una perra en el suelo, abrigada
solamente con la cobija para que descansara una momento, mientras el, se
tendió en la cama para disfrutar de un cigarrillo.
Siguiendo con la sesión, el se
puso de pie le ordeno levantarse, la acostó sobre unos cubos que existían en
la habitación, separo sus piernas con una barra metálica, y ato sus manos.
Inserto un vibrador en su vagina fijándolo con unas ataduras, en ese momento
ella estaba totalmente sumisa y entregada, cosa que el aprovecho para
introducir su erecto pene en su boca, y obligarla a chuparselo. La
excitación en ella era muy fuerte, todo lo que había vivido desde salir de
su casa le hacia sentirse muy sumisa, y entregada, verdaderamente un objeto
sexual sin voluntad, todo esto mezclado con la estimulación del vibrador,
generaban una tremenda excitación que la acercaba cada vez mas al orgasmo,
no podía dejar de chupar, no podía moverse, ni menos controlar la
estimulación en su vagina, sin embargo sentía un gran deseo de gritar debido
al placer que la embargaba, cada vez era muy fuerte, su amo le dio un
respiro solamente para dejarla liberar un estremecedor quejido provocado por
un orgasmo incontrolable. El mientras tanto quito rápidamente el vibrador de
la vagina, solo para hacer espacio a su pene, el que inmediatamente
introdujo violentamente, ella, no alcanzo a darse cuenta que sucedía cuando
sintió el pene de su amo penetrándola, los movimientos eran duros y fuertes,
ella se quejaba sin pudor mientras era envestida una y otra vez por su amo,
ella suplicaba que la hiciera acabar, por lo que su amo penetraba cada vez
mas fuerte, finalmente el gran orgasmo vino, inundando de un éxtasis máximo,
y acompañado de un grito de placer.
Escrito Por :
Candelyn