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LA INICIACIÓN

            Esta es la historia de una joven pareja, que disfruta de los juegos eróticos, él Hernán. Por su parte amante de las técnica de bondage y sadomasoquismo, élla, una sumisa en potencia, pero nunca habían probado juntos disfrutar de las delicias de la dominación, hasta que un día entre tragos y conversaciones, deciden explorar el campo de las fantasías sadomasoquistas, en conjunto fijan la fecha del encuentro, los limites donde llegarían y algunas reglas básicas.

            Llegado el día del encuentro, después de un preámbulo, ambientado por música suave, y algunos tragos, el toma la iniciativa, y con seguridad dice “- Muy bien Alejandra, ¿estas lista para disfrutar de tu sumisión?”, a lo que ella, no tarda en responder, con un Sí, ansioso y lleno de  entusiasmo, el por su parte imparte su primera instrucción

            “-En nuestra habitación, te he dejado instrucciones en un papel, deberás leerlas y seguirlas al pie de la letra, recuerda que desde el momento que salgas de la habitación deberás hacer, todo lo que se te ordene, sin cuestionar absolutamente nada, por lo tanto, solo si estas dispuesta a continuar el juego, deberás ponerte de pie, y dirigirte a la habitación, sin ninguna palabra, si lo haces, yo daré por entendido, que asumes tu rol de sumisa”, ella, por unos breves instantes, titubea, mientras digiere, lo que esta por comenzar a vivir,  pasados esos segundos de inseguridad, se pone de pie, y se dirige a su habitación, para revisar las instrucciones dejadas por su esposo. Al ingresar a la habitación encuentra una nota sobre la cama, junto con un par de brazaletes de cueros, para las muñecas, otro par para los tobillos, y un collar de sumisión, con cadena, las instrucciones no eran muchas, la primera, que debía tomar una ducha, la segunda que debía ponerse los brazaletes, en las muñecas y los tobillos, además de el collar, y la tercera, que debía salir solo con esos artículos puestos, nada  de ropa hasta el living de su casa, donde la esperaría su esposo, (su futuro Amo y Señor).

            Cuando estuvo lista, salio de la habitación, para dirigirse al living, donde la esperaba su esposo, en un ambiente que el había preparado, con anterioridad, iluminado con velas, con un aroma muy agradable proveniente de aceites, y música muy sensual, su esposo se podía ver sentado en un sillón, de pierna arriba fumando un cigarro en la oscuridad generada por la tenuidad de las velas, ella por su parte, algo desorientada trataba de avanzar por el living cuando la voz gruesa y firme de su esposo interrumpió su marcha.

“-Detente, “, le ordeno con firmeza, ella, sorprendida, lo hizo, y quedo inmóvil a la espera de la siguiente orden. Transcurrieron algunos minutos, en los que el simplemente contemplaba su desnudez, y ella podía percibir los primeros indicios de su excitación.

            EL esposo se dirigió hacia ella, y la recorrió, con su mirada caminando a su alrededor, terminada inspección, le ordeno arrodillarse, lo que ella, no realizo inmediatamente, por lo que el esposo, le propino una fuerte nalgada, mientras repetía la orden, por fin ella se arrodillo, y comenzó la instrucción verbal de parte de su marido:

“- Desde este momento eres mi esclava, serás mi perra, mi puta, harás todo lo que se te ordene, me trataras con respeto, no me tutearas, te dirigirás a mi, como mi señor o mi amo, ¿Entendido. Esclava? “, a lo que ella respondió, con un “Si”, muy de confianza y altanero.

“-Parece que no has entendido, puta, deberás recibir un castigo, para que aprendas a respetar a tu Señor,  Ponte en cuatro patas, como la perra que eres”, ella inmediatamente obedeció, y adopto la posición ordenada, el por su parte tomo un látigo, y comenzó a azotar la espalda de su esclava, los azotes eran desde muy suaves hasta mas fuertes, cuidando siempre de no provocar dolor excesivo. En ella, con cada azote en su cuerpo, aumentaba su excitación, podía percibir, como se mojaba su vagina mientras su cuerpo era castigado y sentía la humillación de estar es esa posición y recibiendo los insultos de su Amo, el cual no paraba de decirle perra…, puta…. maraca…, aprenderás a respetarme..

            Después del primer castigo el se detuvo, tomo varias cuerdas, y ato su cuerpo, firmemente, y en una posición bastante incomoda para ella, al terminar, le dijo, “Te soltare, cuando aprendas a suplicar con sumisión, a tu Señor “, el se  sentó nuevamente y encendió un cigarrillo para esperar pacientemente,,mientras ella bastante incomoda humillada y excitada, trataba de no suplicar,, debido a su altanería, era una mujer de carácter muy fuerte y jamás había suplicadlo a nadie, pero su excitación y su incomodidad eran mas fuerte, hasta que intento dar su primer paso,

“Señor, suélteme …”, el, la ignoro completamente, ella insistió con la misma frase, a lo que el agrego, “No escucho las suplicas” y se puso de pie, para prepararse un trago, ignorando completamente a su esclava.  Tardo unos minutos, pero al fin llego lo que él quería escuchar, con una voz muy sumisa ella le rogó:

“-Mi Señor,, por favor, se lo suplico….suélteme,, se lo ruego…haré lo que usted desee..”

EL, se acerco y la soltó, le ordeno arrodillarse, saco su pene, y lo puso delante de su boca,,para luego ordenarle,, “Cúlpalo, perra, y harás que me valla, dentro de tu boca”

Ella, lo chupo desesperada, su excitación era demasiado fuerte solo quería complacer a su Amo, no tardo en provocar la eyaculación de él, la que trago completamente, El le ordeno que se tendiera en el suelo, y se masturbara,,,pero no debía acabar sin su permiso, Ella, comenzó a masturbarse, si parar, su vagina estaba totalmente mojada, su clítoris muy duro, cuando estaba a punto de acabar, el le quito las manos violentamente de la vagina, para atárselas, y dejarla totalmente caliente, le puso pinzan en los pezones, ato sus senos, y la ato con las piernas completamente abiertas, seguido de esto, le ordeno masturbarse nuevamente pero con las manos atadas. Para ella era más difícil, pero eso mismo aumentaba su excitación, hasta que su cuerpo se estremeció con un gran orgasmo, acompañado de un grito de placer.

        Su Amo, no la dejo recuperarse del orgasmo simplemente la penetro con fuerza, hasta el fondo, su duro y erecto pene, ingresaba y salía de la vagina completamente mojada, el movimiento era tan intenso que no tardaron en llegar ambos al clímax, un potente chorro de semen inundo la vagina de Alejandra, la iniciada esclava, mientras Hernán daba las ultimas embestidas.

Cuando ambos recuperaron el aliento, el le dijo :”Démonos una ducha y vístete, porque saldremos a celebrar la iniciación de mi esclava Alejandra”

Escrito por : Dominador36

 

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