Un perfecto Don Nadie…
Volver (inicio)
No soy la semilla de Arango, chileno, ladrón de tierras, ni de nada…
Simplemente una semilla de flores malignas y apreciables, quien quiso romper con dogmas de cercanos, quien empapelo una vitrina con huesitos de la aquella vez “nueva casita del arte”. Se podría decir que vengue a algunos muertos y un poco de polvo insultado por lo puesto sobre el. También hace tiempo me empelote maldiciendo, y mientras esté seguiré blasfemando, pero no olvidare jamás el haber estado acá, entre el mar y el cementerio, el siquiátrico y el estadio, entre eruditos enajenados y el Roma.