…”OOO”…
(…o el regalo imaginario.)
Volver (inicio)
Con este silencio, este suspenso compuesto por tres puntos, tres círculos… te regalaré una página escrita en vano, te regalo un objeto imaginario, metafórico, con estas tres bolas de nada te regalo como un mimo invisible que hace malabares imaginarios, te regalo estas tres ruedas, este triciclo construido para ti.
¡Si!, un triciclo, un desnudo y vacío triciclo, un medio de transporte ideal, la limosina nadaísta por excelencia, péndulo del eterno regreso, carruaje a la niñez, a la juventud perdida en el tiempo, un recuperador de años, míralo, …¿recuerdas?
Si nunca tuviste uno, recuerda cuando eras niño, ¿no habrías querido uno acaso?. Si en realidad tuviste un triciclo, te devuelvo la magia de esos sueños, la imaginación, si me lo permites, la felicidad de ese momento.
Tú-viste el triciclo
No tuviste el triciclo
Tú no vistes al triciclo
El triciclo es parte del pasado…
No comparar a un triciclo con una bicicleta o un monociclo.
Un monociclo es una payasada de difícil dominio, un objeto circense, pero muy extraño, algo excéntrico.
Una bicicleta es algo muy común, terrestre, no puede retroceder, ha hecho ridículos esfuerzos por imitar la gracia de un triciclo con patéticas rueditas a los lados, pero este híbrido monstruo es un tetraciclo, algo demasiado complicado, poco catalogado y recargado, es horrible como la adolescencia, un purgatorio entre un niño grande y uno totalmente libre e inocente, un trauma olvidado, un trancito a la perdida de virginidad mental…
Amigo imaginario: imagínate mejor en mi triciclo, siéntete seguro, vuela y mira abajo, no caerás, serás feliz, estarás despreocupado, moderas todo tu cuerpo manejando, serás capas de retroceder, volver a tu niñez, y cuando estés ahí, juega con migo, hazme olvidar que no existo, que me he perdido en un bosque y mi padre jamás me ha encontrado.
Tres ciclos, como tres vidas imaginarias, como a los tres años, atrás y adelante, maquinaria mágica diseñada para enanos.