Instala 2

 

 

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VORAZ AUSENCIA

EFÍMERA MANCHA

OCULTA EL DESEO

 

 

 

Trataré de definir aspectos del cuerpo de la muestra a partir de la idea de forma, si entendemos como esta a la figura exterior de un cuerpo, la disposición de las partes de este o el modo de expresión que ocupa una obra. Evitaré de paso profundizar en la idea de formalidad, dada la inconformidad personal con respecto a la ausencia de gestión curatorial en la muestra, y por lo mismo, la falta de seriedad con que algunas partes abordaron sus ocupaciones, producto de lo mismo.

 

Por ello me remitiré a la forma de la instalación hecha por Greta y yo, vista desde mi punto de vista, como parte de la autoría de “Voraz ausencia…”

 

La idea de trabajar en pareja no es nueva, también co-responde al nombre de la muestra (Instala 2). Pero más que un acto inteligente, es un hecho inevitable dadas las variadas conversaciones, los elementos y criterios comunes, los cruces de significantes, la sed de concebir obra compartida en los mismos espacios, etc.

 

El vacío o la nada, es el primer elemento común. Este referente me viene acompañando desde hace un tiempo, de hecho fue el punto de fuga de mi primera instalación (compañía boa cerrada). Está presente en el centro del marco, en la albura de las sillas y el mantel, en la ausencia de personajes en esta mesa para dos, en que no hay narrativa en el contexto, en la ignorancia del espectador que no reconoce que es cóctel y que es obra, que al ver una mancha simétrica y en contraste con el soporte no es capaz siquiera de ver una mariposa o un desnudo, menos la contraforma, la anamorfosis, la relación de la mancha sobre una tela (chocolate en el mantel) con la pintura sobre el lienzo; en otras palabras, en el silencio o falta de comunicación entre emisor y receptor en la obra de arte.

 

También el digerir es un elemento de importancia para desmembrar este cuerpo. En la muestra este elemento es expresado mediante el baño de chocolate del marco, la mancha y la mesa para dos (nosotros mismos). La egofágia, o como aparece en el escrito del catalogo “la autofágia”, es la alquimia de la serpiente que se devora a si misma, símbolo de lo infinito, también representa en cierto modo el “pisarse la cola”, o como lo verían quizás los antropófagos Tarsila do Amaral y Oswald de Andrade: La capacidad de comerse al otro que es uno mismo.

 

 

 

Otro elemento es la referencia que se le hace a la pintura (por medio del marco y la mancha sobre la tela, el mantel), a la psicología (por medio de la mancha simétrica, test de Rorschach), y al ajedrez (por medio de la anamorfosis con la figura de la reina, el ajedrez, deporte ciencia, es un juego de estrategia para 2, en el cual las piezas que simbolizan dos ejércitos “se comen” unas a otras). Estos tres elementos apuntan a que “el arte es cosa mental” ya que “el cerebro es una víscera”.

 

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