El gran juego Alexander Berkman. The Blast, San Francisco, EEUU, 29 de enero de 1916.
Personajes:
Yo (fabricantes y capitalistas)
Tú (obreros)
Negra Figura (Ley)
(Se levanta el telón)
Yo.- Bajad al interior de la tierra. Sacad a la luz el carbón y el oro, el hierro, la plata y las piedras preciosas.
Tú.- Está hecho.
Yo.- Construid fábricas, maravillosas herramientas y modelad el mundo en un regocijo y belleza.
Tú.- Está hecho.
Yo.- Bien, mis hombres. ¡Maravilloso! ¡Qué abundancia! ¡Qué riquezas! Todas mías.
Unas voces.- ¿Tuyas? ¿Por qué? ¡Nosotros lo hemos creado todo!
(Conmoción en el escenario)
Más voces (enojadas).- ¡Son nuestras! Nosotros las hemos hecho.
Yo.- ¡Silencio! ¿No os ordené que lo hicierais?
Voces.- Pero es nuestro. Nosotros lo hicimos.
Yo.- ¡Llamemos a la Ley!
(Entra la Negra Figura, vestida de negro, llevando una biblia en una mano, la espada desenvainada en la otra. Ambas manos con guantes)
(Un silencio solemne cuando habla la Ley)
Negra Figura.- Es suyo. Así está decretado. La integridad de nuestras justas y libres instituciones debe mantenerse.
(Todos reverentemente se arrodillan ante la Negra Figura)
(Se va la Negra Figura)
Yo (orgullosamente jubiloso).- Es mío, por Ley.
Tú.- Nosotros somos pobres. Nuestras esposas necesitan comida, nuestros niños tienen hambre.
Yo.- Yo os daré las cosas que necesitáis.
Tú.- ¡Danos! ¡Danos!
Yo.- A cambio de más trabajo. Venderé las cosas que hacéis y os daré un salario por ello.
Tú.- ¡Salarios! ¿Buenos salarios?
Yo.- Sí, un sueldo justo.
Tú.- ¡Toma, toma! ¡Un sueldo justo!
Yo.- Os entregaré comida y ropa a cambio de vuestros salarios.
Tú.- ¡Un amo cariñoso! ¡Toma, coge nuestros sueldos!
(Yo toma los sueldos y entrega escasas raciones de comida)
(Tú, tras haber devorado la comida, de pie con las manos vacías, con semblante satisfecho)
Yo (con profunda autosatisfacción).- La industria y la economía son la columna vertebral de nuestra gran prosperidad nacional.
Tú.- Pero nosotros no hemos obtenido nada.
Yo.- Elegidme para el ministerio y aprobaré una ley para abrir cocinas populares para aquellos de entre vosotros que se merezcan mi generosidad.
Tú.- ¡Viva! ¡Viva! ¡Nuestro candidato!
(Un desfile con antorchas)
(Cae el telón lentamente)
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