Cumbre de las Américas
Fue una guerra urbana. Anunciada. Grupos identificados con el anarquismo arrasaron con negocios en una línea recta de 16 cuadras, en un raid de violencia que la policía demoró cuarenta minutos en empezar a contener. Durante ese tiempo, los activistas tuvieron una zona vacía de control para romper, saquear y quemar comercios ante el terror de los vecinos.
Más de treinta locales fueron rotos y al final de la jornada, cuando ya no se producían enfrentamientos, resultaron detenidas cincuenta personas mayores y diez menores, según informó el ministro del Interior, Aníbal Fernández. La agencia DyN indicó que dos de los arrestados son un periodista de Brasil y otro de Francia.
Las operaciones sincronizadas de guerra de guerrillas callejera contra Bush quebraron la "monotonía" de las protestas "pacifistas" y le restaron protagonismo a la maniobra del gobierno de Kirchner con la dupla Chávez-Maradona en la contracumbre de Mar del Plata.
Los marplatenses hicieron oír sus quejas, manifestándose al anochecer por decenas en los lugares de la batahola. Sus quejas apuntaron a la pasividad policial mientras los vándalos arremetían contra sus locales. El ministro Fernández defendió el dispositivo de control armado al que calificó nuevamente anoche "como óptimo". Anunció también un refuerzo fuera de los anillos de seguridad previstos para los presidentes.
Los incidentes comenzaron a las 17.30, cuando los movimientos piqueteros, partidos de izquierda y organismos de DD.HH. se desconcentraron en el vallado de la avenida Colón y Corrientes, situación que fue aprovechada por los Anarquistas, Quebracho, MTR-CUBa y los grupos denominados Atahualpa y Partido de la Liberación para tener el campo libre para la acción. Atacaron con morteros lanza explosivos, bombas incendiarias, piedras y gomeras al pelotón de la policía bonaerense que estaba detrás del primer anillo de seguridad de la IV Cumbre de las Américas.
Descontrol
La primera respuesta con gases lacrimógenos y balas de goma aumentó el descontrol. El Banco Galicia, de Colón y Santa Fe, a una cuadra del vallado, fue el primer blanco de la furia de los activistas, vestidos de negro y con capuchas que enarbolaron banderas anarquistas. Oponerse al presidente norteamericano George W. Bush y a la Cumbre de las Américas fue la excusa elegida para sus acciones, aunque también se oponían a la III Cumbre de los Pueblos liderada por Hugo Chávez.
Cuando la marcha de protesta arrancó en las cercanías del Estadio Mundialista, pasadas las 16, estaba claro que se producirían incidentes. Varios de esos violentos vestidos a la usanza de los internacionales Black Bloc, antiglobalización, se repartieron barbijos y limones, como previsión al posible uso de gases para reprimirlos. Es más, ese sector de la manifestación, compuesto por unas 200 personas de importante porte físico, mostraban estar preparados para todo, con máscaras antigases y antiparras a mano. Sus espaldas parecían quebrarse entonces por el peso de las mochilas.
Las fuerzas de seguridad los llaman “los punketeros” y dicen que son como la evolución del tradicional piquetero violento.
“La diferencia es que a estos pibes no les importa nada de nada, no tienen ideología y dicen que son anarquistas”, explicó un miembro del servicio de inteligencia local que anteayer controló la marcha contra el presidente George Bush.
“Siempre se mezclan con los manifestantes y cuando se arma el desmadre son los que destrozan todo, los que se meten e incendian, esos que no se conforman con tirar una piedra y romper la vidriera. Los punketeros arrasan, prenden fuego y no dejan nada en pie”, detalló un integrante del GEOF, también de guardia en Mar del Plata.
Cuatro cuadras delante, en la cabecera de la marcha, se encontraban los referentes de los grupos piqueteros (CCC, Polo Obrero, MTD) y los partidos de izquierda moderados (MST, PTS, MAS). Ellos tomaron la decisión de llegar a las vallas y retirarse quince minutos después porque dudaban de las intenciones de los activistas que se sumaron a la manifestación y por su declarado compromiso con el orden burgués.
Respuesta tardía
La marcha se puso en camino hacia los incidentes preanunciados sin que se viese un solo policía uniformado durante el recorrido de 34 cuadras, aunque había muchos policias de civil. Retirados los piqueteros y los partidos tras manifestarse frente a las vallas, aparecieron los anarquistas. La violencia fue descomunal.
La Infantería de la policía bonaerense mantuvo su posición detrás del vallado. Las calles exteriores fueron tierra de nadie. Pronto volaron las piedras sobre los comercios. Los ventanales reforzados del Banco Galicia aguantaron esos ataques, pero con tiempo para actuar, los desconocidos anarquistas usaron señales de tránsito como arietes hasta quebrar los vidrios. Con bombas caseras y molotov lograron incendiarlo, desatándose una columna de humo cuya densidad impidió ver a un metro en una cuadra.
El gas lacrimógeno aumentaba la confusión sin detener la violencia, más bien la incentivaba. Empezaron a formarse barricadas con muebles tomados de los locales asaltados.
A las 18.10, las fuerzas policiales aparecieron del lado exterior del vallado. Y fue la Policía Federal con sus grupos antitumultos los que se ocuparon del primer choque, en lugar de la policía bonaerense que debía controlar el perímetro externo.
Afuera todos corrían entre gases y balas de goma. Dentro de la "otra ciudad", el ministro de seguridad bonaerense, León Arslanian, y Fernández se pegaban a los celulares. El presidente Néstor Kirchner daba en ese momento el discurso inaugural.
A seis cuadras de la zona segura muchísimos vecinos recorrían la escena de destrucción enfrentándose con el intendente Daniel Katz, que también caminaba por el lugar. Faltó poco para que el día de furia se completase con una pueblada por la rabia de los marplatenses, que aplaudieron irónicos a los policías, que ahora sí llegaban en masa. Fue tarde. La violencia advertida hace semanas finalmente había llegado.