Ithaca
Hay un lugar en EE UU donde cerró un McDonalds por falta de clientes, que ha creado su propia moneda local, con un bucólico ecopoblado escondido entre bosques y lagos. Ithaca es la punta de lanza del cambio de mentalidad que se está gestando en el imperio.
Ithaca es una ciudad situada en el estado de Nueva York a tan sólo cuatro horas de la ciudad del mismo nombre, de aproximadamente 30.000 habitantes, y principalmente universitaria, acoge a la prestigiosa Universidad de Cornell. Ha sido elegida como la ciudad más innovadora y creativa de EE UU, lo que se puede comprobar en un primer vistazo.
Es una ciudad atípica en el país más capitalista del mundo. En sus calles comerciales llama la atención no encontrar sucursales de ninguna multinacional. Los comerciantes locales surten a la comunidad de todo tipo de servicios, y empresas como McDonalds han tenido que cerrar la puerta por falta de clientes.
Lo más sorprendente e innovador es que existe, incluso, una moneda propia: las Ithaca Hours. Las Horas, como se las conoce, tienen un equivalente en dólares, pero, además, tienen otro valor. La concepción de esta moneda parte de la idea de que el tiempo vale dinero y, por ello, cada hora de trabajo es proporcional a 10 dólares. De ahí surge el nombre de la moneda. 10 dólares es el sueldo mínimo que los habitantes de Ithaca creen que se merecen, y es el doble que la media del país.
Esta concepción del dinero revoluciona las transacciones comerciales, ya que implica una nueva forma de entender el consumo. Se convierte en caro aquello que realmente lo es. Un especulador que con una llamada de teléfono puede ganar millones en un sistema capitalista, sería imposible que lo hiciese con este sistema. Se trata de una forma más cercana al hombre de entender la economía, que la capitalista en la que el dinero tiene más valor que las cosas a las que representa.
Con anterioridad a la utilización de las Horas, existía un sistema de trueque en el que un ciudadano podía solicitar un servicio como puede ser el arreglo de un coche, a cambio de satisfacer las necesidades de otra persona, por ejemplo: comer durante una semana. Parece que encontraron más ágil el sistema de las Horas, y el trueque cayó en desuso. Sin embargo, éste es otro ejemplo de las curiosas iniciativas que se han llevado a cabo en la ciudad de Ithaca.
La creatividad de Ithaca es contagiosa, y las horas han encontrado ya réplica en 38 estados tan distantes como Hawai (Ka/u Hours), Massachusetts (Valley Dollars) y Carolina del Norte (Mountain Money). La ciudad ha marcado también la pauta nacional con dos programas innovadores de reciclaje de bicicletas y ordenadores. Ésto no es extraño si miramos un poco hacia atrás en la historia de esta ciudad. En la época hippie, Ithaca llegó a albergar más de cincuenta comunidades. Muchos de sus miembros continuaron viviendo allí, y pusieron las bases para que la zona generase una cultura propia.
Otro hito de la ciudad es el ecopoblado, o la comuna del siglo XXI. Hace unos años los vecinos salvaron un bosque cercano, en las lomas del lago Cayuga, de la especulación inmobiliaria. Hoy, allí, se ha desarrollado una población, de unas cien personas, que saben combinar la vida en comunidad y el desarrollo sostenible de la zona.
Se abastecen de su propia granja ecológica, utilizan energías renovables, y realizan tareas en común, como la elaboración de la comida, con lo que consiguen ahorrar más energía. Se trata de un sitio para vivir en el que las personas puedan relacionarse unas con otrase integrarse en el entorno.
Ithaca es verdaderamente una isla en el imperio del capitalismo. Un sitio en el que la gente pretende vivir según su sentido común, alejándose de la dictadura del capitalismo. Ithaca es como un laboratorio de experimentación, que genera las propuestas y soluciones que algún día se aplicarán en todo el planeta. Son este tipo de islas las que hacen que realmente "Otro mundo sea posible".
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