El santo ácrata
Osvaldo Bayer. Página/12, 9 de abril de 1994.

En los años treinta, el periodista Luis Sofovich lo califico de "el santo acrata". Acracia era el pais utopico con que soñaban los anarquistas, un mundo sin gobierno donde todo se resolviera por acuerdo mutuo, la ayuda mutua, la solidaridad. los acratas eran - y son - quienes piensan que lo mas sagrado es la libertad, y el poder significa la negacion de la libertad, por ende, de la dignidad. El "santo acrata" fue el orador mas formidable que conocieron las tribunas publicas de la Argentina en las grandes agitaciones sociales de las primeras decadas de este siglo. Se llamo Rodolfo Gonzalez Pacheco, la encarnacion del "hombre nuevo".

Luis Sofovich, aquel eterno tecleador de las redacciones de CRITICA y de NOTICIAS GRAFICAS, hizo el siguiente relato acerca de el: "Era el mas noble, altruista y bondadoso de los acratas. Poeta, su inspiracion nacia en su alma limpia y en su devocion por la belleza. La Pampa y sus hombres conmovian sus fibras mas intimas, pero tambien los hombres que sudaban junto a las fraguas y los que estaban sumergidos por la tragedia. La libertad era su religion y en esa creencia era un santo, canonizado por una vida sin sacrificios, sin claudicaciones".

Aclamado hombre de teatro, Rodolfo Gonzalez Pacheco conmovio a amplios sectores populares con sus obras "Hermano lobo", "Las viboras", "La inundacion", "Hijos del pueblo", y otras. Su estilo continuaba la linea comenzada por Florencio Sanchez con su "M' hijo el dotor". Pero si bien sus obras ocuparon durante muchos años los escenarios de las salas centricas, el escribia sus obras principalmente para los cuadros filodramaticos, los teatros con que contaban todas las sociedades de resistencia, como se llamaban los sindicatos, y las bibliotecas populares, creadas por socialistas y anarquistas hasta en el mas lejano rincon de las pampas.

Una vez, en la Sociedad de Actores, le preguntaron como se hizo anarquista. Y el contesto sonriente y nostalgico: "La culpa fue de unos agitadores que disfrazados de marineros y vendedores de casimires de contrabando llegaron una tarde a la estancia de mis padres, en los primeros años de este siglo. Yo era un hijo de papa, un aprendiz de gaucho, mujeriego en los bailes de rancho y pendenciero en las reuniones de pulperia. Respetado por los gauchos que veian en mi mas que al mozo guapo a un protegido de los milicos, porque era hijo de estanciero. Aquellos falsos contrabandistas pidieron permiso para pernoctar, y de acuerdo con la costumbre hospitalaria de nuestra pampa se les dio carne asada y catres para pasar la noche en el galpon de los mensuales. Al siguiente dia, cuando ellos se fueron, uno de los peones me trajo una coleccion de pequeños folletos que los forasteros se habian olvidado en el galpon, repartidos estrategicamente para que se pudieran hallar despues de irse... Eran pensamientos de Bakunin, de Kropotkin, de Pietro Gori, de Malatesta. Al leerlos, fue la primera vez que adverti que en el mundo habia algo mas que guitarras, ginebra y carreras cuadreras. Que habia gente que se preocupaba por sus congeneres. Y que mi vida era canallesca comparada con la nobleza y los sentimientos de esa gente con preocupaciones sociales".

Esas consignas iban a ser su brujula hasta su muerte, en 1949, a los 66 años. Fue un nato sembrador de ideas. Un orador politico por excelencia. Estuvo en todo el pais para hablar. Recorrio tambien Chile, Mexico, Cuba y España hablando, siempre hablando y discutiendo. Hablo en todas las campañas: la de Sacco y Vanzetti; la de Radowitzky, la de los mensues, la de los mineros; fue el principal agitador en la huelga teatral mas grande de la historia argentina. Pero ante todo fue el creador de los "Carteles". Los "Carteles" de Gonzalez Pacheco consistian en recuadros que se publicaban en los periodicos anarquistas y donde se tomaba tajante posicion ante los acontecimientos publicos que se producian. Esos "Carteles" quedaron en las paginas de los periodicos que el mismo fue fundando. Por ejemplo, aquel semanario llamado LA MENTIRA que, con ironia suspicaz, se autotitulaba Organo de la patria, la religion y el Estado, y que fundo junto a un oficial de policia: Federico A. Gutierrez, a quien un anarquista italiano, el anciano Ragazzini, habia convencido durante sus continuas estadas forzosas en el Deposito de Contraventores.

Pacheco fue primera pluma tambien en GERMINAL, en CAMPANA NUEVA, en el vespertino LA BATALLA (si, los anarquistas editaban todos los dias LA PROTESTA, matutino, y LA BATALLA, vespertino). Pero el regimen de los conservadores liberales no le permitio levantar demasiado vuelo durante la campaña que la izquierda argentina inicio contra la Ley Social y la Ley de Residencia: con otros luchadores, Gonzalez Pacheco fue enviado al presidio militar de Ushuaia, la "Siberia Argentina", como se lo conocia en aquel tiempo. De ese tiempo quedaron sus impresionantes "Carteles" sobre el trato a los presos: la cachiporra de plomo, el triangulo, el cavar pozos en invierno con las manos, las palizas diarias. Un baldon que tambien tienen los gobiernos radicales de Yrigoyen y Alvear, el dictador Uriburu, y los Justo, Ortiz y Castillo de la Decada Infame, y los militares del '43. Pero si bien casi todos volvian quebrados y dispuestos a portarse bien, luego de vivir entre la brutalidad y la humillacion, Gonzalez Pacheco fundo, apenas regresado a Buenos Aires, LIBRE PALABRA y mas tarde EL MANIFIESTO, hasta que entro a trabajar en LA PROTESTA. Poco despues creara LA OBRA, pero durante la Semana Tragica Yrigoyen ordenara la clausura de esa publicacion y tambien de LA PROTESTA. Gonzalez Pacheco haciendo caso omiso de la amenaza y la carcel saco a luz TRIBUNA PROLETARIA. Durante el gobierno de Alvear lo condenan a seis meses de prision por haber elogiado la actitud del obrero aleman Kurt Wilckens, quien mata al teniente coronel Varela, fusilador de centenares de peones rurales patagonicos.

Cuando a fines de la decada del veinte se desata la violencia del anarquismo expropiador y Severino Di Giovanni comete el atentado contra la representacion italiana fascista, Gonzalez Pacheco no sale - como muchos - a purificarse en las aguas del Jordan ni a lavarse las manos como Pilatos. Lamenta si, las victimas, pero hace el analisis del porque de la violencia y las causas que originan esa violencia. Dira en sus cartel La Cosecha: "Frente al dinamitazo del consulado italiano no nos desdecimos ni en una coma. Pensamos lo que pensabamos: el sistema de barbarie por el que arrean al mundo los gobernantes va a continuar produciendo estas explosiones. Son ellos, con sus violencias bestiales y sus podridos cinismos ante las mas inefables aspiraciones del pueblo y sus mas primarios instintos de libertad y justicia, los unicos responsables. No nos ponemos al margen ni le sacamos el cuerpo a ninguna sospecha, por mas infame que sea. Nunca podra herirnos nada tan hondamente, como nos hiere y desgarra la angustia ahora". Y mas adelante señala: "El culpable, sea quien sea, es un producto de este sistema burgues delirante de violencia y cinismos. Ese sistema es el criminal que arrea a la carniceria de diez millones de humanos, como en la pasada guerra, que aventa hogares y templos, mutila y relaja espiritus, el. El es el que corrompe todo, con solo mirar, la vida... Lloren los cocodrilos sicarios. Nosotros no lloramos. No le sacamos el cuerpo a ninguna responsabilidad, tampoco".

Por supuesto, Gonzalez Pacheco ira - en 1936 - a defender al pueblo español contra los militares de Franco. Y a partir de 1943 vera impotente como los sindicatos dejan de dar sus obras y escuchar sus conferencias. En las asambleas ya no se canta "Hijo del pueblo te oprimen cadenas..." o "Arriba los pobres del mundo..." sino el "Peron, Peron..." En el marco de esta realidad moria hace 45 años Rodolfo Gonzalez Pacheco, el "santo acrata". Pero, pese a todo, moria con fe en el futuro. Lo atestigua esta, su frase: "Hay un modo de perder y hay un modo de ganar a los hombres para la libertad: metiendolos en un puño, como reses en un brete, o despertando en ellos el dormido ser sagrado que todos llevan dentro. Uno es expeditivo y autoritario: el otro es fraterno y entusiasta... De ese seguira cosechando fe en su destino el pueblo. Porque aquel manda y este siembra".
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