Ricardo Mella

El 7 de Agosto de 1925, mor�a en la ciudad gallega de Vigo, el gran activista e intelectual libertario Ricardo Mella y Cea, un hombre respetado, no s�lo por correligionarios y trabajadores, sino tambi�n por todas las clases sociales y adversarios ideol�gicos.

El joven republicano

Ricardo Mella naci�, en el a�o 1861, en seno de una modesta familia de artesanos. El padre, Jos� Mella Buj�n, sombrerero de profesi�n, era un ferviente militante del republicanismo federal, tan influenciado por el socialismo proudhoniano. Mella era el mayor de cuatro hermanos, en una familia en que la madre -Dolores Cea Fern�ndez- educar� a los hijos en un profundo respeto por los principios de amor paternal y filial. A su vez, el padre influenciar�a a Ricardo en el respeto por los ideales republicanos y democr�ticos y por su m�ximo representante y difusor, Francesc Pi i Margall. Mella mantuvo intacta su fe republicana, durante la juventud en Vigo, su ciudad natal, cuando esta poco antes peque�a villa gallega iniciaba una expansi�n que, en breve, la transformar�a en una floreciente ciudad portuaria y mercantil. A los 16 a�os, el joven Mella ingresaba en el partido de Pi i Margall, convirti�ndose, casi enseguida, su secretario, para defender frente al Estado Espa�ol un estatuto republicano federalista, que contemplaba la autonom�a pol�tico-administrativa de Galiza. Empleado en una Agencia Mar�tima, temprano percibi� las dificultades sufridas por el pueblo gallego, forzado a la emigraci�n, debido a las parcas condiciones de vida y subsistencia. El protagonismo pol�tico y evoluci�n ideol�gica se vuelven flagrantes, a partir de 1881, cuando los diversos grupos republicanos intentan la unidad contra los gobiernos conservadores de Sagasta. Ricardo Mella se convierte en colaborador del diario "La Verdad", portavoz del sector democr�tico (radical) del republicanismo, donde denuncia las acciones poco claras y fraudulentas del Marqu�s Jos� Elduayen, el cacique local de Vigo, representante del conservadurismo del poder central, en Madrid. Consigue, inclusive, denunciar la participaci�n del corrupto Marqu�s en abultado desfalco en el Banco Nacional de Espa�a.

El gran y fecundo destierro

El diario "La Verdad" era un peri�dico vocacionalmente para la baja pol�tica, cuyo objetivo era substituir el caciquismo mon�rquico-conservador por otro caciquismo de cariz republicano-liberal.
Esta orientaci�n disgust� profundamente a Ricardo mella, que buscaba nuevos horizontes para o su activismo pol�tico-social. El 31 de Julio de 1881, Mella integra, en Vigo, la redacci�n de "La Propaganda", de car�cter obrerista, que defiende la entrada de los obreros en la Pol�tica, en nombre de la "Libertad y Trabajo, Democracia y Justicia". El diario se presentar al Congreso Obrero de Barcelona (1881), donde se funda la Federaci�n de los Trabajadores de la Regi�n Espa�ola y se marca el giro del proletariado del Socialismo y Republicanismo hacia el Anarquismo. Este cambio es seguido, con entusiasmo, por Ricardo Mella que, mientras tanto, se hab�a vuelto un lector atento y apasionado de la "Revista Social", �rgano libertario madrile�o, dirigido por Serrano Orteiza. Mella dir�a a la "Revista Blanca", el 5/10/1902. "Era Federal a los 22 a�os, la Revista Social me decidi� por el Anarquismo".
Su activa lucha, en pro del proletariado, lleva a Mella frente a los tribunales y, en Abril de 1881, la Audiencia Territorial de Coru�a lo condena a cuatro a�os e tres meses de destierro y a una multa de 625 pesetas, que se transformar�an en tres a�os y siete meses de destierro y 200 pesetas de multa, en Noviembre de 1882.
El destierro, ampliado voluntariamente por Mella, acaba por serle �til y bastante f�rtil en ense�anzas. Aunque lejos de las luchas del proletariado gallego, Ricardo Mella pasaria a conocer, �ntimamente, las condiciones organizativas y la acci�n de los trabajadores madrile�os y andaluces.
En Madrid, Ricardo Mella traba amistad con el notario Serrano Oteiza, director de la "Revista Social", que se convierte en su suegro, a trav�s del matrimonio con su hija, Esperanza Serrano Rivera, con el anarquista desterrado. Esperanza se vuelve su compa�era de toda una vida y madre de sus doce hijos.
Durante su gran y fecundo destierro, Mella tambi�n pasa por Andaluc�a, donde se liga, militantemente, al movimiento libertario del campo andaluz.
Aqu� fundo diarios, vivo la experiencia societaria del campesinado, en lucha contra el despotismo gubernamental, capitalista y latifundario. Es tambi�n en Andaluc�a que se vuelve top�grafo, de reconocido valor profesional.

El profesional competente

En 1895, Mella regresa a Vigo, ya con aura de propagandista extraordinariamente conocido y respetado en todo el medio �crata, socialista y obrero de la �poca. Regresa en un tiempo en que Galiza asist�a a la consolidaci�n de las organizaciones proletarias, en que se generaban graves tumultos campesinos y se registraban las primeras huelgas revolucionarias. Como top�grafo, trabaja en los Ferrocarriles en construcci�n, residiendo en Pontevedra, desde 1897. En esta ciudad gallega se vincula a los j�venes y combativos redactores de "La Uni�n Republicana" y escribe en "El Progreso". Ricardo Mella colabora, entonces, con republicanos, socialistas y autonomistas, interviniendo en los Comicios de la Izquierda Obrera, en una acci�n unitaria de propaganda y lucha. Se liga, de cuerpo y alma, a la organizaci�n revolucionaria del campesinado gallego. En los inicios del siglo XX, est� en Asturias, ejerciendo su actividad profesional. Aqu� convive con Eleut�rio Quintanilla, y se presenta como un convicto pacifista, en todo opuesto al atentado terrorista y al bandidismo social, tan del agrado de ciertos medios anarquistas. Los acontecimientos de la Semana Tr�gica de Barcelona (1909) lo hacen enveredar por una febril etapa de periodismo cr�tico y de estilo literario considerado como elegante, en las publicaciones "Acci�n Libertaria" y "El Libertario", entre otras.
En 1901 regresa a Vigo, donde vivir� hasta el fin de su vida. Su competencia profesional convierte a Mella el gran responsable de la organizaci�n e implantaci�n de la red viaria de tranv�as de Vigo. Cuando se concreta esta gran empresa, Ricardo Mella no puede rechazar su nombramiento como Director-Gerente de la Compa��a Vial, por �l concebida y realizada. Su modestia y honestidad, delante de tal cargo patronal, lo llevan a declarar a Abad de Santill�n, en 1922, que estaba acabado para la lucha y que su lugar pertenec�a, de pleno derecho, a sindicalistas como Segu� o Pesta�a.

Producci�n literaria

La producci�n literaria de Mella fue bastante fecunda, produciendo un n�mero indeterminado de art�culos, m�s de 30 ensayos, que tuvieron bastantes ediciones sucesivas (Ideario, Ensayos y Conferencias, Mirando hacia el Futuro-P�ginas Anarquistas, etc.) Algunos de sus escritos merecieron premios internacionales. Fue traducido al italiano, holand�s, portugu�s, ingl�s, franc�s y sus obras fueron editadas en varios puntos del globo, habiendo ediciones provenientes de Nueva York, Amsterdam, Orl�ans, Porto, Prato, Buenos Aires, Montevideo y de m�ltiplas ciudades de Espa�a. Mella fue traductor (y cr�tico) de obras de Bakunin, Kropotkin y Malatesta. Se�or de un estilo literario extremamente elegante, Mella fue, sobretodo, el propagandista que lucho por el ennoblecimiento del lenguaje y de la cultura de las clases trabajadoras. Es justamente considerado como el �ltimo gran nombre del Anarquismo cl�sico espa�ol. En los momentos de mayor confusionismo ideol�gico, Mella prefiri� siempre el silencio a la palabra; pero eran silencios "sonoros", dignos de ser escuchados. Por eso, los m�s famosos libertarios de su tiempo ten�an por �l el m�s profundo respeto. Fue respetado, tanto por sus correligionarios como por adversarios ideol�gicos, como es el caso del historiador Juan Jos� Morato, que de �l traz� una importante Biograf�a (Lideres del Movimiento Obrero Espa�ol, Madrid 1972). Morato es un conocido militante socialista.

La muerte de Ricardo Mella

El 7 de Agosto de 1925, mor�a Ricardo Mella. La noticia lleg� tarde a los diarios de ese d�a; a pesar de eso, la ciudad de Vigo, de treinta y tantos mil habitantes, se moviliz� para el funeral, de una forma espontanea y emotiva. La circulaci�n viaria par� durante d�as, el Ayuntamiento atribuyo el nombre del fallecido a una Avenida, se construyo un monumento por el m�s importante escultor gallego de la �poca, Asorey. Sus obras completas fueron editadas por Jos� Villaverde, en Espa�a; Argentina, el movimiento sindical hacia otro tanto. Con sus propias expensas. Pedro Sierra y Vladimiro Mu�oz se convirtieron en sus m�s importantes bi�grafos. La fecha de su muerte, Ricardo Mella y Cea era el Director-Gerente de la "Compa��a de Tranv�as El�ctricas de Vigo", y su muerte fue sentida por los trabajadores de la Empresa, que pararon el trabajo, en se�al de respeto por aquella insigne personalidad de la sociedad gallega y del movimiento obrero espa�ol. Adem�s, el homenaje se har�a extensivo a toda la vida viguense, cerrando f�bricas, oficinas y establecimientos comerciales, convirti�ndose el homenaje en un aut�ntico festivo, en la ciudad gallega de Vigo.
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