Paul Avrich
Naci� en el seno de una familia jud�a originaria de Odessa y tuvo la oportunidad de ir a estudiar a la URSS gracias a la visita de Kruschev a los EEUU en 1959, tras lo cual autoriz� los intercambios estudiantiles. Paul descubri� lo que hab�a sido la insurrecci�n de Kronstadt y el papel de los anarquistas en la Revoluci�n mientras trabajaba en su tesis ("La Revoluci�n Rusa y los Comit�s de F�brica", 1961). Dar�a a luz numerosos trabajos basados en esa informaci�n.
Y esto es lo que ense�ar�a a sus estudiantes del Queens College de Nueva York a pesar de la oposici�n de las autoridades universitarias. El desarrollo de las investigaciones hist�ricas sobre el anarquismo en los EEUU se debe sobre todo a "las batallitas del tio Paul". No hab�a nada que le gustara m�s que hablar y animar a los dem�s a que lo hicieran y no era de esa generaci�n que ha aprendido a combinar historia, sociolog�a y antropolog�a. Sab�a leer sin dificultad la mayor�a de los idiomas europeos, incluidos el ruso y el yiddish, lo que dio a su obra cierta profundidad.
Procedi� a trazar la historia del movimiento anarquista en los EEUU, dividi�ndola en varias �reas tem�ticas: Voltairine de Cleyre, las Escuelas Modernas inspiradas por Ferrer i Guardia, la tragedia de Chicago de 1886, Sacco y Vanzetti, los anarquistas jud�os, inmigrantes y refugiados. Su �ltima obra importante fue una compilaci�n de dos centenas de entrevistas hechas a lo largo de treinta a�os "una fuente de incomparable valor para futuros investigadores... Pero la historia oral no puede reemplazar a la historia convencional, que debe verificarse con documentos escritos... En las memorias a menudo hay omisiones y errores", como escribi� �l mismo en el prefacio a su "Voces anarquistas" (N.T.: que acaba de editar en castellano la Fundaci�n Anselmo Lorenzo http://www.cnt.es/fal), que inclu�a centenares de notas y un gigantesco �ndice. Dej� a estos militantes "an�nimos" que hablaran, abriendo el camino de innumerables trabajos de investigaci�n y de reflexi�n.
Paul Avrich fue un amigo fiel de la CIRA y contribuy� generosamente a su financiaci�n y a sus colecciones (tras una de nuestras �ltimas reuniones apoy� la publicaci�n en ruso de Volin y se ofreci� para la introuducci�n). Fue un amigo de confianza de muchos de los veteranos de nuestro movimiento, a los que pon�a en contacto entre s�, reuni�ndose con ellos regularmente y viendo c�mo mor�an uno tras otro. Sin �l, mucho de lo que se recuerda estar�a perdido.
La ma�ana del 17 de febrero del 2006 mor�a en Nueva York tras una larga enfermedad.