“Ángel de lo raro”, ciertamente escucharon antes esto con un cuento de Edgar Alan Poe, pero solo tome el título, mi ángel de lo raro o Anche li Pizarre no se parece en nada, este ángel es triste y trae a cuestas un pasado que por extrañas razones no puede recordar, pero que inmediatamente se sentirá atraída hacia el.
Este personaje principal se maneja con tres nombres: Cassandra, su nombre mortal en esta línea del tiempo, Angel de lo raro que es su seudónimo por sus aficiones y para su compañía teatral “Les Fleurs du Morte” y Magnes, pero ese enigma les toca descubrirlo a ustedes…
La fineza de tus rasgos
La melancolía de tu alma.
Busca tu luz, tu propia luz
Mi ángel de lo raro
-Un día más, no puede ser¡ - Exclamo Cassandra con su característica expresión de hastío, se incorporó y busco algún atuendo adecuado pues tendría una reunión con la compañía teatral “Les Fleurs du Morte”, de la cual llevaba el mando desde hacia algunos meses.
Siendo honesta es bastante extraño que Cassandra llegase a tratar con tanta gente, siempre solitaria, absorta en si misma… fuera de esta realidad; sin embargo, actuar era su pasión era el escape que su alma necesitaba; encarnar un elfo, una bruja, que se yo, simplemente dejarse llevar por la tinta y escribir sus propios libretos.
Cassandra o el Ángel de lo Raro era sumamente hermosa, fría y lejana: Tenía un cuerpo sutil y delicado, tez exageradamente blanca que contrastaba con su azabache cabello, lacio y largísimo… Pero lo mas desconcertante de esta extraña belleza eran sus ojos, de un azul casi transparente que parecían ver mas allá de lo que deseaba mostrar.
Al filo de las diez de la mañana, Ángel salió de su casa completamente de negro, ella deseaba expresar dolor y esos ojos que todo lo podían ver denotaban mas tristeza que de costumbre, los oculto tras unas gafas y siguió su camino algo enfadada or que el sol matutino arruinaba su pálida tez.
Al llegar a la reunión se presento ante todos, incluyendo lo precien llegados a “Les Fleurs du Morte” .Se concretó a entregar los libretos de la siguiente puesta en escena, una obra que había basado en Carmilla, de Sheridan Le Fanu, e informo de las pruebas que se harían para adecuar personajes a cada actor. Ángel se sintió mas observada que de costumbre, no dio mucha importancia pero si quedo con la intriga. Mas tarde llegaría su respuesta: Christian, un actor recién llegado; la miraba fijamente con una mezcla de odio y dulzura… extrañamente sus ojos eran sumamente parecidos a los de Ángel así llamo aún mas su atención. De vuelta a casa es donde realmente comienza la historia.
Ángel de lo raro, extraña musa
Mi pérdida musa
Te ayudaré a saciar tu sed de sangre.
-¡Pero que demonios pasa!- Exclamo Cassandra dando un giro al volante, recordando la extraña visión que acompaño a aquellas palabras: Un castillo, luz tenue, otra época. Pero no lo podía creer era ella, de eso no había la menor duda, encendió un cigarrillo y se dejo llevar por las nubes de humo.
Al llegar a su casa Christian la aguardaba en la puerta, realmente podría ser otro ángel de lo raro en cuanto a físico, a diferencia de que él era delicadamente rubio y aunque sus ojos demostrarán ira, sus modos eran muy frágiles.
-Realmente pensé que nunca llegarías- Reprocho Christian.
-Pero… Tú, que haces aquí?, quien ere…- Exclamaba el Ángel cuando fue interrumpida.
-Mi nombre mortal es Christian de “Les Flurs du Morte”, me recuerdas?.
Todo dio un giro y volvió a ese ambiente de paredes húmedas y luz tenue.
No temas, mi amado ángel he venido por ti,
Incomprendida en este mundo, perdida en la luz.
Tanto amor me llevo a comprender tu dolor,
Te llevaré a donde perteneces.
Un grito… las siete de la mañana.
Lo único que podía recordar era esa extraña visión, se sentía débil, desconcertada. Realmente no deseaba salir de su casa, no, no quería verle aun, no quería encontrarse con Christian, se reporto enferma y pidió que se empezarán las audiciones sin ella; pensó que sería sumamente benéfico un baño con agua caliente, la cabeza le daba vueltas y aún sabiendo que estaba completamente sola en la casa volvió a sentir esa extraña presencia… Tenía que aceptarlo, muy a pesar de sus aficiones a lo sobrenatural e inexplicable tenia miedo, una puerta estaba abierta y buscaría la manera de cerrarla, en eso pensaba cuando se desvaneció, aún en ese estado de inconciencia la voz la siguió.
No temas a tu destino,
No temas a tu pasado,
Mi princesa, no necesito un cuerpo mortal para estar tan cerca.
Esta vez no era visión Ángel se encontraba realmente allí, era un gran salón… esa luz tenue que tanto le agradaba, gente bailando. Todos la saludaban pero pronunciaban un nombre extraño: Magnes o algo así, el nerviosismo no la dejo poner mucha atención. Una fuerza extraña la guiaba a todas partes, estaba atrapada –y aterrada- dentro del cuerpo de una tal Magnes, Christian la esperaba en la escalera en la escalera, se tomarón del brazo y descendieron.
-Magnes, raro ángel esta vez no dejaré que te vallas ¿ has podido recordar porque estamos tan unidos?- Le susurro Christian al oido.
Recobro el sentido, Cassandra lloró no podía explicarse por que se sentía sumamente atraída, porque se abatía entre el miedo y la razón, desde niña se sintió atraída por ese ambiente, se sentía parte de el. Por fin se decidió hablaría al día siguiente con Christian, se tiro en la cama a dormir, ya nos podremos imaginar sus sueños, cada vez se sentía mas dentro, mas cerca; sentía que su misión regresar a ese mundo que la aceptaba y amaba tal y como era, callada, débil, frágil.
Al día siguiente se entero de que Christian se había marchado d la compañía. ¿Que haría? El era la única persona que podría llevarle a ese mundo hermoso. Continúo su vida por unos días mas, pero el camino era realmente largo y tedioso, respecto a las imágenes y esa voz casi se iban extinguiendo, como la esperanza de su corazón.
Vine por ti, y no me iré si no es contigo
-Esa voz de nuevo… Calmate Cassandra, calmate- Se decía a si misma
-Es una sugestión, es producto de tu mente, debes dormir mañana se estrena la obra-
Todo estaba listo, Ángel se veía mas hermosa que de costumbre, vestía con un ceñido y largísimo vestido rojo, enigmática y misteriosa, toda una Diva. Por fin llego el momento.
-Cassandra, a escena¡-
Un ambiente lúgubre, ella descendió por una escalerilla. Sublime y elegante inicio su dialogo.
-Tu vida mortal a cambio de la eternidad ¡Bebe mi sangre¡- ella tomo una daga y fingio cortar su muñeca.
En flash back la escena cambio, el entendimiento por fin llego a este extraño ángel. El segundo actor descubrió su rostro, era Christian, quien la tomo firmemente por la cabeza y le dirigió una dulce mirada.
-Ángel, tomaré esta vida, no dejaré que nos separen ahora siglos han pasado y no te he podido olvidar, musa mia Magnes¡¡¡¡¡¡¡¡, regresa a mi lado.
Cassandra estaba embelezada lo podía recordar todo, lo veía a través de los ojos de Christian: Mientras bailaba en el salón de una de sus visiones Magnes fue atacada, una daga, una venganza terminaron con su vida, la sangre escurría por el hermoso vestido banco, el corazón de Magnes dejo de latir de repente dejando a Christian en la mas profunda soledad y desesperación.
Una noche en medio de su llanto, Christian, observo al pie de a cama una figura femenina, pensando que era Magnes corrió para abrazarla, su piel era fría, su corazón inerte, la mirada vacía, lo unico que musitó fue:
-Encontrarás a Magnes con vida y sabiduría infinita, en otra línea del tiempo.
Lo abrazo. Christian dejo que bebieran su sangre, ya nada tenía sentido, bebio la sangre de aquella doncella, desde entonces busco desesperadamente a Magnes no muy seguro de encontrarla entre las bifurcadas líneas del tiempo, con otro nombre, pero era su Magnes, por fin podría tomar esa vida que le fue arrebatada.
Christian tomo la esbelta figura aún con más fuerza, y le pregunto si después de esto deseaba vivir la eternidad a su lado.
-Sí- Respondió Cassandra, ahora sabia porque estaba tan ligada a él.
Christian mordió el cuello y bebió gota a gota la deliciosa y dulce sangre de Cassandra, cuando estuvo casi inconsciente le alimento con su sangre, ahora, ella era una neonata, la musa estaba de regreso a partir de ahora estarían en el mundo al que pertenecen y juntos.
Respecto a la gente que presenciaba la obra… nadie recuerda nada, el grupo teatral “Les Fleurs du Morte” nunca existio. Todo se contempla en a eternidad, una pequeña nube de magia y humo se llevo al Ángel de lo raro de esta linea del tiempo.
El Angel de lo raro, por Fleur du mal