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Escrito por: juanglot@hotmail.com


Estoy muy contento porque hoy es mi cumpleaños. Mi niñera me ha prometido
que iriamos a la playa para celebrarlo. iremos a una orilla apartada donde
no suele haber nadie. Cogeremos el coche desde nuestra casa de veraneo e
iremos allí. Durante el verano me ha hecho estudiar mucho, pero hoy como
era mi cumpleaños, me ha dicho que podía tomarme el día libre. Hoy cumplo
quinze años y mi niñera tiene veinticinco. Es muy dulce y simpatica, pero
en lo que respecta a los estudios es muy estricta conmigo. Cuando no me sé
la lección del día, siempre me castiga sin salir. Tiene una sonrisa muy
tierna y siempre se preocupa por mi. Tiene los ojos azules, una larga
melena morena, la cara muy suave, las piernas largas y muy bien formadas, y
unas tetas francamente grandes. Siempre me he obsesionado con ellas, y me
encanta cuando va escotada. No creo que nunca pudiera conocer a una mujer
con unas tetas tan grandes y tan bonitas. La verdad es que tiene las tetas
como dos demonios. Supongo que se habra dado cuenta de mi afición a ellas,
pero no me ha dicho nada por vergüenza. Aunque por otra parte estoy
preocupado. Hace dos semanas me metí en un buen lío. Un día llegué muy
tarde a casa, y además volvi borracho. Mi niñera al verme entrar me dijo
que no le diria nada a mis padres, pero que me merecía unos buenos azotes
en su regazo. Al principio no lo tome en serio, aunque la expresión de su
rostro era muy severa para estar mintiendo. Nunca me ha dado unos azotes,
normalmente con encerrarme en mi cuarto ha tenido suficiente. Sin embargo
me dijo que como aquella noche estaba muy nervioso, me habría de castigar
más adelante. Me dijo que me daba un plazo de tres semanas, para pedirle
que me diera los azotes. Siempre que me ha amenazado con algo lo ha
cumplido. Por esta razón no veo motivo para que cumpla con su promesa,
aunque a mi edad parece bastante subrealista. De todas maneras me gustaría
que me calentase el trasero, mientras me tumbo en su regazo. Voy a
pedirselo hoy mismo en la playa. Seguro que no sera muy severa conmigo.
Sera condescendiente en el día de mi cumpleaños. Poco después de aparcar el
coche me dice: - " cariño, hoy hace un día muy bonito y quiero ponerme
morena. Supongo que no te importara que me quite el bañador". Entonces me
guiño el ojo y me sonrió. No me lo podía creer había soñado con ver sus
tetas desde hacía más de cinco años. Había mucha confianza entre nosotros,
aunque me extraño que no le importase que le viera los melones. Iba a
compartir con mi niñera una intimidad muy especial. La vista se me iba a
alegrar por circunstancias extraordinarias. Llevabamos dos toallas, y poco
antes de quitarse el bañador me dijo, al ver que estaba muy nervioso y no
dejaba de dar vueltas alrededor suyo: - " cariño, no te preocupes porque no
eres el primer hombre que se impresiona al verme los pechos. Comportate
como un hombrecito cariño. Comprendo que estes muy susceptible, pero quiero
educarte porque te habrás de enfrentar a esta situación muchas veces. No te
tomes como algo personal el hecho de que veas mis pechos, es una cuestión
accidental. Estoy muy blanca y quiero ponerme morena. Cariño ya te
desahogaras más tarde, intenta pensar ahora en otra cosa. Mientras tanto
tumbate en la toalla y mira el cielo. Podemos hablar de lo que quieras
porque hoy es tu cumpleaños". En aquel momento se quitó el top, y me quedé
fascinado. Tenía las tetas muy voluminosas y turgentes, y sus pezones, eran
como la guinda de un pastel. Eran redondas y no tenian ningún asomo de
imperfección. Me miró sonriendome, invitandome a que no me ruborizase. Era
de las pocas mujeres que prometen mucho más desnudas que vestidas. Estaba
erecto e intentaba disimularlo subiendome el bañador hasta arriba. Supongo
que se daría cuenta pero no me diría nada por respeto y vergüenza. Entonces
pensé que como era el día de mi cumpleaños, no sería muy severa con el
castigo que habíamos aplazado.pero aquello era una oportunidad que no se
podía dejar escapar, no todos los días, te puede dar unos buenos azotes una
tetona con las tetas al aire, y en un paisaje tan idilico como la playa.
Entonces le dije: - " señorita puede darme unos buenos azotes?. Ella con
una sonrisa me contestó: - " cariño hoy es el día de tu cumpleaños, no
quieres dejarlo para otro día?. - " no señorita, se que actue mal y quiero
que usted me corrija. He sido muy malo y confio en su disciplina. Tengo
confianza en usted". -" cariño aunque tenga los pechos desnudos, y me veas
como una mujer muy atractiva, no por esta razón voy a dejar de ser
inflexible. Quiero ser tierna y comprensiva contigo, pero eso no va a
impedir que te caliente bien el trasero. No te preocupes despues dejare que
te des un baño para refrescartelo. Estaras conmigo como si estuvieras en en
el regazo materno. No te tienes que avergonzar porque te de unos azotes
porque te quiero mucho y lo hago por tu bien. pero espera un poco cariño
porque ahora voy a tomar el sol. Ves a bañarte y ven cuando te llame".
Estaba muy preocupado, pues no podia creer que mi niñera me fuera a dar
unos buenos azotes en top- less. Me fui a bañar y no dejaba de mirar de
reojo a mi niñera, para ver la expresión de su cara. No parecía estar de
malhumor, aunque yo estaba muy ansisoso para que me llamase. No nadaba muy
lejos de la orilla, para escuchar bien cuando me llamase. Por alguna razón
extraña estaba muy contento, porque mi niñera me iba a dar una buena
azotaina. Nadie nos podía ver, por lo que el castigo seria aplicado en la
más estricta intimidad. Era mucho más alto que ella, por lo que estar en su
regazo parecería muy extraño. Tambien era mucho más fuerte que ella, y si
me hubiese querido escapar de los azotes hubiera sido muy fácil. Pero sus
enormes tetas eran simbolo de poder y autoridad. Había pasado una hora, y
parecía que mi niñera estaba medio dormida. Había tenido tiempo para
imaginar la escena de muchas formas, pero lo que pasó es lo que aconteció a
continuación. Ella me dijo: - " cariño por favor ven aquí, tengo que
castigarte". Fui sin demora. Entonces se sentó en la toalla, y me dijo que
me bajara los pantalones. Obedecí presto, y tumbado en su regazo, con mi
pene erecto rozando sus braguitas me dijo: - " cariño ahora tendrás que
portarte como un hombre. Cuando acabemos los azotes, podrás abrazarme y
darme un beso, pero ahora tengo que ponerme sería. Además tendrás que
contar todos los azotes". Al principio su mano acariciaba mi trasero
escrutando el terreno, me preguntó si estaba listo y procedió. La verdad no
me hizo mucho daño, pero me hizo pasar cinco minutos muy intensos. No me
pegaba nada fuerte y me encantaba sentir la palma de sus manos. su castigo
no tuvo nada de cruel. Me dejo el culito un poco rojo, pero en ningún
momento mi castigo se me hizo interminable. Solo tenía mucho miedo porque
ella sentía mi pene erecto en su rodilla, pero afortunadamente no se
produjo ninguna situación excesivamente embarazosa. Cuando acabo me dio un
beso en la mejilla y me dijo que la abrazara. Tenía la boca en sus pechos y
ella me dijo que como había sido muy valiente y me había portado bien,
podría besarlos. Estuve abrazado a ella, casi tanto tiempo como en su
regazo y fueron dos experiencias igualmente gratificantes. Poco después
volvimos a casa y me encerré en el baño porque ya no podía soportar tanta
tensión. Ella estaba muy simpatica conmigo, y creo que me había enamorado
de ella.



 

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