EL LUGAR SEGURO

LA PRIMERA EXPERIENCIA DESDE EL PREESCOLAR HASTA EL 3� DE B�SICA EN EL COLEGIO METROPOLITANO (San Juan de Cumbay�, Oct/01)

 

0.   Introducci�n

La experiencia con la que hemos querido ingresar en los primeros a�os (desde el Preescolar hasta el Tercero de b�sica) ha sido la del �Lugar Seguro� (LS).

Lo hemos planificado as� porque nos parece importante comenzar a establecer desde un principio las reglas b�sicas que ayudar�n a constituir el marco, la ambientaci�n adecuada, para el futuro trabajo en Filosof�a para Ni�os (FpN).

Se ha trabajado en dos momentos: 1) el establecimiento de las reglas b�sicas de la comunicaci�n en el aula de Filosof�a, y 2) la elaboraci�n e internalizaci�n del concepto de LS.

No todos los grados han iniciado de la misma manera: Mientras con los/as m�s peque�os/as (Preescolar, Primero y Segundo de b�sica) se ha optado por un esquema menos expl�cito en lo que a reglas se refiere, con los/as m�s grandecitos/as (Tercero de b�sica) s� se ha trabajado tem�ticamente lo que hemos denominado las �Reglas b�sicas de la conversaci�n�, pero de tal forma que se ha intentado provocar el descubrimiento de las mismas por parte de los ni�os y las ni�as y su incorporaci�n y pr�ctica en la clase.

El tema del LS ha sido trabajado pormenorizadamente. Hemos tenido cuidado de darle un �nfasis especial, incluso m�s que en el tema de las Reglas, ya que consideramos que las Reglas de por s� no necesariamente ayudan a configurar un LS, pero siempre un LS est� protegido por Reglas asumidas autodisciplinariamente.

0.1. Reflexi�n

La insistencia en el trabajo con el LS surge de una necesidad venida de la experiencia.

La situaci�n que a nivel familiar y social viven nuestras/os ni�as/os nos obliga a considerar la necesidad de reformular un concepto de seguridad, no porque sea nuevo el concepto que pretendemos fomentar en el aula, sino porque ha ido siendo objeto de reduccionismos que, a la larga, no funcionan sino como paliativos de lo que nosotros quisi�ramos entender por seguridad.

Las necesidades de trabajo han puesto a la familia en una situaci�n de abandono obligatorio de los hijos. Padres y madres tienen que salir a cumplir sus tareas y los ni�os y ni�as quedan generalmente a cargo de otros adultos: t�os/as, abuelos/as, empleados/as, etc.

En otros casos, la situaci�n de conflicto que se vive al interior de los hogares crean tambi�n vac�os en las/os ni�as/os. Parejas divorciadas, nuevas parejas, repartici�n de los/as hijos/as, hijos/as que pasan a vivir con los/as abuelos/as u otras personas son situaciones que han venido a reconceptualizar las nociones tradicionales de familia. De hecho, si algo permanece como elemento clave del concepto es el lazo m�s o menos fuerte de afectividad: donde �sta se da, podemos decir que hay familia.

Por supuesto, las situaciones dif�ciles, que son vivenciadas tambi�n por los padres que trabajan o est�n en problemas, buscan caminos que tratan de compensar las carencias que se crean: los juguetes caros, las tarjetas de los m�s variados usos, los seguros de toda �ndole son parte de los nuevos elementos que contribuyen a redefinir reduciendo el tema de la seguridad.

�sta se perfila como �las maneras� en que se manifiesta el amor y el compromiso que no puede ser expresado de otra manera. Y, a la larga, por la pr�ctica continua, lo seguro pasa a ser todo aquello que brinda protecci�n f�sica. No es que este tipo de seguridad no posea validez, pero s�lo la consideramos como la c�scara de un complejo que re�ne, al menos, dos elementos m�s, que ser�an, desde nuestra perspectiva, lo nuclear del tema de la seguridad .

Cuando uno les pregunta a los ni�os lo que para ellos es un LS, hay casi un 90% que lo relaciona con cuestiones de seguridad f�sica: la casa, la habitaci�n, las alarmas, las rejas, las cerraduras, los guardias, los perros, la polic�a, el condominio, la escuela, etc. Un 9% califica como seguro el lugar donde est�n sus papis, sus amigos, sus abuelos, los t�os, la tele, los juegos, etc. Apenas hay un 1% para quienes LS es aqu�l en donde sienten que les quieren, que les cuidan, que se preocupan por ellos. Y es, justamente, esta tercera acepci�n la que quisi�ramos recoger porque es con la que pretendemos definir la clase de FpN y, en general, el resto de nuestras clases.

Pero tambi�n y aparejado con el anterior, queremos recalcar el sentido de seguridad intelectual. En la medida en que los ni�os puedan expresar lo que sienten sin que nadie haga burla de ello, cuando puedan dar sus pareceres con libertad, cuando se dan cuenta que sus afirmaciones pueden ser rectificadas y que, adem�s, pueden consolidar sus propias ideas con las ideas que nacen de la participaci�n de sus compa�eros, sumado todo esto al trabajo de un facilitador que le ayuda a mejorar su expresi�n, sus ideas, sus razones, etc., los ni�os desarrollar�n la capacidad de dialogar razonablemente a la vez que alimentar�n su autoestima.

1.   Objetivos

Con el trabajo de estas herramientas, queremos que los ni�os y las ni�as sean capaces de:

a.       Plantearse la necesidad de ciertas reglas para el trabajo en equipo.

b.      Proponer, al menos, unas cuatro reglas en orden a mantener una conversaci�n disciplinada.

c.      Tomar conciencia de la importancia de dichas reglas a fin de construir un equipo de trabajo.

d.      Interiorizar las reglas en orden a utilizarlas habitual y cotidianamente en los mundos de la vida respectivos de las ni�as y los ni�os.

e.      Caracterizar un LS.

f.       Juzgar los comportamientos de los miembros del equipo desde la pr�ctica interiorizada y consciente de las reglas y el LS.

2.   Metodolog�a

Hemos trabajado de tal manera que no se pierdan los objetivos debido a la intermediaci�n de los aspectos l�dicos, sino que, m�s bien, �stos sean incorporados a los objetivos. El trabajo ha sido dispar porque con los niveles en los cuales la lecto-escritura est� todav�a por empezar, se ha tenido que optar por una conversaci�n en la que haya la libre manifestaci�n y se genere un ambiente en el cual sea posible mantener la mejor fluidez intersubjetiva.

Estamos siguiendo las pautas de dos gu�as probadas a nivel internacional: Prepar�ndose para filosofar de Tom Jackson y Linda Oho y Herramientas para iniciar el di�logo filos�fico de Stella Accorinti.

En el Preescolar y en 1� de B�sica s�lo hemos destinado una hora semanal al trabajo. 2� y 3� tienen ya dos horas. Una hora la da la Coordinaci�n y otra hora la dan las profesoras del grado. Algunas profesoras, sobre todo las del mismo nivel, han decidido preparar las clases en conjunto. Con todo hay variedad porque cuando se trata de desarrollar un juego, cada una lo hace desde su propia manera de ser.

Por disposici�n institucional, s�lo a partir del 2� de B�sica tienen las clases de 40-45 minutos. El Preescolar y el 1� de B�sica s�lo tienen 30 minutos, que resulta un tiempo ideal para los peque�os y las peque�as.

En las clases se van alternando una parte dial�gica con otra parte pl�stica, sobre todo dibujo y pintura. Se ha pedido que cada ni�a y ni�o dibujen y pinten lo que para ellos es un LS. Aunque algunos de ellos -podemos decir- ya tienen incorporado lo elemental acerca de la seguridad, sin embargo, todav�a lo expresan en el papel por medio de la pintura de esos lugares y personas que para ellos significan su mayor protecci�n.

El trabajo se ha desarrollado en cuatro pasos que, formulados como preguntas, son:

1.      �Qu� es para ti un LS?

En este punto se pretende averiguar el concepto expl�cito de seguridad que las/os ni�as/os tienen. Generalmente, las respuestas son relacionadas a lugares f�sicos. Se les va exigiendo una dosis de reflexi�n cuando se les pregunta por qu� consideran que eso es un lugar seguro. Transcribimos un peque�o di�logo:

P: �Qu� es para ti un LS?

A: La casa

P: �Por qu� te parece que la casa es un LS?

A: Porque tiene alarma y tiene muchas llaves?

P: �Y si no tuviera alarma ni llaves?

A: Entonces, vendr�an los ladrones facilito

P: Pero, a veces los ladrones entran en casas con alarmas y muchas llaves...

A: S�, pero en mi casa hay un guardia

De seguir por el mismo camino, se continuar�a en una especie de circularidad en la que siempre se terminar�a volviendo a lo que es seguridad f�sica.

2.      �C�mo podr�a yo sentirme seguro en un lugar?

Cuando los/as ni�os/as, en lugar de mencionar lugares concretos, mencionan personas, en base a contraejemplos se les introduce un paso m�s en el camino de la reflexi�n. Transcribimos un ejemplo:

P: �Qu� es para ti un LS?

A: Donde est�n mis papis

P: �T� me est�s diciendo que aunque la casa no tuviera muchas cerraduras o no hubiera guardia, ser�a segura porque all� est�n tus papis?

A: S�

P: �Y ser�a igualmente segura tu casa si tu papi siempre llegara enfurecido y te castigara hasta por tonteritas?

A: No

P: �Y entonces?

A: Lo que pasa es que mis papis me cuidan

P: O sea, �t� te sientes seguro donde te cuidan?

A: S�, porque si me cuidan yo estoy tranquilo

Pretendemos llegar a ese momento en el que comienzan a identificar la seguridad con sentimientos propios que colmar�an ese concepto. La expresi�n de ejemplos y sentimientos que tocan la afectividad es clave en este punto para pasar al tercer momento.

3.      �Qu� cosas debe tener un lugar para que yo me sienta bien en �l?

De hecho se da que hay algunos/as ni�os/as que vuelven a retomar el tema de la seguridad f�sica, pero hay otros que cayeron en cuenta de la importancia del segundo momento y se puede proseguir. Veamos un di�logo:

P: �Qu� es un LS para ti?

A: Es un lugar donde me cuidan

P: �Lo importante es que te cuiden aunque no importe qui�n te cuide?

A: S� importa. Yo debo conocer a las personas que me cuidan y tener confianza en ellas.

P: �Quieres decir que la confianza es tambi�n importante para tener un LS?

A: Claro, porque si yo necesito algo puedo pedirlo sin tener verg�enza

P: O sea, �un LS es un lugar donde t� puedes hablar libremente?

A: S�

Cuando se comienza a caracterizar un LS necesitamos ejemplarizarlo para que no se quede en una mera reflexi�n. Con todo, la reflexi�n hecha ayuda, precisamente, a confrontar la realidad en la que viven y les anima a crear un ambiente en el cual se plasmen tales caracter�sticas.

4. �Es tu clase un lugar seguro?

El an�lisis de la realidad en la que viven es b�sico para intentar introducir actitudes y procedimientos que la reconstruyan. Es en este momento cuando empieza el camino de la afirmaci�n de habilidades y destrezas en orden a consolidar un marco axiol�gico nacido desde las mismas necesidades de quienes participan de esa realidad que es la clase. Un di�logo:

P: �Es segura la clase?

A: No, porque siempre hay algunos que molestan y no dejan que los dem�s estudien.

P: Pero, y si la clase toma una decisi�n sobre lo que debe ser la disciplina en el aula, �no podr�an decir algo a esos compa�eros?

A: No creo, porque a veces se burlan o son groseros cuando se les dice algo.

P: �Y qu� se podr�a hacer en esos casos?

A: La profe les puede echar de la clase

A: O les puede dejar sin recreo

A: O se les puede pedir �por favor� que se comporten

A: Para eso hay las reglas que todos pusimos.

Una vez que estos pasos se han completado empieza, como hemos dicho, una labor de insistencia prudente en la aplicaci�n de los acuerdos a los que se llegue. Habr� un tiempo en que las cosas parecer� que se diluyen, pero mientras se insista con cuidado, el grado desarrollar� h�bitos que convertir�n la clase en un LS no s�lo por la vivencia que se podr� experimentar, sino por las razones que se podr�n argumentar al pedir cuentas de ello.

Al final de cada sesi�n se realiz� una evaluaci�n: fue de lo m�s variada (participaci�n de los/as ni�os/as, qu� tal estuvo el/la profesor/a, respeto a las reglas, etc). En general, se puede decir que las/os mismas/os ni�as/os consideran que son unas clases �muy lindas�, �divertidas� porque �se aprende�, �se juega�, �nos re�mos�. Con todo, dentro de lo que es la evaluaci�n hecha entre profesoras nos parece que, si bien la cuesti�n disciplina ha ido paulatinamente mejorando, es necesario continuar insistiendo en ella desde una posici�n cari�osa (hay ni�os que s� causan problemas y el grado no est� todav�a lo suficientemente maduro para pedirles un mejor comportamiento, aunque se van dando los primeros atisbos).

3. Recursos

Aparte de una buena preparaci�n que deb�a permitir un preguntar fluido no se requiri� de m�s; sin embargo, como ayudas, se utilizaron din�micas y juegos (el repertorio pod�a haberse extendido a representaciones, t�teres, expresi�n art�stica o corporal, en el desarrollo de la clase. Todo medio que permita llegar a lo que se pretende hay que utilizarlo.

4. Resultados provisionales

Cada curso tiene su propia experiencia y su propio ritmo. Por cuestiones pr�cticas, sintetizaremos los resultados por nivel y las anotaciones estar�n basadas en las observaciones de las mismas maestras del grado que tambi�n han participado dando clases:

a.       El tema ha sido totalmente novedoso en cuanto ha permitido que los ni�os expresen situaciones que, normalmente, no salen en la clase com�n y corriente.

b.      Ha sido posible conocer m�s de cerca la situaci�n afectiva de los ni�os. Quiz�s no lo expresan en su totalidad, pero dejan ver en sus intervenciones la necesidad de relaciones m�s cari�osas.

c.      Ha habido ni�os que, debido a su comportamiento en clase, han llegado hasta a ser temidos por sus compa�eros. Poco a poco, se ha ido creando un ambiente en el que el grupo general ha cuestionado a esos ni�os, provocando algunos cambios positivos y otros en los que queda pendiente la necesidad de mejorar.

d.      Por la calidad de la participaci�n de los ni�os, de entrada se puede ver que hay algunos que est�n mejor preparados que otros y a �stos se los puede identificar de manera que es posible poner el acento para ayudarles.

e.      El proceso de internalizaci�n de las normas de disciplina es lento, pero en cualquier caso es mejor que la simple imposici�n de la norma.

f.       En general, los ni�os y ni�as levantan la mano para participar y ellos mismos crean el orden que exige el respeto a los turnos. Siempre hay quienes quebrantan la norma, pero son las excepciones.

g.      Las clases tienen un mayor nivel de participaci�n con preguntas y aclaraciones nacidas de ellos mismos. Probablemente no se trata de algo nuevo, pero, al menos, es nueva la actitud de las maestras que est�n atentas a estos pormenores importantes.

h.      En la medida en que la participaci�n es mayor en los estudiantes, se facilita el trabajo del maestro, no porque se reduzca el trabajo, sino porque su labor es de apoyo y complemento procedimental a lo que las ni�as y los ni�os aprenden con los materiales b�sicos que se les da para trabajar.

i.        Hay mayor desenvoltura para la expresi�n oral. Los ni�os y las ni�as van adquiriendo confianza en s� mismos/as para expresarse. Se va creando un clima donde es posible expresarse con libertad. Por supuesto, hay todav�a muchos temores y falta soltura en muchos peque�os y peque�as, pero se va avanzando con satisfacci�n.

j.        Lo que en principio fue motivo de recelo y dudas, poco a poco va siendo asumido con mayor naturalidad en las profesoras.

k.      Sin que podamos determinar las causas (si las hay), parece que en el camino que va del Preescolar al 7� grado hay ascensos y descensos: un primer momento de ascenso va del Preescolar al 2�; luego empieza un descenso que dura hasta 4�; nuevamente, se reinicia un ascenso desde 5� en adelante. Quiz�s la perspectiva es muy relativa y tiene que ver con la situaci�n actual de los terceros, sobre todo, el �A�.

l.        Hay tambi�n emociones y decepciones que pueden resumirse en afirmaciones como las siguientes:

        Ha habido desconcierto y frustraci�n.

        Falta conocimiento suficiente para elaborar la planificaci�n de clase, enfrentar y dirigir al grupo y explicaciones precisas y claras de c�mo hacerlo.

        Hay la sensaci�n de haber sido parte de un experimento en el que se ha lanzado a las profesoras al agua sin que sepan nadar.

        Hay grupos muy dif�ciles de manejar.

5.Conclusiones

a.       El tiempo de que se dispone es insuficiente para poder atender las necesidades puntuales y generales del equipo de profesoras.

b.      Hay grupos de ni�os con quienes el trabajo es lento. En algunos casos la situaci�n general ha llevado a las profesoras a sentir que no se avanza nada en FpN.

c.      Hay el empe�o suficiente en todas las profesoras por sacar adelante el trabajo que tienen que hacer en FpN y no hay, por otro lado, la atenci�n que desear�an de parte de la Coordinaci�n.

d.      El tema del LS ha sido la primera gran experiencia de trabajo en FpN: ha habido momentos gratificantes para algunas y decepcionantes para otras.

e.      En cualquier caso, es urgente poner el acento en la preparaci�n de clases. Una modalidad posible ser�a la de hacer la clase con las profesoras para que luego ellas la adapten a sus circunstancias concretas.

 

EQUIPO DE PROFESORAS


 
E x p e r i e n c i a s



 
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