El verso con métrica y rima

directorio

Inicio
 
Por qué esta web
 
Antologías selectas
 
Listado general
 
Novedades
 
Enlaces
 
Más poesía
 
Reglas de la poesía
 

logotipo de AUTÉNTICA POESÍA

    JUAN BALLESTER   

p'a ir p'atrássubir un nivel

portada

 comentarios a su obra

DIRECTORIO DE ESTE AUTOR

su obra 1

su obra 2

     

        SU OBRA 2  

     

    En esta página encontrarás las siguientes poesías:


SONETO PARA HACER MÁS CORTA UNA ESPERA

¿Cómo podré tocarte, amada mía
sin que mis dedos sueñen que te toco?
¿Cómo podré besar sin estar loco
esos labios de miel y algarabía?

¿Cuándo será el momento, cuándo el día
de abrazar tu fantasma que ahora evoco?
¿Cuándo gustar, sin que me sepa a poco,
tu suave voz, tu dulce melodía?

Oh, cómo echo de menos ese instante,
ese breve momento, ese destello,
ese llenarme el alma de burbujas.

¡Oh, cuándo podré verte, estrella errante,
mujer que me has alzado hasta lo bello,
ángel de la esperanza que me embrujas!





    EL AY DEL AMOR SECRETO


Ay, pensamiento ingrato, cruel tormento,
ay, voz oscura, sueño doloroso
líbrame de este infierno, de este acoso,
de este tiempo de sombras que presiento.

Ay, pasión de mis noches, me arrepiento
de mi peregrinaje sin reposo
que niega a la razón, dejando un poso
de turbia soledad y desaliento.

Ay, tortura del alma, ay desvarío,
ay fuego que me hiela y me devora,
ay misterio que ronda en torno mío.

Ay fruta inalcanzable y tentadora,
ay secreto amargor, ay paz que ansío,
ay amor que viniste en mala hora.





               BORRACHO

Ya mi sangre es alcohol; tú, la botella,
tú el recipiente extraño en que la guardo.
Bebo y bebo sin fin, y me acobardo,
y voy trago tras trago tras tu huella.

Borracho, estoy borracho, y me atropella
la soledad urgente de mi nardo.
Tirado en una cama soy un fardo
y es lápida mi boca que se sella.

He bebido, mujer, por ti he bebido
de un extraño y verdoso recipiente
que me incita al recuerdo y no al olvido.

Trocada en carrusel siento la mente
en esta noche mágica que ha huido
mientras digo tu nombre, de repente.





  SONETO DE LA ENTREGA

Tómame ya. Estoy listo y es la hora
en que los peces juegan a ser rosas.
Tómame ya, que están las mariposas
enhebrando sus alas en la aurora.

Tómame, sí, mi luz, mi salvadora,
reina de las manzanas más sabrosas.
Tómame entre tus brazos, ponme esposas,
dame la claridad que me enamora.

No es un sueño, ahora no. No es un delirio
el pulso acelerado de mi cirio
ni la tortura inútil de mis manos.

Tómame al fin, mujer, tómame y calla
el sabor de la arena de esta playa:
mi corazón y el tuyo son ya hermanos.





    LA NOCHE INTERIOR

Soy pobre, pero tengo tu sonrisa,
pero tengo tus ojos a mi lado;
soy un mendigo casi, un olvidado
que no olvida esa boca que precisa.

Soy un pobre diablo, muevo a risa
aunque tu voz me alivia de ese estado,
no me queda ya más que un verde prado
y un futuro de versos y sin prisa.

Apenas tengo un trozo de cartón,
un retrato que miro con fruición
en la noche interior de mi pobreza.

Apenas tu recuerdo y las paredes
y una mano que quiere que te quedes
para llenar de flores mi cabeza.






               LA PESCA

Cuando salgo a pescar no llevo caña
ni uso artificio alguno como cebo.
Únicamente el alma es lo que llevo
y la fiel soledad que me acompaña.

Cuando salgo a pescar nada me extraña,
ni encontrarme lo mismo, o algo nuevo.
Hay tanto por llorar, que no me atrevo
a alimentar el hambre de mi entraña.

Me asaltan mil detalles, pequeñeces
que no sé si son vida o si son peces,
que no sé si llevar hasta mi cesta.

Y cuando vuelvo a casa, insatisfecho,
dejo escapar las dudas de mi pecho
y un verso agazapado me contesta.





              CARNAVAL

Sí, yo también, también voy disfrazado
con una piel de hombre y una boca
que convierte en mentira cuanto toca
e incita al desamor y al desagrado.

Sí, yo también soy barro transformado
en cuerpo de mortal y alma de roca,
también tengo una mano que provoca
la tempestad, el fuego y el tornado.

Ficción y realidad, vigilia y sueño,
dos formas de existir, dos tentativas
para encontrar la luz con vano empeño.

Realidad y ficción, las dos facetas
con que visten las almas fugitivas
bajo la soledad de sus caretas.





  FLOR POR UNAS HORAS

Pero no puedo ser flor por entero
ni llenar con mi aroma cada instante,
no puedo ser apéndice fragante
ni adorno en un altar, aunque lo quiero.

Pero no puedo estar en el sendero
para alegrar la vista al caminante,
ni esperar que una mano me transplante
al ínfimo rincón de un macetero.

Sólo puedo ser flor por unas horas,
mientras dure el buen tiempo, la bonanza,
mientras me quede aliento para el verso.

Sólo una flor de formas incoloras,
sólo un canto de vida y esperanza
en un mundo frenético y adverso.





      LA TARDE PERDIDA

He perdido la tarde haciendo versos,
soñando sin soñar con el recuerdo.
Y así una tarde y otra el tiempo pierdo
y me pongo a hilvanar mil universos.

¡Qué perversas mis manos, qué perversos
mis dedos al clamar que no estoy cuerdo!
Quiero encontrar la luz, pero la muerdo
y mis dedos están en sombra inmersos.

He pasado la tarde como un juego
malgastando papel y lapicero
buscando en el baúl de mis secretos.

Y todo, ¿para qué? Para hacer luego
con el llanto tenaz de mi tintero
la ausente realidad de dos sonetos.




    VIAJE SIN RETORNO

Me marcharé a las diez de la mañana
con escaso equipaje y sin vestido;
antes de lo que pienso me habré ido
por una senda oscura, gris, liviana.

Me quedaré sin puerta y sin ventana
habitando el silencio y el olvido,
ni habrá luz en mis ojos ni habrá ruido
que turbe mi vivir de porcelana.

Me iré con la mirada hacia lo alto,
con la boca repleta de poesía,
me iré para fundirme en el asfalto.

Me iré sin despedirme y en secreto
por la vasta región de la armonía
y quedará vacío mi esqueleto.






   UN DÍA ME HABRÉ IDO

Un día me habré ido de puntillas
lo mismo que se van las golondrinas,
mi rosal vestiré sólo de espinas,
serán mis hojas verdes amarillas.

Se quedarán sin barca mis orillas
y esta carne será un montón de ruinas,
y un viento silbará por las esquinas
el rumor de mi tren sin ventanillas.

Me habré ido sin más, me habré marchado
a convertirme en polvo en una fosa
sin tener nombre ya, muerto de cuajo.

Y alguien que no conozco, en un juzgado,
incoará un expediente en baja prosa
resumiendo mi vida en un legajo.

 




TERRITORIO ENEMIGO

I

¿De qué color son tus ojos?
Del color de lo prohibido,
del chorro de las cascadas,
de las gotas de rocío.
No me he atrevido a mirarlos,
no sé cómo son, suspiros
tal vez, o acaso son peces
o quizá son sólo lirios.
Tus ojos, ¿qué son tus ojos?
Son mi perdición, mi alivio
cuando se tuerce la noche
y no estás, y tengo frío.
Pasas con una aureola,
con un no sé qué divino
y tus ojos, ay, tus ojos
yo ni siquiera los miro.
¿Son oscuros o son claros?
¿Son lagos o torbellinos?
Prefiero no darme cuenta,
apenas si los distingo
como una masa borrosa.
Además, me da lo mismo,
no se hicieron esos ojos
para un trovador indigno,
no se hicieron para un loco,
no se hicieron para un cínico.
Tus ojos son tan vez dulces,
no lo sé, yo no los miro,
probablemente son fuego,
perdición, lujo, martirio,
puede que tengan estrellas
o que escondan un abismo.
Pero yo no los conozco,
no sé cómo son, no sirvo
para enfrentarme con ellos,
ya que nunca serán míos.
Tus ojos... ¡Me pongo en guardia!
Tus ojos... Siento el peligro
correrme dientes adentro
como un toro embravecido.
¿De qué color son tus ojos?
No lo sé, no los he visto
cuando pasas a mi lado
radiante como un domingo.

II

¿Y tu boca? ¿Qué decir
del veneno de tu boca?
¿Qué decir de esa sonrisa
que cada tarde me azota,
que se lleva las tinieblas
de mi existencia monótona
y las convierte en ardillas,
en flores, versos, gaviotas?
Pero no, yo no sé nada
de esas curvas tentadoras,
no sé nada de esos labios
que desprenden suaves notas,
de esas dulzuras presuntas,
de esas carnes melodiosas,
no sé nada de los besos
que por sus bordes afloran,
no sé siquiera que tienes
labios, dientes, lengua o boca.
A veces oigo palabras,
escucho voces anónimas
como si fueran los cantos
de sirenas que me nombran.
Pero no pueden ser tuyas,
quizá provienen de otra,
o del viento, o de la lluvia
o de regiones remotas.
No puede ser tuyo el rojo
destello que me emociona,
el fulgor que me deslumbra,
el cáliz que me desborda.
No puede ser tuyo el trueno
que en mis oídos explota
cuando reconozco el tono
de tu voz entre las sombras,
ni el ruido de cascabeles
que por el aire se forma
al escucharte, al sentir
tu risa demoledora.
No, no puedo decir nada
de tu misteriosa boca.

III

¿De qué están hechas tus manos?
¿De qué están hechas? ¿De cera?
¿Son dos pájaros, acaso
que se entrecruzan y vuelan?
No lo sé, yo no me fío
de esas arañas de seda,
de esos manojos de flores
que huelen cuando estás cerca.
Nunca he cogido esos dedos,
ni los he rozado apenas,
ni sé si son naturales
o los producen abejas.
Tus manos no son tus manos,
son inquietantes mareas
que me bañan en dulzura
sólo con pensar en ellas,
son pinceles que decoran
mis tardes tristes y negras,
son dos tablas que me salvan
en medio de las tormentas,
son dos pistolas guardianas,
son el sol y son la arena.
Pero no las he tocado,
no he sentido su tibieza
porque mis grotescas garras
acaso puedan romperlas.
Tus manos... ¿Qué son tus manos?
Son dos finas herramientas
que trabajan, sin que nada
pueda quebrar su belleza,
que acarician, que conmueven,
que dan vida, que alimentan,
que se tienden generosas
cuando alguien llama a su puerta.
¿De qué están hechas tus manos?
¿De plumas, versos, estrellas?
No, simplemente, tus manos
de caridad están hechas.

 

 

 


AUTÉNTICA POESÍA - Herrera/Muñoz - 2001

Hosted by www.Geocities.ws

1