Las diez mentiras de la globalización

Harold Klimental
Attac Madrid

Una serie de conferencias y de seminarios proveyeron en 1997 
información
para escribir el libro " Las mentiras de la Globalización" que busca
iluminar los complejos mecanismos que están detrás de las políticas
económicas. Esto pone de manifiesto que las mentiras neoliberales como 
" Ya
no se tienen los medios para financiar el Estado social" no podrían 
recibir
como respuesta fórmulas del mismo carácter. Es necesario aportar
refutaciones detalladas. Tratamos de sugerir alternativas que están 
faltando
en obras similares.

Mentira nº 1: " La globalización es incontrolable"

Son los políticos los que deciden la baja de los impuestos aduaneros, 
la
creación de monedas comunes y quienes autorizan las transferencias 
masivas
de dinero: la globalización no nos ha llovido imprevistamente del cielo 
por
obra del destino, ha sido querida y como tal orientada. Las 
organizaciones
internacionales como la OMC, sucesora del GATT o la OCDE han sido las
responsables de iniciar un proceso que despoja a los Estados de su 
soberanía
a través de por ejemplo el AMI ( Acuerdo Multilateral sobre 
Inversiones),
para someterlos a la tutela de las multinacionales y subordinarlos a su
propio beneficio. Si existiera voluntad política no sería imposible 
actuar
de diferente manera y no solo en beneficio de las empresas.

Mentira nº 2 "El Estado providencial cuesta demasiado caro"

Desde hace 23 años los gastos sociales equivalen al mismo porcentaje 
del
producto bruto: 33%. Solamente ha aumentado la carga de los descuentos
sociales de los asalariados por los siguientes motivos: alto nivel de
desempleo ( por lo tanto menos aportantes), sobrecarga de la seguridad
social por prestaciones que no le competen, pequeños trabajos DM 
eximidos de
cargas, impuestos muy bajos para las empresas y progresión salarial muy
débil para los beneficiarios sociales.

Mentira nº 3. "La globalización es una posibilidad de vencer la
desocupación"

La competencia internacional exacerbada impulsa a bajar cada vez más 
los
costos de producción. Por lo tanto la productividad debe optimizarse a
través de la robótica y la informática, lo que implica despidos y
racionalización. En 1997 la productividad creció un 3,7%. La promesa de 
un
crecimiento económico incrementado por la globalización no permitirá 
jamás
por lo tanto combatir el desempleo, porque para esto serían necesarios
crecimientos utópicos y ecológicamente desastrosos.

Mentira nº 4. " Los salarios alemanes son muy altos"

Si así fuera no debiera haber producción alemana. Son precisamente los
actuales niveles de producción los que justifican tales salarios. Los
excedentes comerciales demuestran que Alemania es competitiva. Los 
salarios
podrían ser aún más elevados.

Mentira nº 5 "El estado tiene demasiada ingerencia en la economía"

La participación del Estado es aproximadamente constante desde hace 25 
años
aunque sus responsabilidades se han ampliado ( por ejemplo por la ayuda 
a
los desempleados). Esta participación está en el promedio de otros 
países
industrializados. El carácter antisocial del adelgazamiento del estado 
se
refleja en la privatización del correo y de los ferrocarriles con la
desaparición de 200.000 empleos.

Mentira nº 6 "Las inversiones alemanas en el extranjero muestran la 
falta de
atractivos de Alemania"

Si la industria alemana invierte en el extranjero es para conquistar 
nuevos
mercados, para escapar a los riesgos de los cambios, para estar 
presente en
el lugar y muy a menudo para absorber firmas extranjeras. Por otra 
parte se
escucha hablar más frecuentemente que después de ser trasladadas en 
razón de
los menores costos, han regresado. Pueden citarse Varta, las fábricas 
de
radios Schneider, Faure, Ex Celle O y Lemken. Entre las razones 
figuran:
calidad de la producción, niveles de formación de los empleados y una 
mayor
confiabilidad en Alemania.

Mentira nº 7. "El Euro es útil a todos"

El Euro bajará para las empresas los costos del comercio europeo, lo 
que
reforzará la presión de la competencia. Esto generará mayores despidos,
mayor racionalización e incremento del desempleo. La presión sobre los
salarios se acrecentará en función de su comparación con el nivel 
europeo.

Mentira nº 8. "Gran Bretaña y los EEUU son modelos en cuanto a creación 
de
empleos y bienestar social"

En EEUU el 2% de la población masculina en edad activa se halla en 
prisión.
En ambos países el desempleo oculto es mucho mayor que el alemán. En
Inglaterra la ley que establece la forma de cálculo del desempleo ha 
sido
modificada 32 veces. Sin estas manipulaciones la tasa de desempleo 
llegaría
al 14%. Los empleados norteamericanos trabajan una media de 430 horas 
más
por año que los alemanes.

Mentira nº 9 " La globalización es provechosa para los países en vías 
de
desarrollo"

Un 80% de la humanidad es pobre 1millón 300.000 millones de personas
disponen de menos de un dólar por día. En 1962 a los 46 países más 
pobres
del mundo (alrededor de 500 millones de habitantes) les correspondía 
1,4%
del comercio mundial. En 1995 está proporción cayó al 0,4 %. Con el 
objeto
de atraer capitales los países en desarrollo se prostituyen a los 
trusts,
los sindicatos son prohibidos y no existe legislación del trabajo.

Mentira nº 10 " La globalización genera diversidad en todo el mundo"

Desde que hay menos variedades de manzanas, que casi todos los filmes 
que se
ven son norteamericanos, el liberalismo es presentado como la única 
elección
política. En la era de la globalización solo cuenta el provecho 
económico,
solo sobreviven los grandes trusts y las grandes cadenas. La verdadera
diversidad no es rentable. Lo que se nos presenta como diversidad no lo 
es.

Alternativas realistas

La movilidad del capital puede ser limitada mediante la Tasa Tobin 
(impuesto
a las transacciones de divisas). Una reforma fiscal social y ecológica 
puede
aumentar progresivamente los costos del transporte volviendo más 
regional y
más ecológicas las estructuras económicas. Un aumento de la demanda por 
el
incremento de los salarios sumado a la reducción de los tiempos de 
trabajo
permitirá bajar sensiblemente las cifras del desempleo. El derecho de 
la
Unión europea no lo impide, solo la voluntad de los industriales. Pero 
la
industria no se traslada si le resulta más favorable producir en su 
sitio
que transportar una caja de vino de California a Baden-Wurtemberg.

Traducción Susana Merino

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