RECUERDOS DE LA DICTADURA


En Fuenlabrada contamos con algunas marcas, cicatrices, que evidencian una conexión entre el presente democrático y el pasado dictatorial y golpista. Desde el Ateneo Republicano de Fuenlabrada denunciamos la exhibición callejera de estos restos dictatoriales así como exigimos su retirada del espacio público, como marca la ley.



A. MONUMENTO FASCISTA

URGENTE - MONUMENTO ELIMINADO, MÁS INFORMACIÓN PULSANDO AQUÍ

Iglesia de San Esteban - Fuenlabrada

Esta es la conocida iglesia de San Esteban Protomártir de Fuenlabrada, junto a la cual y en plena calle, se levanta una especie de Valle de los Caídos en miniatura, equivalente tanto en concepción como en mal gusto.


La función de este monumento es alimentar la blasfema idea - inculcada durante cuarenta años desde el régimen dictatorial - de que quienes cayeron luchando en favor del bando golpista de alguna manera lo hicieron en realidad "por Dios y por España".


El conjunto consiste en una gran cruz blanca levantada sobre una especie de tosco zigurat de cemento, bajo el cual se puede ver la placa en recuerdo a la minoría de fuenlabreños caídos por ese Dios y por esa España de quienes impusieron la dictadura en nuestro país a sangre y fuego...


Rodeando esta aberración encontramos un no menos destartalado jardincillo en el que algunos hierbajos ocultan la placa como si se avergonzaran de ella.









Placa

He aquí la placa que recoge 23 nombres de fuenlabreños que combatieron contra la República, democrática y legalmente constituída. En el año 1936 Fuenlabrada contaba con unos dos mil habitantes de los cuales en torno a un millar, la mayoría mujeres y niños, hubieron de escapar hacia la capital y posteriormente hacia el exilio. Otro número todavía indeterminado cayeron en el frente defendiendo nuestro país contra el fascismo internacional.



Ninguno de los nombres de los fuenlabreños que fueron víctimas del fascismo o que lealmente defendieron la legalidad republicana aparecen en ningún lugar de nuestra ciudad: No existen Placas, Calles o Edificios Públicos que rindan un merecido homenaje a estas víctimas anónimas, defensoras de la democracia, que nos precedieron y a quienes hemos injustamente olvidado con la cómplice dejadez de aquellos que tienen el deber de reconocer su justa causa, ya que es la de todos los que tenemos sitio en un estado democrático.

* Pulsa aquí para ver imágenes del derribo de este monumento *








B. CALLEJERO FASCISTA

Calle Martires, en pleno casco antiguo de Fuenlabrada

Este es un ejemplo de las reminiscencias que el bando de los vencedores dejó en Fuenlabrada, una ciudad sobre la que aun no se han hecho estudios completos sobre la brutal represión que se vivió en el periodo de guerra civil y de posguerra de mano de los partidarios de la dictadura.

La absoluta perversión del lenguaje religioso en el bando franquista tenía un doble objetivo: Por un lado el de justificar un golpe de estado militar y la consiguiente represión y exterminio de opositores mediante la maniquea identificación de este alzamiento con una cruzada religiosa en la que los ejecutores caídos por la causa eran considerados mártires, muy en la línea de cualquier otro fanatismo religioso que nos podamos imaginar hoy en día.

Por otro lado, si esta trampa lingüística surtía efecto, entonces los defensores de la República, de la democracia, etc. pasaban a ser poco menos que desalmados, una especie de representantes del anticristo en la tierra y, por extensión, merecedores de cualquier castigo por brutal que este fuese en aras de la supuesta defensa de unos ideales cristianos mal entendidos y convenientemente manipulados.




Calle Maximino Pérez, falangista fuenlabreño

Maximino Pérez, fundador de la Falange local y enemigo declarado de la Democracia, ya estuvo encarcelado durante los años de la II República por participar en actos de agitación y violencia propia de lo que los falangistas llamaban por entonces "dialéctica de los puños y las pistolas" y que solía consistir en disparar indiscriminadamente contra manifestaciones obreras o propinar palizas en superioridad numérica a personas que no compartían sus ideas maniqueas y violentas.

Durante la Segunda Guerra Mundial se alistó como voluntario en la infame División Azul y luchó codo con codo junto a los ejércitos de la Alemania nazi en Europa Oriental para tratar de extender el fascismo al resto del continente. Derrotado felizmente el nazismo en la Guerra Mundial, Maximino Pérez regresará a la España de Franco, donde se emplea a fondo como miembro del aparato represor del régimen. Se supone que sus métodos eran bastante expeditivos ya que fue condecorado por esta labor represora con una de las más altas distinciones que se otorgaba durante la dictadura franquista. Adicto al régimen hasta el final de su vida falleció, al parecer, en acto de servicio sin que se den mayores detalles.

Como reza su epitafio, responsable de sus actos sólo ante Dios y su conciencia. Esperemos que su dios le haya perdonado. En conciencia democrática la retirada de esta denominación para la antigua Calle Peligro parecería lo lógico en un estado democrático sano. La placa (con falta de ortografía incluída, al igual que la de los Mártires) sigue hoy ahí.



C. NOMENCLATURA FASCISTA

Galería de Alimentación 18 de julio, entrada por Calle Castillejos, Fuenlabrada

La dictadura franquista procuró, durante los casi 40 años de dominación en España, imponer una serie de símbolos de diferentes características, todo ellos enfocados a perpetuar una imagen concreta de la Guerra Civil Española acorde a sus propios y espurios intereses.

La fecha del 18 de julio o del pomposamente denominado Glorioso Alzamiento Nacional por el Régimen, marcó el punto de arranque del golpe de estado militar destinado a acabar con el régimen democrático de la República Española exterminando físicamente cualquier atisbo de oposición. Como es suficientemente conocido, este golpe acabaría desembocando en una tragedia de casi tres años en las que murieron miles de personas de toda condición.

Mediante la sacralización de esta fecha - y su proclamación como festivo en el calendario de la dictadura - se trataba no sólo de justificar un mero acto de traición militar, sino de imponer la visión única e irrefutable de los partidarios de la dictadura sobre los acontecimientos que tuvieron lugar durante y después de la Guerra Civil Española.








* PRÓXIMAMENTE, MÁS *



* Si aun no has tenido bastante pincha aquí para ver más restos fascistas de los muchos que todavía quedan en los espacios públicos de nuestra Comunidad Autónoma y en el resto de nuestro país



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