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Un astrónomo persa, al-Sufi, ha sido reconocido como el primero en describir el débil fragmento de luz en la constelación Andrómeda, que sabemos ahora que es una galaxia compañera de la nuestra. En 1780, el astrónomo francés Charles Messier publicó una lista de objetos no estelares que incluía 32 objetos que son, en realidad, galaxias. Estas galaxias se identifican ahora por sus números Messier (M); la galaxia Andrómeda, por ejemplo, se conoce como M31.

 

Universos-Isla

El leviatán

Ondas gravitatorias

 

Los comienzos del estudio de las macroestructuras

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La teoría de los universos-isla

El término UNIVERSO-ISLA fue acuñado por el filósofo Immanuel Kant en un comentario sobre unos escritos astronómicos sobre los que había tenido conocimiento. Según la teoría, las nebulosas que no podían resolverse en una aglomeración de estrellas, ni siquiera a través de los telescopios más poderosos de la época, se agrupaban como universos– isla independientes. Se creía que eran galaxias tan lejanas que sus estrellas no podían apreciarse individualmente.

Herschel había podido resolver algunas nebulosas en elementos constitutivos pero luego descubrió una estrella individual que estaba rodeada por una “débil atmósfera luminosa en forma circular”. En realidad, se trataba de una nebulosa planetaria, que es una capa de gas alrededor de una estrella débil, que asemejaba a un planeta. La atmósfera se hallaba tan claramente unida a la estrella que podían ocurrir dos cosas: o bien la estrella tenía que ser gigantesca, o la nebulosa estaba conformada por estrellas extremadamente pequeñas. Tras rechazar ambas hipótesis, Herschel concluyó que el cuerpo central era una estrella de tamaño normal “rodeada por un fluido brillante, de una naturaleza totalmente desconocida para nosotros”.

 

El Leviatán

Un noble irlandés, William Parsons, a principios de la década de 1940, comenzó a construir un poderoso telescopio de 16m de largo y con un espejo metálico de 2m de diámetro, que sería conocido como el Leviatán de Parsonstown. El enorme espejo sería el mayor de su clase en varias décadas.

Parsons observó el objeto conocido como M51 en la constelación de los Lebreles. Descubrió entonces una galaxia espiral que sería conocida como remolino. De todas formas, aún no podían distinguirse estrellas en su interior.

Años más tarde, los métodos de paralaje y corrimiento espectral permitieron, junto con telescopios más potentes, comenzar un estudio más minucioso de las macroestructuras del universo.

 

Las investigaciones de Herschel sobre la naturaleza de las nebulosas revelaron que muchos de los objetos Messier se resolvían en cúmulos de estrellas, algunos de los cuales debido a su forma se llamaron Cúmulos Globulares.

Las primeras galaxias espirales observadas eran conocidas popularmente como “remolinos”.

MACROESTRUCTURAS

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Las ondas gravitatorias

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Se trata de perturbaciones en el espacio-tiempo que, según se cree, se difunden a la velocidad de la luz desde los lugares donde se acelera rápidamente una masa. Entre las posibles fuentes de estas ondas están las siguientes: las explosiones violentas de supernovas, que van acompañadas del colapso de los núcleos estelares y la posterior formación de estrellas de neutrones o agujeros negros; la interacción de agujeros negros; los púlsares (estrellas de neutrones en rotación), y los sistemas binarios de estrellas de neutrones, cuando sus dos componentes se funden en uno solo y mueren.

La existencia de ondas gravitacionales fue prevista en la teoría de la relatividad general de Einstein, pero aún no se han detectado estas ondas de forma directa. Sin embargo, se han encontrado pruebas indirectas de su existencia. Las ondas gravitacionales hipotéticas se llevarían energía del sistema donde se originan. Se han observado pérdidas de energía, del orden de magnitud previsto, en el 'desgaste' de las órbitas de los dos componentes de PSR 1913+16; este objeto celeste se compone de dos estrellas de neutrones que giran una en torno a la otra. En 1993 se concedió el Premio Nobel de Física a los estadounidenses Russell A. Hulse y Joseph H. Taylor, de la Universidad de Princeton, por este trabajo y por el descubrimiento de púlsares binarios.

 

Como resolución a las ecuaciones de Einstein, las ondas gravitatorias proveen una explicación en la conformación del universo.

Artículo original de Einstein y Rosen

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