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Consideraciones sobre el telescopio
del aficionado cubano (VII)
Grupo Wilheml Herschel
de Caibarién
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En las figuras 8a y b se muestran
conjuntos de monturas ecuatoriales alemanas, así como también
de conjunto en la figura 11. Aunque hay variados tipos de monturas ecuatoriales
o paralácticas aquí sólo vamos a mostrar la alemana
por su sencillez de construcción. Requisito INDISPENSABLE para
ambos ejes de giro, el polar y el de declinación, deben quedar
lo mas cercanos posible a los 90 grados de separación en sus giros,
o sea, a escuadra uno del otro. De lo contrario, el trabajo de seguimiento
de precisión de los astros no podrá realizarse, lo cual
constituye la esencia de la comodidad de las monturas ecuatoriales.
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Variante de montura ecuatorial
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Y, para finalizar, todo el conjunto del telescopio, ya
instalado sobre su montura paraláctica, debe apoyarse sobre una
base que lo soporte sobre el terreno y que permita una altura cómoda
para el trabajo de observación a través del ocular del instrumento.
El mismo principio de solidez que aplicamos a la montura debe regir para
la base pero, además de esto, ES NECESARIO que ninguna parte del
tubo (o lo que sea) del telescopio tropiece con parte alguna de dicha
base cuando el instrumento apunta directamente hacia arriba, hacia el
cénit. De lo contrario, nos perderemos de observar el punto donde
mejores condiciones de visibilidad hay en el firmamento.
Para determinar la altura adecuada que deberá tener
dicha base deberemos basarnos en el criterio de si pensamos realizar las
observaciones en posición de pie o sentados y tomar en consideración,
claro está, la altura a que va a estar nuestro ojo cuando miremos
a través del ocular apuntando al cenit.
Hay un punto general, pero no menos importante, que no quiero dejar sin
tratar, el peso del telescopio en su conjunto cuestión que pudiera
parecer una nimiedad pero no lo es. Si es una "pluma" literalmente
se lo lleva el viento, lo zarandea de lo lindo y estropea o impide la
observación. Si es "un plomo" se hace intransportable.
Y ya verá usted si en mil ocasiones no tiene necesidad de transportarlo.
En cierta ocasión leí, en tono jocoso pero realista, la
descripción norteamericana de telescopio "portátil":
Instrumento del tamaño y peso de un refrigerador doméstico
que, por lo común, requiere de al menos el uso de dos personas
para moverlo de un lugar a otro.
Usted debe tener en cuenta que, salvo que vaya a realizar una observación
solar, hará uso del instrumento en horas nocturnas, preferiblemente
cuando todos en casa duermen, las luces prendidas molestan a los durmientes
y arruinan, a la vez, la tan valiosa adaptación a la penumbra de
sus propios ojos. Imagínese trasladando, usted solito, su preciado
tesoro a través de toda la casa oscura y hasta el mismísimo
fondo del patio, tratando de no hacer ruidos y, por supuesto, tampoco
tropezar con nada. Titánica labor. Merece la pena detenerse a estudiarla
detenidamente. Más de una buena noche de observación se
ha malogrado al tener que enfrentar este real problema del astrónomo
urbano.
Planifique siempre hasta el detalle su observación teniendo en
cuenta estos inconvenientes. Como asegura Calviño, vale la pena.
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