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Consideraciones sobre el telescopio
del aficionado cubano (VI)
Grupo Wilheml Herschel
de Caibarién
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Soporte del espejo
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EI "corazón" del
telescopio ocupará un lugar determinado dentro del futuro instrumento,
una vez que éste sea completamente terminado. Otros elementos deberemos
construir. A saber: celda para el espejo ("araña", Fig
5), portadora del espejo (o prisma) secundario, portaoculares - donde
se instalará el complejo óptico final que amplifica la imagen
obtenida por el espejo primario y un tubo u otro dispositivo que cargue
con todos estos elementos y los mantenga sujetos y colimados según
parámetros bastante estrictos.
Un tipo de celda muy sencillo se muestra en la figura
5. En ella dos triángulos de madera, el uno del diámetro
del espejo, el otro del diámetro del calibre interior del tubo
del telescopio, se disponen concéntricos, uno detrás del
otro, separados por tres tornillos "cargados" por muelles de
compresión, la cual se regula por tres tuercas de mariposa situadas
detrás del ultimo y mayor de los dos triángulos. Este, a
su vez, se adosa a las paredes del tubo en su parte final o fondo. El
anterior, mientras tanto, sujeta firme pero suavemente al espejo por medio
de tres grapas metálicas situadas a 120 grados una de la otra.
EL ESPEJO NO PUEDE QUEDAR DE NINGUN MODO APLASTADO, PINCHADO, HALADO O
DE CUALQUIER MODO DEFORMADO DENTRO DE SU CELDA.
Cualquier tipo de tensión lo deformará arruinando
inevitablemente la imagen obtenida. Las figuras 6a, b y c, muestran distintos
aspectos de la araña y su disposición dentro del tren óptico.
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Montaje de la araña
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Lo mismo rige para el espejo secundarlo o prisma, prohibida
cualquier deformación por fuerza. En las figura 7a, b, c, d y e
se muestran el aparato de Foucault su funcionamiento y componentes separados.
El tubo portaoculares admite infinitas soluciones, desde un sencillo par
de secciones de tubo que se deslicen a frotamiento fuerte uno dentro de
otro, ambos con cortes longitudinales en'"'T", el exterior adosado
por cualquier medio a un cuadrado de madera que, a su vez, se fija a la
pared del tubo y el interior conteniendo dentro de él el barril
del ocular propiamente dicho, hasta elaborados mecanismos finamente maquinados.
Los oculares se pueden confeccionar de lentes sencillos
adecuados (se pueden "recortar" de lentes mayores en diámetro
taladrándolos cuidadosamente como lo hicimos con los discos de
vidrio) u obtenerlos de equipos de geodesia, navegación o salud
descontinuados o desechados, pero con dichos oculares en estado aceptable.
Es necesario que dentro del tubo del telescopio, si éste es del
tipo cerrado convencional, haya espacio sobrado para que el aire circule
libremente entre todos sus elementos y se mantenga la temperatura lo mas
igualada posible en todos ellos, de aquí que se muestre la celda
horadada y un espacio amplio entre la celda del espejo y la pared del
tubo.
Todo el conjunto del telescopio deberá acoplarse a un complejo
que le brindará su pleno rendimiento funcional, la montura. De
nada vale un conjunto óptico de primera si la montura se traba,
vibra o tiembla con la mas ligera brisa. LA MONTURA TIENE QUE SER SOLIDA
Y FIRME, y a la vez, suave en sus movimientos, por eso no debemos escatimar
nuestras habilidades en su construcción.
Las superficies de apoyo para el giro deben ser amplias, pulidas y eficientemente
lubricadas. No hay nada mas descorazonador que apuntar el instrumento
a las estrellas y observar en lugar de puntos y anillos de difracción,
"electrocardiogramas" multicolores. La mitad del valor, al menos,
de un telescopio está en su montura. Esmérese en ella si
quiere disfrutar el espectáculo del cielo.
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