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Consideraciones sobre el telescopio
del aficionado cubano (I)
Grupo Wilheml Herschel
de Caibarién
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Sin entrar en detalles proponemos
de entrada el telescopio reflector tipo Newton. En este tipo de instrumento
hay que trabajar ópticamente solo una superficie de vidrio; lo
cual lo hace el mas sencillo de construir.
Si no conseguimos de entrada DOS discos de vidrio
del diámetro y grosor requerido, tendremos que "taladrarlo"
a partir de una lámina de vidrio del calibre deseado. Haremos dos
primeras ofertas pero cualquiera puede, después de adquirir experiencia
primaria, pasar a construir espejos de mayor abertura. Si conseguimos
vidrio de 9 mm de grosor podemos hacer un espejo de 100 mm de diámetro.
Si es de 10 mm, entonces uno de 120 mm. de abertura.
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E: espejo primario
F: foco primario
R: radio de curvatura |
Adelantándonos aclararemos que hasta una abertura
de 250 mm podemos trabajar láminas de vidrio que tengan, al menos,
una décima parte en espesor que la abertura del espejo a construir.
La fuente mas común de estos vidrios de calibre poco común
son las "lúcetas" (portillas de observación) de
los tachos de cristalización de nuestros centrales azucareros.
El espejo que se va a tallar, pulir y platear tendrá
forma cóncava en su superficie reflectora, concavidad de muy poca
profundidad en la inmensa mayoría de los casos: solo décimas
de milímetro.
Esta curva hará que se forme una imagen real enfrente
de la superficie reflectora; a una distancia NO MENOR de 10 veces el diámetro
del espejo. Esta imagen será desviada de su lugar original por
medio de otra superficie reflectante (prisma o espejo), mucho mas pequeña
que la del espejo principal o primario, con la finalidad de poderla observar
cómodamente sin obstruccionar gravemente al espejo. NO HAY OBJECIONES
en hacer la distancia focal mayor de 10 veces el diámetro del espejo
ni en que el vidrio sea mayor de una décima, mas grueso que el
diámetro del espejo. Es mas, el célebre Maksutov propone
como relación focal la de 11 y no sólo 10.
Si tenemos que cortar los discos, cómo lo hacemos? Un fino tubo
de metal cilíndrico del calibre requerido (quizás el casco
de un viejo despertador) o una lámina metálica arrollada
en cilindro y clavada o atornillada a un disco grueso de madera u otro
material adecuado, de 0.5 a 1.5 mm de grosor, y con muescas en "V"
en lo que será el borde cortante (el extremo libre) hará
el trabajo de cortador o taladro de vidrio. Debe proveerse de algún
medio para hacerlo girar cómodamente. Este aditamento va desde
un mango rústico para hacerlo girar a mano presionando sobre él,
hasta la instalación de un electromotor o algún enchufe
a un taladro de banco. Eso sí: las revoluciones deberán
ser pocas por minuto pues el calentamiento excesivo puede hacer estallar
el vidrio.
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