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El pasado mes de Diciembre falleció, víctima de una penosa enfermedad, un gran amigo y colaborador de todos los aficionados del país; el compañero Raymundo. Una de las personas que con mas pasión se dedicó a la atención y desarrollo de los aficionados a esta ciencia y que a pesar de su labor como profesional siempre tuvo un espacio, hasta el último momento, para nosotros, los aficionados. Sirva este modesto poema como sincero homenaje y agradecimiento a quien dedicó parte de su vida a responder nuestras solicitudes, inquietudes y nos ayudó a sentirnos reconocidos. Alguien dijo, quizás Luis;él murió, murió el desinterés. Hoy murieron dos ojos llenos del infinito. O dos manos abiertas a los destinatarios. Háblame del misterio de vivir en lo incierto, como soñó con soles, o con otro universo. Mereces mucho más de lo que pretendiste y fuiste mucho menos de lo que mereciste. Si, hoy ha muerto un amigo para muchos ajeno. De luto está la noche, tiene dos ojos menos. Puedo mirar al cielo y pensar que no has muerto; y ver brillar tus ojos mirando el firmamento. Más no quiero que duela tu irremediable ausencia, ni quiero que te extrañen porque no estás presente. Pues sigues con nosotros por sobradas razones; miramos a Pesebre a través de estos lentes. |
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