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Impacto de la contaminación luminosa
en el medio ambiente
Autor: Luis Olivares Milanés
Grupo Cruz del Sur
Santiago de Cuba
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RESUMEN
Mucho auge ha tomado en el mundo actual la
preocupación por el cuidado y preservaciòn del medio ambiente.
Sin embargo, en la mayoría de los estudios sobre Ecología
que fueron consultados, se soslaya la contaminación luminosa y
se le dedica muy poca atención, vacío que pretendemos llenar
ya que hasta donde sabemos, en nuestro país no se han realizado
estudios sobre el particular.
Se entiende por contaminación luminosa el resplandor
producido por la luz artificial procedente, principalmente, del alumbrado
público que se escapa hacia el cielo, formando un inmenso globo
de luz dirigido hacia el firmamento, desapareciendo en él la oscuridad
del cielo.
Con este trabajo se pretende llamar la atención
sobre este tipo de contaminación, tan perniciosa como las demás
y promover el inicio de estudios sobre el tema por parte de la comunidad
científica en aras de la promulgación de una legislación
adecuada con vistas a la conservación del cielo astronómico.
INTRODUCCIÓN
Muchos tienen la idea que los promotores
de los cielos oscuros queremos apagar todas las luces de las ciudades
y volvernos a una época de calles peligrosas donde los criminales
se escondan en las tinieblas. Uno supondría que los delincuentes
estarían encantados de tener menos luz por la noche, sin embargo,
la realidad es muy distinta. Gran parte de la campaña es una lucha
para conseguir un alumbrado más eficiente.
Resulta que las luminarias mal diseñadas deslumbran tanto que,
con frecuencia, dificultan la visión y, peor aún, suelen
dejar unas lagunas que no se alumbran.
Otro ejemplo que suele ser menos familiar es el peligro que el alumbrado
puede significar para la seguridad vial. El mal diseño de las luminarias
causa un deslumbramiento en los conductores de vehículos que reduce
su capacidad de visión. De nuevo, la meta no es quitar las luces
en las calles y carreteras sino procurar que la luz que emiten sea útil
y eficaz.
¿Acaso queremos vivir en un mundo donde hasta los habitantes de
los pueblos más pequeños y perdidos no conozcan la belleza
de las estrellas?
Por supuesto que no y para esto hace falta hacer más. Sólo
así podremos salvar las estrellas para nuestros hijos y nietos.
DESARROLLO
Durante el siglo que concluyó, muchas
más personas han perdido la espectacular vista del Universo que
sus antepasados disfrutaban en las noches despejadas. El desarrollo de
la tecnología de iluminación eléctrica y el incremento
de la población urbana ha causado un rápido incremento de
la luminosidad del cielo en las ciudades y pueblos. Algunos miembros del
público general no han visto nunca lo mejor del cielo oscuro. Para
los pobladores urbanos, el estudio de las estrellas esta limitado a las
simulaciones de los planetarios. La vida moderna nos ha robado una parte
de nuestra herencia. Los cometas Hyakutake y Hale - Bopp, dos de los mas
espectaculares cometas de nuestro tiempo, fueron para muchas personas
meras bolas de pelusa borrosas por la claridad de la contaminación
luminosa. Hasta en las áreas rurales, la mala disposición
de las luces exteriores afecta la calidad de las noches oscuras. Como
ha dicho Leslie Peltier en su autobiografía "Luz de estrellas
en la noche":
"La Luna y las estrellas no son mas grandes
viniendo al campo. El campesino ha cambiado su naturalidad por la
potencia de soles de noche. Sus hijos no conocerán nunca la
bendición de la noche negra."
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La contaminación luminosa es una especial
amenaza para los astrónomos profesionales y aficionados. Muchas
observaciones, incluyendo muchas de interés cosmológico,
pueden ser hechas únicamente desde sitios de observación
muy escogidos y muy alejados de los centros poblacionales. Algunos viejos
observatorios como el David Dunlap en Ontario y Monte Wilson en California,
están severamente afectados por la contaminación luminosa
de los centros urbanos adyacentes. Los nuevos observatorios son usualmente
instalados en sitios remotos y los astrónomos aficionados rutinariamente
viajan largas distancias para escapar de la claridad de las ciudades y
pueblos. Hay observaciones que pueden ser hechas desde el espacio pero
tres décadas de Astronomía espacial han incrementado la
necesidad de observaciones con base en la Tierra.
El incremento de la luminosidad del cielo con efectos adversos para el
ambiente y perjuicios para los astrónomos es lo que se llama "contaminación
luminosa", originado por el abuso de luces que no redundan en beneficio
de la iluminación nocturna efectiva. Esta es la luz que se lanza
horizontalmente y hacia arriba al cielo desde las mal diseñadas
luminarias fijas, deslumbrando a conductores y público general,
comprometiendo la visibilidad, la protección y la seguridad. En
todo el mundo anualmente se pierden varios millardos de dólares
en generación de energía que se gasta en esta luz derrochada.
Nuestro país, contrariamente a lo que pudiera pensarse, no está
exento de este despilfarro. Existen soluciones al problema de la contaminación
luminosa y se han instituido ordenanzas para el uso de luces exteriores
en numerosas comunidades cercanas a los grandes observatorios como los
de Tucson, Arizona y San Diego, California. La mejor solución es
el uso de luminarias que dirijan toda la luz hacia abajo ya que la luz
surgida de éstas no es visible directamente desde los lados - un
defecto universal de las luces de calle y de patio. Puesto que en esos
lugares es donde hace falta luz , se requerirán menos luces totales
y por tanto , menos energía.
Adicionalmente pueden mejorarse muchos costos utilizando manantiales de
luz que requieran menos potencia para producir una cantidad dada de luz.
En orden creciente de eficiencia , los tipos comunes de luces exteriores
son:
· Incandescentes (bulbos ordinarios, 60)
· Vapor de mercurio (luz violeta - blanca, 30)
· Sodio de alta presión (rosado - mandarina, 15)
· Sodio de baja presión (amarillo, 10)
El número acompañante es el de "Watts consumidos por
1000 lumens producidos" e indica la cantidad de energía eléctrica
(watts) requerida para producir la misma cantidad de luz visible (1000
lumens). En adición a la luz producida con un menor costo , las
luces de sodio de baja presión (LPS) son casi monocromáticas
con lo que mucha de la claridad puede ser filtrada por los astrónomos.
Las LPS son especialmente buenas para iluminación de calles, parqueos,
luces de seguridad y cualquier otra aplicación donde el color suministrado
no sea importante. Aún cuando las luminarias eficientes generalmente
tienen un mayor costo que las contaminantes, este costo es rápidamente
recuperado a través de los menores costos de operación.
En California, las ciudades de Long Beach, San Diego y San José
han realizado ahorros substanciales cada año por media del uso
extensivo de LPS en el alumbrado público. Por ejemplo, se puede
reemplazar una lámpara usual de vapor de mercurio de 175 watts
por una LPS de 35 watts y obtener el mismo resultado, sin deslumbramiento
ni invasión de luz. La energía ahorrada es notable y la
visibilidad es la mejor.
Una menor contaminación luminosa y un mayor ahorro pueden ser obtenidos
usando no más luces que las requeridas. En particular, muchas más
luces pobremente resguardadas pueden arruinar la adaptación a la
iluminación nocturna, cegándonos justo cuando necesitamos
ver. Cuando vamos de la claridad a la oscuridad o viceversa, impera "la
adaptación transitoria" y tenemos una pobre visibilidad por
un rato. En adición, las luces solamente deben ser usadas cuando
sean necesarias.
El incremento de luces generalmente da una sensación de mayor seguridad,
pero no está evidenciado significativamente a través de
las estadísticas que más luces redunden en menos crímenes.
La escasez de conocimientos, más que la resistencia, es el gran
problema en el control de la contaminación luminosa. Después
de todo, !cuesta dinero esta contaminación!. Comparando el caso
con muchas otras formas de contaminación, son factibles soluciones
simples y lo mejor de todo, todos nos beneficiamos aplicando estas soluciones.
Muchas personas no están conscientes de lo caro, del derroche y
del perjuicio asociado al uso excesivo de luces. El deslumbramiento es
incorrectamente percibido como buena iluminación. La contaminación
incluye no sólo la luz misma sino también otras formas de
contaminación ambiental, asociadas a la extracción, transportación
y quema de carbón y petróleo, los cuales proveen mucha de
la energía usada en el suministro de luz derrochada. Este estado
general de cosas ha sido resumido inmejorablemente por Doug Pitcairn ,
un profesor de Astronomía de Nueva Escocia, Canadá, al decir:
| "Me sorprende como algunos que no piensan nunca
en dejar una botella plástica en el campismo, puedan pagar
dinero extra todos los meses iluminando la mitad del vecindario con
luces innecesarias y perturbadoras." |
La educación del público y
de los gobernantes por los astrónomos (profesionales y aficionados)
es el mejor programa que se puede acometer. Estos esfuerzos han ayudado.
La contaminación luminosa, que en sí es un insulto a la
belleza de la noche, es estéticamente desagradable, es un derroche
de energía, un crimen financiero en la sociedad, totalmente inefectiva
para la seguridad y protección, y un significativo problema ambiental
y absolutamente intolerable e injustificable en nuestras condiciones económicas
actuales. Los astrónomos con su preparación científica
y su apreciación del cielo nocturno, están particularmente
bien calificados para tomar un rol activo en la educación del público
general acerca de estos problemas que afectan no a unos pocos sino a todos
por igual.
CONCLUSIONES
Como hemos visto a través de esta
exposición, la contaminación luminosa se ha convertido en
un serio problema ambiental con los efectos siguientes:
1. Incremento del consumo energético en horario de máxima
demanda. El costo de la energía perdida asciende a varios millones
de dólares al año, cantidad que podría ser utilizada
con otros fines.
2. La generación de la energía necesaria, producida en las
termoeléctricas, implica la emisión a la atmósfera
de gases causantes de lluvias ácidas y que incrementan la concentración
de CO2 y otros gases causantes del efecto invernadero.
3. Efectos contaminantes producidos por residuos tóxicos, costosos
de tratar, de las lámparas de vapor de mercurio usadas.
4. Inseguridad vial, dada por el deslumbramiento de conductores y peatones.
5. Intromisión en la vida privada de las personas al iluminar las
fachadas y ventanas de las viviendas y edificios con la luz no dirigida
hacia el suelo.
6. Efectos perjudiciales sobre la vida de los animales, sobre todo los
pájaros, que huyen de las ciudades.
7. Efecto medioambiental negativo sobre el firmamento, refiriéndonos
al entorno oscuro que es afectado por el brillo de este globo de luz artificial,
observable a más de 30 km de nuestra ciudad, con la consiguiente
pérdida de la visión del cielo estrellado.
Medidas para paliar la contaminación
luminosa
Existe una serie de medidas que, permitiendo mantener
un buen nivel de iluminación en las calles de nuestras ciudades,
redundaría en una disminución importante de la contaminación
luminosa y por ende, un ahorro de un 30 a 50 % del consumo eléctrico
causado por el alumbrado público. Entre otras tenemos:
1. Evitar la emisión de luz por encima de la horizontal
y hacia el cielo.
2. Utilizar luminarias adecuadas.
3. Utilizar lámparas adecuadas.
4. Proyectar la iluminación de acuerdo con las normas vigentes.
5. Instruir al público general en el tema.
6. Promover la promulgación de las legislaciones necesarias sobre
el particular.
BIBLOGRAFÍA
· David L. Crawford. Light pollution. Observer's
Handbook 1998.RASC
· Marc Kidger. Alguien nos roba las estrellas. Tribuna de Astronomía
y Universo. Diciembre 1999.
· AAM. Informe "Contaminación lumínica en el
medio ambiente".2000
· IDA. Help us save the stars. 2000
· Dizano iluminazione. Catálogo Proyectores 2000.
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