|
|
|
|
Las Tormentas Solares y su influencia
sobre el planeta Tierra (II)
Angel Alberto González Coroas
Grupo Galileo Galilei, de Camaguey
Licenciado en Física y Astronomía
Meteorólogo del Radar en la provincia de Camagüey, CUBA
|
El viento solar.
El Sol es un enorme reactor termonuclear, que fusiona
átomos de hidrógeno para formar helio y producir temperaturas
de millones de grados e intensos campos magnéticos. Cerca de su
superficie el Sol es como una olla de agua hirviente, con burbujas de
gas caliente electrificado - en realidad son electrones y protones en
un cuarto estado de la materia conocido como plasma - circulando desde
el interior hacia la superficie y estallando hacia el espacio. La corriente
regular de partículas que fluye desde el Sol hacia el espacio se
denomina viento solar.
Soplando a una velocidad que varía entre 1 280
000 y 800 000 km/h, el viento solar transporta un millón de toneladas
de materia hacia el espacio cada segundo, pero no es la masa o la velocidad
quien hace potente al viento solar, son la energía acumulada en
el plasma, y los campos magnéticos asociados con él, los
que permiten que el viento solar deforme y choque contra el escudo magnético
que la Tierra posee en el espacio (la magnetosfera). Aunque menos del
1 % del viento solar penetra la magnetosfera, es suficiente para generar
millones de amperios de corriente eléctrica en nuestra atmósfera
y causar tormentas magnéticas ocasionales en el espacio que circunda
a la Tierra.
A pesar de su nombre, la magnetosfera no es esférica.
En el lado de la magnetósfera que está orientado hacia el
Sol, las líneas del campo magnético terrestre están
comprimidas por el viento solar, en el mismo, la magnetopausa o frontera
de la magnetosfera está a unos 60 000 km de la Tierra, pero en
el lado opuesto, alejado del Sol, la magnetosfera presenta una cola muy
larga, que se extiende hasta 1 x 10 6 km o más de distancia.
La posición media de la magnetopausa y, por tanto,
el tamaño de la magnetosfera, se puede calcular a partir de las
propiedades del viento solar. Parte del viento solar es deflectado en
torno a la magnetopausa. Alrededor de la magnetosfera hay una onda de
choque, similar a la onda de proa de un barco, donde las líneas
de campo magnético cambian de dirección bruscamente. Algunas
de las ondas que se pueden propagar en el plasma son similares a las ondas
sonoras normales.
Cuando se alteran las propiedades del viento solar en
función de las condiciones existentes en el Sol, estas alteraciones
se transmiten a la magnetosfera provocando tormentas en el campo magnético
terrestre. La perturbación de la magnetosfera por parte del viento
solar es responsable de fenómenos como las auroras boreales y otros
que afectan a las astronaves en órbitas en torno a la Tierra. Las
auroras suelen estar restringidas a las regiones polares; cuando se altera
la magnetosfera, pueden observarse auroras desde lugares situados hasta
a 40 ° de los polos. Las tormentas geomagnéticas (tormentas
en la magnetosfera) también pueden alterar los cinturones de radiación
terrestres, lanzando partículas altamente energéticas hacia
la ionosfera y las capas altas de la atmósfera. Sin embargo, la
magnetosfera actúa como un invisible escudo magnético para
proteger a la Tierra del impacto directo de los rayos cósmicos
y de la radiación solar de alta energía al desviarla hacia
el espacio y, por tanto, constituye una parte vital para el entorno.
|