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Las Tormentas Solares y su influencia
sobre el planeta Tierra (I)
Angel Alberto González Coroas
Grupo Galileo Galilei, de Camaguey
Licenciado en Física y Astronomía
Meteorólogo del Radar en la provincia de Camagüey, CUBA
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Aspectos generales relacionados
con las manchas solares.
El Sol y la Tierra deben ser estudiados en conjunto. La
actividad solar ejerce una considerable influencia sobre nuestro planeta.
Las manchas solares pueden referenciar períodos de cambios climáticos
en la Tierra. Los períodos de gran actividad solar pueden tener
efectos sobre los seres humanos y el campo magnético terrestre
e incluso las explosiones solares pueden provocar tormentas geomagnéticas
que ocasionan apagones en plantas eléctricas, dañan los
satélites en órbita, interrumpen las comunicaciones, originan
las auroras boreales y muchos otros fenómenos.
A Theophrastus de Atenas, discípulo de Aristóteles,
se le atribuye haber sido el primero en percatarse de la existencia de
manchas en el Sol, unos tres siglos y medio A.D.C. Su observación
fue posible, como otras que durante los dos milenios posteriores registra
la historia, porque estas formaciones, cuando alcanzan gran tamaño,
pueden ser apreciadas a simple vista, especialmente durante los momentos
de salida y puesta del Sol, debido a que la absorción atmosférica
debilita su luz. También si se les contempla a través de
una densa capa de niebla o humo.
Las primeras ideas sobre la naturaleza de las manchas
solares, fueron expuestas en el año 1612 por Galileo Galilei, al
escribir en una carta al consejero real lo siguiente:..."Yo diría
que se forman en la superficie del Sol y son trasladadas rotativamente
cuando él gira, permaneciendo visibles durante cerca de medio mes".
Un año antes de la exposición de las ideas referidas, otros
tres observadores (Fabricius, Scheiner y Harriot), de modo independiente
habían enfocado el Sol con sus rudimentarios telescopios, en aquella
época instrumento de reciente invención, notando la presencia
de los singulares detalles oscuros.
Las manchas solares son áreas oscuras en la superficie
visible del Sol, en ellas se distinguen dos zonas, la umbra, zona oscura,
y la penumbra, zona más clara, están originadas por una
concentración de fuertes campos magnéticos perturbados,
los cuales frenan el flujo de calor desde el interior del Sol y las mantienen
ligeramente más frías que sus alrededores, causándoles
una apariencia oscura. La temperatura de las manchas solares es relativamente
baja, unos 4 000 K en la umbra, contra 6 000 K en relación con
el gas superficial que las circunda (fotosfera), resultando menos calientes
porque gran parte de su energía está atrapada en fuertes
campos magnéticos cientos de veces más intensos que el campo
magnético terrestre. El número de manchas se incrementa
o decrece según el ciclo solar de aproximadamente 11 años
de duración.
Las manchas solares se suelen presentar por lo general
en parejas, con campos magnéticos que señalan sentidos opuestos.
De las parejas de manchas solares del hemisferio norte, la mancha que
guía a su compañera en la dirección de la rotación
tiene un campo magnético en sentido opuesto al de la mancha solar
dominante del hemisferio sur. Cuando comienza un nuevo ciclo de 11 años,
se invierte el sentido del campo magnético de las manchas solares
dominantes de cada hemisferio. Así pues, el ciclo solar completo
incluyendo la polaridad del campo magnético, dura unos 22 años.
Como cada mancha solar puede durar más de una rotación,
el ciclo solar de 22 años refleja los procesos asentados y de larga
duración en el Sol y no las propiedades de las manchas solares
individuales.
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