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A todos aquellos que descubren la necesidad
de cambiar el mundo, Desde el principio siempre pensamos en nuestra idea del mundo, como si esta lo rigiera. Como si esta fuera la semilla y ley del Universo. Como si fuéramos los reyes, o incluso mas allá, los dioses que lo dirigen. Nuestro pensamiento, con la fuerza que es inherente a su complejidad, se abandona al vicio del egocentrismo. Se imagina que es la única razón de existencia del universo, intenta capturarlo e introducirlo en leyes matemáticas y postulados con introducción y resumen. Se siente dueña de todo, hasta de sí misma, y con derechos reservados a cambiarlo todo y cada una de las cosas a su antojo. Con derecho a destruir, a cambiar, a considerar que puede mejorar las cosas desde su propio punto de vista, a obligar a los fenómenos a sentirse dominados por la razón humana. ¿Lo peor del hombre?... La supremacía de la razón exacerbada por
el ego. ¿Cómo se manifiestan estas ideas? Destruyéndose a si mismo. Por multitud de vías.
Destruyendo a los demás, pisoteando los derechos del resto de la
raza humana, de sus vecinos, de los animales, de las plantas, de la vida
entera del planeta. Acabando con los bosques (los pulmones del planeta),
con los ríos y los mares (que son la sangre del planeta), con la
tierra (que es la arquitectura planetaria) con el aire que respiramos
todos los que lo habitamos (que es el aliento de la vida). ¿Porque no se soluciona este problema? Buena pregunta, respóndala usted... ¿Cómo se pudiera solucionar? Cambio de mente. Cambio de vida. Cambio de sentimientos. Y debo decir a la naturaleza, que si es necesario, cambio de nuestra especie. ¿Qué pudiera salvarnos? Un humano con razón. Un hombre nuevo, despojado de anuncios, miedos, temores y de odios. O mejor, muchos de ellos. Muchos niños nuevos, un ejército de héroes anónimos, que con su mentalidad cambiaran a la especie destructora. O una casualidad natural. Un milagro cósmico. Una intervención superior, o si se quiere, divina. Un enviado del cielo, del espacio o de donde se pueda. Quizás en algún rincón del planeta, o en alguna galaxia del universo, quede aislada la virtud fundamental de una raza. Quizás solo haga falta un ser, una vida especial para que destape esa caja, y salga a la luz, cual caja de pandora, la vergüenza humana. Mientras tanto eso no suceda, nosotros, aquí abajo, seguiremos sobreviviendo. |
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