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Actualizado 01-Nov-2003
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Un largo camino de observaciones solares
Autor: Angel Alberto González Coroas.
Licenciado en Física y Astronomía,
Meteorólogo del radar en el Instituto de Meteorología
Camagüey.

Catorce años de observaciones solares.

a) Los ciclos solares No 22 y 23 según el SIDC de Bruselas, Bélgica.

El ciclo solar número 22, desde que comenzaron a numerarse en 1755, se inició después del mínimo registrado en septiembre de 1986 y se presentó muy activo desde sus inicios. Durante los primeros meses del ciclo, la cantidad de manchas solares observadas superó las que se presentaron durante un período similar en los dos ciclos solares más activos hasta el presente, el número 19 (1954 - 1964) y el número 21 (1976 - 1986), ver figura 1.

El máximo del ciclo solar número 22 tomando como referencia la media suavizada o promedio móvil de 13 meses ocurrió en el mes de julio de 1989 con un valor de 158.5, sólo 2 años y 10 meses después del mínimo, el cual tuvo lugar en el mes de septiembre de 1986 con un valor de 12.3, siendo considerado el valor de éste mínimo él más alto de todos y clasificando el ciclo como el de subida más rápida, hasta el máximo, en la historia conocida de la física solar. La marca anterior correspondía al ciclo solar número 3 iniciado en junio de 1775 y cuyo máximo tuvo lugar en mayo de 1778, con un valor de 158.5.

El índice empleado para determinar tanto el mínimo como el máximo de un ciclo solar es la media suavizada del Número de Wolf, que se calcula promediando sucesivamente las medias mensuales de intervalos de 13 meses consecutivos y asignándole el valor hallado al mes central de cada intervalo.

Desde finales de 1988 la actividad solar mantuvo un carácter oscilatorio, con grandes variaciones que hicieron apartar de modo significativo la media mensual de la suavizada, con varios picos notables, el más importante tuvo lugar en agosto de 1990 con un valor de 200.3 unidades (máximo absoluto del ciclo 22), ver figura 2.

Al comenzar el año 1992 la actividad solar se mantenía alta, destacándose la media mensual de 161.1 unidades observada en el mes de febrero, pero a partir del mes siguiente se produjo un significativo descenso el cual continuo en 1993, 1994 y durante 1995 con oscilaciones en las medias mensuales del Número de Wolf que variaron desde 17 hasta 70, mientras que la media suavizada se mantenía por debajo del valor 40 muestra de que nos acercábamos a un nuevo mínimo en la actividad solar.

El año 1996 se caracterizó por un período de transición de un ciclo solar que termina y otro que comienza, grandes variaciones en los valores de las medias mensuales del Número de Wolf, un incremento del total de días sin manchas en cada hemisferio y la aparición de los primeros grupos de manchas solares a elevadas latitudes a ambos lados del ecuador solar.

Si analizamos detenidamente la figura 2 llegamos a la conclusión de que: a partir del mes de marzo de 1995 la actividad solar decrece progresivamente, alternando con períodos de mayor o menor cantidad de manchas solares, hasta alcanzar los valores absolutos más bajos en las medias mensuales (cota mínima), en los meses de septiembre (1.63 unidades) y octubre (0.90 unidades), ocurriendo el mínimo en la actividad solar correspondiente al ciclo 22 y el comienzo del ciclo 23. La actividad solar se mantuvo muy baja durante estos dos meses, pero en noviembre comienza el incremento, alcanzando una media de 17.9 unidades con la presencia de varios grupos significativos.

Desde el comienzo de 1996 el total de días sin manchas en el Sol cada mes fue en ascenso hasta llegar al mínimo, en abril y mayo se reportaron 17 días de cero absoluto, en septiembre tienen lugar un total de 25 días, en octubre la cifra se eleva a 28 días, en noviembre se reduce a solo 9 días y aumenta a 12 días sin manchas en el mes de diciembre, según los datos definitivos del S.I.D.C.

El total de días sin manchas de forma consecutiva en 1996 fue de 37 y abarcaron desde el 13 de septiembre al 19 de octubre, quiere esto decir que durante una rotación solar completa, la número 1914 (desde el 18 de septiembre al 15 de octubre) no se observaron manchas en la superficie solar visible desde la Tierra, ver figura 3.

El nuevo ciclo solar número 23 tuvo su comienzo oficial en el mes de octubre de 1996, el mismo parecía anormal en sus inicios por la demora en aparecer los grupos de manchas y por no coincidir el mes del valor mínimo de la media suavizada (mayo de 1996 con 8.1 unidades), con el mes en que se registro la media mensual más baja (octubre de 1996 con 0.9 unidades), lo que motivó ciertas y determinadas discrepancias a la hora de fijar el mes de inicio del presente ciclo solar, la realidad es que hasta el momento sigue su avance, aunque su actividad, en comparación con los ciclos solares más activos es muy inferior como se puede ver en la figura 4.

Aunque publicaciones del S.I.D.C plantearon en un primer momento el inicio del ciclo solar número 23 en el mes de mayo de 1996, el cual tuvo una media suavizada de 8.1, ligeramente inferior al 8.6 registrado en los meses de abril y junio, un comportamiento anormal de la media suavizada se observa a partir del mes de julio cuando la misma comienza a descender alcanzando el valor de 8.5, en agosto llega a los 8.4, para aumentar de nuevo en septiembre con 8.5 y continuar su ascenso hasta el mes de abril de 2000 donde tiene lugar el máximo del ciclo 23 con una media suavizada de 120.7 unidades, para comenzar de nuevo el descenso en busca del siguiente mínimo. Ver figura 2.

La decisión fue tomada por los Centros Mundiales del Servicio del Sol tales como el Sunspot Index Data Center (S.I.D.C), de Bruselas, Bélgica, adoptando por consenso la fecha de octubre de 1996 como fin del ciclo solar 22 e inicio del ciclo solar 23. Para esta decisión se tomó en consideración el hecho de que durante dicho mes se registró el mínimo absoluto de las medias mensuales del Número de Wolf con un valor de 0.9 unidades, hubo un total de 37 días con el Sol libre de manchas y existió un período de 66 días desde el 4 de septiembre al 8 de noviembre durante el cual solo hubo 5 días con manchas.

También podemos señalar que en octubre de 1996 no se registraron destellos solares y el Indice geomagnético aa fue de 23.5. Por tanto el ciclo solar 22 tuvo una duración de 10 años y 1 mes (desde septiembre de 1986 a octubre de 1996), continuando la tendencia de los ciclos cortos predominante a partir de 1913.

Si analizamos las medias mensuales del Número de Wolf desde octubre de 1996 hasta la fecha observamos que estas se incrementan, teniendo lugar en julio del 2000 el máximo con 170.1 unidades. A partir de aquí comienza un descenso en busca de un nuevo mínimo, pero en septiembre del 2001 ocurre un brusco incremento en la actividad solar contra todos los pronósticos, cerrando el mes con una media mensual superior a la de julio.

b) Los ciclos solares No 22 y 23 según las observaciones del autor.

Recuerdo que todavía yo era estudiante de la Universidad de Camagüey, de la Licenciatura en Física y Astronomía cuando a finales de 1987 me mostré interesado en la observación de las manchas solares. Era la tarde del 6 de diciembre de 1987 cuando por primera vez realice el dibujo de un grupo de manchas, con el paso de los días, mi interés fue en ascenso, llegando a observar diariamente el Sol a partir del 1 de enero de 1988 hasta el presente, con lo que estoy a punto de cumplir 14 años realizando esta hermosa tarea. El camino recorrido hasta aquí no ha sido nada fácil, lleno de sacrificios, dificultades y dedicación, que es lo que me ha permitido salir adelante.

En la tabla 1 aparecen reflejados los totales anuales de días observados, los cuales han ido en aumento a partir de 1988. Durante 6 años, 4 meses y 11 días, es decir, desde el 1 de junio de 1993 hasta el 11 de octubre de 1999 observe el Sol diariamente, en octubre y noviembre del año 1999 se ve afectada la cifra de observaciones mensuales por la abundante nubosidad existente durante varios días, con escasos intervalos de Sol, que no me permitieron dibujar los grandes grupos de manchas presentes en época de elevada actividad solar. Durante el año 2000 y los primeros nueve meses del 2001 he tenido todos los días con observación.

Tabla 1: Totales anuales de días observados por el autor durante el período comprendido entre 1988 - 2001.

Años
Total de días observados
1988
287
1989
331
1990
361
1991
356
1992
362
1993
361
1994
365
1995
365
1996
366
1997
365
1998
365
1999
353
2000
366
2001*
273

* Comprende hasta el 30 de septiembre del 2001.

También el alto porcentaje de días observados mensualmente por parte del autor se debe al viajar siempre acompañado del telescopio, en viajes que demoren más de un día fuera de su residencia, instalando el equipo en el lugar de estancia y realizando la observación correspondiente a ese día, lo que le ha propiciado obtener observaciones en varias localidades de la isla.

La hora de la observación depende de las posibilidades que tenga para realizar las mismas, aunque en la mayoría de los casos oscila entre las 7:30 am y las 10:30 am. En el menor de los casos estoy obligado a realizar las observaciones a otra hora del día debido a las inclemencias del tiempo o por razones de trabajo.

Durante todo este tiempo, en mis observaciones solares he empleado un telescopio refractor con un objetivo de 80 mm de diámetro. El método empleado para la observación consiste en proyectar la imagen del Sol en una pantalla, en la cual se ha colocado una hoja de papel blanco que contiene un circulo previamente trazado con un diámetro de 12.0 cm, el mismo de la imagen solar proyectada. En la primera etapa de las observaciones realizadas que comprende desde el 1 de enero de 1988 hasta el 14 de julio del propio año, la imagen que se proyectaba en la pantalla presentaba un diámetro de 6.8 cm, la misma era muy pequeña para este trabajo y tuvo como consecuencia que en ocasiones "escaparan" pequeños poros en el momento de la observación. La segunda etapa de las observaciones comprende desde el 23 de agosto de 1988 hasta la actualidad y en la misma la imagen que se obtiene en la pantalla posee un diámetro de 12.0 cm lo que permite localizar pequeños poros y poder realizar un trabajo con mayor calidad que es lo deseado.

En la figura 5 aparecen representadas las medias mensuales del Número de Wolf obtenidas por el autor durante el período comprendido entre el 1 de enero de 1988 y el 30 de septiembre del 2001 (casi catorce años de observaciones), si analizamos dicha figura con detenimiento, encontramos que el máximo absoluto en las medias mensuales correspondiente al ciclo solar número 22 ocurre en agosto de 1990 con un valor de 266.4 unidades, al igual que la serie del S.I.D.C, de Bruselas, Bélgica, con un valor de 200.3 unidades. En cuanto al mínimo del ciclo solar 22 y comienzo del ciclo 23, este ocurre según las observaciones del autor en el mes de octubre de 1996 con un valor de 1.96 unidades de media mensual, mientras que el mínimo del S.I.D.C también tiene lugar en octubre del propio año con un valor de 0.9 unidades, existiendo una total correspondencia entre ambas series de observaciones. En la figura 6 aparecen las medias mensuales por hemisferios obtenidas por el autor en el período señalado anteriormente.

Si analizamos los días de descanso del Sol (días con ausencia total de manchas en su superficie), según las observaciones del autor, que aparecen reflejadas en la figura 7, encontramos que el mayor número de días sin manchas ocurre precisamente en el mes de octubre de 1996 con 27 días, coincidiendo con el mínimo del ciclo solar 22 y comienzos del ciclo 23, mientras que en la serie del S.I.D.C ocurre en el propio mes de octubre con un total de 28 días sin manchas.

Volviendo a la figura 5 observamos que a partir de octubre de 1996 las medias mensuales del Número de Wolf se incrementan buscando el máximo absoluto del actual ciclo solar No 23 el cual tiene lugar en julio del 2000 con 246.9 unidades según las observaciones del autor, coincidiendo con el mes del máximo del S.I.D.C de Bruselas, Bélgica cuyo valor fue de 170.1 unidades. A partir de julio del 2000 comienza una disminución en la actividad solar en busca del siguiente mínimo, pero en septiembre se incrementa bruscamente contra todos los pronósticos, con un nuevo máximo de 255.9 unidades de media mensual según el autor.

Conclusiones

Hasta aquí hemos podido ver lo trascendental que resulta el estudio y seguimiento de la actividad solar durante cada ciclo de aproximadamente 11 años de duración, debido a su estrecha relación con los diferentes fenómenos que ocurren en nuestro planeta y juegan un papel importante en el desarrollo de la vida del hombre, los animales y las plantas.

También se ha llegado a la conclusión de la relación existente entre la actividad solar y los accidentes del tránsito, los cuales se incrementan hasta un 30 % dos días después del comienzo de una tormenta magnética fuerte, lo que provoca una disminución de la estabilidad emocional del conductor y por tanto se cometen con más frecuencia que en otros momentos acciones ilógicas.

Por el momento, los cambios que se presentan en nuestra estrella están siendo pequeños, pero no por ello despreciables. Numerosos estudios parecen confirmar una estrecha relación entre los procesos que ocurren en el Sol y los fenómenos que tienen lugar en nuestro planeta, por ejemplo, se ha podido confirmar que los árboles crecen más deprisa durante los años en los que las manchas solares son abundantes (máximo de la actividad solar), se sabe que el Sol influye en el clima terrestre, aunque se desconocen los mecanismos.

Cualquier cambio en el estado del Sol, tarde o temprano afectará a nuestro planeta y a los seres vivos que habitamos en él. Para nuestra tranquilidad, el Sol, aparece como una estrella estable, pero, ¿hasta cuándo?, los más pesimistas aseguran que su muerte se aproxima cada vez más y tendrá lugar dentro de 5 000 millones de años. Esperemos que para ese momento nuestros descendientes hayan encontrado la forma de emigrar de este planeta y continuar con el desarrollo de la vida en otro lugar del universo.

 
 

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