|
|
|
|
Los problemas de un aficionado
Carlos Alberto Heredero Gracia
Grupo de Divulgación Astronómica NGC
Ciudad de la Habana
|
A lo largo de la historia, la ciencia
se ha desarrollado de una forma curiosa. La sociedad humana crece de una
forma lógica, ó mejor dicho, natural. Todo lo que se recoge
en el libro de la humanidad, ha ocurrido siempre por una interesante combinación
de casualidad, intereses humanos, sucesos naturales, y hasta locuras.
Pero en casi todas las historias de descubrimientos científicos,
hay una constante que no podemos pasar por alto: la presencia de los llamados
aficionados.
¿Ejemplos,...para qué?
Busque algún caso donde un científico no
haya tenido inclinación desde niño hacia aquello que lo
hará famoso cuando adulto. Si lo logra encontrar, recuerde por
favor que las excepciones existen.
En muchos de estos casos debemos tener en cuenta que la capacidad de pensar
de forma progresista sobre un tema cualquiera no surge de momento, ni
se forma en una escuela determinada, sino que generalmente se desarrolla
con el individuo. Sería utópico pensar que un descubrimiento
como la Teoría General de la Relatividad se le ocurriera a una
persona de improviso; lo lógico sería esperar que esto fuera
el resultado de años de crianza, educación y de reflexión
acerca del asunto.
Hay que aclarar que nunca se puede menospreciar el papel de la escuela,
ó el de cualquier otro factor que, al fin y al cabo, siempre estarán
presentes en la vida del hombre. Sobre lo que queremos llamar la atención
es la característica de aquellos que sacrificando su tiempo libre
y sus ingresos (y a veces mucho mas) desarrollan una actividad cualquiera.
¿Cuál es la característica fundamental
de un aficionado?
Su obsesión hacia lo que le gusta hacer. A algunos
no les importa si le ocasiona el divorcio (caso conocido por mí)
ó si al otro día de una noche de insomnio se va a caer dormido
en su puesto de trabajo. No importa incluso el recibir una remuneración
por su trabajo (cosa a la que aspira todo ser humano) puesto que su primer
pago lo es la satisfacción de lograr lo que se propone.
Una de las características del mismo lo es que en muchos casos
la afición a un tema determinado nace en la infancia, y pregúntenle
a los sicólogos la importancia que tiene desarrollar eso en los
niños. Lamentablemente, no siempre le resulta posible al individuo
avanzar y desarrollarse en lo que le gusta. En esta parte sí que
nos van a sobrar ejemplos. Pero para estos casos, por suerte queda una
vía abierta, el movimiento de aficionados.(1)
¿Cómo ser un aficionado a la astronomía?
Lo primero es sentir atracción por el tema, si
es que no la siente desde pequeño. (Aunque nunca es tarde si la
dicha es buena, según dicen por ahí). Si usted dispone al
menos del libro "Los Tesoros del Firmamento", puede comenzar
a estudiar el cielo a ojo desnudo y aprender los detalles fundamentales,
las constelaciones, estrellas brillantes, etc. No se debe caer en el error
común de menospreciar la observación a simple vista, pues
hasta aquellos que trabajan en observatorios profesionales son seducidos
por la belleza del negro infinito de una noche estrellada.
Con la adquisición de algunos conocimientos vendrá el interés
por profundizar en el tema, y para ello ya requerirá de otras cosas.
Unos prismáticos pueden brindarle un panorama nuevo del firmamento,
y aún mas si son de 50 aumentos (como los rusos que andan por ahí).
Una tablilla para anotaciones, un cronómetro y un radio de onda
corta (para ponerlo en hora por la WWV, puesto que sabemos el problema
con Radio Reloj), una linterna (con pilas y su respectivo bombillo, por
supuesto) son elementos que nos pueden resultar bastante al alcance de
la mano y nos permiten realizar un estudio mayor, como las lluvias de
estrellas, las ocultaciones de astros por la Luna (que pueden ser reportados
a organismos internacionales si tienen el rigor necesario) y otras. Si
disponemos de una cámara fotográfica y un trípode
(aunque este último sea inventado por nosotros) ya podemos hacer
fotografías de meteoros, eclipses lunares, etc. Una grabadora de
periodista nos puede ayudar y facilitar el trabajo en mucho.
Y ya por último, el tan deseado TELESCOPIO, nos lleva a una nueva
dimensión donde, si hemos aprendido todo lo anterior, hallaremos
la real inmensidad del cosmos, y en dependencia de la potencia del mismo
podremos observar nuevas maravillas. Ya podrá seguir los eventos
de las lunas de Júpiter, realizar las ocultaciones de astros por
la Luna con mayor confianza, ver los detalles del relieve lunar, desdoblar
estrellas múltiples muy cercanas entre sí, etc. En este
punto le comenzará a hacer falta un catálogo estelar, el
cual es un poco difícil de encontrar en nuestro país.
Otra de las herramientas que con el tiempo llega a ser imprescindible
lo es la cámara fotográfica, que nos permitirá regalarnos
y congelar en nuestro gabinete las tan anheladas imágenes de los
astros preferidos (o al menos de aquellos a los que podamos tener acceso
con nuestros instrumentos). Una camara del tipo ZENITH como las que fueron
vendidas en el comercio años atrás, se comportan muy bien
para los comienzos. El principal defecto que padecen lo es el no traer
velocidades por debajo de 1/30 segundo, por lo que se nos restringe el
tomar fotos de astros como la Luna con gran aumento (a menos que tengamos
la suerte de conseguir un rollo de alta sensibilidad).
También, para los de mas posibilidades, disponer de una computadora
y por supuesto, su respectivo software de astronomía les ayudará
tremendamente (y también a sus amigos, si es un buen compañero).
Dentro de los programas mas conocidos esta el Starfind I y II, el Earth
Centered, el Skymap, el Redshift 2 y 3, y otros muchos que andan por ahí
entre los aficionados.
Para los que tengan aún mas posibilidades, ya pudieran ir pensando
en los CCD, o sea, cámaras digitales que se acoplan al telescopio
y a la computadora, que permiten realizar observaciones y fotografías
planetarias en el peor de los casos, y en el mejor de ellos, trabajar
con objetos del cielo profundo y búsqueda de asteroides y cometas.
¿Cómo obtener lo necesario?
La mayoría del instrumental es asequible al cubano
promedio, de ahí que la astronomía es una ciencia perfectamente
practicable en nuestras condiciones (contrario a lo que muchos piensan).
Los telescopios son instrumentos de precisión, pero existe ya hace
mucho tiempo la opción de ser construidos por el propio interesado.
Manuales para tal fin existen, incluso el IGA editó un pequeño
folleto donde se daban las instrucciones para la construcción de
un espejo reflector y su armazón. También en casi todas
las publicaciones dirigidas a los aficionados aparecen artículos
ó referencias a donde encontrarlos, tal es el caso de "Telescopios
y Estrellas", de la serie "La Ciencia desde México",
y que existe en algunas bibliotecas del país. La otra opción
es comprarlo, acudiendo generalmente a aficionados retirados ó
de destinos mas tristes.
En cuanto a la bibliografía, no es abundante pero existe, sólo
hay que buscarla entre los vendedores de libros de uso ó en las
librerías, donde en raras ocasiones aparecen algunos ejemplares.
Por supuesto, las bibliotecas son también un buen sitio para localizar
libros de astronomía, incluyendo los editados para los cursos de
esta ciencia que se impartían antiguamente en el preuniversitario.
El tiempo es el principal enemigo del aficionado a la astronomía,
pues aquellos que trabajan ó estudian encuentran grandes dificultades
para dedicar una noche a la observación. Esto solo depende de cada
interesado y del interés que tenga en el tema. La otra parte la
pone la naturaleza, y siempre que decida subir a su azotea (ó a
la de su vecino) tenga en cuenta la posibilidad de que se le nuble el
cielo 15 minutos antes de la hora precisa (2). Pero dejando estos inconvenientes
atrás, siempre piense que vale la pena, como diría Calviño.
Finalmente, la experiencia se obtendrá con la práctica,
y al fin llegará el momento en que podrá sentirse con la
seguridad de poder decir: "Soy solo un aficionado, pero soy un ASTRONOMO"
NOTAS
(1) Por favor, si usted detecta que su hijo se inclina hacia la astronomía,
cómprele un telescopio...!
(2) Y suba también con una capa de agua, por si acaso...
|