PSICOTERAPIA PARA APRENDER A VIVIR
Prevenir el Suicidio (II) 

Prof. Dr. Sergio Andrs Prez Barrero


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MANEJO DE QUIEN REALIZA UN INTENTO SUICIDA POR VENGANZA O CHANTAJE
     El intento suicida por venganza o chantaje, es el realizado por personas con rasgos anormales en su carcter, quienes pretenden, mediante este acto, castigar a otros, ponerlos en evidencia como culpables de su acto suicida y, en el caso de fallecer, hacerlos responsables de su muerte.

      Las personas que realizan este tipo de intento suicida han asumido con relativa frecuencia el papel de vctimas en sus relaciones interpersonales o el de manipuladoras de los dems. En la generalidad de los casos, pretenden castigar a alguien muy estrechamente relacionado con ellas, como el padre, la madre, cnyuge, novio, novia, etc., por algo que hizo o no esperaba que hiciera o no lo hizo y ellas queran que se hiciera. Casi siempre, el tiempo transcurrido entre el problema o motivo supuesto y la tentativa de suicido, es breve: minutos, horas, raramente das, de manera que la otra persona y con ella los dems, se puedan dar cuenta de la estrecha relacin entre lo ocurrido y el acto suicida. A veces pueden dejar notas de despedida o mensajes contradictorios como el que sigue: No culpen a Fulana de lo que hago, pero desde lo que me hizo no puedo pensar en otra cosa que no sea la muerte (?)

      Este tipo de intento suicida debe ser manejado de la siguiente manera:
1. Es conveniente hacerle saber a esta persona que ningn ser humano es culpable ni puede hacer que otro se suicide: es el propio sujeto que intenta el suicidio quien elige el mtodo y l mismo quien lo lleva a la prctica. Cuando un individuo causa la muerte a otro, ya no es un suicidio, que por definicin es matarse a s mismo, sino un homicidio. En este sentido, se dice que el suicidio es el homicidio de s mismo.

2. Debe entender que la responsabilidad del intento suicida es del propio sujeto que lo realiza, por no tener un adecuado control de su impulsividad y manejar de manera inadecuada su hostilidad, por no haber aprendido a enfrentar situaciones complejas y elegir mecanismos anormales de afrontamiento.

3. Se debe hacer el anlisis de quin castiga a quin con dicho intento. Sin lugar a dudas, la persona a quien se pretende castigar seguir viviendo, aunque con cierto grado de culpabilidad, mayor cuanto ms cercano sea el vnculo afectivo que los una. Sin embargo, el castigado con ms severidad es quien lo intenta, pues en primera instancia puede perder la vida o afectar su salud; puede perder la confianza de sus seres queridos quienes empezarn a tratarlo con miedo, lstima o compasin, pero no como a una persona normal; ser el comentario del vecindario, pues pensarn que no est gozando de una buena salud mental. Hay que hacer nfasis en que el supuesto castigador, a partir de ese momento, tendr dificultades para conocer por qu se continan las relaciones con l o ella, si es porque an existe amor o porque le tienen miedo a sus reacciones, en caso de que se haya tratado de la pareja, uno de los casos ms frecuentes.

      Tambin debe entender cunto se limitan sus posibilidades futuras de estabilidad afectiva y de encontrar una pareja normal, pues es difcil mantener vnculos duraderos con quien haya intentado el suicidio para vengarse de un ser querido.

4. Hay que invitarlo a que modifique su manera anormal de querer, pues es un grave error creer aquello de quien bien te quiere te har llorar; cuando realmente se quiere no se chantajea al ser amado ni se hace objeto de venganza alguna o manipulacin.

5. Necesita comprender lo imprescindible de modificar la forma de ser y hacer, es decir, el comportamiento, si es que pretende ser una persona lo ms equilibrada posible. Y una de las caractersticas de sta es que no se autoagrede para culpar a otros de lo que hace contra s mismo.

6. El sujeto es el nico responsable de su vida y tambin de su muerte, y en esa muerte por suicidio, el papel principal ser desempeado por su propia manera de ser, por ninguna otra persona y hay que hacerle comprender esto.

7. Se debe enfatizar con l en la necesidad de establecer diferencias entre el motivo de algn hecho y su causa. El motivo de un intento suicida por venganza o chantaje puede ser cualquiera, un disgusto, la ruptura de una relacin, una frustracin, etc. Pero la causa de esta conducta anmala es el propio sujeto, con su forma anormal de manejar situaciones.

8. Por ltimo, es preciso invitarlo a que haga utilizacin de la parte buena, adulta y responsable de su personalidad, que seguramente impedir la realizacin de actos de este tipo, muestra evidente, sin lugar a dudas, de rasgos inmaduros del carcter.


MANEJO DE QUIEN REALIZA UN INTENTO SUICIDA POR MIEDO
     Este tipo de intento de suicidio lo realizan quienes tratan de evitar una situacin muy temida, de ah la importancia de definir de qu se trata. 

      Hay momentos que generan temores diversos en la generalidad de los seres humanos, como son las guerras, las epidemias, las hambrunas, las catstrofes naturales. Algunos, slo lo generan en determinadas personas, no as en otras, por tratarse de circunstancias que habitualmente no producen este tipo de emocin. Son las llamadas fobias, temores irracionales a dificultades, objetos o animales y mltiples cosas en dependencia de su origen.

      Existen otras contrariedades muy temidas, no por la situacin en s misma, sino por las consecuencias derivadas de ella en ciertos contextos culturales. Pongamos por ejemplo el caso de una adolescente en un hogar, educada con rgidos principios morales entre los que la virginidad es la principal divisa de la honra, y perderla significa ser una deshonra para ella y la familia. Supongamos que esta adolescente, por amor, curiosidad, embullo, o cualquier otra razn vlida para s en ese momento, tiene relaciones sexuales con su novio, ese temor a enfrentarse a las consecuencias de su acto, puede llevarla a realizar un intento de suicidio para evitar la clera paterna o materna, los regaos de los familiares, las habladuras y los comentarios, etctera. En estos casos, los familiares reaccionan con una gama de efectos entremezclados, que pueden ir desde el enojo, hasta la agresividad fsica, por sentir que la adolescente les ha humillado ante todos.

      En circunstancias de este tipo, sugiero realizar el siguiente manejo:
1. Hay que hacerles comprender a los padres lo limitado de su criterio de una hija buena y honrada, pues una buena hija lo es porque es estudiosa, sociable, bondadosa, sacrificada, cariosa, respetuosa, veraz, puntual, y toda una serie de cualidades personales que seguro su hija tiene y ellos no se han detenido a valorar, pues slo les interesa si es o no virgen.

2. Por la rigidez antes descrita, que ha desempeado el papel de muro separador, existen dificultades en la comunicacin padres-hija, e impidi que la adolescente comunicara lo ocurrido y optara por intentar el suicidio.

3. Ha existido una deficiente educacin sexual en la adolescente y en los padres, lo cual favoreci la relacin sexual prematrimonial en esta etapa de la vida.

4. La adolescente debe entender que las situaciones muy temidas lo son para todos los seres humanos por igual y el resto se puede calificar como muy importante, importante y poco importante, y ayudarla a clasificar la suya segn este nuevo criterio, que excluye el miedo.

5. Los familiares y el adolescente deben saber que debe darse a cada problema su justo valor. Ni sobrevalorarlo ni subvalorarlo, y es aconsejable ponerlo en conocimiento de otros no inmersos en l y que pueden tener una visin ms realista del mismo. Para ello se puede utilizar el mdico de la familia, el psiclogo, el psiquiatra, el sacerdote o pastor, un buen amigo, etc.

6. Debe llegarles el mensaje de que en momentos importantes como el referido, es cuando se demuestra ser padre o madre para su hija, pues es preferible tener una hija que no sea virgen que tener una hija muerta o sobreviviente de una tentativa de suicidio.

7. La adolescente debe entender que en momentos importantes se demuestra a los padres que se es hija al confiar en ellos. Al principio no reaccionarn como se espera, pero si sigue su vida como siempre, cumple con sus obligaciones, les da un tiempo para la reflexin, todo volver a la normalidad.

8. La familia debe analizar que los problemas surgidos en su seno, no necesariamente son para crear el caos, la desorganizacin. Muchas veces las crisis en la familia contribuyen al crecimiento individual de sus integrantes desde el punto de vista emocional y ello se traduce en lazos ms slidos y realistas. En esta nueva dimensin se instar a que funcione la familia que se pretende ayudar.

      Por ltimo, existen mltiples situaciones generadoras de actos suicidas, pero todas tendrn como denominador comn la intolerancia, el miedo unilateral motivado por factores culturales, que a pesar nuestro y suyo, an persisten.

MANEJO DE QUIEN REALIZA UN INTENTO SUICIDA POR DESESPERACIN
     El intento suicida por desesperacin ocurre en el curso de circunstancias con gran repercusin emocional en individuos con poca tolerancia a las frustraciones; ms frecuentemente despus de desengaos amorosos, aunque no es privativo de ellos ni tampoco son las nicas en que se puede presentar.

      Para el manejo de este tipo de intento de suicido primero se hacen las siguientes preguntas al sujeto en cuestin:
 Siempre todo nos tiene que salir bien en la vida?
 Las cosas siempre tienen que salirnos como las pensamos y deseamos?
 Los seres humanos estamos vacunados contra los fracasos, las decepciones, los desengaos?
 Los desengaos, las frustraciones y cuantos problemas nos ocurren, son para que nos suicidemos o para que los enfrentemos, suframos y les demos solucin, si la tienen y continuemos viviendo con esa experiencia ganada?

      Acto seguido sera de mucha utilidad reflexionar con el individuo:
1. No todo en la vida tiene que salir bien y eso no constituye una tragedia. l es quien la hace, porque no le sali de la forma deseada y porque an no ha aprendido a enfrentar situaciones adversas.
Una persona que desee ser equilibrada tiene que ser capaz de reconocer sus equvocos, de desprenderse de posesiones valiosas o renunciar a algo cuando las circunstancias lo requieran.

2. l no es el nico que ha sufrido los fracasos amorosos, las frustraciones, los desengaos, la prdida de seres queridos, en fin, los diversos problemas que ocurren, porque forman parte, precisamente, de eso que se llama VIDA y hay que VIVIR, aunque sean dolorosos y muy frecuentes.

3. Ningn ser humano est inmunizado contra el fracaso. Existen vacunas para mltiples enfermedades infecciosas y nuestro pas est en una posicin de avanzada en este campo de la medicina, pero no existe ni ser creada una vacuna antidisgusto, antifracaso, antiproblema. Nunca se diga Yo no me puedo disgustar, Yo no me puedo molestar, cuando para ser justos debiera decirse Yo no he aprendido a disgustarme, Yo no he aprendido a molestarme. En efecto, hay quienes desde pocas tempranas de sus vidas siempre fueron complacidos en todos sus caprichos por parte de sus seres queridos y siendo adultos, creen firmemente que el resto de las personas que no son sus familiares, estn obligadas a complacerlos como lo hacan ellos. Y eso la mayora de las veces no ocurrir, y ocasionar en el sujeto la confrontacin inesperada y el consiguiente malestar.

      Para lograr ser equilibrado debe evitar molestarse innecesariamente, evitar los disgustos porque los tiene en cuenta y los previene; pero no rehuirlos tampoco si se presentan, pues en el transcurso de la vida debe aprender a enfrentarlos.

4. Los fracasos, los desengaos amorosos, hacen que las personas se sientan anmicamente mal, frustradas, desilusionadas, pesimistas, irritables o cualquier otro tipo de estado psquico no usual, pero tampoco anormal, pues es la respuesta lgica a un acontecimiento doloroso y desagradable que les ha ocurrido. 

      Si se desea ser equilibrado, sufrir su malestar pero continuar haciendo, quizs con menos eficacia y creatividad, lo que realizaba antes del sufrimiento: trabajar, criar los hijos, estudiar, etc. Puede pedir consejos a su mdico de familia, psiclogo, psiquiatra, sacerdote o pastor o simplemente a una persona en quien confe. Todo eso es normal.

      Ahora, si desea complicar su propia vida, har justo lo contrario: al no soportar estar sufriendo, comenzar a dejar de hacer las cosas que le pueden ayudar a disminuir dicho sufrimiento. Comenzar entonces a desatender el trabajo, los hijos, la familia, encerrndose en s mismo. No buscar ayuda mdica y si la busca no cumplir cabalmente las indicaciones teraputicas, tampoco confiar sus problemas a otros que pudieran socorrerle, y es en esos momentos de soledad ms aparente que real cuando ocurren estos actos suicidas.

5. Es fundamental que sufra su dolor y trate de seguir funcionando lo ms normal posible, aprendiendo de todo lo ocurrido y tratando de preguntarse cul ha sido su participacin para evitar incurrir en errores similares en el futuro.

      Si desea ser equilibrado, debe ser capaz de darse cuenta cundo ha dejado de significar para alguien lo que significaba antes. Eso siempre es triste y doloroso, pero no es el fin del mundo. Seguimos siendo lo que somos pero sin esa criatura.

      Una persona que desee complicarse la vida pensar que todo lo hizo bien, a la perfeccin, que el otro es el culpable, que con ella jugaron, fue engaada, manipulada, utilizada y sin ese otro ser y el conflicto al que limita su mundo, se le acabar todo. Los hijos, la familia, los estudios, el trabajo, las amistades, no forman, para ella, parte de su mundo y debe recordrsele que s lo son.

6. Hay que ayudarla a encontrar otras alternativas que no sea el suicidio a la hora de enfrentarse a situaciones dolorosas, pues es una solucin definitiva a malestares que son temporales.

MANEJO DE LA FAMILIA DE UN SUICIDA
     A partir de determinada edad, que oscila entre los siete y los diez aos aproximadamente, todos los seres humanos normales saben que tienen que morir. Sin embargo, a pesar de eso, la muerte siempre afecta, en mayor o menor medida, a los que continan viviendo, y por ello cobra mayor importancia la forma en que se muere, y sobre todo si esa muerte es por suicidio, violenta e inesperada en la mayora de las veces. Al respecto, se ha sealado la persona que se suicida pone su esqueleto psicolgico en el armario emocional de los sobrevivientes que tienen que tratar con sentimientos negativos, pensamientos sobre su posible participacin en el suicidio o lo que dejaron de hacer para evitarlo.

      La causa de muerte que genera mayor culpabilidad, hostilidad y estigmatizacin es el suicidio. Por tanto, al enfrentar a la familia del suicida, lo primero es:

 Tener en cuenta el grado de shock y qu recursos inmediatos estn a la disposicin de la familia para su apoyo emocional.
 Detectar los sentimientos de culpa y responsabilidad por lo ocurrido.
 Detectar posibles pensamientos suicidas, amenazas y otras conductas afines entre los familiares del occiso.
 Ayudar a la familia a reconocer que el suicidio estuvo relacionado con la posible enfermedad del individuo y no con una falla de ellos, pues est comprobado que los familiares de los suicidas estn en peligro de tener un comportamiento similar por diversos mecanismos, entre los que la imitacin desempea su papel.

      Es conveniente considerar que la clsica reaccin de duelo, en el caso de los familiares del suicida, es catastrfica por sus manifestaciones.

      En la fase primera de shock, la marcada tristeza es evidente entre los familiares que tenan una relacin ms estrecha con el suicida, y coexiste con sntomas fsicos, como salto de estmago, dolores precordiales, hipersensibilidad a los ruidos, sentimientos de irrealidad, falta de aire, prdida de energa, trastornos del apetito y del sueo. A la fase de shock le contina una fase de rabia, la cual puede dirigirse en contra de todos, de los mdicos que atendieron al individuo, el propio sujeto, el suicida, Dios, etctera. A esta fase le sigue la de culpabilidad, en la cual es notoria la angustia por no haber previsto el desenlace, los anhelos no satisfechos del suicida, las diferencias no resueltas en las relaciones con el difunto, posibles motivos que contribuyeron al desenlace fatal, pensamientos repetitivos y recuerdos del fallecido.

      Por ltimo, la fase de reorganizacin permite a los sobrevivientes reorientar sus energas psquicas a nuevas motivaciones si el duelo es resuelto de forma satisfactoria.

      Algunos afirman reconocer las fases del duelo y no actuar de manera inmediata. En mi experiencia, sustentada en una efectiva relacin mdico-paciente-familia, comienzo las acciones de salud en el propio funeral, limitndome en esos momentos a permitir las manifestaciones de dolor y pena e, incluso, estimularlas en aquellos familiares que tratan de mantener un control excesivo sobre sus emociones, velando siempre por llevar la voz de la razn donde predomina la voz de los afectos. En este momento se le brinda el mayor apoyo emocional a quienes estaban afectivamente ms vinculados al suicida.

      En los das que siguen se trabajar con la familia en establecer diferencias entre las muertes esperadas y las no esperadas como el suicidio, con la finalidad de que comprendan cun devastador resulta este tipo de muerte para los sobrevivientes, y se trata de evitar que los mismos hagan pasar a los dems por la experiencia traumtica que ellos estn viviendo.

      Otro aspecto importante es establecer lo que he denominado priorizar el duelo, es decir, establecer una jerarqua de dolientes, y precaver la usurpacin del dolor por otros familiares que no son los ms afectados, pero por determinadas caractersticas de personalidad, se comportan como si fueran los que ms sufren. Este procedimiento no se debe aplicar si no se tiene una slida relacin con los familiares y un profundo conocimiento de los vnculos entre ellos y con el occiso, para lograr de esta manera la solidaridad del resto de la familia y se brinde apoyo emocional al doliente priorizado, sin que los otros sientan minimizados sus sentimientos, e incrementar sus actitudes altruistas.

      En cuanto a la culpabilidad que con frecuencia sienten los sobrevivientes a un suicida, es posible manejarla en dependencia del grado de responsabilidad que sobre su vida pudo tener el fallecido. As, si el suicidio fue realizado por un sujeto sin responsabilidad alguna sobre su vida en esos momentos o slo la tena parcialmente, le hacemos entender a los familiares que:

 La culpa es una fase habitual por la que todos pasamos cuando muere un ser querido, con independencia de la causa que la origine; sta dura cierto tiempo en el cual el individuo se cuestiona constantemente qu hizo o qu dej de hacer para que los hechos ocurrieran. Eso es muy normal.
 Hay enfermedades, como la padecida por esa persona, en las que el suicidio, aunque ocurri en ese determinado momento, pudo haber ocurrido mucho antes y si no sucedi as, en eso mucho tuvo que ver los cuidados y las atenciones brindadas por la familia. El suicidio en esas enfermedades es como la fiebre en la amigdalitis, siempre est presente y no es fcil de evitar cuando la persona no tiene poca o ninguna responsabilidad sobre su vida.
 El propio suicida no hubiera deseado padecer la enfermedad que lo llev al suicidio, ni la familia, ni el mdico, ni el psiclogo, ni el psiquiatra.
Si el suicida tuvo plena responsabilidad sobre su vida, se le hace comprender a la familia lo siguiente:
 Las personas, cuando tienen determinada forma de ser, o ciertos rasgos en su carcter, se convierten en sus propios enemigos ms peligrosos.
 Se interroga al familiar: Cmo usted poda evitar esto?, y por lo general responde con aquellas ideas que reflejan la culpabilidad por lo sucedido, esto es, lo que no hizo o hizo mal. Se le escucha atentamente y se le pregunta entonces: Durante qu tiempo usted iba a poder evitar lo ocurrido? Es posible que responda con un plazo, tras lo cual se debe indagar: Y despus, cmo iba a evitar el suicidio si l segua siendo de esa manera y no tena inters en cambiar?

      Si an no ha comprendido el mensaje que se le quiere dar de no sentir culpabilidad por lo ocurrido, se razona como sigue: Qu culpa tiene mi madre si ahora, cuando yo termine de hablar con usted, intento el suicidio? No se da cuenta de que soy un adulto, hago lo que deseo y nadie lo puede impedir? Para hacerlo, tendra mi madre que encadenarse a m, dormir conmigo, baarse conmigo, salir conmigo, y eso es imposible. Suponiendo que se pudiera hacer todo eso por un tiempo, la vida no tendra ninguna calidad para ella ni tampoco para m. Por otra parte, si deja de estar encadenada a m yo puedo intentar el suicidio, por lo que tendra que pasarse toda su vida de esa manera, lo cual es un absurdo.

      En seguida otra interrogacin: Quin le cuida a usted y a m para que no nos suicidemos? Obviamente, ninguna persona tiene que hacerse responsable de la vida de otra, si no se trata de un nio, un enfermo mental grave sin capacidad para discernir entre lo bueno y lo malo, un demente que ha perdido su total entendimiento o un retrasado mental grave que nunca lo ha tenido.

      Un ltimo recurso puede ser preguntar al familiar si l le inculc la idea del suicidio, si le facilit los medios para llevarlo a cabo, las cuales seguramente sern respondidas de manera negativa. Acto seguido se le asegura el conocimiento de todo lo hecho por l para modificar su manera de ser, cuntos consejos le dio y todo lo sufrido por ese carcter del difunto.

      Ms difcil se hace el manejo cuando la culpa se basa en hechos reales, como por ejemplo, que haya familiares con intento suicida previo al del ser querido. En casos como esos no es prudente intentar eliminar toda la culpabilidad, pues eso puede ser percibido como un engao o que se le trata de consolar sin las razones suficientes para ello. Es conveniente conocer lo siguiente en relacin con este fenmeno:

 El efecto imitativo de la conducta suicida est reconocido. En 1841, Willian Farr sentenci: No hay un hecho mejor establecido que el efecto imitativo en la conducta suicida. En nuestros das, este efecto est relacionado con el manejo que hacen del tema los medios masivos de difusin y las noticias sensacionalistas sobre el suicidio. Los antecedentes familiares de esta conducta siempre se citan como un factor de riesgo y restarle o negar su importancia sabiendo lo anterior, pondra al descubierto su falta de autenticidad ante la persona en crisis, la cual tiene una sensibilidad especial para detectar cuando se le brinda una informacin distorsionada.
 Este tipo de persona del cual estamos hablando, necesita sentirse culpable, pero no totalmente. l tolera una parte de la culpabilidad que le pertenece y agradece que se le permita cargar con ella y continuar viviendo con dignidad.

      Teniendo en cuenta estos dos aspectos mencionados, le haremos la siguiente observacin: Usted, es cierto, haba intentado contra su vida y eso como es lgico lo hace sentir culpable del suicidio de su familiar y yo considero que ese antecedente pudo haber influido. Pero si se detiene a reflexionar, l tena unas caractersticas en su forma de ser muy diferentes a las suyas. De quin las aprendi? No sabemos. De igual manera que no podemos determinar de quien aprendi esas cosas, tampoco se puede decir que no quererse la vida lo aprendi de usted, nica y exclusivamente.

      Pero, adems, usted se da cuenta cuando otra persona est haciendo algo mal hecho y no lo imita a ciegas por el mero hecho de presenciarlo o de saber que ocurri. En otras palabras, si se conoce lo que es bueno, regular y malo, no tiene porqu imitar esto ltimo a menos que lo desee, porque nadie est obligado fatalmente a imitar lo malo cuando puede tratar de imitar lo bueno. Cmo veo las cosas, entonces? Para m usted hace un tiempo hizo algo que no estuvo correcto lo cual tal vez influy de alguna manera en lo sucedido con su ser querido, pero eso no constituye la causa del suicidio, pues este tipo de conducta se ocasiona debido a la conjuncin de mltiples factores y nunca uno solo de ellos. En este caso en particular, el mayor peso lo constituyeron sus rasgos anormales de carcter, que no slo le ocasionaron la muerte sino que antes lo llev a tener dificultades en su escuela, el matrimonio, con los amigos, en el trabajo, etc.

      Una vez asistido el familiar del suicida con antecedentes de igual tentativa, es til tomar determinadas medidas de carcter general que faciliten la elaboracin del duelo y, por tanto, su evolucin dentro de lmites normales. Estas medidas son:

 Retirar fotos del fallecido de los lugares donde con frecuencia se rene la familia. Cuando el duelo se haya resuelto, se puede colocar alguna donde se estime, pues ya no se recordar con la intensidad afectiva de los primeros das. Mientras, es mejor tener algn lugar para ir expresamente a eso y no donde se encuentre la imagen con solo pasar.
 No llevar fotos del fallecido consigo (billeteras, monederos, documentos de identificacin, medallas, etc.).
 Retirar sus objetos personales guardndolos en un lugar seguro, pero no visibles a simple vista.
 Modificar la habitacin del fallecido o el lugar donde permaneca.
 No asistir con frecuencia al cementerio.
 Seguir vistindose como siempre lo ha hecho. Si hay tradicin de llevar luto no tratar de impedirlo.
 Permitir que los nios continen viviendo su rutina cotidiana, esto es, jueguen, vean los programas infantiles en la televisin, etctera.
 No olvidar que el adolescente tiene su propia manera de experimentar su afliccin por lo ocurrido y no tiene que manifestarse de su misma forma. Aunque se le vea riendo en determinados momentos, l sufre tanto como usted, no lo olvide.
 Es conveniente hablar con los menores sobre lo ocurrido, y relacionar siempre el suicidio con la locura (aunque no sea cierto), pues esta asociacin puede disminuir la posibilidad de imitacin, el loco es el que se suicida y yo no lo estoy, por tanto, yo no me suicido.


DESVENTAJAS DE LA CONDUCTA SUICIDA PARA QUIEN LO INTENTA Y SU FAMILIA
     Algunas personas piensan que el suicidio tiene la ventaja de impedir el sufrimiento. Eso es cierto, pero esa supuesta ventaja es en realidad una gran desventaja. Por qu? 
1.Porque se pretende dar una solucin definitiva en contra de la propia persona a sufrimientos y situaciones que son temporales. Uno puede sentirse mal durante un mes, tres meses, un ao, cinco aos, pero no va a sentirse mal los setenta y cinco aos que como promedio se vive en el pas.

2. En ese instante predomina la parte ms egosta y menos inteligente de la persona, pues slo piensa en sus sufrimientos, en sus malestares y no en el sufrimiento que le ocasionar a sus seres queridos.

3. Es incapaz en esos momentos de amar a otros, pues para querer a los dems lo primero es quererse sanamente uno mismo. Puede un padre o una madre querer a sus hijos si los va a dejar hurfanos? Puede el esposo querer a su esposa si la va a dejar viuda? Reflexione en torno a esto.

4. Dice un refrn muy conocido: De tal palo tal astilla. Y otro no menos conocido: Hijo de gato caza ratn. A buen entendedor, pocas palabras, dice un tercero. Si la persona no desea que sus seres queridos aprendan a suicidarse, no se lo debe ensear. As como se aprenden cosas buenas, tambin se pueden aprender cosas malas, y es conocida la influencia en la conducta suicida de los hijos con antecedente de padres o madres suicidas o sobrevivientes de una tentativa de suicidio. Esto en los progenitores, coloca automticamente en peligro a la descendencia. Como usted puede observar, quien intenta el suicidio por tener un problema, tendr dos: el que tena y desde ese momento, los familiares en riesgo.

      Adems de estas desventajas, hay otras que tambin son importantes. Pasemos a su anlisis. Cuando alguien intenta contra su vida, empieza a contribuir a la formacin de su imagen de persona trastornada mentalmente entre los vecinos, no expertos en cuestiones de psiquiatra; los compaeros de estudio o trabajo, que tampoco lo son, y ellos pueden utilizar diversas expresiones humorsticas para referirse al suicida como son tiene guayabitos en la azotea, tiene un cable a tierra, le falta un tornillo, tiene las tuercas flojas, est sansi y otras no menos ingeniosas, y no lo considero una falta de sensibilidad humana, sino ms bien, una caracterstica cultural propia del cubano.

      Quien intenta contra su vida es poco probable que pueda formar una pareja estable con una persona normal, pues las normales no tienen afinidad con l, porque no les proporciona seguridad.

      Si quien intenta contra su vida tiene esposa o novia, sta puede continuar la relacin porque teme que se realice el acto suicida si la termina; puede continuar porque le tiene lstima o compasin, pero muy difcilmente por amor, ya que ha sido puesto en peligro de acabar por el suicidio. A veces no es fcil determinar cules son las verdaderas motivaciones para continuarla.

      Otro inconveniente, a partir de ese momento el suicida deja de ser tratado como lo era antes, aparece la desconfianza y el miedo. Y le estarn supervisando sus actos, le situarn un acompaante forzoso para controlar lo que hace, cundo lo hace, para qu lo hace, dnde lo va a hacer, en fin, le espiarn cada uno de sus actos pues la familia teme otra tentativa de autoeliminacin.

      Y estas actitudes de desconfianza y temor no son ms que la natural reaccin de los seres queridos ante el intento suicida y ser la propia persona cuando muestre un comportamiento diferente, estable y controlado quien les devolver la confianza perdida. Eso lleva tiempo, a veces aos, con el lgico malestar ocasionado a quien recibe la observacin y a quien la hace.

      Esto que ocurre con los familiares tambin puede suceder con otras personas, como son los compaeros de estudio o de trabajo, quienes asumirn un comportamiento similar.

      Es importante insistir en que todo suicida que tenga hijos, como ya se anot, los pone en riesgo de que hagan lo mismo, de que lo imiten. Y es muy comn que los progenitores que han tenido dicha conducta se defiendan tratando de no asumir su responsabilidad con expresiones como las siguientes:

 Ellos estn pequeos. Argumento no convincente, pues lo que los pone en riesgo, no es el tamao ni la edad que tengan, sino el ser hijos de la persona en cuestin.
 Ellos no estaban all, cuando el intento de suicidio. Tampoco este argumento convence, pues aunque no estuvieran all son hijos de la persona que intent contra su vida y es eso lo que constituye el riesgo y no el lugar donde se encontraban.
 Ellos no lo saben. Lo sepan o lo desconozcan, los pone en riesgo ser hijos del suicida, no el conocimiento del hecho.
 Ellos son adultos y saben lo que hacen. Argumento poco slido, pues quien intent contra su vida, sea el padre o la madre, siempre ser ms adulto que su hijo y, sin embargo, lo hizo. Es prudente recordar que los hijos, aunque sean adultos e incluso ancianos, continan sindolo. Nunca dejan de serlo.
 No lo van a hacer, se lo aseguro yo. Otro argumento ftil. Esa persona no quiere saber lo que no le conviene, pues hay miles de investigaciones cientficas serias cuyas conclusiones son que las probabilidades de realizar un acto suicida se incrementan con creces en la descendencia. Est demostrado que los hijos de estas personas se suicidan o lo intentan con ms frecuencia que los hijos de quienes no han tenido este tipo de conducta.

      Como el amigo lector habr podido notar, el intento de suicidio y el suicidio slo tienen desventajas para el que lo realiza y sus familiares. Por tanto, nunca usted intente contra su vida, pues se convertir en el peor enemigo de su familia, en el que ms dao le ha de ocasionar. 



