PSICOTERAPIA PARA APRENDER A VIVIR
Expresiones Engaosas (I) 

Prof. Dr. Sergio Andrs Prez Barrero


 
--------------------------------------------------------------------------------

DOCTOR, MI VIDA NO TIENE SENTIDO
     Cada vez que escucho esta expresin no dejo de sobrecogerme a pesar de la experiencia acumulada y de todo lo aprendido durante mis aos de trabajo. Y es que cuando la vida carece de sentido, el prximo paso para una cantidad no despreciable de seres humanos que as se expresan, es la autodestruccin, ya sea por suicidio o mediante formas de vida insanas.

      Una existencia sin sentido no tiene calidad. Es por ello que el ser humano debe empearse en encontrar la va por la cual dirigir sus energas hacia el logro de una trascendencia social cuyo resultado sea la satisfaccin personal. Claro est, el sentido de la vida no es algo comn para todos los individuos, es personal, porque lo que me lo da a m no lo dar a mi pareja o a mis hijos. Luego, lo primero que usted debe hacer para dar sentido a su vida, es preguntarse cul es su mejor atributo, su mejor cualidad, en qu aspecto es realmente bueno. Y de eso no es difcil darse cuenta. Muchas personas a lo mejor lo buscan porque es buen conversador, o sabe arreglar bien los cabellos, o explicar bien las cosas para que otros la entiendan, o sabe de mecnica o de computacin, o hace unos dulces de guayaba exquisitos, o cose muy bien, o escribe a mquina de manera impecable... 

      Una vez que descubra ese atributo, dedquele una parte de su tiempo para buscar la mayor perfeccin, y hgalo de manera consciente, no como un pasatiempo, sino como una obligacin: usted le est dedicando a ese atributo una parte de su tiempo porque ello le dar un sentido a su existencia y su deber es perfeccionarlo al mximo. Si sabe arreglar los cabellos, debe tratar de llegar a ser un estilista, estar al tanto de lo que se hace en otros lugares dentro y fuera de su pas, de la ltima moda; y si no desea ponerse metas tan ambiciosas, pues al menos debe conocer qu estn haciendo los peluqueros de su ciudad o pueblo, y tratar de hacerlo, al menos igual, si no lo puede hacer mejor que ellos. Recuerde que esas personas tienen dos manos y un cerebro lo mismo que usted. Lo dems es la dedicacin personal y el amor con que haga lo suyo. Cuando empiece a notar que arreglar los cabellos a las personas dej de ser un trabajo y ya es otra cosa, no ajena a s mismo, sino que es parte suya como lo puede ser un lunar o las canas, entonces, estar en el momento adecuado para empezar a dedicarle todo el tiempo de su vida, pues le est brindando un sentido a su existencia.

      Otras veces no hay que descubrirse atributo alguno, ni competir con nadie. Simplemente mire a su alrededor y trate de encontrar la persona ms necesitada de usted, por ejemplo, su abuela, su pequeo hijo, su esposa enferma, su esposo con una gran cantidad de responsabilidades, etc. Dedquese a mejorar la calidad de vida de ellos y eso tambin mejorar la suya.

      Dicho incentivo en ocasiones se puede encontrar en su propia tragedia. He conocido madres que han perdido un hijo por suicidio y se han consagrado a ayudar a otras madres y familiares con una experiencia similar y ello le ha complacido. Tambin hay padres que han tenido un hijo con Sndrome Down (mongolismo) y se han entregado a su educacin en todos los sentidos, sumando en ese empeo a quienes tienen hijos portadores de la misma enfermedad. Otros llegaron a darle un sentido a sus vidas, en la bsqueda de las causas de la enfermedad de su hijo, hasta ese momento desconocidas para la ciencia.

      Al parecer, para algunos no hay nada que los entusiasme, y en esos momentos tal vez un animal afectivo pueda lograrlo. Hemos encontrado en nuestra prctica profesional sujetos que viven solos, sin pareja ni hijos, muy tristes, y junto con el tratamiento psicofarmacolgico, se les ha sugerido criar un animal de compaa al cual brindar afecto y atencin y as han encontrado una razn para vivir.

      Como puede darse cuenta, siempre habr alguien o algo, incluso cuando usted considere que no, que abra un nuevo horizonte para su vida.

QUIERO OLVIDAR Y NO PUEDO
     Esto es frecuentsimo en personas que han estado envueltas en algn acontecimiento doloroso: prdida de seres queridos, o de una relacin amorosa, situacin laboral frustrante, etctera.

      Esta expresin pudiera parecer adecuada, porque es muy lgico para esa persona querer olvidar el acontecimiento causante de ese dolor moral. Para ella esto es normal. Y ah radica precisamente lo anormal de la expresin.

      El ser humano olvida cuando est enfermo del cerebro de manera irreversible o de forma reversible a causa de una enfermedad local del propio rgano o de las sustancias que a l llegan. Es lo que sucede en los ancianos dementes o arterioesclerticos cuya memoria de fijacin est deteriorada, conservndose en cierta medida la memoria de evocacin, es decir, la que le permite recordar hechos pasados. Al avanzar la enfermedad, esta memoria tambin sufre un deterioro significativo.

      El ser humano olvida aquellos estmulos que no fueron capaces de dejar una huella en el cerebro para ser evocada. Un ejemplo de ello es que nadie seguramente puede memorizar las vestimentas de todas las personas con las que se tropez durante el da de hoy; o el color de los ojos de quien nos pas por delante en la tercera calle de nuestro recorrido. No recordamos tales hechos porque no les prestamos la debida atencin, pues no eran de nuestro inters y por tanto, los estmulos no dejaron huella alguna. Sera agotador para el cerebro almacenar toda la informacin recibida sin discriminacin.

      Ahora bien, cuando un estmulo, un hecho, es lo suficientemente significativo, usted no lo puede ni lo podr olvidar nunca ms. A no ser que comience a padecer una enfermedad cerebral de las que hice referencia: no se le olvida nunca mientras est sano su cerebro el nacimiento de un hijo, aunque ya no sienta los dolores de parto; no se le olvida su primer amor, aunque ella o l hicieran sus respectivas vidas; no se le olvida su primer maestro, aunque hoy est fallecido; no se le olvida cuando se divorci, aunque ya el malestar de ese momento no existe; no se le puede olvidar el fallecimiento de su ser querido, aunque se sonra, ra a carcajadas o haga bromas hoy que han transcurrido varios aos de ese suceso doloroso.

      La nica forma que existe de no recordar algo es que nunca hubiera ocurrido en nuestras vidas. Por tanto, la estrategia no es querer olvidar lo sucedido sino recordarlo de otro modo. Por qu es menester evocar los sufrimientos de mi ser querido antes de fallecer y no sus buenas cualidades, su carcter, su forma de ser conmigo, los aos pasados juntos?

      Por qu rememorar tristemente a la pareja que perd y no complacerme por haberla tenido? Por tanto, no se empee en olvidar lo que es inolvidable. Recurdelo de una diferente manera y el tiempo tambin le ayudar.

LO QUE L TIENE ES PROPIO DE LA VEJEZ
     Esta afirmacin me hace pensar que para un buen nmero de personas esa etapa de la vida llamada vejez, tercera o cuarta edad, ancianidad y otras denominaciones, es un gran saco en el que todo cabe o es una tierra de nadie donde todo est permitido y todo es normal. Y eso es un grave error.

      No pretendo dar una explicacin de lo que es una vejez normal, pero s quiero reflexionar sobre una condicin muy frecuente en esta etapa y que si no se detecta a tiempo y se trata adecuadamente trae enorme sufrimiento a quien la padece, a sus familiares y puede, si alcanza una intensidad grave, terminar con la vida del anciano. Y esa condicin mrbida, comn y mal diagnosticada y peor tratada, es la depresin.

      La depresin en el anciano puede tener diversas formas de presentacin y no es mi inters brindar una clasificacin acadmica de este trastorno, sino proporcionar una gua para que cualquier persona pueda pensar en esta posibilidad ante un anciano con los sntomas a los que me referir. Paso a describirlos:

I. Depresin que se presenta como el envejecimiento normal.
     En este caso el anciano muestra disminucin del inters por las cosas que habitualmente lo despertaban, de la vitalidad, de la voluntad; tendencia a revivir el pasado, prdida de peso, trastornos del sueo, algunas quejas por falta de memoria, tiende al aislamiento y permanece la mayor parte del tiempo en su habitacin. (Para muchos este cuadro es propio de la vejez y no una depresin tratable.)

II. Depresin que se presenta como envejecimiento anormal.
     En el anciano aparecen diversos grados de desorientacin en lugar, en tiempo y con respecto a s mismo y a los dems: confunde a las personas conocidas, es incapaz de reconocer lugares; aparece deterioro de sus habilidades y costumbres, relajacin esfinteriana, esto es, se orina y defeca sin control alguno, trastornos de la marcha que hacen pensar en una enfermedad cerebrovascular, trastornos de conducta como negarse a ingerir alimentos, etc. (Para muchos este cuadro es propio de una demencia con carcter irreversible y no una depresin tratable.)

III. Depresin que se presenta como una enfermedad fsica, somtica u orgnica.
     El anciano se queja de mltiples sntomas fsicos, como dolores de espalda, en las piernas, en el pecho, cefaleas. Puede quejarse tambin de molestias digestivas como digestin lenta, acidez, plenitud estomacal sin haber ingerido alimentos que lo justifiquen; tiende a tomar laxantes, anticidos y otros medicamentos para sus molestias gastrointestinales; refiere prdida de la sensacin del gusto, falta de apetito y disminucin del peso, problemas cardiovasculares como palpitaciones, opresin, falta de aire, etctera. (Para muchos este cuadro es propio de alguna enfermedad del cuerpo y no una depresin tratable.)

      Como se evidencia, no es conveniente atribuir cualquier sntoma del anciano a su vejez, a los achaques de la misma, a una demencia o a una enfermedad fsica, pues puede ser la manifestacin de una depresin tratable y, por tanto, puede el anciano recuperar su vitalidad y el resto de las funciones comprometidas. Si no se diagnostica adecuadamente, se puede hacer crnica y en el peor de los casos, termina su vida con el suicidio.

MI HIJO TIENE UN CARCTER FUERTE
     Es una locucin muy utilizada por aquellas madres que se quejan del comportamiento de sus hijos, calificados de poseer un carcter fuerte; fuertes, as a secas, por el hecho de ser impulsivos, dominantes, incapaces de posponer sus deseos o gratificaciones, caprichosos. Todo tiene que ser como ellos quieren en el momento que lo desean. Y por estos rasgos del carcter se les atribuye la supuesta fortaleza.

      Y estas personas, evidentemente, no tienen un carcter fuerte, sino todo lo contrario, muy dbil, pues son presas de sus emociones, de sus impulsos, de sus caprichos. El carcter dbil es excitable, tornadizo, manipulable, provocable, con facilidad se le saca de sus casillas. Tambin puede ser pasivo, dependiente, timorato, poco tolerante a las frustraciones, impresionable, sugestionable, emocionable, dubitativo, etc. El carcter fuerte, por el contrario, es aquel que cuenta con diversas posibilidades adaptativas, hace en cada momento lo debido, es capaz de inhibir sus impulsos, si la situacin lo requiere, es dueo de s y no una vctima de sus emociones, no es violento en sus manifestaciones de ira, reconoce sus limitaciones y su fortaleza, y tiene en cuenta las opiniones de los dems aun cuando no muestren puntos de coincidencia con las suyas.

      Las personas de carcter dbil reaccionan desproporcionadamente a los estmulos. Si se les ofende, pueden tener crisis de llanto desconsolado, desmayarse, irles encima al ofensor, salir corriendo del lugar en que se encuentran, realizar un acto suicida. Las personas de carcter dbil tratan de demostrar que no lo son mediante rasgos del carcter que esconden esa debilidad entre los que se puede encontrar el autoritarismo, la violencia. Ellos quieren tener autoridad pero no saben cmo obtenerla sin ser autoritarios, violentos, dominantes, caprichosos, tercos.

      Las personas de carcter fuerte, frente a una ofensa no se dejan provocar, meditan sus posibles consecuencias, valoran las diversas respuestas a la misma y eligen la ms adecuada, la que, por lo general, evita males mayores. Ellos no necesitan demostrar su autoridad la cual emana de su propio comportamiento, de su serenidad al enfrentar situaciones complejas, de su sabidura; de su manera de dirigirse a los dems con respeto, independientemente de quien se trate; de sus actitudes ante el estudio, el trabajo, la familia y la sociedad.

      Muchas veces se confunden las cosas y se dice que Fulano o Mengana tienen tremenda personalidad porque son personas vistosas, altas, fuertes, bien parecidas, bien vestidas y otra serie de aspectos exteriores. Eso no es tener personalidad, sino tener determinada figura. Por otra parte, el que es bajito, gordito y feo y no sabe vestirse, tambin tiene una personalidad, pues todos los seres humanos la tenemos, ya sea normal o con trastorno. Un sujeto puede ser alto, fuerte, buen mozo y vestirse muy bien y, sin embargo, ser portador de una personalidad histrica, paranoide, obsesiva o de otro tipo, todas clasificables como anmalas. Otro sujeto, gordito, feo, que no se sepa vestir adecuadamente, puede ser un brillante cientfico, amante esposo, buen padre, buen vecino y tener un ajuste psicosocial adecuado, en otras palabras, ser poseedor de una personalidad normal aunque su aspecto externo no sea atractivo como el del ejemplo precedente.

      Luego, la manifestacin que nos ocupa debiera ser, a partir de esta lectura: Mi hijo tiene un carcter dbil.

YO LE HE DICHO MIL VECES QUE SE PREOCUPE POR ELLA
     Esta expresin, al parecer, enva un mensaje positivo, pues preocuparse por uno es bueno. Y tambin brinda la imagen de que a quien se le est diciendo no se preocupa por ella misma, y por eso la otra persona se lo ha repetido en infinidad de ocasiones. Nada ms lejos de la verdad.

      Quien la pronuncia generalmente es alguien no preocupado por s mismo y en la responsabilidad familiar que tiene (la madre o el padre) considera que cumple su papel pidindole a sus hijos que se preocupen por sus vidas, cuando l no ha sabido hacerlo. Esto es una falta de respeto doble, a s y a los hijos.

      Y sucede que la conducta de las figuras significativas, como son los padres, los maestros, los dirigentes o jefes, tiende a servir de modelo imitable. Si no se preocupa por usted es risible pedirle preocupacin a su descendencia cuando ese no es el mensaje que le transmite su proceder cotidiano.

      Pero hay ms, ese llamado de atencin encierra el famoso mensaje de Haz lo que yo digo y no lo que yo hago, que es inmoral, pues exigimos para los dems lo que no consideramos para nosotros. Y cuando son los hijos quienes escuchan esto, conocedores de sus padres, el efecto es muy desagradable pues quieren hacerles creer algo negado por su propia experiencia.

      No le pida a sus hijos que se preocupen por ellos. Preocpese por usted. Tenga en cuenta que es la persona ms importante de su familia, porque si usted no funciona bien, ello ser una preocupacin para sus seres queridos, pues no podrn funcionar como cuando todo se desarrolla normalmente. Preocpese de su salud fsica y mental, para que ellos lo imiten. Preocpese de s mismo y podr llamarles la atencin en el momento en que descuiden este aspecto y lo ms significativo, tendr toda la autoridad moral para hacerlo.

      Si no lo hace de forma sana, sus seres queridos tendrn muy pocas posibilidades de ocuparse de ellos porque la mayor parte del tiempo lo tendrn que dedicar a los problemas de usted. Evite, pues, reclamar atencin sin necesidad, mecanismo utilizado con mucha frecuencia por personas con una ilimitada necesidad de afecto. Ellas les piden a sus seres queridos que se preocupen por s mismos y cuando stos se disponen a hacerlo, le surgen al aconsejante problemas, como una descomposicin estomacal repentina, una migraa insoportable, un incremento de la presin arterial no comprobada, o muy cercana a las cifras habituales, un malestar impreciso, en fin, cualquier queja que evitar a los dems realizar sus planes. En fin, les piden que se preocupen por sus vidas, pero en realidad no los dejan hacerlo.

DOCTOR, YO LE IBA A EXPLICAR LO QUE A L LE OCURRE PORQUE L NO SE SABE EXPRESAR
     As exponen con frecuencia quienes hacen todo lo posible por llevar la voz cantante en el consultorio y la entrevista es el momento idneo para plantear sus juicios sobre lo que est experimentando su ser querido. No dudo del valor de las opiniones de los familiares, que ayudan, como informacin complementaria, a conformar un juicio mucho ms cercano a la realidad. Mientras ms fuentes de informacin se tengan, ms conoceremos al sujeto que recaba nuestra ayuda.

      Ahora bien, a veces sucede que determinados familiares, por lo general muy vinculados afectivamente al necesitado de ayuda, comienzan a darnos todos los detalles, sin siquiera permitirnos intercambiar unas palabras iniciales con el paciente. Si logramos conocer el nombre del que se supone deba recibir la consulta y le hacemos una pregunta, como por ejemplo: Dnde trabajas, Jos?, el pobre Jos es interrumpido por el familiar, quien responde: l trabaja como ascensorista, pero hace tres das que no asiste a su trabajo. Y as sucesivamente. Y cuando le aclara que usted desea escuchar a Jos, que la consulta es de Jos, que quien est necesitado de ayuda es Jos, entonces hacen el consabido pronunciamiento. Y claro, Jos no se expresa no porque no sepa, sino porque no se lo permiten. Y nunca aprender mientras tenga alguien con una necesidad desmedida de protagonismo y de autoridad aberrante.

      Estos familiares son muy susceptibles, se duelen con facilidad y se sienten maltratados cuando se les pide hacer silencio, fundamental para el ejercicio mdico de entrevistar al enfermo que sufre. Algunos persisten en sus propsitos de ser voceros de su representado y no queda otra alternativa que pedirles de favor dejarnos a solas con el paciente. stos, por suerte, son los menos.

      Cuando usted quiere que alguien aprenda a expresarse, lo ms lgico es permitirle que lo haga por s solo. Al principio no lo har bien, ms tarde lo har menos mal, y finalmente ser capaz de tener una comunicacin fluida. El ensayo y el error y la correccin del error y el nuevo ensayo, facilitan un adecuado aprendizaje. Y ese aprendizaje debe facilitarse desde pocas tempranas de la vida, permitiendo a los hijos describir sus dolencias, invitndolos a expresar sus criterios, pidindoles su opinin sobre determinados asuntos con el objetivo de lograr desarrollar su capacidad de comunicacin.

EL MEJOR PSIQUIATRA ES UNO MISMO
     As dicen personas que sufren con la pretensin de enfrentar su pesar, o sus allegados para estimularlas. Sin embargo, es una de las expresiones ms peligrosas que he escuchado, pues su repercusin en la salud mental del falso psiquiatra puede traer males mayores.

      En primer lugar, revela niveles nada despreciables de autosuficiencia en quienes la pronuncian, pues ser psiquiatra significa haber logrado vencer, tras aos de estudios universitarios, unos contenidos cientficos que conforman el cuerpo de conocimientos de esa especialidad mdica, adems de un mnimo de aptitudes para lograrlo. No es posible asumir dicho papel sin una preparacin previa.

      Detrs de ella se esconde un real temor a los psiquiatras, a la psiquiatra y por aadidura a la enfermedad mental, un intento de evitar el contacto con este profesional ya que si el mejor psiquiatra es uno mismo, no hay necesidad alguna de ir a uno de verdad. Este miedo encubierto denota no estar en su sano juicio o una escasa cultura mdica.

      Pretende, adems, minimizar la ayuda que estos profesionales pueden ofrecer en pro del restablecimiento de su salud. En mi opinin, usted no puede y no debe ser su psiquiatra aunque lo fuera, pues un psiquiatra no debe ni puede ser su propio terapeuta. Y digo ms, no debe serlo ni siquiera de sus allegados, pues la proximidad afectiva distorsionara sus decisiones.

      Llama la atencin que a nadie se le ocurre decir el mejor cirujano es uno mismo, el mejor cardilogo es uno mismo, el mejor neurlogo es uno mismo, etc. No se trata de especialidades ms respetadas que la psiquiatra ni de mayor complejidad, pero s de un desconocimiento mayor de ella, considerada por muchos una especialidad para atender a los locos.

      Por tanto, en la medida en que una persona posponga el momento de asistir al psiquiatra tendr mayor tiempo de sufrimiento, ms tiempo de evolucin de la enfermedad que lo aqueja, mayor demora en la implantacin de un tratamiento efectivo y puede llegar a convertirse en un padecimiento crnico por no tomar una medida oportuna. El mejor psiquiatra no es usted. Es aquel que usted elija y en el cual deposite su confianza.


TODOS NO TENEMOS LOS MISMOS PROBLEMAS
     Aqu puede encerrarse un mensaje vlido de carcter universal, pero es tambin un mecanismo defensivo utilizado por aquellas personas a quienes se les seala que las actitudes que han adoptado para resolver alguna situacin, pueden demandar otras maneras ms eficaces de afrontamiento. Entonces dejan entrever que han actuado bien pero sus problemas son mayores que los de los dems o son incomparables.

      Somos seres humanos diferentes y realmente todos no tenemos los mismos problemas. Pero stos pueden ser clasificados en diversas categoras y ya no son tan dismiles, como por ejemplo: escolares, laborales, amorosos, familiares, paterno-filiales, con las figuras representativas de autoridad, de salud fsica, de salud mental, de vivienda, econmicos y un largo etctera. En este sentido, cada categora de ellos puede ser subclasificado en otros tantos: los escolares trataran las cuestiones relacionadas con el rendimiento acadmico, con la asistencia y puntualidad, con la relacin alumno-profesor, etc. Y estas subcategoras podran ser analizadas por partes, de manera que el problema escolar con el rendimiento acadmico consiste en dificultades con las matemticas, especficamente la sustraccin. Y an se puede continuar la especificacin, refirindose a cul tipo de dificultad en la sustraccin presenta el estudiante. Y al final, veremos que este inconveniente lo tienen muchos otros estudiantes de diferentes grados o incluso de la misma aula. A pesar de tratarse de alumnos diferentes los problemas son similares.

      En qu consiste la defensa en esta expresin? Simplemente, se detiene en la diversidad de ellos que es la parte conflictiva de la situacin y no hace referencia a las soluciones efectivas para esas supuestas dificultades, lo cual sera la parte positiva. Por tanto, si tratamos de ser lo ms justos posible, la sentencia pudiera ser: Todos no tenemos los mismos problemas, pero s muy similares de solucionar, o bien Todos los problemas, por muy dismiles que parezcan, tienen su solucin. (Es necesario aclarar que cuando me refiero a una solucin, incluyo dentro de esta categora la aceptacin como forma de enfrentamiento a los asuntos insolubles, por ejemplo: la muerte de un ser querido o la espera paciente cuando se trata de algunos cuya solucin no se consigue a corto o mediano plazo.)

      Y si usted se detiene en los problemas con una actitud contemplativa o los utiliza para que lo aplasten o para justificar su inmovilismo, no slo se est defendiendo, sino que est participando activamente en su mantenimiento y por tanto en su malestar. No se defienda al considerar los suyos como nicos, mltiples, insolubles, difciles. Luche contra ellos y piense en quienes los han tenido iguales o mayores que los de usted. Piense que otros en parecidas circunstancias han encontrado soluciones adecuadas, incluso con menos recursos y apoyo. La cuestin no radica en la cantidad de problemas sino en la diversidad de mecanismos satisfactorios para enfrentarlos, en la capacidad para asumir las complejidades de la vida, superarlas y utilizarlas a su favor.

YO NO TENGO NADA
     sta es una de las expresiones ms importantes que puede or un psiquiatra en su prctica profesional. Cuando se escucha por primera vez, se percibe una sensacin extraa de incomprensin y discreto temor, pero despus de aos de experiencia, reconocemos en ella un elemento ms para el diagnstico de una enfermedad psiquitrica grave. Y siempre que el psiquiatra se enfrenta a enfermos mentales graves, experimenta una sensacin similar.
Cuando una persona refiere que no tiene nada, pudiera ser que, efectivamente, no presente o le aqueje malestar alguno, por lo general esta respuesta se obtiene al realizar un examen mdico masivo y como parte de l, el facultativo pregunta si padece o ha padecido enfermedades o tiene determinados sntomas.

      En otras ocasiones, es la respuesta rebelde u obstruccionista de quien, aunque no padece una enfermedad mental grave, ha tenido algunas conductas interpretadas por los familiares como no habituales. Casi siempre responden as los adolescentes, al asumir posiciones en contra de los familiares que los han obligado a asistir a la consulta del psiquiatra y de esa manera exponen su desacuerdo. En estos casos, una relacin emptica, no agresiva, respetuosa con el adolescente, puede romper la barrera en la comunicacin y lograr que se manifieste abiertamente y permita ser ayudado.

      Sin embargo, como apuntbamos en el primer prrafo, puede ser pronunciada por sujetos con grave compromiso de su salud mental, de tal magnitud, que les impide conservar su sentido crtico y no se dan cuenta de lo que les est ocurriendo.

      Pero lo curioso es que este tipo de enfermo dice que no tiene nada porque para l sus alteraciones, por muy anormales que parezcan, son expresin de sus realidades. Y aunque piense que lo quieren envenenar, que lo persiguen, que existe un complot para matarlo, que lo estn dirigiendo por control remoto y que le controlan sus afectos, sus pensamientos y su conducta por telepata, todo esto no se debe a enfermedad mental alguna. 

     Simplemente lo quieren matar, lo persiguen y lo estn controlando.

      Los familiares tienen la costumbre de seguirle la corriente, lo cual es un error pues lo sumerge ms an en su mundo catico. Si bien no es juicioso tratar de corregir lo absurdo de sus pensamientos mediante el razonamiento lgico, el expresar desacuerdo con lo que l manifiesta en forma firme pero respetuosa, es la conducta adecuada para estos casos.

      Tambin hemos escuchado esto en individuos que a pesar de no sentirse emocionalmente bien, consideran que al decir sus malestares a otros, estn dando muestras de poca masculinidad, de imperfeccin, de vulnerabilidad. Otras veces, se trata de sujetos a los que el miedo al psiquiatra, o su rechazo a este tipo de profesionales, les inhibe la capacidad de expresar sus sntomas.

      Si en alguna oportunidad usted lo oye de alguno de sus familiares, amigos o vecinos, tenga en cuenta estas posibilidades y de seguro podr brindarles una ayuda oportuna.

DOCTOR, EL PROBLEMA ES QUE YO NO S DECIR QUE NO
     Acostumbran a decir esto personas que acuden a la consulta con manifestaciones de neurastenia, es decir, cansancio fsico y mental, dificultades para concentrarse, lo cual les acarrea trastornos de la memoria de diversos grados, cefalea suboccipital referida como un peso en el cerebro, somnolencia diurna e insomnio nocturno, disminucin de la productividad del trabajo y desarreglos en la esfera sexual. Estos trastornos que afectan diversas esferas de la vida del individuo son consecuencia en la mayora de las ocasiones de la manera en que enfrenta su vida.

      La persona que no sabe decir que no es un sujeto con magnficos atributos personales: puntual, disciplinado, cumplidor, confiable, obediente, permeable a la crtica y a la presin del grupo, etc. Adems, tambin goza del respeto y la consideracin de los compaeros de trabajo, de familiares y amigos. 

      Entre sus caractersticas se encuentra la incapacidad para evitar que sobre s mismo se multipliquen las responsabilidades y obligaciones. Y no sabe evitar nuevas tareas impuestas, a pesar de tener muchas ms que el resto de sus compaeros. As, es jefe del colectivo de estudio o de trabajo, adems de monitor de varias asignaturas o dirigente sindical; con cargos en alguna organizacin de vecinos, poltica, fraternal o religiosa; con una familia a la que atiende de forma esmerada. En otras palabras: el hombre orquesta.

      Pero, como su vida se diluye entre incontables obligaciones, cada una de las cuales le demanda determinada cantidad de energa fsica y mental y la mayor parte de su tiempo, l, que no sabe decir que no, comienza a agotarse y a pensar que tiene alguna enfermedad fsica, generalmente anemia o hepatitis, causante de su decaimiento y la somnolencia durante el da, hasta que, despus de un chequeo de rutina en el cual los exmenes habituales arrojan resultados negativos, es enviado a la consulta de psiquiatra.

      Y uno de los primeros consejos a este tipo de personas es el deber de aprender a decir No, como mecanismo defensivo para evitar el exceso de responsabilidades y tareas. Este recurso le permitir hacer un uso ms racional de sus potencialidades, conservar su capacidad laboral, conocer sus limitaciones por las experiencias pasadas, etc. Y lo ms importante, evitar las manifestaciones neurastnicas.

      Decir No le dejar brindar una oportunidad a otro individuo para desarrollar sus capacidades, demostrar sus habilidades y contribuir al buen funcionamiento del colectivo de estudios o de trabajo.

      Decir No le proteger contra quienes no desean tener responsabilidad alguna ni tampoco desean asumir una actitud de compaerismo hacia aquel que est atiborrado de obligaciones.

      Hay situaciones en las que no se puede decir No; otras en las que no se debe decir No; algunas en las que no es prudente o no conviene decir No. Pero hay un gran nmero de oportunidades en las que s podr decir claramente No y esa negativa no le ocasionar problema alguno.

      Por ltimo, usted ha dicho casi siempre S. Por una vez que diga No, el mundo no se detendr. Y maana, el sol volver a brillar para todos.



