PSICOTERAPIA PARA APRENDER A VIVIR
Consejos (III) 

Prof. Dr. Sergio Andrs Prez Barrero
Correo Electrnico: serper.grm@infomed.sld.cu

--------------------------------------------------------------------------------

PARA DEJAR EL HBITO DE FUMAR
     Mucho se ha escrito sobre el mal hbito de fumar y las repercusiones sobre la salud del fumador y de quienes le rodean. Tambin se han propuesto mltiples tcnicas teraputicas que incluyen frmacos, parches de nicotina, gomas de mascar con esa sustancia, psicoterapias de los ms diversos tipos, individuales y en grupos, etc. En esta oportunidad no voy a referirme a ninguna de ellas en especfico, sino dar algunos consejos que pudieran ser de utilidad para quienes padecen una habituacin nicotnica o tabaquismo, como se le conoce en la literatura cientfica. Ellos me sirvieron para dejar de fumar hace tres aos, y ponindolos a disposicin de los fumadores estoy cumpliendo otro de los pasos reafirmadores de la decisin de abandonar este mal hbito que es ayudar a otros aquejados del mismo problema.

1. Debe darse cuenta de que padece tabaquismo, pues muchas personas consideran que fuman porque les gusta, porque no les hace dao, porque les calma los nervios, porque les quita el apetito y no los hace engordar, y un largo etctera, capaz de incluir las ms dismiles justificaciones, lo cual es comn a todas las habituaciones. Y estas justificaciones son autoengaos. Usted tiene un problema de salud ni ms ni menos.
2. Dse cuenta de su autodestruccin, de su espritu suicida a largo plazo, al fumar su salud se daa y le produce, antes que cncer, una serie de molestias a nivel de la boca, el aparato respiratorio, el corazn, las arterias, el estmago, los rganos sexuales, los nervios perifricos, en fin, en todo el cuerpo, lo cual disminuye su calidad de vida.
3. No piense todo el tiempo que se propondr dejar de fumar. Muchas personas dicen: No voy a fumar ms. Eso es funesto, pues quien dice tal cosa comenzar a boicotear su decisin con reflexiones como: T sabes lo que significa que ms nunca pueda fumarme un cigarrito? Y cundo me tome un buchito de caf? Y cundo me tome un trago?. Y otras similares que irn minando la decisin tomada a tan largo plazo. Esta expresin es un error, suprmala. 
4. Es necesario tener reales deseos de abandonar ese mal hbito. Si no est preparado para dejar de fumar es preferible que no lo intente, pues de hacerlo sin estar en realidad decidido, volver a fumar y esa recada le servir de justificacin sobre lo difcil que resulta dejar el vicio, porque lo intent y no lo logr. Eso reforzar su adiccin.
Pero adems, ese aparente fracaso le dar un sentimiento de ineficacia, de no tener voluntad que ser reforzado por quienes le rodean y le har incrementar el consumo de cigarrillos.
5. Una vez decidido, preprese psicolgicamente para sentirse mal, para sentirse irritable, somnoliento, intranquilo, con deseos de fumar muy intensos, que son los sntomas del llamado Sndrome de supresin, siempre presentes con mayor o menor intensidad cuando se suspende de pronto un txico al cual se est habituado. Pero tambin es necesario saber que esos malestares, al igual que el deseo de fumar, pasan. Son intensos, pero pasajeros. Contine manteniendo su decisin, a pesar de ellos; y ese mal rato pasar y habr ganado una batalla ms en su lucha.
6. Si fuma slo satisface el deseo momentneo de quitarse el malestar que le est ocasionando no hacerlo, pero mientras ms tiempo lo haga, mayores sern los malestares cuando se decida a dejarlo. Es comn a cualquier habituacin que los sntomas de supresin sean ms intensos mientras mayor sea el transcurso en contacto con el txico y si se incrementa su cantidad.
7. Si satisface ese deseo momentneo estar posponiendo la toma de su decisin ms sensata, dejar de fumar, que favorecer su salud y la de los suyos.
8. Piense en no fumar hoy. A usted no le debe interesar maana, pues esa fecha nunca llegar. Maana ser hoy. Su vida est formada por muchos hoy y ningn maana.
Antiguamente en Cuba se poda leer en algn establecimiento privado: Hoy no fo, maana s. Y maana encontraba el mismo cartel con el mismo mensaje, porque ese maana en el que se fiaba no llegaba nunca. Siempre era hoy. Este consejo tiene mucho que ver con esa frase. La nica diferencia es que evitamos hacer referencia al maana. A eso se denomina abstinencia de veinticuatro horas en el tratamiento del alcoholismo, otra habituacin patolgica.
9. No baje la guardia y mantenga al enemigo (el cigarro) lejos de usted. Por tanto, con los enemigos no se coquetea. Desaparezca los ceniceros, bote las colillas, deshgase de las cajetillas que todo fumador guarda, evite los lugares donde se fuma y a los fumadores aunque sean sus amigos o familiares. Si ellos estn en la sala, usted se va para el patio. 
10. Aprenda a decir NO, pues como fumador que es, le brindarn cigarros y esa debe ser su respuesta, sin dar muchas explicaciones, no est obligado a ello.
11. Lea sobre tcnicas para dejar de fumar que complementarn su decisin y le harn sentir ms seguro.
12. Debe autoestimularse, autopremiarse por lo logrado. Se puede comprar algn regalo con el dinero ahorrado por su decisin de dejar el mal hbito.
13. Ayude a otros a dejar de fumar, nstelos a, igual que lo ha hecho usted, enfrentar la vida sin cigarros.
14. Evale sus progresos en salud (respira mejor, no tose en las maanas, es sexualmente ms capaz, no tiene dolor en las piernas, ni peste a cigarros en el aliento, ni quemaduras en las ropas, ni manchas de nicotina en manos y dientes, etc.).
15. NO OLVIDE QUE ES UN FUMADOR HASTA QUE SE MUERA. No sea autosuficiente y crea que porque lleva diez aos sin fumar ya est curado. Yo no lo creo. Ms fcil es considerarse un fumador abstinente y evitar llevarse el primer cigarrillo a la boca.
16. Disfrute de los comentarios favorables de sus familiares y amigos sobre usted, su nueva imagen, su voluntad por vencer su habituacin, su capacidad para tomar una decisin a tiempo, y otros muchos halagos que le harn. 

Recuerde: si hay una cosa til que usted puede hacer es dejar de fumar.


PARA HACER FRENTE AL ESTRS
     El estrs es una sensacin desagradable: la persona puede experimentar tensin, apremio, autoexigencia desmesurada, inquietud y zozobra. Para enfrentarlo se necesitan dismiles mecanismos de adaptacin que permitan evitar la sobrecarga emocional que la vida moderna demanda. A continuacin les expongo diversas sugerencias que pudieran ser de utilidad en ese empeo.

1. Es imprescindible pensar positivamente, lo cual mejorar su estado anmico y lo preparar para emprender cualquier tarea por complicada que sea. No es lo mismo decirse: Esta tarea que debo enfrentar es tediosa y aburrida, que darle el enfoque siguiente: Aunque esta tarea no resulta agradable, otras veces la he realizado sin problema alguno. Hoy, sin lugar a dudas, puedo volver a hacerla.
2. Trate de delimitar el problema a uno de sus aspectos ms importantes. Si tiene una serie de cosas que realizar recuerde esto: Primero lo primero.
3. Trate de generalizar sus reacciones afectivas para evitar una opinin desfavorable sobre s mismo. Ante un temblor de tierra usted siente miedo, deseos de salir corriendo, de orinar y defecar. Piense que cientos de miles de personas han tenido sensaciones muy similares a las suyas cuando han estado expuestos a un temblor de tierra y usted no es una excepcin.
4. Se hace necesario aprender a enfrentarse a los sntomas del estrs, reconzcalos, aunque molestos, no se trata de sntomas graves que pueden poner en peligro su vida. Si siente angustia, su corazn latir ms rpido que de costumbre. Si esto le provoca temor de sufrir un ataque cardaco, el propio temor incrementar los latidos de su corazn y con ellos su miedo a la inminencia de este supuesto ataque, quedar as cerrado el crculo vicioso: palpitaciones-temor-aumento de las palpitaciones-temor.
Una opcin es, al sentir las palpitaciones, comenzar a respirar suave y profundamente, lo cual le proporcionar una sensacin de tranquilidad y relajacin, normalizar sus latidos cardacos. Es de mucha utilidad dejar de imaginar posibles riesgos que pudieran ocurrir si los sntomas continan, pues stas son reacciones corporales normales.
5. Trate de encontrar diversas alternativas para hacer frente al estrs, como dejar de hacer lo que est haciendo, dar un pequeo paseo, hacer una broma, ir al cuarto de bao y lavarse la cara con agua fra, respirar hondo y relajarse, hacer una llamada telefnica a algn amigo para saludarse, etc. Cuando se sienta menos tensionado, contine su labor.
6. Acepte las presiones externas que puedan limitar su rendimiento. Pudiera usted decirse ms o menos lo siguiente: Teniendo en cuenta todo el tiempo dedicado a esta actividad y lo agotado que estoy sintindome, creo haberla hecho bastante bien. He acabado casi todo menos una tarea, por lo que debo tomarme un descanso para continuar maana.
7. Debe reforzarse usted mismo apreciando lo bien que se puede sentir cuando es capaz de manejar el estrs con estas simples medidas, que seguramente sern enriquecidas con su creatividad.


PARA HACER MS GRATA NUESTRA VIDA COTIDIANA
     Cuando estaba realizando este libro, le pregunt a mi pequeo hijo de siete aos, sobre qu deba escribir para que los seres humanos aprendieran a vivir mejor. Con la sinceridad caracterstica de la infancia, l me dijo lo siguiente: No pegar los pies en las paredes, no subirse en los rboles, no tumbarle los nidos a los pajaritos, no echar basura en las playas porque se contaminan, no matar los perros callejeros, no maltratar los mnibus, no tirarle piedras a los pajaritos porque se mueren, no tirar piedras por las calles porque pueden romper un cristal de un carro o una ventana de una casa, no darle latigazos a las plantas ni arrancarles las hojas, no quitarle la pintura a las paredes, etc.

      Al preguntarle dnde aprendi todo eso me contest: En el mundo en que vivimos.

      Efectivamente, esa es una asignatura impartida en las escuelas primarias de nuestro pas, a mi juicio, de una importancia capital por la sensibilidad que despierta en los nios hacia la naturaleza y la propiedad social.

      El hombre, por muchos mecanismos reactivo-adaptativos adecuados que posea, vive en un determinado entorno y si no lo cuida, le hace la vida poco saludable, aburrida, triste. Debemos desarrollar una mentalidad ecolgica y con un compromiso social que permita a las generaciones futuras vivir en un mundo habitable.

      Y la actitud de los mayores contribuir a que los hijos la imiten, pues los hechos dicen ms que las palabras. Por eso nunca ser tarde para evitar llenar nuestro entorno de desperdicios cuando existen depsitos habilitados para ellos; nunca ser tarde para aprender a admirar las rosas en las plantas sin tomarlas, pues si cada ciudadano toma una flor de los jardines, la ciudad se queda sin rosas; nunca ser tarde para asumir la responsabilidad con los animales afectivos a nuestro cargo y su descendencia, y evitar lanzarlos a la calle para morir de hambre, transmitir enfermedades y llevar una verdadera vida de perros; nunca ser tarde para cuidar lo que es de todos como son las instalaciones deportivas, los telfonos pblicos, las calles y avenidas, los hospitales y las escuelas, las playas y los ros, el aire que respiramos.

      No seremos verdaderos seres humanos si no nos comportamos como el ms evolucionado de los mamferos superiores y si no hacemos una utilizacin adecuada de ese privilegiado rgano que es el cerebro humano. Y nuestro crecimiento y desarrollo debe insertarse armnicamente en el entorno del cual somos una parte importante pero no la nica.

      Otros seres vivos tambin tienen su espacio entre nosotros y debemos respetarlos mediante una actitud protectora de la flora y la fauna, lo cual contribuir a incrementar la espiritualidad y la admiracin del ser humano por lo bello. Y por igual deben respetarse y cuidarse las obras de los hombres, que son parte importante de la historia de un pas, como los edificios, los parques, los monumentos, las bibliotecas y sus libros, los cines y sus asientos. Y todo lo que se repite se convierte en un hbito, bueno o malo; si practicamos todos los das alguno de los buenos hbitos descritos con antelacin, llegar a formar parte de nuestra personalidad, de nuestra cultura.


PARA EVITAR LA VIOLENCIA EN LAS RELACIONES INTERPERSONALES
     Habitualmente se hace mayor nfasis en el aspecto visible de la violencia, esto es, en el maltrato fsico o psicolgico, en la conducta violenta manifiesta en forma de gritos, amenazas, palabras soeces, injurias, golpes, empujones, agresiones fsicas ms severas que pueden ocasionar daos, mutilar y a veces comprometer la vida del agredido. Sin embargo, hay otros tipos de violencia, ms sutiles, pero no menos dainos, patentes en las relaciones interpersonales, entre sujetos que, en apariencia, no se solidarizan con la conducta violenta ni la practican conscientemente. A este tipo es al que me quiero referir.

      As es, hay formas de comportamiento, en apariencia normales, que son violentas, pues tratan de forzar una situacin a su antojo; por ejemplo, cuando nos inmiscuimos en la vida ajena sin que nos pidan un criterio u opinin, slo porque esa persona no est actuando como lo haramos nosotros, como si furamos el modelo a seguir, y considerar a todo lo diferente de ese supuesto modelo de normalidad, como algo que hay que modificar, cambiar, rehacer.

      Otra manera de manifestarse la violencia domstica es cuando se desconocen los atributos positivos de la pareja o son objeto de burla. As, una profesional con xitos en su vida cientfica se queja de la recriminacin de su esposo porque lo nico que haces ltimamente es estudiar y escribir, a pesar de ella haber sido capaz de complementar su actividad cientfica con la atencin a la familia.

      En ocasiones, el silencio es una forma de violencia en las relaciones interpersonales, pues privan a los seres humanos de la tan necesaria comunicacin. Esto se hace ms evidente cuando las parejas no viven solas, sino con la familia de uno de los cnyuges. En este caso, el cnyuge que propicia el silencio, mantiene el trato con los otros miembros de su familia y deja abandonado al silencio al que no tiene familia alguna en ese medio. Si bien puede conversar con otros convivientes, la calidad de la comunicacin se encontrar comprometida de manera importante.

      Otra forma de violencia en las relaciones interpersonales es cuando se trata de subordinar los intereses de la familia a los de uno de sus miembros, cuando ni siquiera son los importantes en ese momento. As, por ejemplo, se quiere poner a todos en funcin del nio enfermo y ste slo tiene un catarro comn. O que el esposo espere a su pareja para ir al trabajo, cuando ella habitualmente llega retrasada. O que los nios y adolescentes sufran la prdida de un ser querido con las mismas manifestaciones de duelo que el adulto.

      Tambin es conducta violenta la manipulacin del sexo, es decir, utilizar las relaciones sexuales como un arma contra la pareja. Y es el caso cuando un cnyuge se molesta con el otro y deja de tener relaciones sexuales varios das, aunque la molestia bien poda ser resuelta en cinco minutos. Prolongar innecesariamente los disgustos, es otra forma de violencia, se dilata el malestar para tener ventajas en la relacin. sta debe ser complementaria, no competitiva, y cuando esto ocurre en la pareja es una forma muy destructiva, por cierto. Cada cnyuge debe tratar de tener el mayor xito en lo que hace y el que tenga menos posibilidades por uno u otro motivo, debiera sentirse feliz porque su pareja lo haya logrado, esto no pasa siempre y el xito se convierte en motivo de diferencias e incomprensiones por parte unas veces de quien los obtiene y otras, de quien no los pudo obtener.

      Otra manifestacin de violencia es cuando no se comparten las tareas de la familia y se recargan en uno de sus integrantes o cuando las tareas no son repartidas de forma lgica, para que cada cual pueda hacer una utilizacin ms racional de su tiempo.

      En definitiva, la conducta violenta tiene muchas maneras de manifestarse y debemos evitar que la anmala forme parte de nuestro comportamiento.


PARA MEJORAR EL MIEDO ESCNICO
     El popularmente conocido miedo escnico es la fobia social, esto es, un miedo persistente a hacer el ridculo en situaciones pblicas o cualquier actividad social. Existen diversos criterios diagnsticos para esta condicin, entre los que cabe mencionar el temor intenso de la persona ante el pblico o quienes no pertenezcan a su mbito familiar o de sus conocidos, con la sensacin de actuar de manera humillante o embarazosa para ella.

      La exposicin a estas situaciones sociales a las que teme, provoca, por lo general, gran ansiedad en el sujeto, reconocida por l como irracional o excesiva y, para no experimentarla, limita su actividad, evitndolas. Este comportamiento interfiere de manera importante el establecimiento de una rutina cotidiana, complica las relaciones laborales, estudiantiles o sociales o bien le puede ocasionar un malestar significativo.

      Para mejorar el miedo escnico es importante estar consciente de haber comenzado a sufrir por algo no ocurrido an y que sta es una manera irracional de pensar. Usted no puede predecir el futuro, pero si se le ocurre hacer un pronstico, trate de que sea positivo. Podr enfrentarse a cualquier multitud, sintiendo lo que habitualmente experimentamos todos ante grandes multitudes: miedo. Pero, ese temor es muy normal, e ir disminuyendo en la medida en que repita con xito el afrontamiento, aunque nunca desaparece del todo, siempre se experimentar en cierta medida.

      Tambin, al dirigirse al pblico, debe tener en cuenta que nadie podr atender a todos los individuos presentes en un gran conglomerado. Precisamente, por definicin, esta atencin activa a la que me refiero, es la focalizacin de la conciencia: slo se atiende as a un suceso, a una sola persona, etc. Por ello, elija a cual dirigir la palabra, y debe ser alguien interesado en lo que usted est diciendo o comentando, y no permanezca demasiado tiempo focalizado en esa nica persona, sino que debe elegir otra, esta vez en el extremo opuesto a la anterior. Si la primera era una seora de la tercera fila, la prxima ser el seor canoso de la ltima fila a la izquierda. Y ese ejercicio realcelo varias veces durante su exposicin, conversacin o discurso ante muchas personas.

      Debe pensar adems, que el pblico es muy benevolente y, por lo general, cuando se queda mal parado ante l, trata de disimular el malestar de la persona en cuestin; y es cuando ms aplaude, cuando ms se solidariza, cuando ms evala el esfuerzo realizado, cuando ms se pone en la situacin del otro. Usted no est ante el circo romano. 

      Por ltimo, otra de las cosas que debe hacer es imaginarse frente a la multitud que tanto teme, tratando de mantener la calma, tranquilo, relajado, seguro de s mismo. Repita este ejercicio hasta la saciedad, combinndolo con incursiones en multitudes reales cuando usted no tenga que desempear un rol protagnico importante.


QU HACER CUANDO FALLECE UN SER QUERIDO?
     El fallecimiento de un ser querido resulta siempre un acontecimiento muy doloroso. Cuando esto ocurre, el ser humano pasa por diversas etapas, las que a continuacin sern descritas:
Primera etapa o de negacin. Como su nombre indica, en esta etapa el sujeto niega la muerte del ser querido y son frecuentes las siguientes expresiones: No, eso no puede ser, eso es mentira, dganme la verdad, no lo puedo creer, etc. Al fallecido se le imagina de todas las formas menos muerto.

Segunda etapa o de rabia. En ella el doliente despliega su hostilidad contra todos, hacia todos, incluyendo el propio fallecido. Culpa a los mdicos porque supuestamente no le brindaron toda la atencin necesaria o no le prestaron el debido inters. Esto debieran saberlo no slo los familiares sino tambin los mdicos para poder entender que ste tratar de responsabilizarlos a ellos y a la institucin de lo ocurrido, es una reaccin normal y habitual en todo el que pierde a un ser querido, y no un problema personal.

      En esta etapa dirige la rabia contra el fallecido y es frecuente la pregunta por qu me dejaste?, hacerle reclamos, e incluso agredirlo: lo pueden apretar, golpear, sacudir, pidindole que le responda, que le hable, que le conteste, o simplemente que no se muera.

      Es propio de la etapa que este familiar se culpe de no haber hecho todo lo posible por su ser querido y son comunes los siguientes pensamientos: deb llevarlo a otro hospital, si lo hubiera tratado el Dr. X quizs no se hubiera muerto, si yo me hubiera dado cuenta antes, a tiempo, otro hubiera sido el desenlace, y muchos otros similares.

Tercera etapa o de regateo. sta se caracteriza por la bsqueda de un consuelo que disminuya su sufrimiento, y entonces se dice: ya descans, que Dios lo tenga en la gloria, menos mal que sufri poco y otras por el estilo. Como su nombre indica, esta etapa es de negociacin, cuyo objetivo es liberarse de las culpas de la etapa previa.

Cuarta etapa o de aceptacin. Es el resultado final de la evolucin normal del duelo. Ahora no se habla de resignacin, que es una conformidad dolorosa, sino de aceptacin, proceso mediante el cual se aprende a vivir sin el ser querido fallecido, a ser productivo, creativo, nuevamente libre y con una vivencia de mejor preparacin para la vida.

      Es importantsimo conocer estas expresiones y sobre todo las de la rabia, saber que es normal, y todos nos echamos la culpa por lo que pudimos hacer y no hicimos porque provoca una sensacin de alivio considerable.
Otro aspecto notable en el manejo del duelo es facilitar el llanto y permitir expresar los afectos y emociones displacenteras, no reprimirlas con las conocidas frases pon de tu parte y ponte fuerte porque en nada ayudan al doliente.

      Luego del duelo, es de mucha utilidad recoger y guardar las pertenencias del ser querido, as como las fotografas, de manera que no se conviertan en un estmulo depresgeno generador de mayor tristeza.

      Otra sugerencia es evitar acudir al cementerio con frecuencia. Desde pocas inmemoriales la frase en paz descanse se utiliza para poner en las lpidas de los fallecidos en distintos pases. Y dejarlos descansar es una opcin acertada. Escoja un da para ir a ver la tumba del ser querido, que puede ser el Da de las Madres o de los Padres, el da de su nacimiento o cuando desee. No as el da que falleci, por ser un momento doloroso que no debe ser actualizado.

      Por ltimo, una recomendacin til es hacerle caso al cuerpo en todo momento, pues la evolucin normal del duelo le ir diciendo lo que usted podr ir haciendo. Si el cuerpo le pide no ingerir alimentos, no los ingiera. Ya llegar el momento de comer como habitualmente. Si el cuerpo le pide llorar, llore. Ya llegar el momento de volver a sonrer.


PARA QUIENES GUSTAN DE AYUDAR A OTRAS PERSONAS EN SITUACIONES DIFCILES
     Hay una buena cantidad de seres humanos que les gusta ayudar a otros. Ese sentimiento solidario es muy agradecido por quienes lo reciben. Claro est, no todas las personas poseen la misma preparacin tcnica y cientfica para que esa ayuda sea efectiva de forma inmediata y lo ms importante, a mediano y a largo plazo cuando se pueda dotar al sujeto de las herramientas necesarias que le permitan enfrentar con xito problemas similares en el futuro. Por eso me referir a algunos factores que pudieran contribuir a que quienes tienen esas aptitudes logren ofrecer la ayuda de manera ms efectiva, sin necesidad de recibir una enseanza especializada.

      En los diversos tipos de psicoterapia, existen actividades que debe realizar un terapeuta, independientemente de la escuela que propugne, una de ellas es la escucha, esa capacidad de permitir a otra persona expresar sus pensamientos con libertad, sin interrupcin alguna. En la actualidad, hay todo un cuerpo de conocimientos tericos relacionados con la llamada Listening Therapy o Terapia de Escucha, donde lo fundamental es saber escuchar y considerar que el ser humano tiene una sola boca, mientras posee dos orejas, lo cual significa que la naturaleza le otorg un privilegio al sentido del odo. Aunque esta aseveracin pudiera ser discutible, es un recurso que muchos emplean para recalcar la importancia de la escucha.

      El que brinda ayuda debe fomentar el rapport, esto es, propiciar una relacin armnica, emptica, ponerse en el lugar del otro, ser capaz de experimentar lo que est experimentando la otra persona, pero manteniendo una prudencial distancia que permita ser ms objetivo. En otras palabras, si usted desea ayudar a una persona, debe evitar involucrarse demasiado en el problema, pues entonces pasar a ser parte del mismo. Entrar en la situacin conflictiva y saber salir, pues desde fuera se ve mejor, es la clave.

      La actitud de apoyo es otra condicin indispensable, la cual se logra, adems de lo anteriormente explicado, con la aceptacin del sujeto en su individualidad, con la solidaridad manifestada con nuestra presencia, que contribuya a mitigar su soledad, con la orientacin oportuna (visitar un facultativo, no tomar una decisin importante con ese estado anmico, tomar vacaciones, aceptar un certificado mdico, leer determinado libro, etc.).
Tambin es fundamental la realizacin de preguntas, pero no cualquiera de ellas, sino aquellas que le permitan al sujeto expresar sus emociones y sentimientos y a nosotros conocer cmo piensa, cun pesimista, poco realista, agresivo, autodestructivo, es su pensamiento. Las preguntas bien realizadas recaban una informacin muy valiosa, mediante la cual logramos acercarnos a un conocimiento ms fidedigno de la problemtica del individuo, cundo se inici sta, de qu manera, cmo l se sinti, cmo la intent resolver, etc.

      Otras actitudes que pueden ayudar a una persona en situacin difcil, es el reforzamiento, o sea, la aprobacin de una conducta o pensamiento positivo, mediante la felicitacin, un apretn de manos, unas palabras de elogio. Asimismo, se deben castigar aquellas conductas o pensamientos negativos con desaprobacin: un llamado de atencin, expresar desacuerdo con esas actitudes, en otras palabras, corregir toda manifestacin negativa. Esa es una manera valiosa de ayudar a otros. 

      Se puede asistir a un sujeto sobre quien han existido determinadas presiones emocionales que le hacen suponer que todo el mundo reaccionar de igual forma con l, al usted hacerlo de una manera diferente, eso lo ayudar a corregir su experiencia emocional pasada: no todos reaccionan como l piensa. Y el bienestar encontrado al interactuar con otro ser humano que no le reprueba, critica, rechaza, hostiliza, por s solo, es teraputico. A este auxilio se conoce como experiencia emocional correctiva, trmino utilizado por las terapias psicoanalticas no ortodoxas, para designar la neutralidad afectiva del terapeuta.

      Con estos elementos, seguro usted, que tiene esa capacidad para ayudar a otros muy desarrollada, estar en mejores condiciones de brindarla. 



