PSICOTERAPIA PARA APRENDER A VIVIR
Consejos (II) 

Prof. Dr. Sergio Andrs Prez Barrero

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PARA LA REFLEXIN: EL DEDO DE LA AGRESIVIDAD Y EL DEDO DE LA RESPONSABILIDAD
     Usted pensar que esto es un barbarismo, pues hasta hoy los dedos de la mano son el pulgar, el ndice, el mayor o el del medio, el anular y por ltimo, el meique. Sin embargo, cul es el dedo de la agresividad y cul el de la responsabilidad? Pues el dedo ndice y el pulgar, respectivamente.

      Cuando se conoce de una infidelidad conyugal por parte de una mujer, el hombre y muchas otras personas, califican de dismiles formas a la infiel y ninguna de ellas afable. Y se dir que es mala, una cualquiera, una degenerada, una prostituta, cornuda, etc. Y el dedo ndice campear por su respeto autoengaando al que lo emplea.

      No comparto la infidelidad por parte de ninguno de los dos sexos, pero me gustara que se utilizara el dedo pulgar al que yo he denominado el dedo de la responsabilidad. Cul sera el discurso?: Yo hice cosas que facilitaron que mi pareja buscara en otros lo que yo no le di. Yo dej de hacer cosas que deb hacer o hice otras que no deb hacer nunca. Yo di pie para la dcima.

      El primer mecanismo, el del ndice agresivo y acusador tiene una ventaja y es precisamente esa, descargar nuestra hostilidad hacia afuera, en este caso hacia la pareja. Pero tiene un gran inconveniente y es el no permitir la introspeccin, el autoanlisis, la reflexin adulta y madura.

      El segundo mecanismo, el del dedo pulgar, tiene el inconveniente de que nos culpamos y responsabilizamos, pero la gran ventaja de permitirnos ver en qu fallamos, nuestra participacin y responsabilidad en lo ocurrido. Todo este anlisis nos ayudar a evitar situaciones similares en el futuro.

      El dedo ndice es muy fcil de utilizar y se recurre a l con rapidez, porque las culpas no pueden caer al piso segn se dice y es ms fcil echrselas al de enfrente que a nosotros mismos.

      Utilizar el dedo pulgar requiere un entrenamiento previo para aprender a controlar su hostilidad, a interpretar la conducta de las personas y la suya propia, a tener reales deseos de crecer como persona, y esto debe hacerse de forma racional pues su exceso puede ser muy doloroso. Al igual que en los tiempos del Csar, es ste el dedo que nos salva o nos hunde, en dependencia de la sabidura con que lo utilicemos. Si nunca lo emplea, nadie lo salvar, ni el mismsimo Csar.

PARA APRENDER DE LOS ANIMALES: EL ZOOLGICO DE LA SABIDURA
     El zoolgico de la sabidura es un recurso psicoteraputico que he utilizado en mi prctica profesional con muy buena aceptacin y resultados empricos.

      Consiste en mostrarle a las personas cmo el hombre, que es un animal racional, puede y debe aprender de los animales. Es proverbial la laboriosidad de las abejas obreras, la vagancia de los znganos, la lentitud de la tortuga, la memoria de los elefantes, etc. Sin embargo, hay otras conductas en los animales inferiores que bien debieran ser imitadas por los seres humanos y si no, al menos, sacar la enseanza correspondiente.

      Iniciemos el anlisis por la yegua y su potrillo. Si usted se ha fijado en una yegua parida y su potrillo cuando van por la carretera, notar como ella va por el estrecho camino, muy pegada a la carretera, sin apenas intervencin alguna del jinete. Detrs, delante o al lado, correteando de un lugar para otro, va el potrillo; si se aproxima un vehculo o algn otro peligro, l simplemente se pone detrs de la madre siguindole los pasos.

      Seguro habr visto a una gallina con sus pequeos pollitos cuando comienza a llover. Los llama pindoles y protege a todos cubrindolos con las alas. Y eso lo repetir en incontables ocasiones hasta que los pollitos han crecido y no le caben debajo de las alas. Y ella, al parecer, se da cuenta del crecimiento y les deja hacer cada vez ms sus propias vidas hasta que se hacen gallos y gallinas en el patio donde les ha tocado vivir.

      Tambin habr tenido la oportunidad de observar al palomo y la paloma haciendo el amor, o como popularmente se dice: un palomo cubriendo a la paloma. O quizs haya visto al gallo corriendo detrs de la gallina y hacindole la ronda para tener sexo. O habr visto al perro cmo huele a la perra, le lame, le ladra, le da vueltas antes de tener dicha relacin. Y as todos los animales hacen lo mismo antes: cortejan a la hembra, la seducen, la preparan para ese momento de aparearse.

      Muchos seres humanos se olvidan del efecto imitativo que su conducta provoca en los hijos y aunque se les d libertad de accin, es necesario mostrarles por qu camino se debe transitar para evitar peligros. Un comportamiento razonablemente adecuado, no perfeccionista, es una buena gua para la descendencia. Pero tambin pueden ser imitadas la ingestin excesiva de bebidas alcohlicas y la conducta suicida. Srvale de modelo a seguir a sus hijos, as como sucede con el potrillo.

      Hay madres y padres que quieren mantener a sus hijos, ya adultos, debajo de su regazo. Con ello, adems de irrespetarlos, les coarta su libertad, impidindoles alcanzar la necesaria validacin que les permita el desarrollo personal. Si la gallina se da cuenta que el tiempo pasa y los hijos crecen, por qu muchas personas no? Si la gallina le ofrece a los pollitos en cada momento lo que ellos necesitan, por qu algunas personas no hacen lo mismo con sus hijos?

      Por ltimo, cuntas mujeres desearan que sus parejas las cortejaran, las sedujeran, las deslizaran suavemente en el acto sexual y no continuaran hacindolo de esa manera tan rutinaria, impersonal, montona? Es seguro que el palomo pudiera ensearle cmo hacerlo de esa manera aorada.

      Slo les ofrezco tres ejemplos del zoolgico de la sabidura. Puede encontrar muchos ms al observar las conductas de los animales y se dar cuenta que de ellos tambin se pueden aprender cosas que le ayuden a vivir, e imitar las que hagan mejor que usted.


PARA MODIFICAR LOS SIETE RASGOS NEGATIVOS DE LA PERSONALIDAD
     Parece que el nmero siete es un nmero socorrido. As se mencionan los siete pecados capitales, las siete maravillas del mundo y en el cine Los siete magnficos y Los siete samurais. Y ahora les propongo analizar los siete rasgos negativos de la personalidad.

      Es posible que para usted stos no sean los rasgos ms negativos y est en lo cierto. Pero por algunos haba que iniciar y eleg los siguientes: la susceptibilidad, la desconfianza, la impulsividad, el pesimismo, el egocentrismo, la timidez y la duda.

      Pasemos a detallar cmo estos rasgos influyen de forma negativa en nuestras vidas.

      La susceptibilidad es aquel rasgo del carcter mediante el cual el sujeto se convierte en una esponja para recoger... todo lo malo (real o que l se imagina). El susceptible siempre o casi siempre se siente herido, despreciado, humillado por cuestiones insignificantes, como puede ser no darle los buenos das a l en especfico; porque, como puede ocurrir, se olvidaron de su cumpleaos; porque, con justeza, le hicieron una llamada de atencin; porque el hijo, de tres aos de edad, le dijo que no lo quera y que ella o l no era su mam o el pap, cosa que dicen la mayora de los nios a esa edad, pero el susceptible lo toma en serio; y as sucesivamente. 

      Debido a este carcter tiene lgicas dificultades en sus relaciones interpersonales, pues no hay manera alguna de quedar bien con l. Un rasgo que lo complementa es la manipulacin: casi nunca dice las cosas tal y como ocurren, sino que las arregla segn su modo susceptible de pensar. Y con frecuencia trata de involucrar a otros en sus problemas en los que, desde luego, l siempre lleva la peor parte, es decir, es la vctima. Usted me hizo tal cosa, Usted me ofendi, Usted me maltrat, Usted piensa mal de m, Yo no le caigo bien, Usted la tiene cogida conmigo, No me quieres como antes, S, yo lo hice todo mal pero usted no tena que llamarme la atencin de esa manera. sta es una caracterstica muy acentuada en l y es lo que yo denomino tener la susceptibilidad en la punta de la nariz, pues se hiere mucho por lo que se le dice y no por lo que hizo para merecer que le dijeran tales cosas. Est muy alerta de cmo le dicen las cosas y no de cul es el contenido de lo que le dicen. Esto obviamente tambin le ocasiona dificultades. 

      Hay que saber ser susceptible y una buena forma es sindolo en relacin con uno mismo, no con los dems, lo cual es una manera de defenderse. Es muy til preguntarse: Por qu me duele lo que me dicen y no lo que hice para que me lo dijeran? Para empezar a cambiar ste pudiera ser un buen recurso. 

      La desconfianza es otro rasgo que, cuando no est bien proporcionado, se convierte en un martirio para quien lo padece. Se trata de la falta de confianza en s mismo y en quines le rodean. Al faltarle la confianza en los dems, el desconfiado pensar que le tratan con hipocresa, le dicen slo una parte de las cosas y le ocultan informacin; piensa, cuando entra en la oficina y los dems se callan, que estaban haciendo algn comentario malintencionado de su persona; considera las palabras amorosas dichas por su pareja un medio para obtener algo, y no porque las siente y porque le quiere, piensa incluso que algo est pasando, pues ella no es tan cariosa y debe haber gato encerrado. No puede tener amigos porque tambin desconfiar de ellos.

      La falta de confianza en s mismo se observa disfrazada de orgullo y autosuficiencia. Considera merecerlo todo y desprecia lo que no est a la altura de su supuesto valor. La inseguridad propia del desconfiado explica los celos, al pensar que otra persona con sus atributos es capaz de hacer sentir mejor a su pareja que l.

      No hay otro remedio para este rasgo que comenzar a confiar. Trate de intentarlo al menos, pero de buena fe, no para decirse usted mismo que hizo lo que le sugirieron y no result.

      La impulsividad est en las personas que no meditan sus acciones y se dejan arrastrar por el primer impulso; imagnese cuntos inconvenientes puede acarrear este rasgo de la personalidad si no se maneja adecuadamente.
El impulsivo se comporta como un toro en el ruedo, que con slo moverle la capa embiste con una furia propia de lo que es: una bestia. Y por desgracia se encuentran personas con tal comportamiento: acaban, ofenden, agreden, ya sea fsica o verbalmente, a quienes le rodean, por motivos frente a los que se pudiera haber reaccionado de una forma ms civilizada. l ser el erizo dispuesto a pinchar al ms mnimo roce, por lo que sus relaciones con los dems se vern afectadas de manera sensible.

      Esta persona es un esclavo de sus impulsos, es su caballo, no lo que debiera ser: el jinete de sus emociones. Sera aconsejable para ella hallar el control de sus impulsos por todos los medios, incluyendo los psicofrmacos, muchos de los cuales han sido utilizados frecuentemente con magnficos resultados en este sentido. 

      Busque ayuda en un psiquiatra para aliviar este rasgo y sus consecuencias cuanto antes.

      El pesimismo es una disposicin anmica que lleva a pensar siempre lo peor. El pesimista es aquella persona que se deja dominar por el pesimismo. Imagnese cmo puede ser su mundo si todo lo ve con gafas oscuras; piensa que nada le saldr bien, que no tiene sentido luchar si no va a obtener xito, est derrotado antes de iniciar la lucha. Es un perdedor nato. Pierde porque lleva en l la predisposicin y la disposicin para la derrota y no hace otra cosa que reafirmarla con sus actos.

      Al pesimista le ocasiona gran dificultad mantener adecuadas relaciones interpersonales, pues todos tratarn de evitarlo. Su discurso sombro, sus puntos de vista derrotistas, sus lamentaciones, no son del agrado de los que tienen una manera diferente de comportarse ante la vida, y son la causa de las dificultades referidas. Tiene una imagen negativa de s mismo y del mundo, al que considera frustrante, competitivo, exigente, agresivo. Su visin de las expectativas futuras es mala y las imagina muy difciles, con sufrimientos, privaciones, fracasos, etc.

      Sera til para el pesimista tratar de probar que la vida es realmente una basura o que l no sirve para nada. La imposibilidad de demostrarlo, quizs pueda ensearle lo absurdo de sus pensamientos, que le generan el pesimismo y lo refuerzan.

      El egocentrismo es otro rasgo que puede dificultar el desarrollo individual. Ego significa yo, y centrismo, el centro. Egocntrico es la persona que se considera el centro y todo debe girar alrededor de l. El nio pequeo es, por naturaleza, as y es lgico, pues requiere de cuidados constantes para su supervivencia.

      Resulta muy difcil establecer relaciones interpersonales armnicas con un egocntrico, pues se cree lo mejor, lo ms importante, sus puntos de vista son los ms adecuados, sus necesidades son las principales que hay que satisfacer, todo tiene que ser subordinado a l, tiene que ser el ombligo del mundo, esto es, de la pareja, de la familia, del grupo de amigos. A l hay que tenerlo en cuenta para todo y rendirle cuenta de todo. Sus dolores son los mayores, sus problemas no tienen comparacin, sus sufrimientos no tienen lmites. Como se evidencia, la tendencia a la exageracin es parte intrnseca del individuo egocentrista.

      Pero nadie es el ombligo del mundo y l no debe creerse que lo es. Y si se lo hacen creer es para hacerle el juego y lo tratan como si fuera un anormal o un beb, quien s lo necesita. En el adulto estas actitudes son anormales y es conveniente que haga consciente su necesidad de reclamar atencin, independientemente de las diversas formas que utilice para ello, como el llanto, el enojo, la simulacin de determinados malestares o la exageracin de sntomas banales, etc. Tambin tiene que enfrentar, adems de lo anterior, que l puede ser el centro para un grupo de personas, pero no para todas, o durante un tiempo, pero no siempre.

      La timidez es otro rasgo que trae innumerables dificultades interpersonales a quien lo posee de manera relevante. El tmido padece de ella y eso significa encogimiento, temor para establecer relaciones, para decir lo que piensa, para exponer sus puntos de vista, para defender sus derechos, para competir con otros; tambin lo tendr de estar en grupos, sentir pena por todo, y esas actitudes harn que sea visto como el raro del grupo o se le tendr lstima o compasin por esa forma de ser. Pero la lstima y la compasin no son afectos normales entre los seres humanos. Luchar contra la timidez no es tarea fcil, pero tampoco imposible.

      A continuacin se ofrecen algunos consejos para ir venciendo este rasgo.
 Hable hasta por los codos cuando se encuentre entre los familiares y amigos que le quieran bien y ante los que usted no tenga gran temor de manifestarse.
 Hable hasta por los codos ante desconocidos que probablemente no vuelva a ver y cuyas opiniones sobre usted no son determinantes ni influyentes en su vida.
 Hable hasta por los codos que es preferible hacer el ridculo algunas veces y no estar hacindolo durante toda la vida.

      La duda es el ltimo rasgo que se analizar. Hay personas con carcter dubitativo y siempre estn pensando si lo que hicieron estuvo bien hecho o no, si cerraron la puerta o la dejaron abierta, si dicen s en determinado asunto o dicen no. Son esas personas que para tomar una decisin, la piensan tanto y hasta en los ltimos pormenores que cuando se deciden ya no es el momento de tomarla.

      Reflexionar es bueno y pensar antes de hacer las cosas tambin lo es, pero no es ni regular disfrazar la duda y la indecisin con ropas de reflexin. Y eso ocurre con quien duda; por su inseguridad tiene que pesar y sopesar hasta el ltimo de los detalles buscando lo que no tiene: seguridad.

      Este rasgo es daino pues se acompaa con frecuencia de rumiacin de ideas y el cerebro literalmente no descansa, porque estar pensando en los pro y los contra; por ello, siempre estarn preocupados, tensos; incapaces de bromear, de disfrutar. Y esto a la larga, les llevar al cansancio mental.

      Los siguientes consejos les pudieran ser tiles:
 Tome las decisiones en conjunto con personas en las que tenga plena confianza.
 Recuerde que no se puede tener la seguridad absoluta de acertar en todas las decisiones.
 Tomar una decisin inadecuada no es el fin del mundo y no es usted el nico que comete errores.
 Aprenda a rerse de sus propias dudas y trate de mirarse desde fuera.
 Sea tolerante con usted mismo, no sufra del llamado complejo de Dios o de la perfeccin en todo momento.
 Practique ejercicios fsicos y tcnicas de relajacin.

      Finalmente, si usted tiene alguno de los siete rasgos muy acentuado, debe darse a la tarea de eliminarlo.

PARA LOGRAR LA QUIETUD ESPIRITUAL O LA TRANQUILIDAD MENTAL
     La paz interna cada cual la puede lograr de forma muy diversa segn los gustos personales, la cultura, la religiosidad, la personalidad y, muy importante, el medio donde se desenvuelve el sujeto, que puede facilitar o entorpecer la bsqueda y consecucin de ese estado.

      A continuacin le brindar algunos consejos que pudieran ayudarle a lograr la tranquilidad mental o quietud espiritual.

1. Para alcanzar la tranquilidad mental deseada hay que tener una actitud positiva hacia la vida, esto es, tratar de ver el lado bueno de las cosas y actuar en consecuencia. Una actitud pesimista, rencorosa, temerosa, rgida, dominante, pasiva, etc., puede impedir llegar a este estado.
2. La tranquilidad mental, adems de un estado que se puede lograr con determinado entrenamiento, es tambin una filosofa de la vida, practicada desde tiempos inmemoriales. No desear ms de lo que se necesita, no aferrarse a cuestiones intrascendentes, hacer una vida sana, tener motivaciones elevadas, hacer el bien siempre, no hacer dao en ningn momento, ser humilde, etc., eran algunas de las caractersticas que sugeran los antiguos para lograr dicho estado.
3. Entrene el cuerpo en la bsqueda de este estado. Para ello lo primero es colocarse en una posicin cmoda, que puede ser la de imitar a un cochero o tambin sentarse en el piso, con la espalda lo ms recta posible, preferiblemente bien pegada a la pared, entrelazar las manos y situar las piernas de la forma que le resulte ms cmoda. En esta posicin, cierre los ojos e imagine algo agradable, como ir por algn lugar cubierto de rboles de abundante follaje, un hermoso csped verde que invita al reposo y en el que slo se escucha el sonido del viento y el canto de las aves.
Una vez lograda cierta tranquilidad en su cuerpo y en su mente al imaginar lo anterior, un elemento muy importante es el control de la respiracin: debe concentrarse en ella y realizar inspiraciones profundas por la nariz (tomar el aire) y botarlo por los labios semicerrados. Estos ejercicios de inspiracin-espiracin debe realizarlos hasta que sienta un leve mareo. Despus, trate de mantener una respiracin en forma de vaivn, esto es, que su pecho suba y baje lo ms lentamente posible.
4. Lograr la relajacin deseada y con ella la tranquilidad mental, no se alcanza en varios das, ni semanas siquiera, as que no se desanime si por usted mismo no lo consigue en los primeros intentos.
5. Una vez que se haya relajado, concentre su atencin en un lugar de su cuerpo, por ejemplo, el dedo grueso del pie izquierdo o el que le resulte ms fcil de mantener en su mente y olvdese del resto. ste, a partir de ese momento, es slo el dedo grueso de su pie izquierdo.
6. Al realizar estos ejercicios, si le cuesta trabajo concentrar su atencin en la parte sealada, otra posibilidad es mantener en la mente una palabra sin sentido conformada en lo fundamental por la vocal a como akrasna por ejemplo.
7. Al finalizar los ejercicios, tome un bao lo ms caliente posible, dejando correr el agua suavemente sobre su piel, con preferencia, cara, cuello y espalda. Squese mediante suaves toques repetitivos y preprese para realizar actividades sedentarias.

PARA OBTENER UNA MAYOR AUTOCONFIANZA
     La autoconfianza podramos definirla como la confianza en uno mismo, en nuestras reales posibilidades. No todas las personas confan en s mismas, y en ello puede haber influido un gran nmero de factores. Sin embargo, nunca es tarde para empezar, por lo que a continuacin le ofrecemos una serie de consejos, base de una tcnica psicoteraputica, denominada Terapia Asertiva, que persigue, entre sus principales objetivos, evitar la manipulacin que tratan de hacer los dems sobre nosotros y mejorar la visin de uno mismo. Es muy til en los tmidos, los pasivos, los dependientes, los dubitativos y los que tienen muy en cuenta el que dirn.

1. Usted es y debe ser el juez de su conducta. Debe ser el responsable de las consecuencias de sus actos, los cuales no necesitan tener la aprobacin de los dems, aunque mientras ms personas aprueben su conducta, significa que es socialmente bien vista, pero si esto no fuera as, no se alarme, ello puede ocurrir.
2. No est obligado a pedir disculpas, ofrecer excusas o dar razones explicativas de sus actos a no ser que ello haya sido conveniado antes con usted. Slo las dar a las personas que decida y no a otras.
3. No est obligado a encontrarle soluciones a los problemas de otros. Slo ocurrir si desea hacerlo.
4. Tiene derecho a cambiar de opinin cuantas veces desee, siempre y cuando sea posible. No sienta pena por modificar una decisin previa, pues no est obligado a mantenerla. Nunca le haga caso a los argumentos que esgrimirn quienes tienen inters en que no revoque su decisin.
5. Tiene derecho a decir No s cuando se le pregunta algo, aunque sepa la respuesta precisa. Es libre de dar esa y otras informaciones a quien elija para ofrecerlas.
6. Tiene todo el derecho de equivocarse y de hacerse responsable de las consecuencias de dicha equivocacin. No sienta culpa por ese error, pues todos los seres humanos los cometemos. Dse a la tarea de aprender de ellos para no repetirlos.
7. Tiene derecho a opinar diferente a la mayora de las personas y mantenerla por el tiempo que usted decida hacerlo.
8. Tiene derecho a tomar una decisin que no sea la mejor a los ojos de los dems, sin afectar otros intereses que no sean los propios.
9. Tiene derecho a decir No comprendo y No me importa cuando lo estime prudente.
10. Tiene derecho a caerle mal a un grupo de personas, regular a otros y bien a los terceros. La proporcin entre estos grupos le mostrar el grado de aceptacin que usted tiene en ellos, lo cual no tiene importancia alguna.
11. Tiene derecho a persistir en su decisin, y emplear para ello la tcnica del disco rayado, o sea, la repeticin exacta de lo que eligi responder: No s, no s, no s...; Porque s, porque s, porque s...; No quiero, no quiero, no quiero...
12. Tiene el derecho a responder las preguntas que le hacen con otras preguntas, como por ejemplo: Por qu usted me pregunta eso? Est molesto usted? Hice algo indebido?.
13. Tiene derecho a hacer el ridculo. Antes que usted muchos otros lo hicieron. Despus de usted lo har una cantidad similar.
14. Si ninguno de estos consejos le resulta de utilidad, usted tiene el derecho a no tenerlos en cuenta.



