PSICOTERAPIA PARA APRENDER A VIVIR
Consejos (I) 

Prof. Dr. Sergio Andrs Prez Barrero

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(Agradezco a quienes me guiaron)

PARA BUSCARSE UN PROBLEMA
     El enunciado de este consejo pudiera parecer contradictorio, pues quien brinde su opinin profesional para que usted tenga dificultades, no debe gozar de una salud mental ptima.

      Pero, es eso precisamente lo que quiero poner a consideracin del lector. Quiero dar algunos consejos para que se busque slo un problema, no dos y ms. Vamos a reflexionar usted y yo en torno a esto.

      Los problemas cotidianos muchas veces nos hacen transitar de los menos malos a los peores. Se da solucin a uno de ellos, y sta hace buscarse otros problemas a un plazo inmediato o mediano por no utilizar los mecanismos de afrontamiento ms adecuados. Se dice que dinero llama dinero y yo dira que problema llama problema.

      Generalmente cuando se tiene un conflicto conyugal, su estado anmico se encuentra por lgica comprometido. Ello puede llevar sus pensamientos en torno a lo que le ocurre en su vida privada y descuide otras facetas de su existencia. Y no es infrecuente sufrir una merma en el rendimiento laboral evidente para sus compaeros. O no atiende a sus hijos con la misma calidad de antes. O se siente tan desgraciado o desgraciada que se tira a morir en una cama y slo piensa en el sufrimiento que le embarga. Aunque parezca muy exagerado, este ejemplo es comn y seguro conoce a alguien que ha transitado por este camino.

      Ante una dificultad es cuando mejor tiene que funcionar para evitar buscarse otra. Si es en una esfera de su vida, trate de no comprometer otras que no han sido afectadas. Volvamos al ejemplo anterior.

      Un problema conyugal le har sentir mal, pero su trabajo no tiene culpa de ello, ni sus compaeros de labor tampoco tienen que sufrir las consecuencias de esta fase en su vida privada. Es posible, porque es un ser humano, que su funcionamiento no sea ptimo y le cueste ms trabajo del habitual dedicarse por entero a su tarea sin volver a pensar en la situacin conflictiva. Pero tambin debe tener presente que mientras ms tiempo mantenga su mente ocupada en el trabajo, menos tiempo tendr libre para dedicarlo a sus preocupaciones. Pero adems, esta actitud evitara un llamado de atencin de sus superiores o jefes e incluso una sancin laboral por no cumplir con lo debido y por lo que se le paga un salario.

      Con lo que le est ocurriendo si emplea su tiempo libre en interactuar ms ntimamente con sus hijos, incrementara la comunicacin eficaz y su imagen para ellos alcanzara una dimensin diferente, mucho ms positiva, ms cercana.

      Si en vez de tirarse a morir, emplea su tiempo en hacer cosas que ha dejado de hacer, como redecorar la casa, sembrar nuevas plantas, limpiar y ordenar el cuarto de desahogo, ordenar el librero o el armario, su sufrimiento no cesar, pero no le habr impedido continuar teniendo una calidad de vida ms cerca de la que usted se merece.

      Pero, este modo de enfrentar un problema tiene otras ventajas importantsimas, como es haber aprendido a utilizar mecanismos de afrontamiento creativos, sanos y que pueden ser imitados por su descendencia cuando ellos lo requieran.


PARA UNA BUENA COMUNICACIN CON SU HIJO ADOLESCENTE
     La adolescencia es una etapa de la vida tildada de edad difcil, edad crtica, como si los nicos que hubieran pasado por ella fueran otros y no nosotros mismos, como si fuera una etapa slo vivida por aquellos adolescentes difciles y no por otros que la vivieron normalmente, segn las caractersticas especficas que le dan el torrente hormonal, el crecimiento sbito, la necesidad de independencia, la definicin sexual y la acentuacin de los caracteres secundarios, la eleccin o inclinacin vocacional, entre las ms significativas.
Como cualquier perodo, la adolescencia se rige por determinados principios que no deben ser olvidados jams, pues ello acarrear, en la mayora de las ocasiones, serias dificultades en la comunicacin paterno-filial. Para lograr una buena comunicacin con nuestros adolescentes es prudente desterrar de nuestro vocabulario determinadas expresiones como las que a continuacin se relacionan:

1. T tienes que... En este caso es preferible preguntar qu ha pensado hacer al respecto, antes de trazar pautas ajenas a l. El adolescente debe aprender a encontrar soluciones propias, a manejar el estrs, las relaciones difciles, etc.
2. Por qu t no hiciste... Lo que no se hizo no tiene solucin pues pertenece al pasado. Es mucho mejor que el adolescente aprenda de los errores cometidos y sea capaz de volver a intentarlo, por lo que se le debe asegurar que l es capaz de hacerlo, que l puede lograrlo.
3. Muchos de tu edad... Esta desafortunada comparacin no debe ser pronunciada jams. Lo importante es aceptar al adolescente tal y cual es, y solidarizarnos con sus decisiones, las que por lo general, son adecuadas a sus intereses.
4. Cuando yo tena tu edad... Otra comparacin peor que la anterior, pues provocar una rivalidad entre padres e hijos. Cuando usted tena su edad las cosas eran muy diferentes a como son en estos momentos. Es ms inteligente invitarlo a dialogar sobre el tema que consideramos problemtico, o el que posiblemente necesite alguna orientacin, pero nunca ponernos como modelo que no somos.
5. Yo en tu lugar hara... Otro error en la comunicacin, pues estamos cometiendo fraude, con el inconveniente de que nuestra opinin pudo haber sido vlida para nosotros, mediatizada por nuestra experiencia pasada que no la tiene el adolescente y por nuestros juicios de valor que no son los de l. Es mucho ms sensato aproximarnos a l preguntndole qu piensa hacer ante la situacin que tiene y de esa manera conoceremos cun acertadas o no son sus decisiones. Si son correctas deben ser estimuladas y si no lo son se le debe incitar a manejar otras opciones ms productivas.

     Estas orientaciones persiguen proveer al adolescente de relaciones afectivas y efectivas, que le sirvan de soporte ante las nuevas exigencias que esta etapa le plantea, fundamentalmente, una apropiada interaccin social con sus semejantes. Esta manera adecuada de comunicarse con el adolescente le permitir contar con usted cuando le sea necesario a l, no cuando usted lo desee. En este sentido, no trate de ser el mejor amigo de su hijo para que l le mantenga al tanto de cuanto hace, lo cual es un atentado a su individualidad e intimidad. Lo inteligente es lograr que el adolescente tenga su vida privada, sus secretos y slo nos comunique aquello que le es confuso, extrao, hostil, teniendo en cuenta que ellos tienen que vivir sus vidas y nosotros las nuestras.


PARA NO PERDER LA AUTORIDAD CON LOS HIJOS
     Una de las quejas ms frecuentes de muchos padres que escucho en mi prctica profesional, es que los hijos no los respetan y comienzan las comparaciones con los tiempos pasados: antes la cosa era distinta, haba que tratar a los padres de usted o decirle seor; antes haba ms respeto de los hijos hacia los padres, de los muchachos para con los adultos. Y en estas comparaciones la nueva generacin sale muy mal plantada. Pienso que la prdida de autoridad de los padres de antao y los de ahora se debe a una misma causa: su mal uso.
Para tener autoridad ante los hijos no hay que pasar curso alguno, ni ser acadmico ni nada por el estilo. 

     Simplemente, se necesita hacer un uso adecuado de eso llamado sentido comn. Y para ello lo primero es... NO TEMER PERDERLA. Cuando los padres temen perder su autoridad, comienzan a hacer una utilizacin irracional, desmedida, injustificada de ella, para que los hijos se den cuenta de que son ellos quienes la tienen. Pero de seguro ellos interpretarn ese desmedido autoritarismo como la evidencia ms firme de que usted la est utilizando de una manera anmala, que ya no sabe mandar. Y he aqu el segundo consejo, para mantener la autoridad con los hijos haga un uso racional de ella.

      En este aspecto, es necesario dejar vivir a nuestros hijos, pues ellos estn realizando un proceso intransferible, que consiste en vivir su propia vida y nadie, incluidos los padres, puede variar esa realidad. Por tanto, cudese de estar sentando pautas constantemente, dando orientaciones a cada minuto, advirtindole en cada momento cmo hacer cada cosa. Siempre que asiste alguien a mi consulta con una situacin de este tipo le pongo el ejemplo de los entrenadores de boxeo, quienes entrenan a sus pupilos lo mejor que pueden, con todo el amor y la dedicacin posibles, pero quien enfrenta al adversario no es el entrenador, no es quien entrena, sino el pupilo, el entrenado, quien recibi el entrenamiento. Y cada vez que termina un round o asalto, el entrenador le da nuevas instrucciones, le corrige supuestas fallas y vuelve el boxeador al combate, no el entrenador. Y en ocasiones, el entrenador dice o le grita alguna estrategia desde su esquina y el boxeador equivoca la tctica y pierde la pelea por puntos, por RSC o por nocaut. Y no la perdi el entrenador, la perdi el boxeador. 

      Y en la vida la funcin de los padres se semeja en buena medida a la de un entrenador. Debemos preparar a los hijos para que celebren su combate con la vida y salgan victoriosos ante ese difcil contrincante. Pero usted no puede vivir la vida por su hijo y el aspirar a hacerlo, es otra postura que atenta contra su autoridad. Dgale ms o menos qu hacer y cmo, pero deje que l le ponga su sello personal y si desea buscar otras vas y formas, mucho mejor. Estimlelo. 

      Otra manera de no mantener la autoridad con los hijos es exigirles un tributo por ser hijos nuestros, por la crianza dada, por la inversin hecha en ellos. Y no se alarme con esto que acaba de leer, pues he conocido un nmero no despreciable de padres que cobran esto a sus hijos y les reclaman dinero, que se ocupen de ellos, que les presten ayuda, que no los dejen solos, que les resuelvan sus problemas, etc. Y necesitan asumir esta actitud simplemente porque perdieron su autoridad y tambin el verdadero afecto de sus hijos debido a su propia mezquindad. Ellos, en la generalidad de los casos, les recuerdan que no les pidieron que los hicieran o parieran, con lo que tratan de evitar la manipulacin de sus sentimientos.

      Si usted no desea perder la autoridad ante sus hijos, no tema perderla, no sea autoritario, no la utilice mal, sea flexible, tenga en cuenta que cada da que pasa sus hijos lo necesitarn de una manera diferente, aunque parezca que ya no lo necesitan.

A LOS PADRES Y LAS MADRES
I. Las drogas se han convertido en un flagelo para la humanidad, principalmente entre los adolescentes y jvenes de casi todas las latitudes. La cafena, la nicotina, el alcohol y la marihuana ocupan los primeros lugares entre las ms utilizadas, pero hay otras que constituyen un grupo muy peligroso y cada vez en aumento, la cocana en sus diversas formas, los inhalantes y los psicofrmacos. Aunque cada una de ellas tiene un cuadro clnico diferente, la conducta adictiva es el denominador comn a todas. Y sobre este particular trata el consejo que brindamos a continuacin.

      La conducta adictiva o de dependencia se caracteriza por la incapacidad de desprendimiento de algo (o alguien), lo cual limita la libertad del sujeto en relacin con ese algo y cuya ausencia provoca diversos malestares fsicos y psicolgicos, de variable gravedad y duracin, los que pueden ser revertidos por el adicto o dependiente.
Por tanto, cualquier conducta con estos requisitos mnimos, puede predisponer al sujeto para el desarrollo de una drogodependencia. Claro est, en ocasiones esta conducta es normal en parte de la vida del nio, como por ejemplo, su dependencia de la madre como fuente de proteccin y nutricin, o en el adolescente, su dependencia al grupo de iguales o a un determinado compaero, el clsico compinche o amigo preferido. No es a estos rasgos normales a los que hacemos referencia.

      Ms bien se trata de otras evidencias nocivas en la actitud del adolescente, en apariencia naturales. Por ejemplo, cuando consume su tiempo en actividades poco importantes como el juego en cualquiera de sus formas: billar, mquinas computarizadas, carreras y peleas de animales, dados, barajas, etc., en detrimento de otras de mayor utilidad: el estudio, la sana recreacin, la familia, etc. Este tipo de entretenimiento se convierte en adictivo cuando se gasta dinero y tiempo en mayor cantidad de lo que se propone el sujeto, o cuando se repite a pesar de los trastornos ocasionados, como pueden ser ausencias a clases por el juego, deudas, conflictos ante la imposibilidad de pagarlas o hurtos de dinero a los familiares para saldarlas. Cuando todo esto ocurre estamos ante el llamado juego patolgico, porque ya existe dependencia de l, es una enfermedad del control de los impulsos. En estos individuos hay mayores posibilidades para la instalacin de otras dependencias que en quienes no presentan estos problemas.

      Los padres deben dosificar este tipo de actividad y evitar por todos los medios la realizacin de apuestas, que pueden actuar como reforzadoras de esa conducta, tanto cuando se obtiene xito y se juega para continuar logrndolo, como cuando se pierde y se trata de recuperar lo perdido.

      Otra manifestacin de conducta adictiva es la utilizacin de la televisin como va evasiva, cuando el adolescente se mantiene durante muchas horas inmerso en semejante mundo, ajeno a la realidad, que le impide, aunque sea temporalmente, pensar o reflexionar sobre sus propios problemas. Igual dependencia se observa en muchos relacionados con la msica, sobre todo con el hard rock o rock duro, por la cual tienen predileccin los suicidas. En estos casos es prudente que el adolescente desarrolle diversos intereses, que tenga varios amigos y el apoyo familiar, condiciones necesarias para evitar dichos comportamientos anormales.

      Tambin pueden hacer suponer una adiccin en nuestros adolescentes, los cambios en la conducta, por ejemplo el hbito de fumar, cuando nunca antes lo haba realizado, el consumo de bebidas alcohlicas con frecuencia creciente, seales de pinchazos en antebrazos o la cara anterior de los muslos, ulceraciones o sangramientos nasales por aspiracin de cocana, demanda progresiva de dinero para pagar deudas, hurto o robo de sumas importantes de dinero a los familiares, cambio de amigos, sustituyndolos por otros que tambin consumen drogas, empleo del lenguaje marginal de estos grupos, o la jerga propia de la sustancia que consumen diferente para cada cultura. Frente a cualquiera de estas manifestaciones lo ms aconsejable, antes de asumir una actitud punitiva, es pedir ayuda especializada, pues la drogadiccin, en tanto trastorno grave de la conducta, es tambin una enfermedad de causa mltiple, que requiere tratamiento mdico.

II. La condicin de adultos nos ofrece la posibilidad de planificar nuestra vida, de asumir una actitud activa ante las dificultades y sus soluciones. Eso no ocurre en la niez, y en la adolescencia, aunque la validez es mayor, an persisten lazos de dependencia que la limitan.

      El papel de los padres en la conformacin de la personalidad de los hijos tiene una importancia capital, y en muchas ocasiones, si no hay un correcto clima emocional familiar, las consecuencias en los hijos pueden ser graves y determinar la aparicin de diversos grados de patologa mental.

      Hay un grupo de factores denominados de riesgo, que aumentan las posibilidades de manifestar un trastorno, una enfermedad, un comportamiento anmalo.

      Por ejemplo, el divorcio de los padres o la separacin, influye de forma negativa en la psiquis de los hijos, ocasionndoles diversos tipos de problemas, entre los que cabe mencionar los emocionales, como la depresin, los sentimientos de culpa por la desavenencia, el rechazo hacia el progenitor que se queda y la aoranza por el que se ha ido; la aparicin de dificultades con el rendimiento escolar, inexistentes antes de la ruptura; la inseguridad al perder una fuente de proteccin y apoyo, lo cual puede desencadenar ansiedad, trastornos de la conducta de tipo disocial o antisocial, as como sentimientos de incompetencia en la comunicacin con sus iguales.

      Las malas relaciones entre los padres, sin que se llegue a la ruptura, tambin entraa serias contrariedades para los hijos, quienes pueden comenzar a presentar una agresividad, muy similar a la que estn contemplando, en sus relaciones con otros nios, en el propio hogar y en la escuela. Pueden iniciar sntomas como son la enuresis, o sea, se orinan en la cama, se empiezan a comer las uas, se les afectan el apetito y el sueo, aparece cada del pelo en forma de pesetas o sacabocados, o cada de las cejas, tendencia al aislamiento o a solidarizarse con el progenitor vctima, y experimentar un miedo excesivo hacia el que inicia las discusiones o las peleas.

      El abuso o maltrato infantil es otro problema muy frecuente y muy daino para la vctima. Por el maltrato de sus padres muchos nios han fallecido o han sufrido graves complicaciones derivadas de esta conducta de sus progenitores. De inicio, cuando los padres tratan mal a un hijo se produce una profunda distorsin de la comunicacin paterno-filial y de la imagen que el nio va adquiriendo de ellos, lo cual perjudicar sus futuras relaciones interpersonales, como parte de la afectacin ms general que l padecer. Y entre los trastornos ms frecuentes estn el desarrollo de una personalidad anormal, que puede manifestarse con tendencias antisociales; diversos hbitos para mitigar el dolor de su existencia o llevar una vida enajenada; depresiones; intentos de suicidio en busca de una va para poner fin a sus sufrimientos.

      La imagen que los hijos tienen de sus padres tambin puede ser un factor de riesgo, sobre todo cuando sta genera grados variables de malestar en ellos. De hecho, un padre ausente emocionalmente de sus hijos, no interesado por sus logros y sus fracasos, que no est a su lado en las verdes y las maduras, muy poca o ninguna seguridad puede generar en su descendencia. Un padre o una madre que en su modo de vida incluya el llanto frecuente como forma de comunicarse y relacionarse con los dems, o asuma papeles de vctima, muy poca posibilidad dar a sus nios y adolescentes de que le confen sus problemas y sus intimidades, y ellos crecern con sentimientos de soledad. Tambin hay que mencionar a los padres con problemas de conducta, transgresores de las normas sociales, quienes los pueden transmitir a sus hijos y ellos presentarlos por simple imitacin.

      Usted es la persona ms importante para su hijo, para su desarrollo fsico, mental y social. Esa responsabilidad nunca la debe olvidar.

III. As como existen factores de riesgo ya sealados que repercuten de forma adversa en el desarrollo de la personalidad del nio, existen tambin los llamados factores protectores o condiciones para dar seguridad a su salud.

Cules son esos factores?

1. El amor entre los padres y de stos hacia los hijos. Una familia unida es una fuente de seguridad para todos sus integrantes, por lo que nunca sern muchos los esfuerzos para lograr este objetivo. Como parte de este amor est la aceptacin de cada uno en su individualidad y diferencias. Esto cuesta mucho trabajo, porque los padres pretenden que sus hijos sean a su imagen y semejanza; es el error de querer recriarse a travs de los hijos, y si el padre quiso ser doctor o ingeniero y no pudo, entonces pone todo su empeo y esfuerzos para que el hijo llegue a ser lo que l no pudo.
2. Tener personas significativas en quienes confiar. No es prudente cuando nuestros hijos nos cuenten sus dificultades, tomar medidas represivas o asumir actitudes alarmistas, que silenciarn sus futuras confidencias. 
3. Tambin los hijos necesitan tener padres que les impongan determinados lmites a su conducta, y eviten con ello una utilizacin desordenada de la libertad, tan daina a estas edades. Los lmites deben ser racionales, no excesivos ni arbitrarios, pues perjudican tanto o ms que la ausencia de lmites.
4. Los hijos precisan sentirse atendidos en sus momentos difciles, como pueden ser las dificultades escolares, amorosas o cuando padecen alguna enfermedad. Ello incrementar su seguridad, su autoestima.
5. Tener una opinin positiva de s mismos, una autoestima elevada. Para ello es importante destacar sus buenas cualidades en vez de los defectos, ensearles habilidades diversas para enfrentar el estrs y resolver sus problemas, lo cual favorecer el surgimiento de sentimientos favorables hacia s mismos; desarrollar en ellos la capacidad de controlar y modular sus emociones, para evitar la manipulacin de sus afectos o dar una respuesta impulsiva o impensada.
6. La intolerancia de los padres ante las conductas desviadas. Permitirlas es un estmulo para que sean repetidas y convertidas en un mal hbito. En este caso es importante la unidad de criterios en toda la familia al desaprobar determinada conducta desadaptativa y no slo la desaprobacin de una parte de ella, pues el nio o adolescente har alianzas contra quienes le reprueben su conducta, solidarizndose con quienes se la aprueban o estimulan. Adems de rechazar las desviaciones, debe controlarse frecuentemente para que no se estn presentando, y as se desestimular su ocurrencia.
7. Es indispensable para los hijos la conducta de los padres: si los padres nos crecemos ante las dificultades; si somos dueos de nuestras emociones; si somos estables en el comportamiento social (familia, trabajo, vecindario); si conocemos nuestros puntos flojos, nuestras limitaciones; si somos buenos trabajadores, creativos, no rutinarios; si sabemos ser responsables, confiables; si sabemos disfrutar, seguro seremos un buen modelo a imitar por nuestra descendencia.

AL AMA DE CASA: EL SNDROME DE LA LOCOMOTORA
     No se alarme que no pretendo hacer ningn aporte a la clasificacin sindrmica en la psiquiatra. Sucede que en mi prctica profesional he escuchado respuestas muy parecidas al ulular de una locomotora y por ello, grficamente, he llamado as al sndrome que las ocasiona.

     El sndrome de la locomotora se observa con mayor frecuencia en las mujeres, sobre todo amas de casa, aunque tambin lo pueden padecer las trabajadoras. Estas mujeres se sienten histricas, cansadas, hastiadas, sin deseos de hacer las cosas, no quieren ser tocadas por sus esposos, y se generan problemas en la pareja, no sienten placer sexual, lo cual incrementa el rechazo a dichas relaciones, creen tener alguna enfermedad que explique sus molestias fsicas, como es la anemia, infeccin en los riones o alguna afeccin maligna, y buscan ayuda mdica para, por diversos anlisis, se llegue al diagnstico de esa supuesta enfermedad.

      Cuando se les pregunta qu hacen el lunes, responden: Me levanto, pongo a hacer el caf, preparo despus el desayuno a los de la casa y desayuno yo tambin, arreglo las camas, empiezo a preparar el almuerzo. En ese intervalo de tiempo voy a la plaza, al mercado, lavo algunas ropitas y plancho unas boberas (le dicen as a pocas prendas de vestir). Almuerzo, me recuesto un rato y despus espero a que vengan los hijos de la escuela, los mando a baar, les controlo las tareas, hago lo que vaya a hacer de comida, espero que llegue mi esposo, y despus que comemos veo la novela. Antes de acostarme les preparo la ropa del colegio a los nios.
Y qu hace usted los domingos?, esa es la segunda pregunta que se le debe hacer, y la respuesta es: Ms o menos lo mismo. No existe diferencia entre un da cualquiera y los fines de semana.
Si se trata de una trabajadora y se le pregunta qu hace un da cualquiera de la semana?, le dir: Lo mismo, del trabajo a la casa y de la casa al trabajo.
Una vez hechas las preguntas, tales respuestas significan que posiblemente estas personas padezcan del sndrome de la locomotora. Para llegar a su diagnstico final se les debe preguntar:
Desde cundo usted no va a la playa?
Respuesta: Uuuuuh (como la locomotora).
Desde cundo usted no va a un restaurante?
Respuesta: Uuuuuh (como la locomotora).
Desde cundo usted no lee un libro?
Respuesta: Uuuuuh (como la locomotora).
Desde cundo usted no va al cine o al teatro?
Respuesta: Uuuuuh (como la locomotora).
Desde cundo usted no va a algn lugar a bailar?
Respuesta: Uuuuuh (como la locomotora).
Desde cundo...? 
Respuesta: Uuuuuuuuuuuh.

      Y a estas personas se les explica que no estn enfermas, estn cansadas de llevar un modo de vida rutinario y montono que puede enfermarlas, y si quieren sentirse bien, tienen que modificarlo. Y la mejor y nica medicina para esto es distraccin, distraccin y distraccin.

      La distraccin es parte de lo que todos los seres humanos deben programarse dentro de su plan de vida para facilitar la recuperacin de las energas perdidas en las obligaciones cotidianas. No olvide esto nunca.

A LOS HIJOS: NO HACER ALIANZAS
     Este tema est destinado, en especial, a los hijos cuyos padres tienen problemas matrimoniales y estn por separarse y divorciarse. Va dirigida, desde luego, a aquellos hijos que son adolescentes o jvenes, no as a los nios que en la mayora de las ocasiones harn lgica alianza con la madre, su fuente de nutricin, proteccin y seguridad en estas edades.

      Generalmente, si hay hembras y varones entre ellos, se efectuar una distribucin en las alianzas. Algunos defendern al padre en sus razones y otros, a la madre. Los unidos al padre tendrn problemas en sus relaciones con la madre y con los hermanos que la apoyan. Los otros sufrirn las reprimendas del grupo contrario.

      Pero no se les puede olvidar que han formado alianza con su padre, en contra de su madre y viceversa. Es decir, no la forman con un ser querido en contra de un enemigo, sino en contra de otro ser querido, de ah su inconveniente.

      El adolescente o el joven que se una a un progenitor en contra del otro, tendr desde ese momento un progenitor y un enemigo, en vez de dos progenitores. Esto no debiera ser, pero sucede.

      Una postura inteligente sera tratar de no inmiscuirse en esos asuntos y slo hacerlo si se les pide opinin, la cual deben dar con una imparcialidad a toda prueba. S que resulta difcil para un adolescente o un joven no tomar partido en este tipo de situacin, pero deben ocuparse de sus propios asuntos y dejar a los adultos resolver el problema por s solos de forma civilizada.

      Aunque sean sus padres, recuerden ese viejo refrn que dice entre marido y mujer nadie se debe meter. Y eso es vlido tambin para ustedes.

      Adems de los inconvenientes ocasionados por dichas alianzas en la relacin paterno filial, otro tanto ocurre entre los hermanos, quienes establecern rencillas personales, disputas, rencores, y esto, lgicamente, los marcar en lo adelante.

      Las peleas pueden influir desfavorablemente, porque un progenitor puede al atacar afectar la imagen del otro y profundizar ms an los problemas de relacin en la familia. Por ltimo, adems del refrn anterior que es vlido, como ya dije, para aplicar con sus padres, no olvide que no se puede ser juez y parte. Y este otro refrn le viene a usted, adolescente o joven con padres en conflictos matrimoniales, como anillo al dedo.





