Vamos a "educar una paleta"

por Miguel A. Barbaro

Muchas veces se plantea este diálogo:

-- ¿Flaco, me prestás tu paleta?

-- Te la presto, pero ojo eh!! ¿Sabés que pasa?, que a esa paleta la hice a mi muñeca, y mi mano se hizo a ella.

-- ¡Como! ???

-- Bueno, es largo pero te cuento:

Cada uno debe "sentir" cuando golpea una pelota, debe saber a través del impacto que detecta su muñeca, si el golpe ha sido bién ejecutado o no.

En eso influye y mucho, que el peso de la herramienta de juego sea el apropiado.

En el comercio se logran paletas cuyo "gramaje" oscila entre los 300 y los 450 gramos, pero no cualquiera es la apropiada, ya que esto lo define la muñeca del jugador.

En mi caso, se que debo golpear mejor con 380 gramos, pero debo elegir siempre al comprar, unos gramos de sobrepeso, es decir que debo arrancar con unos 400 grs para que a partir de allí comencemos a conocernos.....

Si, así es, y para ir amigando paleta y muñeca, primero se juega y a partir de algunos "chicos", ya estaremos sabiendo donde "molesta" en la empuñadura, es decir que debemos comenzar a quitarle las "cosquillas" de fábrica.

La paleta debe tener dos "trabas"; una donde se afirma el dedo anular, y la otra que hace su fuerte en la parte blanda de la palma de la mano, en donde imaginariamente se juntarían para abrazarla el índice y el pulgar. Ese es el sitio donde ella sola busca su ubicación. Es tal la posición, que el dedo chico apenas consigue entrar en el bordecito donde termina la paleta en la empuñadura.

Y entonces, por allí debemos comenzar el trabajo con una paleta nueva, para seguir luego hacia arriba, en el ensanche del "cuello" (que es el tramo que une la empuñadura con la "pala") para ir quitando peso, y a su vez concentrando masa en la zona de golpe, ya que el extremo superior de la paleta (la cabeza), es hacia donde se desplaza el centro de percución de la misma, es decir que ese lugar es precisamente donde no se debe quitar peso.

Así comienza un trabajo artesanal y muy personal, orientado lograr adaptar a gusto y placer tanto las "trabas" como el peso de la paleta, a medida que se va jugando "chico" tras "chico".

Para eso, muchos apelan a piedras de amolar, limas, o herramientas cortantes, pero lo mas probable es que por un error de estimación, o por la corrección que se percibe luego con el uso, nos demuestre que se nos ha "ido" la mano, y entonces ya no nos queda mas remedio que adaptar la mano a la "empuñadura" ya modificada y sin margen para mas rebajes.

En realidad, lo ideal es que a medida que vamos jugando, poco a poco vamos modelando tanto el formato de la empuñadura, como el exceso de peso, ya que premeditadamente hemos comprado una paleta excedida en gramos.

Y esto se logra mediante un pedazo de vidrio de alguna botella u otro objeto que se haya roto. Se busca de ese pedazo la parte mas filosa, y mientras se espera el turno de entrar al próximo partido se "rasca" con el vidrio en los lugares a desbastar, arrancando pequeñas virutas, y buscando trabajar los lugares donde la empuñadura se insolenta y retoba con la mano, a la vez que esta también se va "encariñando" con la madera.

Con respecto al tipo de paleta, en las zonas donde el sol no incide tanto como en mi Formosa, andan bien las de tarugos de aluminio, pero ya al norte de San Justo, la alta temperatura hace que sean mejores las de tarugo de madera, los cuales si están flojos, es mejor por cuanto su misión es repartir el impacto del golpe en sentido transversal a la fibra de la paleta, y en cambio si están fuertemente adheridos transmiten también las dilataciones de la temperatura del sol cuando se las deja expuestas, tendiendo a abrir las fibras.

-- Vistes Flaco, por eso recordá que cada paleta tiene su muñeca y viceversa.

Miguel Angel Barbaro
Formosa, Abril de 2000

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