Argando

HISTORIA RESUMIDA ITZIAR

……….y todo empezó en clase de Manualidades en Mayo de 1996 “ es que tengo un temblorcillo que me impide hacer líneas rectas”.

Este temblorcillo se mantuvo así hasta 1999 en Julio empezó a temblar la pierna derecha cuando estaba con las rodillas flexionadas, pensé “que flojos tengo mis cuadriceps, tengo que empezar a andar o a hacer algo. En Noviembre de 1999 mi cabeza tiembla al apoyarla en el respaldo de sofá: “que cosa más rara, voy a ir al neurólogo”.

En mi primera visita al  neurólogo, un señor de gran reputación, catedrático de la Universidad y Jefe de Servicio del hospital en el que trabajaba, pero que no había acudido a ninguna de sus clases de psicología, me dijo:”se trata de un temblor esencial, lo vigilaremos”.

Mi siguiente consulta al neurólogo fue porque además del temblor había empezado a escribir muy pequeño a penas se podía leer lo escrito: “tengo una  letra que no la entiendo ni yo. Solicita unas pruebas scanner, resonancia, que no puedo hacérmelas porque estoy embarazada.

Un embarazo perfecto hasta el tiempo fue perfecto estuvo todo el verano lloviendo.

En el año 2000 nació Maialen, esa misma tarde la mano derecha temblaba mucho y al día siguiente al levantarme no  podía andar mi pie derecho se había pegado al suelo.

Maialen tenía 15 días cuando volví al neurólogo y me dijo: “Esto es un Parkinson y lo peor que has podido hacer ha sido quedarte embarazada y dar a luz” ¡Vaya forma de diagnosticar!

Por supuesto no volví donde él y comencé a acudir al Hospital de Cruces a consulta con la Dra. Lezcano, una grandísima profesional y excelente persona.

A partir del diagnostico entré en la conocida fase de depresión post diagnóstico que iba unida a la depresión post parto, tremendo.

Primero me trataron con agonista dopaminérgico, al de 1 año y medio comencé  a asociar levodopa, al de dos años me cambiaron el agonista y al de 5 años mi estado físico estaba tan deteriorado que mi neurólogo me propuso la cirugía.

Una muestra de mi deterioro son los trucos que usaba para hacer las cosas.

-         Después de bañar a Maialen no podía secarle con la toalla, así que el secador de pelo hacia las veces de secador de cuerpo.

-         Como batir huevos era misión imposible, por no hablar de dar vueltas con una cucharilla al Cola Cao, solución: comprar un pequeño aparatito a pila para batir.

-         No podía andar, ni últimamente, antes de la cirugía, no podía gatear así que para desplazarme reptaba, me arrastraba, me salieron unas durezas tremendas en codos y rodillas.

-         Nos cambiamos de casa ya que en la anterior había muchas dificultades de acceso, ahora además hasta el garaje disponemos de acceso directo.

-         Pude comprar alfombras para mi casa nueva aunque fue costoso, ya que iba a las tiendas y quería unas con rayas o cuadros, para marcar el paso, asi que tras decirle al dependiente que tenía Parkinson y lo que buscaba, me estiraba las alfombras en el suelo y me decía que probase si podía moverme.

-         Después de la cirugía es como si no supiera escribir con la mano derecha solo me salen garabatos que ni yo entiendo, estoy practicando con la mano izquierda.

Al de poco tiempo del diagnostico empecé a hacer rehabilitación un día por semana, para conservar el recorrido articular, para mantener la postura erguida, para rebajar el tono elevado de los músculos hipertónicos, sobre todo los flexores.

Dormir se estaba convirtiendo en una misión imposible, así que comencé a hacer acupuntura, al principio 3 veces/semana, hasta ir 1 vez/semana. De dormir 1 hora y media pasé a dormir 5 horas. Con la cirugía esto ha mejorado.

Siguiendo con las noches, antes de la operación asi como me tumbaba en la cama, así aparecía la mañana siguiente, no podía girarme, ni moverme. Eso de utilizar ropa de cama que resbale, para lo único que me servía era para que el pijama acabase todo enrollado alrededor del cuerpo, total que el pijama todavía me limitaba más el movimiento.

Hay “cositas” que ni con la cirugía mejoran, la cirugía es para actuar sobre la sintomatología principal (temblor, rigidez, acinesia), pero:

-         El babeo nocturno, que no es producto de un sueño bonito, sino que es porque no puedo cerrar bien la boca.

-         La disfagia, dificultad para tragar cada vez es más notoria.

-         La incontinencia urinaria que más de una vez me obliga a cambiar de ropa.

-         La micrografía, que hace que no entienda ni yo misma cuando escribo la lista de la compra.

-         Los problemas que tengo alguna que otra vez para enfocar la vista, no es continuo, depende de la hora y de la toma de medicación.

LO MEJOR DEL PARKINSON es que gracias a tenerlo no he podido ir a trabajar y he tenido la enorme suerte de criar a mi hija, de verla  crecer y disfrutar de ella todos los días.

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