El saludo
Mayo 2007
A los más viejos del lugar, o sea, a los que ya pedaleábamos domingo tras domingo con zapatillas de cuero y rastrales, enseguida se nos quedó automatizado el gesto del saludo al cruzarnos en la carretera con otros ciclistas. Lo vimos de los mayores y lo asumimos como algo propio a las primeras de cambio. Es algo habitual e incluso nos llega a parecer un maleducado quien no nos responde al saludo cuando nos cruzamos o sobrepasamos en la carretera. Creo que ésto del saludo entre personas que compartimos una misma afición (sobre todo cuando, como es nuestro caso, el montar en bici más que una afición es una pasión) es algo que no se debería perder nunca. Hay que ir enseñando a los más jóvenes, o a los que se inician en esto del cicloturismo, que entre todas las personas que andamos en bici asiduamente formamos una gran comunidad que va más allá del simple hecho de practicar una misma actividad. Da lo mismo que uno sea un influyente político o empresario, que sea un modesto trabajador, alguien sin la edad de votar o que lleve ya varios años cobrando la jubilación; la bicicleta, el cicloturismo, la carretera, nos igualan a todos. Todos subimos las mismas cuestas, y a todos nos abrasa el mismo sol o nos moja la misma lluvia. Lo mismo ocurre con quienes practican el montañismo, que también se saludan por los senderos, los valles y las cumbres. Incluso éstos a veces se detienen a charlar un rato. Nosotros no nos paramos con quien se nos cruza, aunque muchas veces entablamos animadas conversaciones con quienes coincidimos en parte de nuestra ruta. Esta complicidad es algo que hace del cicloturismo algo másgico para nosotros. Por ello creo que el saludarnos debe ser algo instintivo, un signo de identidad entre cualquiera que ande en bicicleta. Va más allá de una formalidad o de un signo de buena educación. Es un guiño a la pertenencia a un grupo de personas que entendemos el mundo de una forma diferente, unidos por la bicicleta. Ni mejores ni peores que otros, pero con algo en común que nos diferencia. Por eso me gusta saludar en la carretera y en el monte. Por eso me gusta que me saluden. Por eso os mando desde aquí arriba un saludo según vais pasando sobre vuestra bici. Y si os detenéis a charlar un rato pues aún mejor, pues nos conoceremos un poco mejor, lo cual ayuda a hacer amigos. |
||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||