Sin relevo
Septiembre 2006
Cuando yo empecé a participar en marchas cicloturistas tenía veintitantos años y a mi alrededor veía muchos colegas de veintitantos años disfrutando de la misma afición junto a gente más mayor, eso sí, pero con bastantes participantes de nuestra edad. Cuando ya pasé a tener treinta y tantos, junto a mí había muchos de mi edad y gente más mayor, pero la sensación es que había menos veinteañeros. Ahora que ya estoy en los cuarenta y tantos, la percepción que tengo es que veinteañeros participantes en marchas cicloturistas hay muy pocos, y que la mayoría tenemos de treinta y bastantes para arriba, ¿Qué pasa? ¿Acaso no hay relevo generacional entre los cicloturistas? ¿Tendrán que colgar dentro de unos años los organizadores de marchas ese tetrico cartel de "Cerrado por defunción? Y en ese caso la pregunta será si por defunción de los participantes o de los organizadores -que también son siempre los mismos y cada vez son más mayores-. Pues no lo sé, pero el caso es que el cicloturismo que se practica aquí -y no digamos el más europeo, a lo randonneur- parece que no atrae a los más jóvenes, que además cada vez son menos. Muchos chavales que se inician en la cosa pedalística lo hacen en el mundo de la competición (que también está en crisis) o en el mundo de la mountain bike, que cuenta con la ventaja de que no te puede atropellar un coche. Pero son pocos los chavales que salen a la carretera en bici los domingos con un club ciclista. Normal. No es atractivo para ellos pedalear despacio con unos señores más preocupados en parar a desayunar que en jugar a las carreras, y además con el riesgo añadido de tener un susto en la carretera. Y también por lo mismo a muchos padres no les gusta que sus hijos e hijas salgan en bici a la carretera y prefieren que practiquen otros deportes. Y es curioso, porque la bicicleta ha sido siempre el juguete por excelencia, el regalo que todo niño recibía con más ilusión. Ahora nuestras ciudades hacen más difícil el poder disfrutar de una bici, pero a los críos les sigue gustando jugar con ellas, y cuando son un poco más mayores al subir una cuesta empinada es fácil que sueñen que son grandes campeones en plena gesta ciclista. Pero después, y no sé bien porqué, van dejando la bici y en las marchas los jóvenes de espíritu tenemos cada vez más renovaciones en nuestro carné de identidad. |
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